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Iker Jiménez: "Soy un antisistema, no creo nada en el estado"

Martes.22 de septiembre de 2015 302 visitas - 1 comentario(s)
El presentador televisivo comienza la temporada descubriendo que la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente fue un asesinato. #TITRE

M. A.

-Vuelve de la mano de Rodríguez de la Fuente. ¿Cuándo empezó a interesarle el tema del accidente de Félix?

- Pues hace diez años me llamaron para participar en TVE en una sección que se llamaba "La huella de Félix" y, pese a que había testimonios de Buenafuente o Calleja, me dijeron que lo que había dicho yo sobre su muerte no podía salir porque yo era de otra cadena. Ahí empecé a pensar que por qué no podía hablar yo de la muerte de Félix, el personaje más popular de España, y eso me obligó a meterme en el tema. Ahora he entrevistado incluso a gente que estuvo con él ese día, antes de morir, y me han dicho que fue un sabotaje, que hubo una manipulación del avión y que alguien lo hizo porque ya estaban hasta el gorro de Félix. Yo no sé si es verdad o no. La única pena que me da es que la gente joven no sepa quién era porque no podemos ni imaginar lo que representaba en esa época. 

-¿Pero Félix no caía bien a todo el mundo?

- Tenía muchos enemigos, muchos y poderosos. Hay que tener en cuenta que si hoy hay Doñaña, Tablas de Daimiel o Albufera de Valencia, o linces o águilas o lobos es por un solo tío. Eso le costó paralizar obras, carreteras, infraestructuras... Le intentaron sobornar con lo que hoy serían miles de millones y nunca aceptó, por lo que me parece un ejemplo increíble. Su mensaje era brutal, no era sólo "el amigo de los animales", como yo puedo ser "el de los ovnis". Si dices eso es que no te has enterado de nada. 

-¿Esos enemigos de los que hablan, eran políticos?

- Félix pudo cambiar la Transición española. Adolfo Suárez y Fernández Ordóñez le impidieron presentarse a las elecciones, y le quisieron hacer ministro varias veces para contentarle. Él pasaba de la política, le daban asco los políticos. Según las encuestas hubiera dado un vuelco importante, habría salido elegido, pero a nadie interesaba porque era un tío honesto, que hablaba de entusiasmo, valores, esfuerzo y que odiaba la corruptela. Hizo un estudio de las cosas que había que cambiar, se lo presentó a Suárez y a los Reyes y se mató cinco días después. 

-¿Sabe usted también qué ponía en ese informe?

- En ese trabajo se decían, 15 años antes, lo que después se dijo en Río o en el protocolo de Kioto, fue el primero que habló en el mundo del reciclaje. Lo que se contó allí él ya lo contaba, aunque lo asombroso era que él no tenía ninguna fuente. Es uno de los misterios de un tío que es excepcional. 

-¿Si no hubiera fallecido en ese accidente cree que hubiera llegado a algo más en este país?

- Seguro. Él habría cambiado el mundo, pero me parece difícil que le hubieran dejado. Hay momentos en los que cuando uno se mete con ciertos poderes tiene que saber que se mete con ellos, muy profundos, que no son de capucha. 

-Sin embargo, en estos últimos años muchos han intentado dañar su imagen con sus presuntos tejemanejes con los animales...

- Sí, ha habido una campaña ponzoñosa, asquerosa, vomitiva, de gente oscura, de sinvergüenzas, mintiendo sobre él. Me da mucha rabia que mucha gente diga que si ataba a los animales para filmarlos y mucha gente, que rueda con animales, puede contar que es mentira. Luego vienen otros de honestos y el primero que lo hace es él, pero como esto es España, y yo me incluyo, tenemos ese gen de la envidia, de destruir al otro, en vez de potenciarlo. En Francia, a Cousteau nadie le puede decir nada, o a Walt Disney en Estados Unidos. Félix hizo naturaleza de una forma que intentó Walt Disney y que National Geographic no consiguió hasta diez años después. Fue el megapionero en todo.

-¿Ha llegado usted a alguna conclusión?

- Hombre, si uno es un poco detective... Este tío, antes de ese viaje, le firmó un poder a su esposa en el que le arreglaba la vida, y le dijo que era el último viaje, y ese mismo día del accidente dijo que "qué bonito sitio para morir". 

-Como comunicador de éxito, como fue Félix en su tiempo, ¿no le ha tentado a usted la política?

- Sería terrible yo en la política. Yo soy un antisistema como Félix, pero eso no quiere decir alineado con ninguna política, desconfío de todas, soy un liberal en ese sentido, yo creo en el individuo, en el esfuerzo, en la aventura personal, no creo nada en el Estado. El mensaje al final es el de Félix, entusiasmo, yo veo todos los días que no ama lo que hace, y su mensaje era que por mucho que te dijeran que algo iba contracorriente, si tú lo amabas ibas a tener éxito. Con la política es todo lo contrario, a poco que indagas ves lo que hay. Félix habría cambiado este país y yo hubiera sido de su partido. 

Estrella Digital