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El armamento de la Armada

Domingo.5 de diciembre de 2021 1264 visitas - 4 comentario(s)
Y cómo camuflan su adquisición. #TITRE

Juan Carlos Rois
Tortuga.

La Armada acaba de publicar dos láminas interesantes de analizar.

La primera contiene todos sus buques de lso que cuenta y la segunda los medios aéreos de la Armada.

Veamos la primera (Puede verse pinchando aquí con mayor calidad) ¡Qué poderío!

Un «buque de proyección estratégica», dos buques de asalto anfibio, cinco fragatas, dos submarinos (aún no han puesto el famoso S81 Plus que construye Navantia ni las fragatas y demás barcos comprometidos), y un largo etcétera.

España es uno de los pocos países del mundo que cuentan con un buque portaaeronaves, lo que al parecer la convierte en una de las principales armadas del mundo (no llegan a 15 países con barcos de este tipo).

Su papel de potencia marítima se espera que aumente con las nuevas adquisiciones encargadas por la Armada (fragatas F-110, submarinos, sistemas de armas, . . .) que no aparecen en el gráfico y que nos suponen un monumental aumento del gasto militar y de la deuda para sostenerlo.

Pero vayamos a la letra pequeña.

Miren ustedes en la parte de abajo del gráfico, hacia la derecha. Allí aparecen unos barcos que se rotulan como Clase Chirleu. ¿No ven nada extraño? No me extraña, porque hay cosas que no se saben y esta es una.

Los buques «Chirleu», mira tú por dónde, no son de Defensa, sino del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

¿No se lo creen? Yo tampoco al principio. Pero veamos:

Vayamos al BOE de 26 de febrero de 2019, página 18208. Allí pone «Resolución de 14 de febrero de la subsecretaría por la que se publica el acuerdo entre el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sobre inspección y vigilancia de las actividades de pesca marítima».

Sigamos leyendo. «Que por Acuerdo de 8 de enero de 1997, entre la Armada y la entonces Secretaría General de Pesca Marítima (SGPM), sobre el mantenimiento y explotación, esta última entrega a la Armada, el buque pesquero de su propiedad «Trumbel», en condiciones de hacerse a la mar, cuyo cometido principal será la inspección, vigilancia, y apoyo a la flota pesquera en pesquerías internacionales y en el caladero nacional. A tal efecto este buque es dado de alta en la Lista Oficial de Buques de la Armada (LOBA) como «Patrullero de Vigilancia Pesquera», asignándosele el nombre «Alborán» y la marca de identificación de costado «P-62».

Y más adelante:

«Que por Acuerdo de 20 de enero de 2001, entre la Armada y la SGPM,, sobre el mantenimiento y explotación, esta última entrega a la Armada, en condiciones de hacerse a la mar, el patrullero de su propiedad «Arnomendi», cuyo cometido principal será la inspección, vigilancia, y apoyo a la flota pesquera en pesquerías internacionales y en caladero nacional. A tal efecto el buque es dado de alta en la LOBA como «Patrullero de Vigilancia Pesquera», asignándosele el nombre «Arnomendi» y la marca de identificación de costado «P-63».»

Y más aún

«Que por Acuerdo de 22 de junio de 2004, entre la Armada y la SGPM, sobre mantenimiento y explotación, esta última cede el uso a la Armada del patrullero de su propiedad «Tarifa», en condiciones de hacerse a la mar, con el propósito de asegurar el mantenimiento y desarrollo de los recursos pesqueros del caladero nacional y el cumplimiento de la legislación nacional y de los compromisos internacionales asumidos por España. A tal efecto el buque es dado de alta en la LOBA como «Patrullero de Vigilancia Pesquera», asignándosele el nombre «Tarifa» y la marca de identificación de costado «P-64».»

Y ahora, con motivo del convenio de 2019, dice además «Que la Armada está interesada en mantener la utilización de los patrulleros antes nombrados, para la función a que la SGP los tiene adscritos, con sus cometidos y propósitos arriba indicados, y haciéndolo compatible con las funciones que tiene encomendadas, en virtud de la Orden DEF/166/2015, de 21 de enero, por la que se desarrolla la organización básica de las Fuerzas Armadas.»

Es decir, que el Alborán, el Arnomendi y el Tarifa son en realidad buques del Ministerio de Agricultura, que los ha entregado a la Armada.

Un bonito modo de camuflar el gasto militar. Los buques los compra otro ministerio y los disfruta la Armada.

Y un bonito modo de demostrar la colaboración militar del Ministerio de Agricultura, Pesca y como lo quieran llamar ahora, el ministerio que se supone que debe velar por todo lo contrario al militarismo.

Pero no acaban aquí las sorpresas.

Si miramos arriba de la lámina, veremos que pone «Buque oceanográfico Hespérides». Pues bien, el susodicho fue comprado por la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología, dependiente del Ministerio de Ciencia y tecnología (según el Real Decreto 1786/2000). Otros que le han comprado un buque a la Armada.

Pero ¿Se han preguntado por qué la Armada tiene un buque oceanográfico aparentemente pensado para investigación en el polo sur? Pues por la misma razón por la que la base polar Gabriel de Catilla es suya, aunque la pasta de financiar la actividad la paga el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (lo pueden ver en la resolución de 18 de junio de 2019, por el que se publica el protocolo de colaboración entre Defensa y dicho ministerio, publicado ene l BOE 153, de 27 de junio, páginas 68848 y siguientes).

Miremos ahora al centro del cuadro, donde pone «Buque de salvamento marítimo Neptuno». Bien, del mismo sospecho que también es de otro ministerio. En algún momento creo recordar que detecté algo, aunque ahora no lo encuentro y no puedo asegurarlo: Pongámoslo en la lista de sospechosos.

Pero, ya que estamos, añadamos que este buque en breve va a ser dado de baja porque ya es viejo. Lo van a sustituir por un nuevo buque «de intervención subacuática» para el que el Consejo de Ministros y Ministras de 11 de octubre de 2021, hace menos de 2 meses, ha autorizado un gasto de 166,46 millones de euros. Y es que estamos que lo tiramos.

En todo caso, el Ministerio de Hacienda, por ejemplo, sufraga anualmente el asesoramiento que la Armada hace a los buques de vigilancia aduanera de la Agencia Tributaria (convenio de 28 de octubre de 2020, publicado en el BOE núm. 328 de 9 de diciembre de 2020).

¿Se han preguntado por qué nadie pregunta por estas cosas? ¿suponen que, por una casualidad, los diputados miembros de la Comisión de Defensa saben algo de esto? ¿O que la prensa es absolutamente ignorante del asunto? Preguntas en todo caso, inquietantes, tanto si no saben, lo que delata la incompetencia, como si saben, lo que demuestra el colaboracionismo.

En todo caso ¿quién paga esto? Pues, señores y señoras, lo pagamos la gente menuda que no pintamos nada en la toma de decisiones. No nos cuentan los manejos que dan lugar a esta ingeniería sutil. Lo pagamos por medio de ministerios que reciben mucho menos de lo que se necesita para sus supuestos cometidos y a los que, encima, se les detrae de sus recursos asignados para favorecer al militarismo. En fin, lo de siempre.

Y ahora los medios aéreos.

En una segunda lámina nos muestran su, también imponente, poder aéreo.
Se puede ver con más detalle aquí.

Nada que objetar en cuanto a la propiedad y pago de este material. Al parece estas escuadrillas aéreas las ha adquirido la Armada con nuestro dinero, pero no se las ha comprado otro ministerio para dárselas a Defensa por la puerta de atrás.

Pero vayamos a lo concreto.

Miren donde pone «novena escuadrilla», los aviones de despegue vertical Harrier.
Se trata de aviones que quieren sustituir, dado que se compraron (por un dineral, dicho sea de paso) en tiempos de Felipe González.

España está en negociación con EEUU para comprar aviones F-35 para sustituir a los Harrier de la Armada y para dotar de este tipo de aviones también al ejército del aire.
Por lo que se refiere a la Armada, el número previsto es de 12 aviones F-35-B (ampliable a 25) de despegue vertical.

Cada avioncito de estos tiene un precio unitario de unos 110 millones de euros, a los que habrá que incorporar los de sus sistemas de guerra y su armamento. Si tenemos en cuenta el pedido inicial de 35 aviones para el ejército del Aire y la Armada (12 para la Armada), se prevé que España se gaste en este armamento no menos de 3.800 millones de euros.

Por cierto, para poder pilotar este tipo de avión hace falta también un casco especial, cuyo coste unitario está en 400.000 euros, lo que implica otros 12 millones de euros más.

Y, suma y sigue, hay que adiestrar a los pilotos, adquirir, a medida que el programa vaya progresando y existan innovaciones técnicas, las mejoras que sean precisas (normalmente los pedidos de programas de armas españoles tienen sobrecostes elevados).

No son las únicas inversiones comprometidas. España ha comprometido la compra para la Armada de entre 23 y 28 helicópteros NH90, lo que supone entre 1.300 y 1.600 millones de euros más.

Y, cómo no, se ha embarcado en a modernización de sus quinta y décima escuadrillas y la adquisición de nuevos aviones para estas. Nuevo gasto militar que de momento desconocemos pero que no tardará en aflorar.

Total, un agresivo programa de rearme en medios aéreos a sumar al agresivo rearme en barcos de guerra, a sumar al rearme en blindados para el ejército de tierra y al rearme en aviones y aeronaves del ejército del Aire, y el rearme en ciberseguridad, y así hasta el infinito.

Porque ellos lo valen.

¿Para qué sirve todo este material?

Y bien, si seguimos con las preguntas incómodas, podemos indagar la utilidad de este tipo de armas con las que cuenta (y con las que quiere contar) la Armada.

Vemaos: un Buque de proyección estratégica (un portaeronaves, de los que muy pocos países tienen un ejemplar); múltiples fragatas, submarinos, aviones de despegue vertical, helicópteros de combate, misiles, . . .

Se trata, básicamente, de medios militares pensados para recorrer grandes distancias y poder realizar actos de guerra a miles de kilómetros.

Si acudimos a la página web de la armada, nos podemos quedar de piedra:
«El buque «Juan Carlos I» supone una herramienta de la Armada para garantizar la capacidad de respuesta e influencia global a disposición del poder político, en apoyo a la creciente proyección internacional de España

Y

«El buque se ha diseñado con cuatro perfiles de misión:

1 Como buque anfibio, capaz de transportar a una Fuerza de Infantería de Marina para realizar un desembarco, apoyando a las operaciones en tierra.
2 Como buque de proyección de fuerza, transportando fuerzas de cualquier ejército a un teatro de operaciones.
3 Como plataforma eventual para la aviación embarcada, sirviendo de plataforma a los vectores aéreos de proyección estratégica.
4 Como buque para operaciones NO BELICAS: apoyo humanitario, evacuación de personal de zonas de crisis, buque-hospital en zonas afectadas por catástrofes
»

Si acudimos a las fragatas, la misma página nos informa de sus capacidad es para gestión y prevención de crisis, guerras asimétricas, imposición de resoluciones de la ONU, ayuda humanitaria, guerra antiaérea y un largo etcétera, que viene además corroborado con el currículo de misiones de nuestros barcos de guerra: Embargos a Libia, ex -Yugoslavia, apoyo en la guerra de Kuwait, operación Atalanta en el cuerno de Africa, Libertad Duradera, Somalia, crisis del Fletán, mando operativo de las unidades de la OTAN en diversos escenarios, . . .

Es decir, ni su armamento ni su propósito es defensivo ni de control de las fronteras, sino evidentemente pesado para la proyección, para el ataque.

No es un armamento inocuo. Se usa para la imposición geopolítica de unos intereses sobre los que es más que probable que gran parte de la sociedad no esté de acuerdo, aunque, como en casi todo, tampoco esto va a quitarles el sueño a los que toman las decisiones.

Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.
  • El armamento de la Armada

    7 de diciembre de 2021 12:51, por Pep

    Creo que el autor no se ha enterado mucho:

    Lo que llamas rearme es sustitución de buques o aviones obsoletos por otros mas modernos. rearme es aumentar las unidades existentes.

    Otra cosa que no tienes en cuenta es que están asignados a la marina porque son operados por la marina pero las tareas son del ministerio . No son tareas militares.

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    • El armamento de la Armada

      7 de diciembre de 2021 22:11, por Juan Carlos Rois

      Querido lector:
      Tengo muchas imperfecciones. No tener idea de lo que hablo debe ser una de ellas.
      Lástima que para tener usted idea, la tenga tan equivocada.
      En primer lugar, la dotación de nuevos buques de guerra comprometida por la Armada, la fabricación de submarinos (se esperan entre 3 ó cuatro) y las adquisiciones de nuevos programas de armamentos no son sólo ni exclusivamente sustitución de otros obsoletos (lo mismo podemos decir de los demás ejércitos: tierra y aire) sino un nuevo ciclo de rearme español (y no es el primero ni el segundo en el que nos embarcamos) que va a suponernos más de 15.000 millones de euros de aquí a 2035 a acumular a los ya más de 30.000 millones que arrastramos por armas que, según se afirma en nuestra directiva de defensa nacional cuando dice que "España no tiene enemigos"), no necesitamos para nada verdaderamente útil y que se podrían emplear en el bienestar de la sociedad.
      Tal vez piense usted que los progresivos aumentos del presupuesto del Ministerio de Defensa y el correlativo aumento del gasto militar año tras año (gasto militar compuesto por el presupuesto de dicho ministerio más le dinero que disfrazan en otros ministerios y el que no computan como tal para que la gente no sepa la realidad de tan descabellado gasto) son para mejorar las condiciones de vida de los soldados o para arreglar goteras en el enorme patrimonio (el segundo terrateniente del estado) militar, pero no es así.
      Y, en segundo lugar, los buques de los que hablo, al margen de ser operados por militares exclusivamente, lo cual ya es bastante significativo, y de aparecer consignados como buques de la armada en el propio catálogo de ésta, entre otras misiones, dan protección militar a la flota pesquera española y a la de la UE, y sirven de apoyo para otras misiones de la Armada, habiendo estado involucrados en varias crisis con un desenlace muy poco civil, como fue la crisis del fletán, entre otras, en las que actuaron para ejercer un papel disuasor.
      Por su regla de tres, una parte del presupuesto militar no es militar, dado que los capellanes castrenses realizan tareas de cura de almas, los de la UME apagan fuegos, los del cuerpo de músicas atruenan los oídos, los de la patrulla Águilas se dedican a hacer piruetas por el aire, los 15.000 reservistas están en su santa casa a disposición, eso sí, y así un largo etcétera.
      Pero, volviendo al pago por la otra puerta de estructuras militares por parte del resto de los ministerios, pasa lo mismo con otras muchas instituciones del Estado que financian al militarismo, como AEMET, por poner un ejemplo, o el satélite paz, pagado por Industria en su día y que (como otros programas militares tan chapuceros, dicho sea de paso), aún se encuentra en tierra por la mala gestión que suelen incorporar. También al INTA le financian en una gran parte desde el ministerio de Ciencia y Tecnología, al igual que a los programas especiales de armas los "pre-financian" en una gran parte con créditos a interés cero que entrega el ministerio de Industria, y a la Guardia civil (que tampoco le parecerá a usted un cuerpo militar porque regulan el tráfico rodado, a pesar de su estatuto militar) desde el de Interior. Y, en fin, podríamos seguir con un abrumador suma y sigue que, si se fija, no ocurre ni con la frecuencia ni con similar descaro, con otras instituciones públicas.
      En todo caso, no se preocupe, cuando vuelva a insistir en este tema, me ocuparé de enfatizar que en realidad los militares tienen ese material que denuncio sin querer, por hacer un favor a otros ministerios que son tan incapaces que no pueden hacer su trabajo por ellos mismos (claro que seguro que me salta alguien diciendo que los militares tampoco vigilan sus instalaciones propias y subcontratan guardas de seguridad o con cualquier otra ocurrencia).

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      • El armamento de la Armada

        8 de diciembre de 2021 01:45, por Paco

        Estoy de acuerdo con Pepe. Simplemente se están sustituyendo medios muy obsoletos con más de 30 años de media, que o se hace o se pierden capacidades, no hay más... Y la Armada sigue teniendo carencias muy graves y falta de barcos (especialmente patrulleros) para cumplir tanto con las misiones internacionales a las que estamos obligados por pertenecer a la OTAN como para proteger nuestras inmensas costas. Y ya que habla de capacidad de proyección, no sé si sabrá que aún poseemos archipiélagos muy lejanos como las Canarias y que nunca viene mal tener en la recámara a nivel disuasorio la capacidad de poder proyectar fuerza allí para evitar malas tentaciones, que es de lo que se trata (efecto disuasorio).

        Lo que sí estoy de acuerdo es que la financiación de las fuerzas armadas españolas son un desastre y llevan a hacer trampas con otros ministerios y mucho despilfarro por no hacer las cosas bien y con visión a largo plazo, pero ese es otro tema....

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