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Thomas Paine: "El Sentido Común"

Miércoles.28 de agosto de 2019 599 visitas Sin comentarios
Un libro al día. #TITRE

- Idioma original: inglés
- Título original: Common Sense
- Año de publicación: 1776
- Traducción: Miguel Ángel Ruz Viana y Max Lacruz
- Valoración: quiero pensar que imprescindible, aunque en verdad, lo debo dejar en bastante recomendable...

Permitidme una pregunta (retórica y algo tonta): ¿qué os apetece más leer en veranito, cuando estáis en la playita, en la piscinita o la terracita? ¡Pues un best-seller como Dios manda, claro! No vais a ser tan raritos de poneros a leer, yo qué sé a Cartarescu... Fiel a su vocación de servicio público, Un Libro Al Día os ofrece hoy la reseña de uno de los mayores y más fulminantes best-sellers que la historia editorial ha conocido... Sí, vale que en el siglo XVIII, pero best-seller al fin y al cabo, ¿que no? Pues sabed que El sentido común de Thomas Paine logró vender 120000 ejemplares durante los tres primeros meses, en lo que poco después serían los Estados Unidos de América, y se publicó medio millón de ejemplares en muy poco tiempo. Lo cual, traducido a términos de población, niveles de renta y alfabetización actuales, sería algo así como si se hubiesen vendido 200 millones de ejemplares o una cosa parecida... (por lo visto, una de las causas del éxito, además de la coyuntura de ese momento histórico fue que estructuró sus ideas como si formaran un sermón religioso, que era lo que le molaba a los colonos americanos, además de incluir alusiones y ejemplos sacados de la Biblia).

De acuerdo que no se trataba de un libro al uso, sino de un folleto o panfleto (mejor dicho, un pamphlet, que en inglés no tiene el carácter peyorativo del término castellano), pero la cosa no deja de tener su mérito; más aún, y habida cuenta que la independencia de Estados Unidos se declaró apenas cinco meses después de la publicación de esta obrita, se considera que el panfleto tuvo mucho que ver en el buen término de tan venturoso hecho histórico. Y eso que Paine, en principio, no era norteamericano, sino inglés, y se trasladó a las Trece Colonias en 1774 después de haber conocido a Benjamin Franklin, para ayudar en lo posible en la consecución de la independencia de las mismas. Regresó luego a Inglaterra para defender los intereses estadounidenses y, al estallar la Revolución francesa, también los principios de ésta frente al gobierno británico, de forma que acabó siendo condenado por alta traición tras publicar en 1791 Los derechos del hombre. Huyó a Francia, donde llegó a ser miembro de la Convención, por el partido girondino, siendo, por tanto, mal visto por los jacobinos -aversión que acabó siendo mutua- y encarcelado por orden de Robespierre. En prisión escribió La edad de la razón, donde defendía los valores morales, el humanismo, la fraternidad y la fe en Dios, pero rechazando las religiones reveladas (era hijo de un cuáquero, después de todo). Se libró de conocer a Madame Guillotine, pues fue liberado por el golpe de Termidor y restituido a su puesto en la Convención, aunque, disgustado por la llegada al poder de Napoleón, volvió a Estados Unidos, donde murió. En fin, un tipo que se aburrió poco, como vemos y que nunca se casó con el poder sin pensárselo antes, por más que llevase el adjetivo "revolucionario".

Porque, además, este hombre era "muy de pensar" y de hacer pensar a sus coetáneos, ya de paso; de hecho, toda su doctrina política está basada en una lógica sencilla, pero aplastante y en la experiencia previa, tanto de sus contemporáneos como histórica. Su ideario político tampoco es que sea muy rebuscado y se puede resumir de forma muy sencilla: ERREPUBLIKA TA INDEPENDENTZIA (vale que en inglés suena menos agreste... pero eso, hoy en día, porque en el XVIII también se las traía, esta gente). Así pues, la primera parte del panfleto trata sobre la distinción entre sociedad y gobierno -"La sociedad es el resultado de nuestras necesidades y el gobierno de nuestras iniquidades: la primera promueve nuestra felicidad positivamente, uniendo nuestras afecciones y el segundo, negativamente, restringiendo nuestros vicios...", sobre la naturaleza de la monarquía -perversa y, según él, contraria a la voluntad del Todopoderoso, pues en realidad fue un castigo que impuso a los israelitas- y un análisis crítico de la Constitución inglesa. También una disertación sobre el indigno origen de la monarqía hereditaria y su sinsentido: "Poco importaría el absurdo de la sucesión hereditaria, si no fuese su resultado tan fatal para el género humano..." (baste saber que para Paine, Guillermo el Conquistador no era sino el jefe de una banda de malhechores). En fin, vosotros/as veréis, pero yo esta parte me la he leído sin parar de aplaudir con las orejas...

La sección "indepe" del libro, es más extensa y, si se me permite decirlo así, también un poco más peñazo, sobre todo porque, a diferencia de la anterior, que tenía un carácter más general, en ésta Paine aduce toda una serie de razones -todas llenas de "sentido común", eso sí- que hoy en día ya nos suenan un poco peregrinas, salvo para los historiadores duchos en la época. Irónicamente, una de las más recurrentes es poder mantener la paz con los países europeos, a pesar de que éstos, como Francia o España, puedan entrar en guerra con gran Bretaña (digo lo de la ironía, porque en este siglo XXI parece que desde ciertos poderes de los EEUU lo que les interesa es lo contrario: cargarse la Unión Europea y que el reino Unido se aleje de ésta, o sea, nosotros, vía Brexit.... que a ver si es verdad, por cierto). También habla de las ventajas de una autonomía militar y, sobre todo naval, norteamericana (aquí lo clavó) y en la independencia y el sistema republicano como antídotos para evitar guerras civiles (permitidme que me caracajee). Además, también añade toda una serie de razonamientos económicos que, sin llegar al "Anglaterra ens roba" (quizás porque él mismo era , hasta dos años antes de escribir el panfleto, más inglés que el té de las cinco), por ahí le ronda... Todo lo cual yo no discuto, pero en cuestiones de dineros, ya se sabe que las matemáticas son cualquier cosa menos una ciencia exacta... En todo caso, sus páginas de razones pormenorizadas se pueden condensar en esta frase: "El sol nunca brilló en una causa con mayor valor". Ya sabéis, Home of the Braves, y todo lo demás...

Por último, mencionar que en algunas ediciones, posteriores a la primera, de El sentido común incluyen una epístola a los cuáqueros (ya os lo dije) y en otras, posteriores a la Revolución Francesa, una interesante diatriba contra el sufragio censitario (es decir, que sólo pudieran votar los ciudadanos con ciertas riquezas) y advirtiendo, por otra parte de los peligros del poder revolucionario cuando se convierte en dictatorial, algo que Thomas Paine sufrió en sus propias carnes. Como comentó de él, Bertrand Russell: "...Se ganó la hostilidad de tres hombres a los que no se suele relacionar: Pitt, Robespierre y Washington. De éstos, los dos primeros trataron de matarle, mientras el tercero se abstuvo cuidadosamente de salvar su vida. Pitt y Washington lo odiaban porque era demócrata, Robespierre, porque se opuso siempre a su régimen del terror. Su destinos fue siempre ser honrado por los pueblos y odiado por los gobiernos."

Pues eso.

Fuente: https://unlibroaldia.blogspot.com/2...

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