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Fascismo y neofascismo: 75 años de diferencia

Martes.5 de noviembre de 2019 183 visitas Sin comentarios
Agustín Velloso, Tortuga. #TITRE

Estremece y deprime leer una noticia de este tipo: “Gobierno y judicatura española vuelven a proteger a los guardias civiles del Tarajal”

’Sólo’ son 15 personas, quizás legalmente no es un crimen de Estado, pero este nuevo crimen define bien qué significa el Estado de derecho y la democracia 75 años después de derrotado el fascismo.

El fascismo se extinguió de nombre y la democracia lo transformó en neofascismo.

Primero expolia y destruye mediante leyes internacionales o por las armas países enteros y con ello el futuro de millones de seres humanos en países conquistados, antiguamente conocidos como razas inferiores.

Luego les impide escapar de esa cadena a pena de miseria y de muerte.

Los que intentan sortear las barreras –con todo derecho- son recibidos a pelotazos de ’goma’ en un juego macabro de tiro al plato.

No se sabe de ninguno de los francotiradores que objetase una orden tan criminal como absurda.

No hubo ningún benemérito mando que implorara a la Virgen del Pilar que le iluminase sobre cómo manejar de forma menos terrible y más sencilla un mero problema de intendencia causado por un grupo de desharrapados exhaustos intentando llegar a la playa para entregarse a sus pies.

¡Qué más hubieran querido ellos que rendirse a los guardias para ser envueltos en una manta y ser llevados al centro de acogida! ¡Qué persona que se considera civilizada puede pensar que la huida de la miseria merece una salva de tiros!

¿Qué mentalidad y qué formación tienen los miembros de un cuerpo armado para disparar a personas indefensas luchando por su propia vida con el único objetivo de poner un pie en tierra firme?

¿Hay precedentes de bandas criminales organizadas dedicadas a salir nadando del mar para atacar a los españoles, especialmente los uniformados y fuertemente armados?

¿Qué peligro corría un grupo de uniformados armados que les impulsara a atacarles de esa manera?

“La misión principal de la Guardia Civil será garantizar la protección de los ciudadanos frente a los actos delictivos, asegurar el cumplimiento de las leyes llevando ante la justicia a todo el que las incumpla, defender el libre ejercicio de los derechos y las libertades y preservar la seguridad ciudadana.”

No se ve ningún delito por parte de los migrantes, pero si lo hubiese no es de tal gravedad que justifica el uso de armas tan peligrosas, ni tampoco lo eran las circunstancias, ni la experiencia de muchísimas llegadas anteriores de migrantes lo avala.

La acción más cruel, más alocada, más contraria a un mínimo sentimiento humanitario fue la elegida.

¿Aceptarían la jueza, los autores del tiroteo, sus mandos, los miembros del gobierno y cualquier ciudadano que sus propios hijos hubieran sido recibidos a balazos de goma en las costas de Camerún?

El resto de la sociedad española –mayoritariamente- no ha reaccionado ante este horror sin sentido e innecesario ocurrido hace casi seis años.

Esa falta de respuesta confirma que el neofascismo es soportado con más o menos resignación por algunos, sencillamente aceptado por otros.

La mayoría de la población también soporta o acepta otras facetas del neofascismo: la agresión militar española a países igualmente sometidos por los grandes poderes.

Lo mismo sucede con otras intervenciones de diverso tipo en otros países. Apoyar públicamente y también con acciones encubiertas a gobiernos que estos días reprimen con violencia letal las justas protestas sociales y económicas de millones de personas, es otra señal inequívoca de neofascismo.

En casa también hay señales del neofascismo, más bien abundan, las cuales son igualmente ignoradas por la mayoría de la población, escondidas por el gobierno y maquilladas o tergiversadas por los medios de comunicación y por los que saben: represión salvaje a manifestantes pacíficos, sentencias como las de Alicia en el país de la maravillas, espionaje político, premios a delincuentes, violación de la Constitución, desvío constante de dinero público para armamento ¡innecesario y probadamente ineficaz!, desatención programada a los más necesitados en pensiones, sanidad, educación... la ley del más fuerte.

La diferencia entre el fascismo y el neofascismo es la resignación, la aceptación y la celebración por parte de la población, según la opinión política de cada uno de sus miembros, la cual se puede encuadrar de forma general y respectivamente en tres grandes grupos: PSOE, PP y Vox.

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