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La escultura de un soldado de bronce homenajea desde ayer en Cartagena a los jóvenes que hicieron la mili en Tierra

Viernes.17 de diciembre de 2004 15110 visitas - 66 comentario(s)
Correo Tortuga #TITRE

CARTAGENA

El recluta Eterno

S. AGÜERA/CARTAGENA

Los bancos de los Héroes de Cavite albergan desde ayer a un viajero eterno. Viste un antiguo uniforme del Ejército de Tierra, va cargado con un abultado petate que protege entre sus piernas y, cabizbajo, se sienta cansado frente al Gobierno Militar. Cualquiera diría que viene a Cartagena a hacer la mili si no fuera porque ya no existe el servicio militar obligatorio y el soldado en cuestión es una nueva estatua callejera, fundida en bronce.

La escultura está situada a escasos metros del popular marinero, muy conocido ya entre todos los cartageneros y lugar habitual también entre los turistas que se detienen para inmortalizar sus vistas a la antigua Cartagonova.

El recluta es obra del artista Fernando Sáinz de Elorrieta y en ella se han empleado unos 300 kilos de bronce. A las once de la mañana de ayer una decena de cartageneros que paseaban camino del puerto se detenían expectantes por saber qué escondía la tela roja que estaba a punto de quitar la alcaldesa Pilar Barreiro.

Horas después se vivían escenas, que a buen seguro, serán cotidianas en la ciudad: unos turistas extranjeros que paseaban por la plaza se detenían junto a la figura; una pequeña trepaba por los hombros y se abrazaba al cuello del soldado mientras su madre se sentaba junto a la escultura y el padre contemplaba la escena.

Que la gente se pare, la admire y la toque es justo lo que se espera que hagan con esta escultura, un atractivo más para los visitantes y también un recuerdo a los miles de jóvenes que hicieron la mili en alguna de las unidades del Ejército de Tierra en Cartagena, como los desaparecidos Regimiento de Infantería España 18 y Batallón de Ingenieros de La Guía, y el actual Regimiento de Artillería Antiaérea 73.

Con esta estatua, «se culmina un homenaje a lo que fue la ciudad, porque para muchos cartageneros, el soldado es una imagen muy normal y cotidiana», decía la alcaldesa, Pilar Barreiro, en el sencillo acto de inauguración, en el que estuvo presente el coronel jefe del RAAA 73, Pedro Díaz.

Un recuerdo del pasado reciente, cuando cientos de soldados paseaban por las calles vestidos de bonito. El recluta de bronce se quedará en su banco por muchos años, haciendo compañía al marinero de reemplazo.

NOTA DE TORTUGA: Sin duda un intento más de limpiar el triste honor y la criminal imagen de los ejércitos, y por supuesto de legitimar el secuestro legal que durante décadas constituyó el llamado servicio militar. Las generaciones venideras se asombrarán de que en pleno siglo XXI se haga público homenaje de tal sinrazón y barbaridad.