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Tolerancia cero contra la radicalidad

Jueves.30 de noviembre de 2017 377 visitas - 1 comentario(s)
Pablo San José Alonso. #TITRE

El ministro del interior, esto es, el jefe de las policías de un triste estado denominado España, anunció ayer mismo “tolerancia cero contra la radicalidad”. Y, según se pudo comprobar en el telediario de la televisión que llaman "pública" controlada por su partido y gobierno, lo hizo al menos en dos ocasiones y lugares diferentes, demostrando así que no era lo primero que se le pasaba por la cabeza, sino fruto de una deliberada y diseñada estrategia comunicativa.

Porque la “radicalidad” viene a ser como el olor de las nubes; algo etéreo, vaporoso, un concepto adjudicable a casi cualquier tipo de realidad sobre la que se desee hacer volar las porras de los policías y las mazas de los jueces. Yo mismo, con las matizaciones precisas y necesarias para distinguir entre lo que uno desea y lo que está en la posibilidad efectiva de alcanzar, siempre me he definido radical. De hecho el colectivo antimilitarista del que formo parte desde hace más de 20 años dice en su declaración ideológica: “Somos radicales porque cuestionamos el Sistema de raíz y no nos conformamos con denunciar y transformar sólo sus consecuencias más escandalosas, sino que profundizamos en sus causas para abolirlas.” ¿Lo entienden? Radical: ir a la raíz de las cosas. No conformarse con lo accesorio, profundizar en lo importante. Esa es la actitud sobre la que el poder lanza su anatema: tolerancia cero. ¿Para qué cuestionar, por ejemplo, el papel internacional del ejército español pudiendo dedicar ese tiempo y energía, también por ejemplo, a aplaudir a la selección?

Precisamente el contexto en el que el político profesional en funciones de ministro, un tal Zoido, ha lanzado su nuevo eslógan, tampoco es casual. En uno de los espectáculos que se retransmiten habitualmente por televisión desde un proscenio del poder llamado parlamento, se le entrevistaba a raíz de una serie de actos violentos protagonizados recientemente por fascistas en las calles de Valencia y Barcelona. El tal Zoido recurría al expediente de disculpar tales actos, realizados por gentes de ideología, se me ocurre y con todas las presunciones que se quieran, no especialmente lejana a sus simpatías y a las de sus correligionarios políticos, con el recurso de la comparación: Y tú mas. “Los nuevos grupos ultraderechistas detectados por interior en el primer semestre del 2017, ha continuado Zoido, son tres. Los de extrema izquierda, en cambio, seis.” Qué malo es el radicalismo, “venga de donde venga”. Es decir: unos fascistas organizados dando palizas a gente que se manifestaba en favor de su lengua y cultura en Valencia, pasan a ser el motivo para que la policía y los jueces le repriman a usted. Pegue o no a alguien, no deja de ser un radical “de izquierdas”. Y contra el radicalismo, ya sabe: tolerancia cero.

Porque esa es la cuestión más inquietante de todas. Que eso de “tolerancia cero” guste tanto y a tanta gente. No por casualidad eligen esa y no otra expresión los asesores del ministro. Tolerancia cero con el alcohol, tolerancia cero con el maltrato animal, tolerancia cero con los pirómanos, tolerancia cero con esto y con lo otro. Y así hasta llegar a la tolerancia cero con el radicalismo y con hasta sabe dios qué más. Porque resulta que la sociedad que tiene a la tolerancia cero como panacea universal de todos sus problemas no es otra cosa que la sociedad de la intolerancia. La sociedad que sistemáticamente desiste de profundizar, de ir a la raíz de las cosas, de conocer cuales son las causas de los comportamientos de sus miembros. Se convierte así en la sociedad del seguidismo mediático, la sociedad de los puntos de vista previos e inamovibles, de los linchamientos públicos, de la falta de garantías sociales y procesales, del señalamiento y castigo de por vida sin posibilidad de rehabilitación, la sociedad de la delegación sistemática en el poder represor y de la delación. En definitiva, una sociedad humana que apenas si merece tal nombre.


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  • Tolerancia cero contra la radicalidad

    30 de noviembre 10:20, por Toni

    Muy bueno. Vivimos tiempos muy tontos y muy hipócritas. "Tolerancia cero" es en sí una muestra de radicalidad. Estamos llegando a un grado tal de gilipollismo que se pueden esgrimir absurdos como la "tolerancia cero contra la intolerancia".

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