Que conste que en esta web nunca pedimos dureza ni condenas para nadie. Sin embargo esta sentencia debe hacernos reflexionar sobre la disparidad de castigos existentes para unas y otras cosas en España. El código penal no hace otra cosa que endurecerse y delitos de lo más variopinto son castigados con sentencias de muchos, muchos años de cárcel. Sin embargo el hecho de que unos funcionarios del estado, amparados en su autoridad, su poder y en la facilidad de ocultar su delito, torturen de forma bárbara a dos ciudadanos (que serán todo lo delincuentes que sean, pero no dejan de ser ciudadanos) llevando a uno de ellos casi a la muerte, es castigado de esta forma mínima. Muchos absueltos y solo unos pocos condenados a penas bajas de prisión. Y al loro, que falta aún una apelación y posibles indultos. No es casual que estas cosas sean así.
Como afirman numerosos organismos, algunos internacionales, en España se tortura y a base de bien. La inmensa mayoría de estas torturas jamás son juzgadas o acaban extraviándose en los procesos judiciales como puede leerse en este artículo:
¿Por qué hay tan pocos policías españoles cumpliendo condena por torturas?
Efectivamente el sistema se cubre las espaldas protegiendo a sus perros guardianes.
Nota de Tortuga
Más información sobre el caso Portu-Sarasola
Donostia-. La sección primera de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa ha hecho pública la sentencia por la que condena a cuatro de los quince guerdias civiles juzgados por las torturas padecidas por Igor Portu y Mattin Sarasola.
Detenidos el 6 de enero de 2008, los dos lesakarras ratificaron ante el tribunal que fueron torturados por la Guardia Civil durante el tiempo en que permanecieron incomucados.
Durante su declaración coincidieron en que su arresto no fue violento y que tampoco intentaron huir, tal y como sostenía la versión oficial.
El fallo da por probado el relato realizado por Portu y Sarasola y condena al sargento del Grupo de Acción Rápida (GAR) Juan Jesús Casas García, que asumió el liderazgo de la operación, a cuatro años de prisión por un delito de torturas graves, a otros seis meses como autor de un delito de lesiones, además de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo y a ocho años de inhabilitación absoluta.
También condena al cabo del GAR José Manuel Escamilla Martín a dos años de prisión por un delito grave de torturas, con inhabilitación especial y absoluta, y a seis de prisión por un delito de lesiones.
La condena para el agente Sergio García Andrade de de dos años de prisión por un delito de torturas graves e inhabilitación y ocho días por una falta de lesiones.
Dos años de prisión por torturas graves y ocho días por lesiones es la condena para el guardia civil Sergio Martínez Tomé.
El tribunal impone a Casas y Escamillas 18.000 euros de indemnización a Portu por el daño físico y síquico sufrido y a García Andrade, Martínez Tomé y Casas otros 6.000 euros de indemnización a Sarasola.
Gara
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