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Antimilitaristas desnudan las vergüenzas de El Corte Inglés en Alacant

Sábado.2 de febrero de 2013 3218 visitas - 19 comentario(s)
Protestaban contra la complicidad del gran almacén con el militarismo. #TITRE

Y al fin llegó la cuarta acción del día...

Hoy 1 de febrero a las 17’00 horas de la tarde, un grupo de activistas del Grup Antimilitarista Tortuga hemos procedido a desplegar una pancarta en el interior de El Corte Inglés de Oscar Esplá, en Alicante, cerca de la puerta que da a la Avda. Maissonave. En dicha pancarta se leía “Comprar en el El Corte Inglés es violencia”. Junto a los activistas que sujetaban la pancarta otros repartían octavillas e informaban a los clientes del centro comercial con megáfono. El objeto de la acción, que se enmarca en la celebración que está haciendo nuestro colectivo del Día Mundial de la Paz y la Noviolencia, ha sido el de señalar la complicidad de El Corte Inglés con el militarismo y la guerra. El Corte Inglés expolia al tercer mundo vendiendo objetos fabricados en condiciones de semiesclavitud, y ofreciendo productos de marcas expresamente señaladas como agentes de destrucción medioambiental y de exterminio de comunidades indígenas. Por ejemplo Coca-Cola o Nestlé. No conforme con eso, es el principal proveedor de vestuario del ejército español, con el cual mantiene un pingüe negocio. También gana dinero vendiendo vestuario a la policía.



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Cámara oculta de la acción del Grupo Antimilitarista Tortuga en el Corte Inglés de Alacant







La acción, que ha durado más de una hora, ha sido respondida por un nutrido grupo de agentes de seguridad de El Corte Inglés con gran violencia. Los activistas han sido expulsados del interior del centro comercial a base de patadas, golpes, empujones y arrastres. Esta actuación supone un hecho delictivo e inmoral, y una muestra más de hasta qué punto El Corte Inglés es sinónimo de violencia. Los antimilitaristas, por su parte, se han limitado a hacer en todo momento resistencia pasiva echándose al suelo y tratando de evitar ser desalojados y de que se les arrebatara su pancarta, pero sin hacer uso de la más mínima respuesta violenta. Hasta dos veces más se han vuelto a introducir y desplegar la pancarta mientras los agentes estaban ocupados en desalojar a otros compañeros, siendo todos expulsados varias veces, siempre con la misma saña. Los violentos empleados de El Corte Inglés se han ocultado a la llegada de la Policía Nacional, a la que previamente habían llamado. Ha habido identificaciones de algunos manifestantes pero no detenciones.

La acción directa noviolenta fue exitosa en cuanto a su pedagogía, y bastante contraproducente para la imagen de la empresa. La violenta y sostenida actuación de sus guardiantes en horario de máxima afluencia de público, y en la puerta del gran almacén que daba a una replaceta en la arteria comercial más importante de la ciudad, un viernes por la tarde, arremolinó a decenas de curiosos y clientes del Corte Inglés. Los compañeros del grupo que participaban en la acción desde fuera pudieron hacer una difusión exitosa de los materiales publicitarios, y hablaron con muchas personas que se acercaron a preguntar por las motivaciones de la acción.





Manifiesto:

Comprar en El Corte Inglés es violencia

Suele parecernos que poco o nada podemos hacer para evitar las injusticias que dominan nuestro planeta; sin embargo, en actos tan cotidianos como hacer la compra o tomar un café podemos colaborar, quizá inconscientemente, con empresas que sangran el mundo. El Corte Inglés es una de ellas.

Estamos hablando de una cadena que fabrica su ropa en talleres africanos donde para nada se cuidan las condiciones laborales. Algunas de estas prendas nos las vende a nosotros; otras (mediante contratos con Defensa que alcanzan los 90 millones de euros), al ejército español, aquel que participa en una guerra como la de Afganistán que ha costado la vida ya a más de 12 000 personas; otras, a la misma policía que defiende sus establecimientos ante cualquier protesta.

El Corte Inglés —como Carrefour, Mercadona o Alcampo— busca a miles de kilómetros los mismos alimentos que se cultivan al lado de nuestra casa. Esto supone que los productos deban hacer largos y contaminantes viajes, despilfarrando combustible por el camino. Además, son los cultivos que tradicionalmente alimentaban a muchos campesinos en el Tercer Mundo, y a los que ya no tienen acceso, pues viajan hacia nuestras mesas antes de que puedan probarlos. Así, El Corte Inglés expolia al Tercer Mundo y empobrece al campesinado de nuestra zona.

Pero las maldades de esta empresa que fomenta el sindicalismo vertical no acaban aquí: vende marcas como Nestlé o Coca-Cola, acusadas ambas en casos de asesinatos de sindicalistas y expoliadoras de fuentes en las que bebían desde hace siglos comunidades indígenas en América Latina o Asia.

Comprar a El Corte Inglés és violència

Sovint ens sembla que poc o no res podem fer per evitar les injustícies que dominen el nostre planeta; no obstant això, amb actes tan quotidians com ara fer la compra o prendre un cafè podem col·laborar, potser inconscientment, amb empreses que sagnen el món. El Corte Inglés és una d’elles.

Parlem d’una cadena que fabrica la seua roba en tallers africans on no es cuiden en absolut les condicions laborals. Algunes d’aquestes peces ens les ven a nosaltres; d’altres (mitjançant contractes amb Defensa que arriben als 90 milions d’euros), a l’exèrcit espanyol, aquell que participa en una guerra com la d’Afganistan que ha costat la vida ja a més de 12 000 persones; d’altres, a la mateixa policia que defensa els seus establiments davant de qualsevol protesta.

El Corte Inglés —com Carrefour, Mercadona o Alcampo— cerca a milers de quilòmetres de distància els mateixos aliments que es conreen al costat de la nostra casa. Això suposa que els productes hagen de fer llargs i contaminants viatges, malgastant combustible pel camí. A més, són els cultius que tradicionalment alimentaven a molts camperols al Tercer Món, i als quals ja no tenen accés, perquè viatgen cap a les nostres taules abans que no puguen tastar-los. Així, El Corte Inglés espolia al Tercer Món i empobrix a la pagesia de la nostra zona.

Però les maldats d’aquesta empresa que fomenta el sindicalisme vertical no acaben ací: ven marques com ara Nestlé o Coca-Cola, acusades ambdues en casos d’assassinats de sindicalistes i espoliadores de les fonts on bevien des de fa segles comunitats indígenes a l’Amèrica Llatina o Àsia.

Ver también:

El Corte Inglés en el negocio de la guerra


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