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Un miembro del Grup Tortuga condenado por desobediencia

Miércoles.25 de febrero de 2015 1230 visitas - 8 comentario(s)
Pablo San José se niega a pagar la multa y se arriesgará a cumplir cinco días de prisión. #TITRE

En junio de 2014 algunos miembros del Grup Antimiltarista Tortuga y personas simpatizantes protestaban con dos pancartas contra un acto de exaltación del militarismo en la ciudad de Elx. La protesta se realizó completamente dentro de los cauces legales siendo reprimida sin motivo por la policía nacional. De resultas de tal abuso policial nuestro compañero Pablo San José fue detenido y posteriormente denunciado por desobediencia y resistencia. El atestado policial no reflejó los hechos tal como habían ocurrido sino de una forma irreal que incriminaba al detenido.

La cosa acabó en un juicio de faltas celebrado ante la titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de Elx, Inmaculada Gabarrón Ayala. La vista, que no superó los diez minutos de duración, resultó esperpéntica no teniendo tiempo el acusado de expresar sus argumentaciones y no siéndole aceptados y/o tenidos en cuenta los materiales probatorios y los testigos aportados. La magistrada consideró los hechos probados por el simple testimonio de los agentes, los cuales se ratificaron en su anterior versión no ajustada a la verdad de los hechos.

La condena es de multa de diez días con cuotas de seis euros. El impago de la multa conlleva el cumplimiento de un día de prisión por cada dos cuotas no satisfechas.

El Grup Antimilitarista Tortuga y Pablo San José nos negamos a pagar la multa y asumimos el riesgo de que Pablo pase cinco días en la prisión. Porque es inocente de su imputación en primer lugar y porque pagar dicha multa contribuiría a legitimar los abusos policiales y la connivencia del estamento judicial con este actuar mediante el perverso mecanismo de la presunción de veracidad de los agentes de la ley, un proceder judicial que deja a quienes luchamos por una mejor sociedad, bajo la perpetua amenaza del arbitrio de los cuerpos represivos del poder.

Reseñar también que se han puesto en contacto con Tortuga portavoces de la Hermandad de Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Estrella, cofradía ilicitana organizadora del acto militarista que dio origen a nuestra protesta y la la posterior represión. La cofradía, enterada por los medios de comunicación de esta sentencia, nos ofrece costear la multa para evitar que nuestro compañero entre en prisión. Agradeciendo la nobleza de su ofrecimiento, lo hemos declinado puesto que no se trata de una situación de insolvencia sino de la necesidad de denunciar una injusticia.




Manifiesto del Grup Antimilitarista Tortuga:

Ocho de junio de dos mil catorce: en Elx, ciudad del sureste peninsular, una cofradía de Semana Santa organiza, junto al ayuntamiento y al ejército del aire, una jura de bandera civil. La noticia llega al Grup Antimilitarista Tortuga, cuyos miembros analizan la situación.

Ciertamente, consideramos que el acto no es más (ni menos) que una de tantas intromisiones de la cultura militar en la vida civil, un acto propagandístico que, con una visión simplista de la realidad y una puesta en escena teatral, pretendía ensalzar el orgullo patriótico entre quienes lo tienen y alimentarlo entre quienes carecen de él. Reflexiones más profundas interrogarían sobre cuál es esa patria defendida, cuestión poco importante para unas instituciones gustosas de derrochar recursos en el atrezzo de tan inmoral espectáculo.

Desde Tortuga quisimos mostrar nuestra actitud crítica ante tal acto. Nuestro equipaje, aparentemente más modesto, se componía de dos pancartas y una idea, una idea tan sencilla que ya se comprende en la infancia, cuando aprendemos realmente las dos cositas elementales sobre el amor y la guerra: matando no construimos un mundo mejor. Frente a un trozo de tela manchado de sangre proponíamos otros dos, fomentadores de pensamiento y de paz.

Pero en el año 37 d.C. (después de la Constitución) no se pueden defender públicamente determinadas posturas ideológicas cuando el poder o su brazo armado no lo quieren. Y si el ejército es la fuerza violenta del estado útil en sus expolios exteriores, la policía lo es en la dominación de sus súbditos. Así pues, una ilegítima actuación policial, a nuestra manera de ver, tanto desde una perspectiva ética como legal, acabó de forma violenta con una protesta que no incumplía ninguna normativa. Empujones contra vallas, arrastres contra semáforos y un vocabulario irrespetuoso conformaron su estrategia.

Pablo, uno de los activistas, acabó en comisaría. Allí mismo padeció la actitud irrespetuosa del jefe del operativo que acababa de reprimir la protesta. Este mismo policía, junto a un compañero, presentó en el juzgado una acusación poco respetuosa con la verdad. Entre otras afirmaciones que no nos parecen veraces se decía que los activistas habían pasado el cordón de seguridad. Si no hubiera sido así, la policía no habría actuado. A pesar de que el relato no ajustado a la verdad cargaba contra todas las personas que formaron parte de la acción, sólo se pedía la imputación de Pablo.

El pasado 2 de febrero nuestro compañero acudió al juicio. Los cargos: falta de desobediencia. Aportó como pruebas unas fotografías que demostraban dónde ocurrió todo: fuera del espacio acotado para el acto, a más de cien metros de donde éste transcurría. La juez las recogió y ni las miró, no dejó que Pablo concluyera su declaración, no permitió que interviniera uno de los dos testigos propuestos por el acusado y mostró una actitud de gran desinterés hacia él. Los policías, por su parte, ratificaron su anterior versión distorsionada de la realidad.

Parecía que todo estaba visto para sentencia antes de que el juicio se celebrara, que éste fuera una simple pantomima, un espejismo de derechos. Para colmo, ante la ley el testimonio policial goza de presunción de veracidad; es decir, la versión de los agentes predomina sobre la del acusado. Huelga decir que en este caso, como en tantos otros, la policía abusó de esa presunción con el consentimiento de la juez.

El resultado: Pablo debe pagar una multa de 60 euros (diez días de sanción a razón de seis euros por cada uno de ellos), pero no piensa hacerlo. Es responsable de sus actos, no de las acusaciones basadas en distorsiones de la verdad que se le imputen.

Si analizamos lo que había en juego desde el punto de vista legal, era muy poco. Hablamos de un simple juicio de faltas, no de un delito. Hablamos de uno entre tantos sainetes judiciales de diez minutos que hay cada día. Y así lo gestionan el estado y sus funcionarios.

Pronto será aprobada la Ley Mordaza, la cual legalizará abusos de poder mucho mayores que éste. Si en asuntos aparentemente menores es así como nos trata la administración, ¿cómo lo hará cuando haya mayores intereses en juego?

¿Será que el hecho de que se alce una voz crítica no es un asunto menor?

Elx, 24 de febrero de 2015

Grup Antimilitarista Tortuga


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  • Un miembro del Grup Tortuga condenado por desobediencia

    25 de febrero de 2015 15:46, por Joan

    Estem amb vosaltres anim i avant

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  • Un antimilitarista, dispuesto a ir cinco días a prisión por negarse a pagar una multa de 60 euros por desobediencia

    Un militante del Grupo Antimilitarista Tortuga ha anunciado que está dispuesto a pasar cinco días en prisión tras negarse a pagar una multa de 60 euros impuesta por el juzgado de Instrucción 1 de Elche (Alicante) que le ha condenado por una falta de desobediencia cometida en una protesta contra una jura militar de bandera.

    ELCHE (ALICANTE), 25 (EUROPA PRESS)

    Además, el activista ha declinado la oferta de una cofradía de Semana Santa, la Hermandad de Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Estrella, que organizó el acto castrense en Elche el 8 de junio del pasado año para celebrar su vigésimo quinto aniversario, de hacerse cargo de la sanción, según se recoge en un comunicado emitido este martes por la tarde por su colectivo.

    San José fue detenido por agentes del Cuerpo Nacional de Policía cuando protestaba junto a otros compañeros del Colectivo Tortuga contra una jura de bandera de soldados pertenecientes a la Academia General del Ejército del Aire, con base en la localidad murciana de San Javier.

    Aunque él niega la versión recogida en el atestado policial, la titular del juzgado le ha condenado por una falta de desobediencia al pago de una multa de diez días con una cuota diaria de 6 euros, lo que hace un total de 60 euros. La sentencia conlleva aparejada un día de cárcel por cada dos cuotas impagadas, es decir, cinco días de prisión.

    Sin embargo, San José y el Grupo Tortuga han anunciado que no pagarán la multa y asumirán el riesgo de que la sentencia se ejecute y el pacifista deba pasar cinco días en la cárcel "porque es inocente de su imputación, en primer lugar, y porque pagar dicha multa contribuiría a legitimar los abusos policiales y la connivencia del estamento judicial con este actuar, mediante el perverso mecanismo de la presunción de veracidad de los agentes de la ley".

    JUICIO "ESPERPÉNTICO"

    De hecho, el colectivo califica el juicio celebrado el pasado 2 de febrero por este asunto como "esperpéntico" pues "no superó los diez minutos de duración" y el acusado no pudo exponer sus argumentos ni se tuvo en cuenta los testigos ni el material probatorio que pretendía aportar.

    En opinión de los antimilitaristas, esa presunción de veracidad de los testimonios policiales deja a quienes luchan "por una mejor sociedad, bajo la perpetua amenaza de los cuerpos represivos del poder".

    El Grupo Tortuga ha informado asimismo de que algunos portavoces de la Hermandad de Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Estrella, que organizó la jura de bandera del pasado 8 junio, se han puesto en contacto con ellos para ofrecerse a costear la multa a fin de evitar que San José entre en prisión.

    No obstante, y pese a agradecer "la nobleza de su ofrecimiento", tanto el activista como el colectivo lo han declinado, puesto que "no se trata de una situación de insolvencia, sino de la necesidad de denunciar una injusticia".

    Leer más: Un antimilitarista, dispuesto a ir cinco días a prisión por negarse a pagar una multa de 60 euros por desobediencia - EcoDiario.es

    http://ecodiario.eleconomista.es/es...

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  • Un miembro del Grup Tortuga condenado por desobediencia

    26 de febrero de 2015 08:04, por Álvaro

    Por personas así avanza la humanidad.

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  • Un miembro del Grup Tortuga condenado por desobediencia.

    26 de febrero de 2015 16:55, por ElProfesorBacterio.

    Efectivamente, sabias palabras del ajusticiado: "...PARA QUE LA GENTE SE DÉ CUENTA DE QUE ESTO NO ES UN ESTADO DE DERECHO".

    Efectivamente, no lo es.

    SALUD.

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  • Un miembro del Grup Tortuga condenado por desobediencia

    27 de febrero de 2015 10:40, por Inax kemmoc

    Muchísimo ánimo Pablo y al resto del grupo desde Bilbo

    No hay que dejarse amedrentar, que es lo que quieren en el fondo, que por miedo nos quedemos en casa. Además, al salir del trullo podéis gastaros los 60 € en una pedazo de cena de celebración.

    No hay sentencia que pare la desobediencia

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  • Pablo, Tortuga, vuestro acto nos enorgullece, por conoceros y por demostrar que el espíritu de la Insumisión, más de trece años después, vive y mantiene ágil una solidaridad y fe en la utopía, en eso que aún no tiene lugar pero que es lo deseable, nuestro horizonte.

    Al menos, con vuestra desobediencia, las Cofradías se lo pensarán a la hora de organizar otra jura de bandera este año y la jueza..., la jueza, más difícil que su conciencia se remueva algo, presumo.

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