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Infiltrados en el espacio de los antidisturbios violentaron el entorno de la Delegación del Gobierno en Barcelona

Viernes.18 de octubre de 2019 227 visitas Sin comentarios
Lo dice el diario Público. #TITRE

’Público’ ha obtenido vídeos, fotografías y testimonios que demuestran que al menos tres encapuchados ajenos a los manifestantes de los CDR y situados en el espacio de los agentes policiales derribaron la larga valla que separaba a independentistas y mossos en Pau Claris con València, y después comentaron entre ellos: "Ya está, ya hemos tirado la valla y ahora se va a liar" / "Ahora ya podemos hablar castellano, ya no hay problema" / "Y destaparse; yo me destapo". Tras su intervención, se produjeron algunos incidentes y los antidisturbios acabaron disparando pelotas de goma y de foam a los congregados, que a su vez lanzaron latas vacías.

carlos enrique bayo

El Tsunami Democràtico que organiza las grandes protestas callejeras en Catalunya contra la sentencia del procés insiste una y otra vez en que todas sus convocatorias llaman a ejercer una "desobediencia civil pacífica", y en sus comunicados reiteran sus llamamientos a la no violencia, como se puede leer en el que fijó "las prioridades para los próximos días" –a través del canal de Telegram que contaba 325.301 miembros a la hora de redactar esta crónica– y que reproducidos a continuación:

La primera prioridad que se fijan los coordinadores del Tsunami es que "las marchas de hoy, mañana y pasado mañana, la huelga de estudiantes, la huelga general del viernes y la manifestación unitaria sea un éxito absoluto".

"La segunda prioridad es que la app [con la que se organizan los participantes en las movilizaciones a través de los móviles] esté instalada y validada en el máximo número posible de teléfonos", para lo cual hay que conseguir un código QR en círculos independentistas. "La aplicación nos permitirá actuar con mucha más precisión y eficacia en el largo camino de desobediencia civil no violenta que comienza".

"La tercera prioridad es que, pese a la brutalidad policial de estos días, totalmente inaceptable y por la cual exigimos que se asuman responsabilidades políticas, siempre hay que impedir, en cualquier acción, que alguien pueda promover la violencia o transformar la acción en actos violentos. Tsunami Democrático sólo impulsa acciones en el marco de la disciplina no violenta. La no violencia es la estrategia fundamental de nuestro movimiento, por convicción y por efectividad: lo demuestran repetidamente los movimientos de desobediencia civil de las últimas décadas".
Nos reafirmamos en la convicción de Gandhi, que compartimos:
"La no violencia es la fuerza más grande a disposición de la humanidad"

"Hay que recordar, además, que la no violencia es la herramienta más potente que tenemos para poner en evidencia la demofobia del Estado español, que hasta ahora sólo ha utilizado la fuerza, la violencia y la represión para abordar este conflicto político. El Estado y las fuerzas de seguridad trabajan para fomentar y provocar la violencia. Por eso, hay que oponer la fuerza no violenta de la gente movilizada en defensa de los derechos y libertades".

Más adelante, el comunicado termina con una solemne proclama:

Nos reafirmamos en la convicción de Gandhi, que compartimos:
"La no violencia es la fuerza más grande a disposición de la humanidad".

Sin embargo, después de ese comunicado –difundido a las 13.30h del miércoles–, se han multiplicado los incidentes cada vez más violentos en las manifestaciones de Barcelona, donde encapuchados presuntamente pertenecientes a los Comités de Defensa de la República (CDR) han llegado a lanzar cócteles molotov contra contenedores, provocando incendios de vehículos cercanos, a cortar las arterias de la ciudad con barricadas en llamas y a atacar a los antidisturbios con todo tipo de objetos contundentes e incluso ácido, según las denuncias policiales.

Varios integrantes y simpatizantes de los CDR consultados por Público aseguran, no obstante, desconocer –y condenar– a los componentes de los miembros de esos comandos de guerrilla urbana, que acostumbran a actuar al final de las movilizaciones pacíficas con una coordinación y violencia inusitadas.

Denuncias sobre infiltrados violentos

En casi todos los casos, las denuncias de que al menos una parte de ese vandalismo está siendo cometido por "infiltrados" ajenos a las organizaciones independentistas de desobediencia civil –algo que también ha asegurado el president Torra– suelen ser inverificables o muy difíciles de probar. Salvo en la noche del martes, cuando en el céntrico entorno de la Delegación del Gobierno en Barcelona, se produjo un incidente que fue filmado por un testigo al que ha podido contactar Público y que comprobó personalmente los hechos cuando se encontraba haciendo fotos de una sentada pacífica, con velas encendidas, en el cruce de las calles València y Pau Claris.

Se trata del ciudadano Sergi Camara, quien primero fotografió la protesta, ante unas vallas encadenadas que bloqueaban por completo la calle Pau Claris para separar a los manifestantes de los agentes de los Mossos d’Esquadra, tal y como se aprecia en la imagen que encabeza este artículo. En la foto inmediatamente inferior, se observa asimismo, la sentada pacífica de un grupo de independentistas que no pretendían emprender ninguna acción violenta, sentados en el suelo con las velas.

Sin que nadie lo esperara, un encapuchado muy corpulento se abalanzó contra las vallas y logró derribarlas, a pesar de que formaban una larga hilera de sólidos cierres metálicos, extendidos de una a otra pared cortando los cuatro carriles de calzada y las dos anchas aceras, y fijados con gruesas cadenas entre elementos, como se puede ver en la foto que reproducimos en este margen izquierdo.

"Me sorprendió que ese encapuchado hubiera sido capaz de derribar todo ese conjunto de vallas encadenadas, a pesar de su envergadura, pues debía medir como uno-noventa de altura", explicó al día siguiente a Público el propio Camara. "Pero lo que me extrañó todavía más fue oír a continuación cómo otros dos encapuchados, tapados con sudaderas grises, que estaban a mi lado, decían: "Ya está, ya hemos tirado la valla y ahora se va a liar".

La verdad es que la aparatosa y ruidosa caída de la valla había hecho correr hacia atrás a los que antes estaban sentados o quietos, y algunos habían empezado a arrojar las velas o latas vacías a los mossos, que ya no contaban con la barrera defensiva. Pero justo en ese momento apareció desde la calle València un nuevo destacamento de antidisturbios de la policía catalana que ocuparon en formación el lugar que antes ocupaba la valla caída.

"De inmediato, cogí el móvil y me puse a filmar, sólo para grabar así el audio de los que hablaban junto a mí, fingiendo que hacía las fotos con el teléfono, en vez de con la cámara", continúa Camara su relato.

Aquí abajo se muestran los primeros instantes del vídeo que grabó, en los que se aprecia la llegada de los refuerzos policiales y cómo se dispara de pronto una tensión que antes no existía:

Camara siguió grabando y en el siguiente fragmento de vídeo se escucha perfectamente cómo los dos presuntos CDR que habían dicho lo de "ahora se va a liar" comentan:
–"Ahora ya podemos hablar castellano, ya no hay problema", dice uno.
–"Y destaparse; yo me destapo", apunta el otro.

Después se pusieron a hablar sobre el armamento que portaban los antidisturbios, puesto que tras la prohibición de que los mossos empleen balas de goma, han cambiado aquellas escopetas por unos lanzadores de bolas de foam (la espuma viscoelástica, también conocida como espuma con memoria, es una espuma de poliuretano) Y, aunque no se les escucha bien en el vídeo por los gritos de los manifestantes, se percibe el detalle: "Mira, mira ése. Una cosa... píllate el arma. Ya, ya, y la de... esto... la de bolas".

Encapuchados protegidos por los antidisturbios

Los mossos habían parado entonces e interpelado a Camara tras la estruendosa caída de la valla, igual que hicieron con otros miembros de la prensa, y sólo les dejaron permanecer tras las filas policiales al ver que eran periodistas. Pero a los dos encapuchados que pasaban por independentistas ni siquiera les preguntaron nada cuando se refugiaron detrás del cordón de antidisturbios, como si los policías les conociesen y fuese normal allí su presencia tras haber derribado la valla.

En todo caso, salvo este episodio puntual de la valla derribada, no había una situación de gran violencia y la multitud ya se había retirado a mucha distancia de los antidisturbios. Inesperadamente, no obstante, se produjo una carga policial que todos los periodistas presentes consideraron innecesaria e inexplicable. En el vídeo se puede ver cómo en el centro del cruce han quedado en el suelo las velas encendidas abandonadas precipitadamente por los manifestantes con la llegada inesperada de los antidisturbios.

Llegaron entonces más antidisturbios, esta vez de la Policía Nacional y equipados con escopetas de pelotas de goma (sólo los Mossos tienen prohibido su uso) Uno de ellos disparó incluso, pese a que los manifestantes ya se habían alejado mucho. Tan innecesario era abrir fuego en aquel momento que uno de los periodistas presentes le increpó, llamándole "subnormal". Parece innecesario porque, como se aprecia en el vídeo, ningún manifestante estaba en ese momento creando una situación de riesgo o destrozando mobiliario urbano.

Un poco después, se vuelve a producir otra descarga de pelotas de goma por parte de la Policía, igual de innecesaria a tenor de los hechos en ese momento.

Nuestro testigo Sergi Camara no vio a ningún manifestante cometer más violencia que la imprudencia de lanzar velas o latas vacías y, aunque es innegable que la escalada de violencia que sobre todo, está sufriendo Barcelona es insoportable y materia de investigación. Ésta, según el Ministerio del Interior, la conoceremos en un tiempo, pues sus responsables -empezando por el ministro Grande-Marlaska- sostienen que tienen localizados y grabados a los presuntos violentos, la mayor parte, jóvenes. Las hecho recogidos por Público en esta información serán puestos también a disposición policial.

Público

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