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Jordi Armadans impartió dos charlas contra la Investigación Científica organizadas por el KEM-MOC Iruña

Lunes.15 de mayo de 2006 2878 visitas Sin comentarios
Interesante y completa entrevista en un diario local #TITRE

Enviado por Patricia

JORDI ARMADANS, DIRECTOR DE FUNDAÇIÓ PER LA PAU:
"En cualquier ámbito de la vida uno se puede decantar por una cultura de paz o de guerra"

MARÍA OLAZARÁN

PAMPLONA. El director de la Fundaçió per la Pau, Jordi Armadans, ofreció el viernes una conferencia en la Universidad Pública de Navarra, organizada por el Aula de Ciencia y Tecnología del Vicerrectorado de Estudiantes y Extensión Universitaria. Bajo el títuloLa objeción científica: una herramienta para la paz , Armadans analizó los objetivos y contenidos de la cultura de la paz y explicó en qué consiste la iniciativa conocida como la objeción científica. Tras la charla, el director de la Fundaçió per la Pau concedió una entrevista a este periódico.

¿A qué se refieren exactamente con la objeción científica?

Es una propuesta que surge de la sociedad civil dirigida a la comunidad universitaria, a los científicos en general, que pretende denunciar la militarización en la investigación científica. El funcionamiento es similar a la objeción de conciencia. Se fundamenta en que los investigadores e investigadoras se declaren públicamente objetores a la investigación militar, es decir, que informen públicamente de que no van a participar en ninguna investigación de este tipo y exigen a los gobiernos que reorienten su gasto destinado a la investigación militar hacia la civil.

¿En qué momento surgió?

Nació hace unos cuatro años y partía de una campaña más general Por la paz, no a la investigación militar , que propone alternativas a estas investigaciones. Llegó un momento en que pensamos que debíamos acudir directamente a las sociedades investigadoras para que tomaran un compromiso personal. Comenzamos con pocas esperanzas, ya que se decía que los científicos no se suelen implicar y que no iban a darnos su apoyo. Sin embargo, recibimos una gran respuesta, y ahora mismo hay unos 2.500 que se han pronunciado públicamente en favor de esta iniciativa.

Las personas antes optaban por la objeción de conciencia como rechazo a la violencia. Ahora, con la desaparición de la mili, ¿cómo puede la sociedad posicionarse en favor de una cultura de la paz?

Cuando se profesionalizaron las fuerzas armadas tuvimos la inquietud de que se militarizasen otros espacios por vías alternativas. Por ejemplo, desde el Ministerio de Defensa se promociona mucho en las escuelas, les envían materiales, vídeos... Este fue el motivo por el que fomentamos una campaña que pedía a las escuelas que se declarasen objetoras. Ahora tenemos esta propuesta en la comunidad científica de las universidades. Pero en general, en cualquier ámbito de la vida, uno se puede decantar por una cultura de la paz o de la guerra. Y en ese sentido, hay muchas opciones. Por ejemplo, ahora que se está realizando la declaración de la renta se puede hacer objeción fiscal a los gastos militares, en la escuelas se pueden hacer programas de educación por la paz, en los medios de comunicación se puede dar voz a esas demandas de la cultura de la paz o se puede acallarla... También las empresas tienen la opción de realizar comportamientos más responsables, invirtiendo en acciones que favorezcan posiciones sociales. En todos los espacios, una persona se puede preguntar: ¿estoy favoreciendo una cultura de paz o estoy colaborando con una cultura de guerra?

En ocasiones se piensa que uno no puede cambiar el rumbo si quienes están por arriba no hacen nada.

Es cierto. A veces parece que frente a los grandes problemas la población no puede hacer nada si los gobiernos internacionales no dan pasos importantes. Pero aún así, en nuestra vida cotidiana siempre tenemos opciones. Por ejemplo, si tenemos un problema con alguien y optamos por derribarle o no dialogar no estamos tomando partido por la solución pacífica. Mira, si hubiera en España 10.000 objetores fiscales sería una presión muy importante, lo mismo ocurriría si las organizaciones tuvieran muchos socios. Si el Gobierno español se retiró de la guerra de Irak fue porque hubo grandes manifestaciones y quedó claro que la sociedad no aceptaba la participación en esta contienda. Los gobiernos no pueden dejar de escuchar lo que la población exige. Al final, la presión social consigue respuestas. La población debe ser consciente de que las políticas de nuestros gobiernos tienen mucha culpa de los problemas que ocurren en el resto mundo. Sabiendo esa conexión tenemos que apretar y presionar para poder lograr nuestros objetivos. Si los gobiernos no tienen suficiente presión de la ciudadanía, no van a hacer nada. Algo parecido ocurrió con las minas antipersonas. España tenía intereses y apoyaba la creación de estas minas, pero cuando la sociedad española mostró su rechazo, el gobierno cambió su punto de vista, ya que no podían hacerse cargo del coste de imagen.

Recordaba anteriormente el clamor vivido en España con las manifestaciones contra la guerra de Irak. ¿Cree que fue flor de un día o que la sociedad está más concienciada?

El caso de Irak generó una tensión terrible en la sociedad y un gran sentimiento de indignación porque el gobierno español se implicó muchísimo. No fue sólo estar en contra de la guerra sino también se mostró un rechazo a la implicación del gobierno en la contienda. La guerra de Irak fue muy mediática y gente que no se suele movilizar con estas cosas se sintió llamada a participar. Pero creo que, en vez de destacar el sentido negativo de que hubo mucha gente en aquellas manifestaciones que ahora no están, me quedaría con que fueron muchas las personas que no solían estar en estos actos y acudieron. En la Fundaçió pero la Pau hemos notado una mayor solidaridad en los últimos años. Mucha gente se implicó por primera vez en estos asuntos, abrieron los ojos y mostraron una mayor solidaridad y receptividad.

¿También se dio esta mayor disposición en los científicos del ámbito universitario?

Sí, después de la guerra de Irak fueron más los que declararon públicamente estar en contra de la investigación militar. Actualmente, son 14 las universidades que han redactado en sus estatutos su rechazo a participar en este tipo investigación. Muchas son catalanas, porque empezó siendo algo más local, pero poco a poco se ha ido extendiendo por el resto del Estado español.

¿Qué razones ofrecen los científicos que se han negado a adherirse a esta iniciativa?

Muchos científicos se han mostrado reticentes por el hecho de tener que declararlo públicamente. Es un compromiso muy fuerte. Quizá no vayan a participar nunca en este tipo de investigación, pero no quieren tomar partido de forma tan clara. Por otra parte, hay gente que está de acuerdo con la investigación militar y no ven mal trabajar en ella. La postura que me cuesta más entender es la de aquellos que dicen que ellos no están para cuestionar este tipo de cosas y si les contratan para construir un arma ellos van a llevar a cabo la investigación. Desligan la investigación científica en sí de los resultados que provoca. Los científicos que investigaron las minas antipersonas difuminándolas con colores para que los niños al verlas pensaran que eran mariposas, y eso se ha hecho y sabiendo lo que hacían, no lo puede comprender. Son cosas que creo que deberían plantearse.

Se supone que hay que investigar para avanzar y mejorar el planeta.

Así es. Hay muchas necesidades, hay déficits en el mundo sanitario, educativo... Por eso, en mi opinión, lo que hay que hacer es investigación científica para salvar la vida de las personas. Pero investigar para matar o mutilar personas, me parece inconcebible.

A veces se dice que a partir de investigaciones militares se pueden conseguir, de manera secundaria, aplicaciones en el campo civil, ¿usted que cree?

Primero pienso que no es demasiado cierto, ya que las investigaciones militares suelen ser muy cerradas y raramente se utilizan para otras cosas. Pero, además, si queremos investigar, por ejemplo, la comunicación civil, dediquémonos a ello directamente y ofrezcamos recursos. Pero no investiguemos otro tipo de comunicaciones, como la militar, para ver si, indirectamente, se consiguen adelantos en la civil.

Ahora que cita los recursos, una de las peticiones de la campaña de la Fundaçió per la Pau es la transparencia y la trasferencia. ¿Cómo valora la actuación del Gobierno socialista?

Sí pedimos que exista una mayor transparencia en los presupuestos. La mayor parte de los gastos destinados a la investigación militar se cubre desde los Ministerio de Ciencia e Industria, pero nosotros pensamos que sólo debería estar involucrado el de Defensa. Esto fomenta la confusión y permite al Gobierno decir que el gasto militar es menor, pero claro, ellos sólo toman en cuenta el gasto de Defensa. En lo que respecta al PSOE, el Estado se comprometió a incrementar la investigación civil y a introducir la militar en Defensa. Pero lo cierto es que en los últimos dos presupuestos no se han dado esos cambios. Si se ha incrementado la investigación civil, pero también la militar.

¿Cuál es su visión de futuro?

No podemos dejar de valorar el contexto y, cuando se inició la campaña, hace seis años, estos temas eran absolutamente desconocidos. No había debate social, ni político, ni se hablaba de ello en las universidades. Pero en estos años hemos conseguido que haya partidos que estén en contra, universidades que lo cuestionan, científicos que se declaran en contra públicamente... hay un clamor científico, político y ciudadano de que esto no puede seguir así, sobre todo, en relación a la transparencia. Por lo tanto, creo que estamos mejor que hace seis años y pienso que cada vez más estamos consiguiendo pasos. De hecho, a raíz de nuestra presión, el Gobierno se comprometió, y está aprobado en el Congreso, a crear una comisión para investigar este tipo de denuncias que estamos haciendo. Parece que el Gobierno ha admitido que algo de lo que hacen no está bien, ve que hay que investigar qué está pasando con los presupuestos... Y esto es un paso muy importante. Ahora pedimos que se cree ya para que se pueda aplicar en los próximos presupuestos. Las cosas no cambian de un día para otro y si lo miramos con perspectiva estamos mucho mejor que hace seis años, vamos avanzando, pero esperamos conseguir algún día cambios efectivos. Y creo que el de la transparencia, en pocos años, se puede conseguir.

Diario de Noticias de Navarra