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Una soldado de EE. UU. embarazada es asesinada por un compañero después de que sus mandos ocultaran su violación

Viernes.18 de enero de 2008 786 visitas Sin comentarios
A la manera del Ejército #TITRE

Mary Frances Lauterbach es la última víctima del modo castrense estadounidense de ver las cosas, como lo fue la soldado Elisabeth Campbell en la narración del prolífico escritor, veterano de la guerra de Vietnam, que basó su historia de ficción en un hecho real que conoció durante su vida militar. Ambas fueron violadas por un compañero y ambas tuvieron que sufrir en sus carnes las consecuencias de un vergonzoso código de honor por haber denunciado los hechos y trasgredido el férreo silencio que, según manuales no escritos, debe reinar en los cuarteles, y que, bajo un manto de falsa disciplina, no hace salvo ocultar la falsa moral y la falta de escrúpulos de algunos mandos que encubren situaciones escabrosas de la institución a costa de sacrificar la integridad individual. La actualización de los hechos narrados por DeMille han tenido lugar en la base de Camp Lejeune, dentro del estado de Carolina del Norte.

Allí estaba destinada Lauterbach, de 20 años, y su presunto asesino, el cabo de Infantería de Marines César Armando Laurean, de 21. La joven permanecía desaparecida desde el 14 de diciembre, no mucho después de que hubiera mantenido una reunión con un grupo de fiscales militares que le conminaron a retirar la denuncia de violación presentada días antes contra Laurean.

Nadie la echó en falta

El Ejército intentaba cubrir el caso con un manto de silencio, limitándose sólo a ordenar al presunto acosador que se alejara de su víctima. Nadie presentó denuncia por su ausencia. Nadie de Camp Lejeune dio importancia a sus constantes incomparecencias a su puesto. Lauterbach no volvió a ser recordada hasta el pasado sábado, cuando su cadáver y el del hijo que llevaba en sus entrañas aparecieron calcinados en el jardín de la vivienda que Laurean había alquilado en Jacksonville. El presunto homicida ha huido y se le busca en Louisiana o Texas.

El FBI ofrece una recompensa de 17.000 euros por pistas que lleven a su detención. El Ejército calla, como lo hizo antes. Lo hace porque Laurean, un mexicano que en 2003 consiguió la nacionalidad estadounidense por presentarse voluntario para marchar al frente de Irak, es de los suyos.

(Noticia aparecida en "Sur Digital")

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