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Sobre la moral, el animalismo y la ecología

Domingo.4 de septiembre de 2016 937 visitas - 2 comentario(s)
Alicia A Través de la Pantalla. #TITRE

Tengo muchos amigos, cada vez más, que no consideran "moralmente lícito" comer carne de otros animales. Ya no es una cuestión marginal, se trata de una nueva ética, un nuevo tabú cultural.

Nada que objetar. Yo aún mantengo otros tabús culturales, entre ellos no comer carne humana: por eso sé que contra el dogma es difícil razonar. Nada que objetar tampoco a los cambios, la antropología me enseñó que la moral humana no es universal.

Como hasta ahora no lo era tampoco el lenguaje, ni la moneda, ni las estructuras socio-económicas, ni las preferencias estéticas.

Hasta ahora. Porque se impone la globalización, y con ella una moral primermundista, urbanita, profundamente ignorante del entorno rural y del ecosistema, educada por Walt Disney, sobreprotectora con los animales, en vez de con el entorno que los sustenta. Implacable con los últimos vestigios de un primitivismo cultural más reciente de lo que es capaz de asimilar; pero indulgente con el capitalismo que explota la naturaleza, la desnaturaliza, la utiliza y que va camino de esquilmar.

Los urbanitas vemos la comida en el estante del súper, y no nos planteamos cómo se ha producido eso. Nos cuesta imaginar que comemos animales muertos, como los linces o los lobos. Nos repugna nuestra propia animalidad. Renegamos del primitivismo y nos acogemos al civilizado ciudadanismo que esconde las vergüenzas bajo hipnóticas alfombras de plasma.

Yo soy omnívora, como lo ha sido el 99% de la humanidad a lo largo de su historia. Somos animales y comemos otros animales, además de recolectar y luego sembrar, y criar animales, como las hormigas crían pulgones. Y no me hace falta ser vegetariana para ver diferencias morales entre criar cerdos que se pasan la vida hociqueando en la dehesa y criarlos de forma que no conozcan más que la tortura de vivir en un metro cuadrado, y no me creo que sea igual de sano comer vaca de campo, que de "invernadero".

Se podría producir carne de una forma más ecológica, con menos pienso y más pasto, como se ha hecho tradicionalmente. Eso sí, para ello hay que mover el ganao, mantener su diversidad genética, trashumar, subir a las vacas al monte, mantener los derechos de paso y pasto comunales que persisten (pretenden que arcaicamente), en nuestra legislación.

No se produciría tanto, pero se mantendría el entorno rural, se prevendrían incendios, se malgastaría menos agua, se contaminaría menos (en el campo, las bostas abonan y contribuyen al transporte de semillas, en una granja industrial, el río de caca generado puede contaminar acuíferos y ríos), se transportarían menos piensos, se lucharía contra la globalización del mercado alimentario y se garantizaría el autoabastecimiento (¿o no interesa?).

Nadie defiende a los pequeños agricultores, que van camino de ser meros franquiciados de las multinacionales de semillas, ni a los pequeños ganaderos, abandonados a su suerte a los pies de la "producción industrial" de carne y lácteos.

Vamos camino de dejar morir los pueblos, y perder con ellos un sistema de producción alimentaria ecológica y sostenible, en favor de otro industrializado y globalizado, y, para más inri, justificándolo en base a unos valores, como el animalismo, que no sé si se pueden asociar con la ecología: ¿en qué ayuda a la naturaleza que dejemos de comer carne, y nos pasemos a la soja proveniente de monocultivos intensivos, contrarios a la biodiversidad, ubicados a miles de km? ¿En qué ayuda al equilibrio ecológico que llenemos las ciudades de mascotas y acallemos nuestras recién estrenadas conciencias especistas consumiendo hamburguesas de soja y Whiskas para nuestras relucientes mascotas primermundistas? Esto no sólo es una cuestión ética, filosófica o de moral personal, también implica una nueva forma de producción alimentaria; y eso es una cuestión práctica y de importancia vital, deberíamos pensar racionalmente si queremos dejar la soberanía alimentaria en manos de los productores de semillas, justo ahora que las están intentando "privatizar".


(1) El Mercado de las Semillas (…) Las seis grandes productoras de semillas (Syngenta, Bayer, Basf, Dow, Monsanto y DuPont) manejan el 59,8% del mercado de las semillas del mundo y el 76,1% de agroquímicos. “Es un oligopolio”, enfatiza, desde México, Silvia Ribeiro. “Hace 30 años ninguna empresa semillera controlaba más del 1% de todas las simientes comerciales que se vendían en el planeta. (…) resulta muy preocupante, porque son la llave de la cadena alimentaria”, dice Ribeiro. En el comienzo de nuestra civilización había unas 10.000 especies, pero hoy se cultivan solo entre 150 y 200. En la India, a principios del siglo XX, se catalogaban 30.000 variedades, ahora, en el 75% del país se plantan únicamente 12. ¿Y en España? En los años setenta encontrábamos 350 tipos de melones distintos, y ahora apenas hay diez. En Tierra de Campos (Palencia), una comarca de clima extremo, Jerónimo Aguado tiene plantadas ocho hectáreas de cereales. Su “agricultura”, cuenta, “es del recuerdo”. Recuperar las semillas de sus padres y abuelos. La cebada caballar o el trigo candeal. Esas son las especies con las que trabaja este agricultor. Antes había cien variedades autóctonas, ahora han dejado de plantarse bajo la polvareda de las simientes que imponen las multinacionales. “Te venden semillas homogéneas. ¡Cómo si fuera lo mismo plantar aquí o en la rivera del Guadalquivir!”, zanja Aguado. http://economia.elpais.com/economia... La SGAE de las semillas: Ya hay agricultores multados por esquejar sus propios árboles con otros árboles suyos también, pero como las semillas eran de una multinacional, pues eso, multa por no pagar los correspondientes "derechos de autor". En el enlace de abajo, se explica cómo se está poniendo ya en práctica (...)“Le pedí a un amigo unas varillas y las injerté en unos árboles. Por probar”. Como él, cientos de agricultores, muchos en Valencia, comenzaron a probar la variedad. No sabían que la UE tramitaba el registro de esa mandarina, una especie de patente que protege la investigación y el desarrollo de variedades vegetales. La patente la había solicitado una empresa francesa, Nadorcott protection, en la que participa Les domaines agricoles, vinculada a la familia real marroquí (...) El agricutor ha pagado la multa, que cifra en unos 12.000 euros(...)https://www.facebook.com/9089485891... http://economia.elpais.com/economia....

(2) Ejemplo de la ignorancia urbanita: Los responsables del Parque Nacional de Yellowstone informaron ayer de que han tenido que sacrificar a una cría de bisonte. En concreto, al ejemplar que una semana antes unos visitantes habían introducido en la parte trasera de su vehículo «porque pensaban que la cría de bisonte tenía frío». «Intentaron hablar con los guardas para explicarles que ellos creían que el animal se estaba muriendo a causa del tiempo adverso. Esta es la clase de estupidez a la que tienen que hacer frente los rangers de Yellowstone», manifestó Karen Richardson. Después del incidente, el pequeño bisonte «Mostraba una conducta peligrosa, aproximándose continuamente a los visitantes y a los coches. Parecía como si se hubiese acostumbrado al contacto con los humanos. Además, su madre lo había rechazado ("No toques las crías, los huevos ni los nidos, -decía mi abuela- que luego la madre los aborrece") y la manada lo había abandonado», explica Morgan Warthin, un portavoz del espacio protegido. Se contabilizan unos 5.000 ejemplares silvestres de bisonte en Yellowstone. Al menos cinco turistas fueron heridos el año pasado por alguno de estos ejemplares por acercarse demasiado para tomarse «selfies» junto a estos grandes herbívoros, comentan desde el parque, cuyos responsables han tenido que establecer advertencias sobre guardar la distancia con los búfalos: 23 metros. http://www.abc.es/natural/biodivers...

(3) Una crítica desde el veganismo al documental "Cowspiracy", la biblia para los animalistas. https://conlacomidanosejuegablog.wo...

Fuente: https://www.facebook.com/notes/alic...

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  • Sobre la moral, el animalismo y la ecología

    4 de septiembre de 2016 23:04, por pedro

    Muy bien. El "animalismo" es una aberración descabellada que nos están colando los poderes económicos. Con ello se pretende utilizar a los urbanitas que huyen de su miseria y su soledad adorando a los perros y los gatos para degradar a las personas, reprimir a la gente de los pueblos y acabar con los derechos humanos. Los animales no son personas y, si lo fuesen, "El Refugio" sería lo más parecido a Auchwitz que existe, con sus bichos esterilizados y recluidos. El individuo que lo regenta es amiguísimo de la rubia apaleadora de manifestantes que gobierna Madrid. Este agosto ha hecho una ley animalista y otra LGTB. Dos auténticos despropósitos descabellados aprobados por UNANIMIDAD, con los votos del coletas y del pesoe. Ningún perro o gato callejero será sacrificado. Su amiguito de "El Refugio" los esterilizará y les dará comida, cuidados médicos y alojamiento en su campo de concentración hasta que mueran. Una pasta que se va llevar. Las personas sin casa ni comida QUE SE JODAN. Los homosexuales tendrán presunción de veracidad, como la policía.

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  • Sobre la moral, el animalismo y la ecología

    4 de enero 15:10, por urbanita

    Cuanto trabajo en busca de argumentos cuando lo único que se quiere es justificar la falta de ética de la explotación ganadera y de comer animales!. No sabrias vivir sin un buen filete o un jamoncito verdad?

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