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El Xop de Planes y el difícil futuro de las fiestas populares

Miércoles.23 de enero de 2019 295 visitas - 1 comentario(s)
Reflexión al hilo del juicio al alcalde y un concejal de Planes, por un accidente en la fiesta de "La Plantà del Xop". #TITRE

Pablo San José
Tortuga

Tiene lugar a lo largo de esta semana, en un juzgado de lo penal de Alacant, el juicio contra el alcalde y el concejal de fiestas de la localidad de Planes. Planes es un hermoso municipio de la montaña alicantina, cuya población censada está en torno a los 800 habitantes. Se les acusa de homicidio imprudente y lesiones, y se pide para ellos la pena de un año y tres meses de prisión. Petición de condena que la acusación particular eleva a dos años y nueve meses. Se les juzga a causa de un suceso acaecido en una plaza del pueblo en mayo de 2012, cuando se celebraba la "Plantà del Xop", una tradición similar a la "Fiesta de los Mayos", que se celebra ancestralmente en numerosos pueblos de toda la geografía ibérica y que tiene orígenes antiquísimos. Aquel fatídico día, en Planes, cuando los "quintos", como cada año, procedían a colocar manualmente el Xop en el agujero habilitado para ello en la plaza, con ayuda de unas grandes cuñas de madera, el árbol resbaló, cayendo sobre el público congregado. El trágico resultado fue de una persona fallecida y otra con una pierna rota.

Siete años después -acusados por la fiscalía y por la madre de la víctima mortal- se sientan en el banquillo el alcalde y el edil de deportes, quienes, según cuenta el Diario Información, ni siquiera estaban en el pueblo aquel día. Se les acusa en razón de sus cargos, como representantes del ayuntamiento, por no haber adoptado éste las pertinentes medidas de seguridad (presencia de protección civil y ambulancias, plan de prevención de riesgos, etc.). En su descargo, el alcalde, Javier Sendra, afirmaba ayer que «se ha hecho así de toda la vida y nadie nunca nos había avisado de que tuviéramos que adoptar alguna medida de seguridad más». Palabras que se unen a las que pronunció pocos días después del luctuoso hecho, al ser preguntado sobre si extremaría las medidas de seguridad en ediciones venideras: "este acto se realiza de forma manual desde siempre porque si traemos una grúa, ¿qué sentido tiene celebrar la fiesta?" También recordó que la Plantà del Xop es una fiesta anual que no organiza el ayuntamiento, sino la juventud del pueblo, "los quintos", limitándose el ayuntamiento a cortar las calles, pagar la orquesta de la verbena o ceder un local en el que se guarda el utillaje empleado cada año en la plantà.

Al hilo de estos hechos, me viene a la mente la reflexión acerca de cómo todo, en nuestra sociedad, se normativiza y judicializa. Cualquier desviación de lo políticamente correcto, cualquier asomo de riesgo para algún participante o cualquier posibilidad de que alguna persona concreta aproveche el acontecimiento en cuestión para excederse de alguna forma, se convierten en la excusa para señalar la fiesta, costumbre o tradición que sea, y exigir su adaptación máxima a los estándares de seguridad, corrección y moderación. Estándares que están regulados por "la autoridad competente" y tienen forma de permisos que se conceden o se niegan arbitrariamente, y de requisitos de "seguridad" (vigilancia, atención médica, logística, contratación de seguro...) que, tanto por su coste económico, frecuentemente inasumible, como por los elementos distorsionadores del evento tradicional a cuya presencia se obliga (verbigracia una grúa para colocar el mayo), provocan que tales actos dejen de celebrarse. La Plantà del Xop de Planes, por ejemplo, no se celebra desde que tuvo lugar el accidente. De esta forma, todo lo que es fiesta popular y autogestionada, incluyendo, como se dice, tradiciones que se llegan a remontar a épocas prehistóricas, va siendo sometida, paulatinamente, a la censura administrativa. Finalmente, una a una, estas celebraciones populares van siendo coaptadas por las administraciones locales, que pasan a ser así sus principales organizadoras, siendo sus funcionarios -y no la gente- quienes las gestionan (transformadas, o travestidas, como se quiera) con el dinero municipal. Eso en el mejor de los casos, porque en el peor -nada infrecuente- simplemente desaparecen.

Por otra parte cabe hablar también de la denuncia judicial. Quienes ya tenemos algunos años y cierta perspectiva, no podemos dejar de asombrarnos de algunos de los cambios sociales que observamos. Cualquier hecho que, hace unas décadas, se consideraba un accidente, un imponderable, una fatalidad que, principalmente, concitaba muestras de condolencia y solidaridad entre las personas cercanas a las víctimas, hoy es, en todos los casos, motivo para buscar culpables, exigir castigos y, si se es parte afectada, tratar de obtener compensaciones económicas. Estos comportamientos están alumbrando un tipo de sociedad fundada en la desconfianza y el interés. Unido a lo que trataba de explicar en las líneas anteriores, hacen inviable cualquier iniciativa privada de carácter popular. Hace años, junto con algunos amigos, organizaba acampadas y excursiones de montaña para niños y adolescentes, desde el voluntariado de una asociación de vecinos. Ni teníamos titulaciones, ni seguros, ni materiales homologados. Entre otras muchas cosas que hoy se exigirían para poder realizar dicha actividad. Pero contábamos con la confianza y el apoyo de nuestros vecinos, los progenitores de los menores a quienes llevábamos a la montaña. Hoy sería impensable hacer algo así. Lo dicho; en Planes no se ha vuelto a celebrar la Plantà. En Totalán, mientras se trata de llegar a un niño que permanece dentro de un pozo, hay ya un bufete de abogados estudiando los errores del rescate para poder exigir compensaciones. Así nos va.


Ver más artículos de Pablo San José en Tortuga: http://www.grupotortuga.com/publica...

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  • En la explicación del periódico Diario Información de hace dos días no se mencionaba este dato que sí sale en la edición de hoy:

    "...la acusación particular, en representación de la familia del fallecido, mantuvo su petición de dos años y cinco meses de prisión para cada uno y modificó la indemnización por responsabilidad civil hasta los 300.000 euros".

    "En el suceso resultó herido con una fractura otro joven, aunque éste ha renunciado a ser indemnizado..."

    https://www.diarioinformacion.com/s...

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