Administración Enlaces Contacto Sobre Tortuga

Una madre y su hija, de origen marroquí, han sido separadas después de pasar el fin de semana en el hospital de Melilla intentando que ingresasen a la pequeña

Jueves.20 de diciembre de 2018 113 visitas Sin comentarios
Sin tutela y al calabozo tras llevar a su hija con cáncer de riñón a urgencias. #TITRE

María Zuil

Fara* y su madre se presentaron en el Hospital Comarcal de Melilla el pasado jueves. A la pequeña, de un año y medio, le han diagnosticado hace poco un cáncer de riñón y su madre, desesperada, fue a urgencias para que pusiesen en tratamiento a su hija. ¿El problema? Que las dos son marroquíes, y el servicio de salud solo atiende a extranjeros cuando se trata de “patologías de urgencias”.

Después de cruzar la frontera, Fátima*, su madre, no se dio por vencida, y ese día se quedaron a pasar la noche en la sala de urgencias, intentando hacer presión para que el servicio de salud se apiadase de su situación. También se quedó la noche del viernes, y la del sábado, hasta que el domingo a las dos de la madrugada se presentaron varios policías en el centro sanitario y las echaron de allí. “La madre insistió en ingresarla, pero un niño no puede estar tanto tiempo en urgencias, por su propio bien, porque pueden coger enfermedades”, explican desde Ingesa, el Instituto de Gestión Sanitaria que gestiona la prestación en Ceuta y Melilla.

“Se atendió a la paciente, pero tenía una enfermedad crónica, no una patología de ingreso hospitalario”, añaden desde Ingesa. “Son constantes los envíos de menores a la Península, pero el protocolo es solo para cuestiones urgentes, y aquí se estimó que no lo era”.

Llegó la policía y nos pidió salir. Nos negamos, llegaron muchos efectivos, incluido el jefe. Les suplicamos mucho

Cuando llegó, la policía local separó a Fátima de Fara. La primera fue derecha al calabozo, donde pasó la noche, y la segunda a un centro de menores. Ambas se encontraban con otra madre con su hija, que tiene hidrocefalia, y también había acudido a urgencias para solicitar un tratamiento. Corrieron la misma suerte. “Vino la policía y nos pidió salir. Nos negamos, llegaron muchos efectivos, incluido el jefe. Les suplicamos mucho”, cuenta la madre de Fara en una nota de audio facilitada por la Asociación Prodein. “Me arrastraron y me tiraron al coche, hasta me rompieron mi ropa […] A mi hija y a la hija de la otra mujer las llevaron al centro de menores. Y cuando hemos salido [de comisaría] fuimos a recogerlas y no quisieron darnos a nuestros hijos, dicen que lleva su tiempo”, sigue la grabación, en la que se aprecia el estado de nerviosismo de la madre.

Las dos madres han vuelto en la mañana del lunes a cruzar la frontera para recuperar a sus hijas, pero se han encontrado con que les han retirado la tutela. “Es indignante, que una madre lleve al hospital a su hija y acaben quitándole la tutela, es que es incomprensible”, denuncia José Palazón, presidente de la Asociación Prodein en Melilla. Según afirma la organización, ahora les piden una prueba de paternidad que puede alargarse hasta dos meses para poder reencontrarse.

Fara, pasando la noche en una sala de urgencias del hospital de Melilla. (Cedida)
Fara, pasando la noche en una sala de urgencias del hospital de Melilla. (Cedida)

Ambas son originarias de la ciudad marroquí de Nador (a 20 kilómetros de Melilla), donde habían diagnosticado a la menor un cáncer de riñón recientemente. Los médicos le dijeron a Fátima que hacía falta una operación, pero no tienen recursos para financiarla ni más familia que las apoye. España era su única opción. “Cruzaron la frontera porque no tenían otra posibilidad. Iban con toda la documentación, buscando que alguien les atienda porque no se lo pueden pagar en su país. En lugar de eso las deportan ilegalmente, porque la policía local no puede deportar, y les retiran la tutela. Es increíble”, añade Palazón.

Desde Prodein se lamentan de que esta situación no sea aislada: “Hace dos semanas murió otro niño marroquí con leucemia porque, igual que Fara, estuvo dos días esperando en urgencias a que alguien le atendiese. Al final empezó a toser sangre y lo trasladaron a Málaga, pero ya era tarde y falleció”. De momento, desde Ingesa aseguran que no saben si se está buscando una solución para la familia. Ni el presidente de Melilla, Juan José Imbroda (PP), ni la Delegación de Gobierno en la ciudad conocían la situación consultados por este periódico en la tarde del lunes.

Hace tiempo que la situación con los inmigrantes y la sanidad es especialmente complicada en Melilla. La ciudad es, junto a Ceuta, Castilla y León y La Rioja, de las pocas administraciones autonómicas que no desarrollaron normativas propias que diesen cobertura a los extranjeros después del real decreto-ley que los expulsaba en 2012. A pesar de que el Gobierno de Sánchez ha devuelto la sanidad universal, varias organizaciones señalan que sus efectos no se están notando en zonas como esta. La organización Reder (Red de Denuncia y Resistencia al RDL 16/2012) explicaba en un informe de 2016 que Melilla es con diferencia donde más se nota la exclusión por su alto índice de población migrante. "El personal administrativo de los centros sanitarios suele llamar a la policía en caso de que una persona sin documentación se presente a solicitar asistencia, reforzando con ello el temor por parte de este colectivo a la expulsión", indicaba el informe.

*Los nombres de Fara y Fátima han sido cambiados para proteger su identidad.

El Confidencial

Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.