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Siria: Ingeniería de un ataque militar

Miércoles.8 de febrero de 2012 582 visitas - 6 comentario(s)
Nazanín Armanian, Público #TITRE

Se repite el guión de Libia. Aprovechando los movimientos políticos y manifestaciones pacíficas pro democracia en Siria, que forman parte de los movimientos de la primavera árabe, los estados occidentales han incitado, financiado y organizado militarmente con base en Turquía una oposición armada al gobierno sirio, la cual ha obtenido la adhesión de algunos sectores minoritarios del propio ejército. En estos momentos la cosa se desenvuelve en términos de guerra civil con operaciones bélicas en diferentes puntos del país. Sin embargo nuestros medios de comunicación obvian tal realidad y solo hablan de matanzas y represión del régimen. Tengan claro que si hubo una acción militar por el control de una ciudad o un barrio y hubo bajas, esas bajas serán presentadas como fruto de la masacre perpetrada por la represión del régimen. NI una palabra sobre la acción militar de la "oposición". Igual que en Libia. Solo falta algún tipo de coartada de la ONU para que los aliados occidentales se impliquen de forma más directa en las operaciones bélicas forzando el cambio de poder en el país que favorezca sus intereses económicos. Próxima estación, Damasco. Fin de viaje, Teherán. Nota de Tortuga.


En un cable secreto fechado el 13 de diciembre de 2006, el vicecanciller de Estados Unidos William Burns detallaba la estrategia y las actuaciones encubiertas de su país para debilitar y derrocar al presidente de Siria Bashar al-Assad. En el cable se proponía explotar la inexperiencia del joven oftalmólogo, airear sus trapos sucios, incitar a los kurdos, utilizar el recurso de “la amenaza islamista” y oportunidades como el asesinato del Primer Ministro libanés Rafic Hariri, para acusarle del terrorismo. Y todo sobre un caldo de cultivo propiciado por la propia dictadura corrupta. Objetivo: eliminar el que es actualmente el último obstáculo para el dominio total de la OTAN sobre el levante mediterráneo.

Las protestas cívicas democráticas están siendo utilizadas por el Pentágono que temeroso de que la suma de las reformas ya iniciadas, el rechazo de la población a la intervención extranjera y el ascenso de los fundamentalistas islámicos (en un país multiconfesional) rebaje el nivel de las protestas, está acelerando la operación fin de Assad, a pesar de que la oposición, fragmentada, está lejos de ser una alternativa viable.

Turquía, brazo oriental de la OTAN y convertido en el centro del mando de esta operación, amenaza a Damasco con cortar la electricidad que suministra al país, y está reclutando, con la cooperación de Arabia Saudi y Catar, a cientos de muyahidines, viejos mercenarios de las guerras de Afganistán, Chechenia y Libia, registrados en la “base de datos” (Al-Qaeda, en árabe), de los señores de la guerra que ya han dejado su carta de presentación en las protestas: detonar coches-bombas que matan a decenas de personas, con la idea de provocar un conflicto civil -al estilo de Líbano en los 80-, bajo el disfraz de una guerra santa suní contra los herejes chiitas alauitas. De este modo, y una vez que Washington se asegure de que Israel se quedará fuera del alcance de las represalias de Assad, establecerá un corredor humanitario en la frontera turca-siria, allanando el camino para el ataque final, que además podrá provocar la división del país en cantones suníes, kurdos, alauitas y drusos.

Las tropas de Estados Unidos desplegadas en la frontera jordana-siria y la base Incirlik de Turquía preparan la “zona de exclusión aérea”, a pesar de la amenaza de los misiles rusos.

El doble veto de Moscú y Pekín a las sanciones del Consejo de Seguridad, preludio de una intervención militar a la que se oponen, demuestra la importancia de Siria en el tablero euroasiático. China necesita la paz para vender sus productos y considera que el ataque a Siria desestabilizará toda la región y es un paso más hacia la agresión a Irán, su proveedor de petróleo. Para la Rusia de Putin, Damasco no solo es su único aliado árabe y su acceso al Mediterráneo oriental, sino también el lugar donde puede demostrar su capacidad de recuperar la influencia “soviética” en el escenario mundial tras perder Libia. Aun así, el Kremlin puede dar una sorpresa: llevarse a Assad y su familia a Rusia si a cambio Obama abandona la idea de integrar a Georgia en la OTAN. Ambos ganarían: uno como un eficaz actor internacional y el otro se presentará triunfante a las elecciones presidenciales… y el pueblo se libraría de una guerra espantosa.

Escenario complejo que no descarta un golpe de Estado. El fundador del Ejército de Liberación Siria, el coronel Husein Harmush exiliado en Turquía, ha sido ejecutado después de que, según la prensa asiática, unos oficiales turcos, tras drogarle, le entregasen a Damasco canjeado por varios militantes del PKK. Otro militar, el general Habib Mahmud, Ministro de Defensa, “murió de infarto” en 2011, y su compañero Ghazi Kanan ministro del Interior “se suicidó” en 2005. La CIA y el MI6 mantienen los viejos contactos que establecieron con los militares y los agentes del Mukhaberat sirio cuando luchaban juntos contra el “terrorismo islámico”.

Los Hermanos Musulmanes, que gracias a EEUU, Turquía y la Liga Árabe y para gran disgusto de Israel y las minorías religiosas que cada vez son más fuertes, han rechazado la oferta de entrar en el gobierno. Siria ya es post Assad. Incluso su protegido Hamás le ha abandonado, trasladando su sede a Catar. Hasta se niega a organizar manifestaciones de apoyo en Gaza.

Dicen que Siria es un país de tamaño microscópico, pero de cósmica influencia e impacto regional. Su inestabilidad afectará al Líbano, Jordania, Israel, Palestina e Irán.

Una intervención imperialista causará miles de muertos, y un gobierno instalado por las potencias extranjeras y gestionado por la ultraderecha religiosa nunca será democrático ni independiente. La suerte de la rebelión democrática siria, secuestrada y aplastada, ya se decide en los oscuros sótanos y lleva camino de convertirse en un peligroso conflicto internacional.

Fuente: http://blogs.publico.es/puntoysegui...


¿Cuál es la posición de los comunistas sirios?

En el informe político de la XI Conferencia del partido, celebrada en el mes de octubre de 2010, se afirma textualmente: «Cada vez está más claro que este ataque contra Siria ―con sus múltiples aspectos de presiones políticas, amenazas militares, sabotaje económico y conspiraciones― pretende llevar a cabo transformaciones radicales para cambiar el rostro nacional de Siria, incluyendo el derrocamiento del presente régimen, que depende de una amplia alianza nacional y cuyo principal objetivo es proteger y fortalecer la soberanía nacional». En lo que respecta a la situación actual en Siria, cabe destacar los siguientes aspectos:

- Los planes del imperialismo y la reacción interna para derrocar el régimen sirio antimperialista mediante amplias rebeliones populares generosamente sufragadas por los regímenes reaccionarios del Golfo, han fracasado, porque la mayoría de las masas populares, sobre todo en las principales ciudades del país, no se ha dejado llevar por ese camino. Por el contrario, en Damasco, Alepo y muchas ciudades sirias ha habido manifestaciones masivas para condenar la conspiración y gritar contra el imperialismo, el sionismo y los árabes reaccionarios.

- Después de este fracaso, las fuerzas reaccionarias han optado por nuevos métodos de naturaleza criminal, como asesinatos selectivos, en algunos casos matanzas colectivas de carácter sectario y actos de sabotaje (como poner bombas en las vías férreas e intentos de incendiar las fábricas, sobre todo las que pertenecen al sector público). Es de destacar que los asesinatos selectivos apuntan sobre todo a hombres de ciencia y de cultura (investigadores, médicos, etc.), así como a militantes de gran experiencia, como los pilotos, para debilitar la capacidad de la defensa nacional. Las matanzas colectivas perpetradas por los terroristas han sido indiscriminadas, sin respetar a niños, mujeres y viejos, para provocar sentimientos de odio y socavar cualquier posibilidad de estabilidad. - En paralelo con la creciente presión sobre Siria, ejercida desde hace tiempo por los Estados y centros imperialistas o por los regímenes árabes reaccionarios vinculados a estos centros, utilizando la Liga de los Estados Árabes, los reaccionarios árabes despliegan una actividad frenética que brinde un pretexto al Consejo de Seguridad y otros órganos de las Naciones Unidas para tomar decisiones agresivas con la cobertura de la llamada legitimación árabe, que es completamente falsa. Además, los regímenes del Golfo han sufragado generosamente todos los movimientos reaccionarios que operan en Siria.

Turquía ―que es el brazo de la OTAN en la región― desempeña un papel fundamental en el ejercicio de toda clase de presiones sobre Siria, desde las políticas, pasando por las presiones económicas, hasta el respaldo directo a las organizaciones armadas terroristas y la acogida en este país a los jefes de dichas organizaciones.

El régimen de Siria ha aprobado muchas leyes y reglamentos para la expansión de las libertades democráticas en el país. Pero todas estas aperturas han chocado con el rechazo dogmático de las fuerzas reaccionarias. Estas fuerzas están tratando de derribar el régimen, en colaboración con los infiltrados del imperialismo y el sionismo. Mientras Siria mantenga su postura antimperialista, los planes expansivos imperialistas no podrán aplicarse plenamente en el Mediterráneo Oriental, en particular el nuevo gran proyecto para Oriente Próximo o, dicho de otro modo, el gran proyecto sionista. La posición de Partido Comunista Sirio es clara: luchar contra los planes imperialistas y respaldar al régimen nacional y su postura contra los planes del imperialismo, así como defender las reformas democráticas, que en líneas generales se aproximan a las indicaciones del programa de nuestro partido en este ámbito. Así como la lucha constante para cambiar la orientación económica liberal y todas las leyes que la amparan. No olvidemos nunca que esta orientación es lo que ha abonado el terreno a la labor subversiva de las fuerzas reaccionarias. Su rectificación fortalecerá la postura anticolonial de Siria y la adhesión de las masas a esta política. Cuando consideramos la situación de Siria debemos tener en cuenta que las fuerzas de oposición no constituyen una alternativa democrática. La fuerza de choque reaccionaria es la organización de los Hermanos Musulmanes, que ha cometido matanzas en estrecha alianza con el imperialismo y los regímenes árabes reaccionarios, mientras los liberales de todos los pelajes son usados como cortina de humo por estas fuerzas oscurantistas.

Preparemos a nuestro pueblo para cualquier eventualidad, incluida la lucha contra una agresión militar. Estamos seguros de que si esta agresión se materializa, Siria será una tumba para los agresores. El pueblo sirio tiene un gran acervo nacional de lucha contra el colonialismo. No en vano uno de los representantes más inteligentes del imperialismo francés, Charles de Gaulle, dijo: «Es ilusorio pensar que se puede someter a Siria»; sí, «Siria no se arrodilla».

Traducción: Juan Vivanco

Fuente: http://www.solidnet.org/syria-syria...

la haine


Rusia como pantalla de humo

Cinismo en torno a Siria

Vijay Prashad
CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Ensayadas declaraciones llenaron el último día de enero el viciado ambiente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Nabil al-Arabi, de la Liga Árabe, intercedió ante el Consejo para que se adoptara un proyecto de resolución sobre Siria preparado por la delegación marroquí ante la ONU. El proyecto marroquí se basa en el informe de la misión de observación de los derechos humanos enviada a Siria por la Liga Árabe y en ella se pedía el inmediato cese de la violencia y el comienzo del diálogo en Siria. “Intentamos evitar una intervención extranjera”, dijo al-Arabi en el Consejo, “especialmente una intervención militar”.

La misión de supervisión de la situación de los derechos humanos enviada por la Liga había presentado un informe, que se puso sobre la mesa en el Consejo pero que no se llegó a discutir (una omisión repetidamente mencionada por el embajador de Siria Bashar Yaafari). Produce desasosiego leer el informe de la Liga Árabe. Menciona los duros ataques del gobierno sirio contra los manifestantes, pero plantea una serie de preguntas acerca de los métodos e intenciones de estos últimos. El informe detalla la “colocación de bombas en edificios, en trenes de transporte de fuel, en vehículos de transporte de gasoil y atentados contra la policía”, llevados a cabo por grupos afiliados al Ejército Sirio Libre. Dice de esta “entidad armada” que atacó tanto a las “fuerzas de seguridad como a los ciudadanos sirios, haciendo que el gobierno respondiera con mayor violencia”. El informe es muy suave en sus críticas hacia el gobierno, lo cual resulta llamativo dado el carácter de los informes de los medios de comunicación en otros lugares. El informe de la Liga señala que algunos miembros de su misión (los saudíes y los jordanos) “rompieron el juramento que habían hecho” e hicieron “un relato exagerado de los hechos” ante las autoridades de sus respectivos países.

El líder de la misión de la Liga Árabe era el general Mohamed Ahmad al-Dabi, un partidario incondicional del presidente de Sudán Omar al-Bashir. Aún quedan preguntas sin respuesta acerca del papel jugado por el general al-Dabi en la represión del levantamiento en Dar Massalit en febrero de 1999. ¿Por qué eligieron a al-Dabi como jefe de la misión? Para los observadores que siguen de cerca los acontecimientos del Golfo está claro que en el tiempo en que al-Dabi fue embajador de Sudán en Qatar (1999-2004), intimó mucho con la familia gobernante. Los qataríes están tratando de influir sobremanera en la región y asumieron que al-Dabi iba a hacer lo que ellos quisieran. Pero volvió con un informe que no fue en absoluto de su agrado.

Los qataríes han adoptado, en general, una posición hostil en la Liga Árabe. En mayo del pasado año, la Liga Árabe rechazó al candidato presentado por Qatar, Abdelrahman bin Hamad al-Attiya, a favor de al-Arabi como presidente de la entidad. Esto fue una especie de venganza de muchos de los países que la componen por el papel de los qataríes frente a la OTAN en el Consejo de Seguridad de la ONU respecto a Libia. Sentado al lado de al-Arabi en el Consejo de Seguridad de la ONU el 31 de enero estaba el ministro de asuntos exteriores de Qatar, Hamad bien Yasim bin Yabr al-Thani, que se mostraba furioso por lo que consideraba timidez de la Liga. Los esfuerzos de la Liga “han sido en vano”, dijo, sugiriendo que había llegado ya el momento de algún tipo de “intervención”. Los jordanos abandonaron la misión de observación de los derechos humanos y el miembro saudí de la misión saudí en el consejo de la Shura, el Dr. Ibrahim Suleiman, señaló: “No está bien que seamos testigos falsos de lo que está sucediendo en Siria”. Los árabes del Golfo no querían que se discutiera el informe de al-Dabi.

Los qataríes están ansiosos por instalar a sus aliados entre los Hermanos Musulmanes en los puestos de poder en la región. Les han financiado generosamente desde Túnez a Egipto. Les gustaría trasladar su influencia al Mashreq contra su principal enemigo: Irán. Pero ahí los acontecimientos son más complejos de lo que ellos querrían admitir. Les fue muy bien a la hora de cargarse a Gadafi, a quien el G7, la OTAN y los árabes del Golfo odiaban por igual. Pero es mucho más difícil emprenderla contra un país que tiene fronteras con Israel.

El guardia fronterizo de Israel

Al-Arabi, de la Liga Árabe, no necesita preocuparse por la sanción de la intervención por parte del Consejo de Seguridad. Porque tal opción no está sobre la mesa. Los rusos, quemados por el ejemplo de la resolución 1973 de la ONU sobre Libia, no están dispuestos a permitir una declaración abierta para la OTAN. Ninguna otra potencia tiene capacidad para actuar con el tipo de fuerza mostrado por la OTAN. El embajador ruso Vitali Churkin aprobó la misión de la Liga Árabe como mecanismo para presionar al régimen para que entrara en un diálogo político con la oposición. En medio de tanta violencia, señaló Churkin, hablar de reformar las instituciones sirias es una “conversación teórica”. ¿Va Rusia a apoyar una condena de Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU como sugiere la OTAN? Churkin declaró a los medios de Moscú que la resolución marroquí “no estaba teniendo en cuenta lo más importante: una cláusula clara que descarte la posibilidad de que la resolución pueda utilizarse para justificar una intervención militar en los asuntos sirios desde el exterior”. En ausencia de dicha cláusula “no permitiremos que se apruebe”. De esa forma llegamos a la idea del veto ruso contra una acción internacional (es decir, de la OTAN) en Siria [confirmada el pasado sábado].

Pero si los rusos están dispuestos a mantener esos principios, ¿por qué EEUU no se muestra más agresivo sobre Siria? La secretaria de estado Hillary Clinton señaló: “Siria está en una situación única que requiere un enfoque propio adaptado a las circunstancias específicas que allí se dan. Y eso es exactamente lo que la Liga Árabe ha propuesto: una vía para una transición política que preserve la unidad y las instituciones sirias”. El 28 de febrero de 2011, Clinton compareció ante el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU para ofrecer la posición de EEUU sobre Libia: “Hemos visto a las fuerzas de seguridad del Coronel Gadafi abrir fuego contra manifestantes pacíficos. Han utilizado armas pesadas contra civiles desarmados. Han soltado a mercenarios y matones para que ataquen a los manifestantes. A causa de sus acciones han perdido la legitimidad para gobernar. Y el pueblo de Libia tiene las cosas claras: Es hora de que Gadafi se vaya, ahora, sin más violencia ni retrasos”. ¿Por qué Clinton no sustituye simplemente al coronel Gadafi por Al-Asad y a Libia por Siria? Porque Clinton cree que el caso sirio es mucho más complejo. ¿Por qué Siria es más “excepcional” que Libia?

El pasado mes, en Beirut, le hice justo esa pregunta a Fawwaz Trabulsi (autor de A History of Modern Lebanon, 2007), que está sacando un nuevo periódico de nombre “Bidayat” y ha estado en contacto con varias corrientes dentro y alrededor de Siria. Me dijo que el problema de Siria es su ubicación. La Primavera Árabe ha transformado los acuerdos de seguridad cuidadosamente pergeñados por Israel (con supervisión estadounidense). La caída de Mubarak en Egipto cuestiona el tratado de paz de 1979, y eso plantea preguntas acerca de la frontera suroccidental con Israel. La nueva energía del movimiento palestino amenaza la estabilidad de Cisjordania, y a pesar de la política de pacificación israelí mediante acuerdos y muros, se tiene la sensación de que las fisuras políticas podrían abrirse en cualquier momento. Líbano e Israel permanecen en situación inestable, con la frontera patrullada por una fuerza pusilánime de las Naciones Unidas (la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en Líbano -UNIFIL por sus siglas en inglés-, desplegada en 1978, aunque no tenga ya estatus interino). Queda Siria, donde el régimen de Bashar al-Asad ha actuado como leal guardia fronterizo de Israel. Israel no está dispuesto a ver un cambio violento de régimen en Siria. Sencillamente, no hay ninguna alternativa creíble o fiable a al-Asad. Ni Israel ni EEUU, por tanto, han tratado agresivamente de eliminar del poder a al-Asad. Esa energía se reserva para el batir de tambores de guerra contra Irán.

Zvi Bar escribe en el periódico israelí Haaretz que Washington y Tel Aviv no desean una salida precipitada de al-Asad. “Le consideran una especie de válvula de seguridad contra un ataque violento de Hizbollah contra Israel o contra su toma física del poder en el Líbano. También manifestó su desacuerdo con Irán tras la controvertida visita de Ahmadineyad al Líbano [en 2010]”. Un miembro del gabinete israelí dijo al Washington Post: “Conocemos a Asad. Conocíamos a su padre. Desde luego, nos gustaría tener una Siria democrática como vecino. Pero, ¿pienso que es eso lo que va a suceder? No”. EEUU e Israel están escondiéndose actualmente detrás de los rusos (y a algún nivel detrás de los chinos) en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Ninguno de ellos tiene interés alguno en sacar a al-Asad del poder. Para ellos, Siria no debería tener una solución a la libia sino a la yemení: que la violencia siga hirviendo a fuego lento, que la oposición se agote, y que después se le permita a al-Asad crear un sucesor solo de nombre que conserve intactos los alineamientos del régimen pero que provea una nueva cara para Siria. Al igual que al “nuevo” Yemen no se le va a permitir que suponga una amenaza para Arabia Saudí, a la “nueva” Siria no se le va a permitir que desbarate los planes de Israel.

Vijay Prashad es profesor y director de Estudios Internacionales en el Trinity College, Hartford, Ct. Esta primavera publicará dos libros: Arab Spring, Libyan Winter (AK Press) y Uncle Swami: Being South Asian in America (New Press). Es también autor de Darker Nations: A People’s History of the Third World (New Press), con el que en 2009 ganó el premio Muzaffar Ahmed Book.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2012/02...

Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.
  • Siria: Ingeniería de un ataque militar

    8 de febrero de 2012 18:16

    Enlace en inglés a un inteto de contextualización: http://arabwomanblues.blogspot.com/...

    Y aquí una valoración reciente de la misma autora: I can’t go to sleep before saying what I need to say about Syria.
    This is NOT going to be a political post. This is going to be just about me and Syria.
    I can’t begin to tell you the depth of sadness I feel for what is happening to Syria and to the Syrian people.
    Again politics aside, I can’t bear to see this lovely country go to pieces. I know Syria relatively well. Syrians are not an easy people, they are smart, crafty and know what they want. They are not easily fooled, and once they like you, or "adopt" you, they are loyal people. But it takes them a hell of a long time to like you.
    People have always underestimated Syria for various reasons...they were dead wrong in doing so. Syrians are not to be underestimated...at all.
    I personally have an affinity with this country...for so many reasons...first and foremost because it is Arab, yes, am that way. I care for Arab countries even though they never really cared for Iraq.
    But then Iraq is known to be as generous giver...and maybe tonight I am reminding Syria, that despite our "differences" that Syrians looked down upon for long years...I, as an Iraqi, regardless of politics, am here, and stand by you.

    Fuente: http://arabwomanblues.blogspot.com/...

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  • Siria: Ingeniería de un ataque militar

    8 de febrero de 2012 18:29

    Según DEBKA, tropas especiales británicas y cataríes estarían operando clandestinamaente en apoyo a los rebeldes sirios:

    http://www.debka.com/article/21718/

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  • Siria: Ingeniería de un ataque militar

    8 de febrero de 2012 19:41

    No toda la ciudad de Homs está siendo bombardeada por el Ejército sirio. De hecho, la localidad está trágicamente dividida en bandos. Fuente: BBC. donde se lee “protestas” debería decir: “combates”.

    Siria: para entender la guerra civil (1)

    http://eurasianhub.com/2012/02/08/s...

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  • Siria: Ingeniería de un ataque militar

    27 de febrero de 2012 19:05

    Enlace: Sobre Siria (Jean Bricmont)

    Por ende, la izquierda debiera esforzarse en un estricto respeto por el derecho internacional por parte de los poderes occidentales, en aplicar las resoluciones de las Naciones Unidas referentes a Israel, desmantelar el imperio norteamericano de bases a escala mundial, así como de la OTAN, hacer cesar todas las amenazas referentes al uso unilateral de la fuerza, detener toda interferencia en los asuntos internos de otros Estados, en particular todas las operaciones de “promoción de la democracia”, las revoluciones de “colores” y la explotación de la política de las minorías. Este necesario respeto por la soberanía nacional significa que el soberano ultimo de cada nación es el pueblo de ese Estado, cuyo derecho a substituir gobiernos injustos no pueden asumirlo foráneos presuntamente benevolentes.

    Se objetará que dicha política permitiría a los dictadores “asesinar a su propio pueblo”, lema que justifica actualmente la intervención. Pero si la no intervención puede permitir que sucedan cosas tan terribles, la historia muestra que la intervención militar tiene con frecuencia los mismos resultados, cuando los dirigentes y sus seguidores, arrinconados, vuelcan su ira sobre los “traidores” que apoyan la intervención extranjera. Por otro lado, la no intervención le ahorra a la oposición interna ser considerada una quinta columna de las potencias occidentales, resultado inevitable de nuestras políticas intervencionistas. Buscar activamente soluciones pacíficas permitiría reducir los gastos militares y la venta de armas (entre otros a dictadores que puedan utilizarlas para “asesinar a su propio pueblo”) y emplear recursos para mejorar las condiciones sociales.

    Llegados a la actual situación, ha de reconocerse que Occidente ha estado apoyando a los dictadores árabes por una serie de razones, que van desde el petróleo a Israel, y que esa política se está hundiendo poco a poco. Pero la lección que debemos extraer no consiste en apresurarse a otra guerra en Siria, como hicimos en Libia, sosteniendo que esta vez estamos en el lado bueno, defendiendo a la gente contra los dictadores sino reconocer que ya es hora de que dejemos de asumir que tenemos que controlar el mundo árabe. En los albores del siglo XX, la mayoría del mundo se encontraba bajo control europeo. Occidente terminará por perder el control sobre esa parte del mundo, como lo perdió en Asia Oriental y lo está perdiendo en América Latina. Cómo se adapte Occidente a su declive es la pregunta política crucial de nuestro tiempo; es poco probable que responderla vaya a ser fácil o agradable.

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