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Un mensaje a los indignados occidentales

Miércoles.19 de octubre de 2011 1396 visitas - 9 comentario(s)
Pedro Prieto, Crisis Energética #TITRE

Presentamos un texto de Pedro Prieto, vicepresidente de AEREN y coeditor de esta página, publicado también en nuestros foros. Como su mismo nombre indica, se trata de un mensaje dirigido a los indignados occidentales.


Un mensaje a los indignados occidentales

Creo que hay que celebrar que millones de personas se hayan levantado contra el orden establecido y empezado a exigir cambios del sistema. Es algo que no esperaba de esa forma y me alegra sobremanera.

Es verdaderamente relevante, que a pesar de la influencia de los medios controlados por el poder financiero, esa gran cantidad de gente en decenas de muy diversos países del mundo, se hayan manifestado pacíficamente exigiendo cambios que los mencionados medios no hubiesen jamás planteado. Esto significa que estos manifestantes son capaces de movilizarse, incluso con la información dominante y muy poderosa en contra, a pesar de que ahora dichos medios se ven obligados a conceder espacios a esta pacífica e incipiente revolución.

Hay signos muy positivos, entre otros, que la clase política empieza a ser dejada de lado, porque muchos de estos manifestantes ya se han dado cuenta de que esta clase está al servicio del poder financiero, simulando alternancias de falsa democracia (lo llaman democracia y no lo es, es uno de sus eslóganes).

Si bien en un principio, algunas marchas se dirigieron a los centros del supuesto poder político (Congreso de los Diputados, por ejemplo), lo importante es que ahora empiezan a dirigirse cada vez más hacia los verdaderos centros de poder: las bolsas donde los especuladores financieros juegan con los destinos del mundo, con la complicidad manifiesta de una clase política servil. Empiezan a dirigirse a instituciones financieras de carácter global dominadas por élites muy minoritarias y fuera de todo control verdaderamente democrático.

Empiezan a dirigirse a los bancos, que han sido los principales receptores de las gigantescas ayudas que la clase política, lacayos del poder financiero, ha colocado prioritariamente como receptores de gigantescas ayudas.

Todo esto resulta esperanzador, en un mundo que tiene visos de colapso funcional y sistémico, de generalizado fallo estructural.

Dado que los movimientos son incipientes, se les puede disculpar que muchas de las propuestas tengan carácter muy genérico y una voluntad de mejora muy clara, pero poco concreta y bastante superficial.

Por ello, creo que es esencial que tengamos una visión lo más concreta y medible posible. Si tenemos que darnos de bruces con la realidad de que hay que cambiar un modelo agotado, veamos cómo habría que hacerlo de la forma más general y elevada posible. Intentemos evitar creer que todo va a ser sencillo, y preparémonos para hacerlo aunque sea muy difícil y doloroso, sin por ello pensar que es imposible.
Por ello, creo que lo primero es analizar cómo está el mundo. Una visión muy completa en este sentido es la siguiente:

Si observamos detenidamente el mundo, veremos que existe una brutal desproporción en el reparto de la riqueza. Al analizar la distribución de energía por tipos, por persona en promedio y por regiones, vemos que sus consumos de energía se corresponden, de forma muy directa y proporcional con sus consumos de energía. El PIB y el consumo de energía están muy directamente relacionados.

Se observan varios aspectos que hay que considerar seriamente y poner sobre la mesa:

a) En primer lugar, que le mundo se rige por el injusto principio de Pareto, por el que el 80% de la Humanidad tiene que vivir con el 20% de los recursos del planeta, mientras el otro 20% de la Humanidad, que es fundamentalmente Occidente y los principales países de la OCDE, se está apropiando del 80% de los recursos planetarios, comenzando por la energía, que es el elemento esencial, junto con el poder económico y militar que sostiene este injusto sistema.

b) Que los prácticamente 7.000 millones de personas que poblamos el planeta tenemos un consumo promedio (la línea negra) que es unas 25 veces superior al consumo metabólico (la línea blanca) que exige una persona como mono desnudo. Esto no quiere decir que se esté proponiendo que se vuelva a la época de las cavernas. Simplemente constata el nivel de desarrollo y la enorme capacidad de transformación de la Naturaleza de nuestra sociedad contemporánea.

Las consecuencias que se pueden extraer de esta onerosa pero bastante indiscutible realidad, es que son el resultado de unos flujos impuestos de los ricos a los pobres, que producen estas desigualdades tremendas: los principales flujos energéticos y los principales flujos de materias primas resultan ir de los países pobres de este reparto desigual hacia los países ricos.

Paradójicamente, son los países pobres, los que entregan sus riquezas naturales, los que al final de un sistema injusto de distribución e intercambio desigual de la riqueza, determinan que sean estos países pobres lo que encima deben dinero a los ricos y se ven obligados a estar pagando deudas eternas, que ya empiezan a mostrarse impagables, incluso en algunos lugares periféricos de la parte supuestamente rica de esta sociedad mundial.

Una respuesta obvia de este intolerable sistema de intercambio desigual y desfavorecedor, es que como consecuencia de esta pobreza enfrentada a la riqueza, los grandes flujos humanos de las migraciones modernas, también se den desde las zonas de los desfavorecidos del mundo hacia las zonas con exceso de recursos.

El cinismo de los enriquecidos es de tal magnitud que llega a culpar a los pobres del flujo humano, pero no se pregunta nunca por el flujo de riqueza, tanto en productos energéticos como en materias primas y flujos financieros. A este respecto, la llamada Europa-Fortaleza y los Estados Unidos tienen mareas crecientes de opinión ciudadana que aplauden a políticos facinerosos y exigen que pongan en vigor leyes que eviten el último flujo migratorio, el humano, pero nunca cuestionan la injusticia flagrante del intercambio desigual de los demás flujos. Es más, incluso llegan a convencerse de que los países del Tercer Mundo (los pobres) “nunca pagan lo que deben” o que “hay que estar condonándoles las deudas” o que “siempre estamos ayudándolos”.

Así las cosas, a un verdadero nivel mundial, conviene preguntarse hacia dónde ir y cómo mejorar las cosas, con algo más de detalle y fundamento del que implican muchas de las pancartas bienintencionadas de los indignados del mundo.

Pues bien, en el gráfico anterior se puede apreciar que el mundo, en su conjunto, ha sobrepasado largamente su capacidad de carga. Lo ha hecho en un 40% y el crece el desbordamiento en la capacidad de transformar y agotar los recursos del planeta Tierra.

Obviamente, de este desaguisado son responsables directos y evidentes los que más consumen y los que más energía queman para producir bienes y disfrutar de servicios, aunque de nuevo, aquí hay medios y movimientos occidentales, sobre todo afines al gran poder económico y financiero, que se las ingenian muy bien para intentar también echar la culpa de ser los más contaminantes a los más pobres.

Sin embargo, si se traza, por ejemplo, una curva de las emisiones de CO2 (uno de los subproductos de la actividad humana que ahora más preocupa a los científicos) por regiones y per capita, la curva resultante muestra, sin lugar a dudas, una identidad con la curva del PIB por esas mismas regiones; esto es, que los que más consumen, más contaminan y más destrozan el planeta, como no podía ser de otra forma.

Intentar, por ejemplo, que el mundo ascendiese al nivel de vida y al modo de vida europeo, implicaría que habría que aumentar matemáticamente hablando el consumo de energía más de dos veces y consiguientemente, en la misma proporción, la producción de bienes y la prestación de servicios, lo que dejaría al planeta en una situación de quiebra ambiental segura en muy poco tiempo. Si es que ello fuese posible, que desde el punto de vista de la producción energética posible, que sería exigible para este milagro económico de europeización del mundo, no lo es.

El sentido común, además de las matemáticas elementales, en este caso irrefutables, no deberían ni plantearse la posibilidad de que el mundo entero accediese por tanto al nivel de vida norteamericano, al clásico “American Way of Life”. Se deja aquí constancia física del esfuerzo a realizar para conseguir esta utopía: habría que conseguir multiplicar la producción de energía mundial entre cuatro y cinco veces, para que todos pudiéramos ser como los norteamericanos. Y el planeta estaría con una capacidad de carga sobrepasada entre 5 y 8 veces. Es decir, necesitaríamos todos esos mundos en nuestro mundo para llegar a ese nivel.

Por tanto, lo que resulta evidente de este gráfico, es que si se ha de producir una nivelación de la riqueza mundial, por mucho que le pese a los que todavía creen en más crecimiento y más actividad económica como salida a este desastre planetario, tiene que ser hacia abajo, no hacia arriba, porque esto último, aumentaría y aceleraría la degradación y el agotamiento creciente de los recursos base del planeta y no existe civilización que pueda sobrevivir al agotamiento de los recursos de los que vive.

¿Y cuánto habría que bajar, entonces, en los niveles de vida actuales, primero para llegar a tener un planeta mínimamente sostenible y más justo que hasta ahora?

habría varias respuestas matemáticamente correctas. Para alcanzar un planeta sostenible, según la calculada capacidad de carga o huella ecológica de nuestra sociedad mundial, habría que reducir la actividad económica y el consumo de energía en un 40 ó 50%.

Y esto, lógicamente, se puede hacer, por un lado, pensando en que todos bajen un 50% desde sus niveles actuales.

Pero parece más justo y razonable, desde un punto de vista humano, que los que más tienen, más reduzcan sus niveles. Eso implicaría que los occidentales tendrían que reducir, muy en primer lugar, sus niveles actuales entre un 60 y un 90% desde el nivel promedio actual de sus respectivas sociedades. Algo que está fuera de la conciencia, de las intenciones y de la voluntad de la inmensa mayoría de los ciudadanos occidentales, incluso de los uqe se muestran indignados con la situación actual.

Esto permitiría a una gran masa de población humana poder subir ligeramente sus actuales niveles de consumo, que es una forma de bienestar, aunque no todo, para salir, al menos, de las hambrunas, de las muertes prematuras y de las enfermedades perfectamente evitables o para escolarizar y alfabetizar a muchos cientos de millones.
Obsérvese lo trágico de este análisis: muestra, en toda la crudeza matemática posible, que la desigualdad mundial actual no es algo que se resuelva con la cesión del 0,7% del PIB de los países ricos, como se pide desde alguna ONG. No es ni siquiera la cesión de un 7% la que lo arreglaría. Es que sería del orden del 70% lo que los países ricos del planeta deberían ceder a los pobres del mundo.

Esto implicaría, en realidad, que los ricos dejasen de explotar como hasta ahora han venido haciendo de forma secular, a los pobres del mundo con sus perfeccionados engaños de intercambios desiguales, apoyados por la fuerza negociadora (que no excluye la presión o acción militar cuando se considera necesaria) basada en acuerdos comerciales indecentes y vejatorios para las partes humildes.

Muchos de los lectores, sobre todo viviendo en Occidente o en los países ricos de la OCDE y perteneciendo a una cierta clase media, llegados a este punto, pueden sentir un cierto desasosiego, al verse, de alguna forma, culpables de esta gigantesca trampa en que están metidos varios miles de millones de desposeídos del mundo.

Porque hasta ahora posiblemente pensaban que si los ricos (unos ciertos ricos o unos ciertos poderes financieros o políticos a su servicio) distribuían sus riquezas nominales, ello sería más que suficiente para arreglar los problemas de este mundo. Esto se podría ver de la siguiente forma:

En cada región del mundo y no sólo en los países desarrollados occidentales, existen minorías o élites que disponen de niveles de vida y acumulación indecente de recursos. Es decir lo mismo que en el mundo entero se da el principio de Pareto de una distribución desigual de la riqueza (el famoso 80/20 y 20/80), en cada región se produce algo similar.

Y los poderosos de cada región, cuando se ven de forma desagregada en cada una de ellas bajan todavía más el nivel de los bajos con sus elevadísimos niveles de consumo y de vida; con sus acumulaciones tremendas de capital dinerario y financiero. En el gráfico anterior, esto se dibuja de una forma teórica con colores más claros que rebajan el nivel de cada país o región, por culpa de las minorías de cada país que viven en la estratosfera. Por supuesto hay mundos intermedios de grises que harían el principio de Pareto algo más escalonado, si se incluyen las clases medias, existentes sobre todo en los países cuyos excedentes nacionales han permitido no sólo que las élites sigan en la estratosfera, sino que grandes masas de población hayan podido acceder a lo que se ha venido en denominar “el Estado del Bienestar”
Si bien es cierto que en los países desarrollados suele haber menor diferencia entre clases y un menor número porcentual de desposeídos o excluidos, lo cierto es que el mundo se asemejaría más a estas agujas lacerantes de minorías llenas de poder acumulado y grandes masas cifradas fácilmente en miles de millones, que quedan por debajo de los umbrales de lo mínimo humanamente digno.

Es evidente que los que postulan o postulamos que lo primero es desposeer a esas élites muy minoritarias (pero de hecho las que controlan el poder económico y militar) de ciertas riquezas acumuladas, tan insultantes e indecentes, saben que ello contribuiría a la mejora de las condiciones de vida de muchos millones de personas. De eso no cabe duda alguna; en algo contribuirían a aliviar o paliar el problema de los desheredados del mundo. Pero la triste realidad es que no es solo eso.

En los círculos de los indignados y de las personas con conciencia social, se sabe que pocas de las primeras fortunas del mundo acumulan más capital que el PIB de muchos de los países de la cola de los parias de la Tierra, que en estos gráficos aparecen a la izquierda.
La importancia de descabezar a estas privilegiadas élites radica en que con ellas se eliminaría de forma verdaderamente eficaz el problema que ellos mismos han creado obviamente con estas desigualdades. Por ello no es desdeñable exigir comenzar por este punto. Pero… hay aún algún que otro pero.

En primer y más importante lugar, el que la indecente riqueza que estos crápulas acumulan es más bien de tipo nominal o contable, más que física. Esto conviene explicarlo. En un mundo en el que el dinero se ha multiplicado mucho más rápidamente que los bienes físicos o los servicios realmente medibles que el dinero puede comprar, hay una conciencia clara de que si hubiese que repartir el dinero que nominalmente existe en manos de estas élites entre las grandes masas de población marginal, excluida y desheredada, con la supuesta sana intención de convertir ese capital especulativo en capital productivo, no habría mundo físico para responder al papel de ficción que estas élites acumulan.

Es decir, sus inmensas riquezas son obvias desde el punto de vista físico o material, pero desde el punto de vista financiero o dinerario, que es el que los contabiliza, son muchísimo más grandes; son tan estratosféricas como imposibles de materializar en algo tangible que alivie el sufrimiento humano en la medida que indican los billetes de banco o títulos que los papeles indican.

Hasta ahora, lo más sencillo, intuitivo o inmediato, es culpar a políticos, banqueros y financieros del desastroso estado de cosas de este mundo. Y los gráficos mostrados hasta ahora, lo que evidencian es una suerte de complicidad de los ciudadanos de Occidente. Sin duda, no les falta razón, porque son los que han dirigido el mundo hacia ese abismo, pero seguramente no es esa toda la razón.

Pero en segundo lugar y si las matemáticas no mienten, incluso en el supuesto de despojar a todas las élites, que conforman las onerosas agujas de consumo del último gráfico, de sus inmensas riquezas, el mundo todavía tendría que hacer un fuerte ejercicio de despojar a grandes masas burguesas (clases medias) de los países desarrollados de la derecha de los gráficos de una gran parte de sus niveles de consumo.

Y ahí es donde parece muy perdida, sea intencionalmente o no, la gran marea de “indignados” occidentales, que se pasean exigiendo a sus líderes nacionales que no destruyan su “Estado del Bienestar”, cuando es evidente que una buena parte de esos Estados del Bienestar se han construido con la sangre, el sudor y las lágrimas de los pobres del mundo, de los más.

Esta es la dolorosa reflexión final: que no basta con despojar a las élites de sus privilegios y no solo en una nación, sino en todo el mundo (lo que ya entra casi en el terreno de la utopía, dado que esas minorías son las que controlan el poder policial y militar, además del económico, para estrangular actividades con carácter masivo y a voluntad, dada la enorme dependencia de los mercados de los flujos monetarios que manejan en exclusiva), si lo ven necesario o preciso para mantener sus privilegios.

Es que incluso aunque se lograse esto, la tarea quedaría inconclusa: cambiar el sistema implica mayor justicia para los proletarios que creíamos ya no existían y siguen siendo la inmensa mayoría de muertos vivientes de este planeta. Implica que muchos de los ciudadanos de los países y regiones de la derecha, tendrían que despojarse de muchas de sus riquezas, hábitos y costumbres de consumo. Tendrían que hacer un mundo verdaderamente nuevo.

Los indignados occidentales, que al contrario que muchos de los indignados del Norte de África y de muchas partes pobres del mundo, no luchan como ellos, por poder acceder a una barra de pan que no pueden comprar, a agua potable o a una aspirina o un médico o un colegio para aprender a escribir, sino por no caerse de un “Estado de Bienestar” que se construyó de mala manera.

Nos han construido una historia, desde hace décadas, incluso desde las izquierdas occidentales, que ese “Estado del Bienestar”, era la consecuencia de largos años de luchas obreras y sindicales contra los patronos. Pero eso ha resultado ser, a la vista de estos gráficos, una verdad muy a medias.

Gran parte de ese “bienestar”, que se ha orientado sobre todo como consumo envuelto en alienación, se ha generado en base a la enorme y creciente capacidad de nuestras élites occidentales de exprimir al resto del mundo y ceder en sus propios nichos parte de ese bienestar a sus clases medias.

El abandono lamentable del internacionalismo proletario marxista, que ahora empieza de nuevo a llamar a la puerta con carácter verdaderamente global, fue uno de los coadyuvantes principales de este desaguisado que los gráficos representan.

Creíamos estar venciendo a los patrones al llegar a las 40 horas semanales y demás beneficios sociales en las minorías de la derecha de los gráficos y resultó que las conseguíamos porque el patrón podía exprimir de forma salvaje, con la ayuda de las élites cómplices de los países de la izquierda, a cinco por cada uno que conseguía beneficios en el confortable occidente. Y las más de las veces, con las privilegiadas clases obreras y clases medias occidentales haciendo la vista gorda ante estos criminales intercambios desiguales, porque podían sentir el confort que proporciona, aunque fuese de forma indirecta e interpuesta, disfrutar de esclavos a los que explotaba “otro”.

Poco hicieron o hicimos las clases medias occidentales para exigir menos consumo y derroche en nuestras propias sociedades y más bienes esenciales para todos los desposeídos de este mundo. Ahora puede ser el tiempo de volver a entender el concepto de internacionalismo proletario.

Harían bien los indignados occidentales en ponerse estos gráficos como lectura de cabecera. Ayudaría en mucho para saber que no hay que pedir más, sino que pedir menos.

Para las élites y en muchos casos, para nosotros mismos.

http://www.crisisenergetica.org/art...


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  • Un mensaje a los indignados occidentales

    19 de octubre de 2011 11:30, por Pablo

    Articulazo!

  • Un mensaje a los indignados occidentales

    19 de octubre de 2011 12:11

    No se puede decir más claro. ¡Articulazo!

  • Un mensaje a los indignados occidentales

    19 de octubre de 2011 22:40

    Hay que pedir mas de lo invisible, de lo que no se ve a simple vista, como la alegría, el humor, la risa, simpatía, justicia y eliminar mucho de las necesidades fitcias, como una tele mas grande, un viaje en avion cada dos por tres.

  • Un mensaje a los indignados occidentales

    19 de octubre de 2011 22:43

    "Harían bien los indignados occidentales en ponerse estos gráficos como lectura de cabecera. Ayudaría en mucho para saber que no hay que pedir más, sino que pedir menos"

    Harían bien los generales sin tropa en dejar de escribir cartar abiertas a los indignados o en recomendarles lecturas de cabecera.

    Es mucho más práctico asistir a las asambleas y proponer y debatir con el resto de compañeros, en las asambleas, comisiones y grupos de trabajo que hay al efecto, y que van de lo más general a lo más concreto.

    Gracias.

    • Un mensaje a los indignados occidentales

      20 de octubre de 2011 00:18

      ¿Y a tí quien te ha dicho que quien escribe cartas o recomienda lecturas no va a asambleas y comisiones?

      Harían bien los críticos de los criticos en no blindarse tanto los oídos.

  • Un mensaje a los indignados occidentales

    20 de octubre de 2011 09:54, por Nowhere Man

    ¡Muy bueno!, aunque hemos de ser conscientes de que este es un discurso al que le cuesta calar. El materialismo impregna nuestras vidas, hasta en los sectores supuestamente más criticos.

    ¡Saludines!

    • se ha de pedir lo que nos pertenece por derecho

      20 de octubre de 2011 12:56, por .

      yo pienso que lo impotante, es darse cuenta de que hay de todo para todo, que no se lo quieden siempre los mismos, que los impuestos son para el pais y los que si viven siempre en él...
      Que podemos beneficiarnos de todo, si se administra correctamente, y no se cambian las leyes a peor, que el que mantiene, mantendra y a mantenido a lo paises, siempre somos los mismos, nos lo merecemos todo, y mas...No somos esclavos, se abolio hace... o ha sito todo una mentira... Se ha de luchar por la libertad y la humanidad, todos somos iguales, no son mejores los señores del dinero............

      • No estoy de acuerdo con la idea general del articulo, de que "debemos apretarnos el cinturon".

        Es otro poco de "Misa Decrecimiento" con la que no puedo estar de acuerdo, porque olvida lo evidente y se pierde en fuegos de artificio sin sentido.

        Seguro que hay quien debe apretarselo, pero yo puedo asegurar que yo no puedo apretarmelo mucho mas. Y tambien puedo asegurar que muchos mas de 6.000 millones de personas pueden vivir EXACTAMENTE IGUAL QUE YO, sin ningun problema.

        Consumo muchisimo menos que la mayoria, y aun así tengo casa, piscina, dos coches, 4 ordenadores, hipoteca...

        Yo vivo y mantengo todo esto con unos 800 euros/mes. Porque se montarmelo bien y nunca derrocho nada. Lo reciclo todo: Mis vecinos piensan que tengo "Sindrome de Diogenes".

        Me he propuesto vivir con el PIB percapita mundial medio. Y lo consigo sin mucho esfuerzo, solo buscandolo con fruición.

        Mi terreno (1600 m2) es menos de lo que me corresponderia si todo el territorio se repartiese entre todos los habitantes. Me refiero al mundo entero, y con los datos de España aun mas a mi favor.

        Toda la energia que consumo (excepto una pequeña parte de la electricidad que aun tengo que resolver y que no llega al 5% de la que uso) es de origen 100% renovable.

        Yo no creo que "tengamos que apretarnos el cinturon, que el mundo se acaba".

        internete
        1234567

        PD: Solo creo que hay que aprender a vivir con dignidad y sin hacer daño ni a la gente, ni al planeta.

        Y PODEMOS VIVIR TODOS DE PUTA MADRE, LO CREAN O NO.

        Simplemente se trata de dejar de pensar en el dinero todo el tiempo.

        El problema (como el articulo parece que plantea) no es de recursos: ES DE REPARTO.

        Eso si, los graficos muy bonitos.

        Voy a hacer yo unos tambien, para explicarme, porque me parece que no me pillais todavia de que voy...

        Creo que el problema del articulo es que no se atreve a decir lo evidente:

        HAY QUE REPARTIR A PARTES IGUALES EL DINERO QUE CREAMOS PARA COMERCIAR.

        Todo lo demás vendrá después.

  • Un mensaje a los indignados occidentales

    22 de octubre de 2011 05:34, por Javier Reinoso Pereira

    Considero que a nivel personal en la web y muchos sitios habria que empezar a llamar a los mercados por su propia denominacion, crearia una imagen clara y negativa, y real y objetiva de lo que realmente son, o sea, empezar a llamar a los mercados:

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    MacroOrganizacion Terrorista Internacional Al’Mercados, que tiene Celulas o Ramas Salafistas en el Magreb Newyorkino como Moody’s, GoldmanSachs, y muchas mas...

    Oranizacion Terrorista que va detras de dar un golpe de Estado Global al Planeta y crear una Dictadura Tiranica y Totalitaria a Nivel Planetario...

    Esta MacroOrganizacion Terrorista tiene sus Mujaidines Suicidas, muchos en el Mundo Politico y en los Periodistas y Medios de Comunicacion Comprados, Mujaidines Suicidas pues la MacroORganizacion Terrorista Al’Mercados se caracteriza porque en cuanto uno de sus Sicarios deja de ser Necesario, pasa a ser una Victima Mas, pasa a ser Tratado igual, y al final Eliminado, de eso no se dan mucha cuenta los Politicos y muchos Sicarios o Mujaidines Suicidas, que ellos mismos se estan Poniendo la Soga al Cuello...

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    Va un poco en broma, pero las ideas con algo de sentido del humor calan mas, y eso, creo que empezar a tratar a los Mercados como MacroOrganizacion Terrorista, que es en realidad lo que son, no es una Mentira o una Falacia, en realidad Buscan dar un Golpe de Estado Global e Imponer acto seguido su Tirania Universal, por lo tanto son una Organziacion Claramente Terrorista, no vendria mal tratarles como lo que son para crear una imagen clara y destruir la imagen de la palabreja "Mercados", que aun tiene una concepcion algo simpatica y erronea en la mente de las personas...

    Compre ayer www.almercados.com y aun no esta operativa, pero espero Mañana ponerla, una web en la que solo definir esto que os estoy diciendo...

    Saludos, hay una lucha delante muy importante, si los Mercados - palabreja que se han sacado de la manga, porque la anterior tenia ya muy mala imagen, y de eso se trata, de romper la imagen de la palabreja nueva, "Mercados", antes llamada "El Capital" - consiguen sus fines Terroristas, como forzar a los Estados de que Vendan lo Publico, lo pasen al Sector Privado, con la Intencion de Desmantelar a los Paises, dejarlos sin ningun Poder al no Poseer nada, y entonces instaurar la Dictadura Global, si perdemos esa batalla, estaremos sumidos en la mayor y mas oscura Dictadura que ha conocido el Planeta en toda su Historia Evolutiva...

    Tengamos suerte!!!

    Saludos...