La histórica revista sobre Objecion Fiscal al Gasto Militar se despide - Martes.11 de mayo de 2010 - 528 visitas

La Elefanta de papel, con su paso firme y tranquilo de siempre, se va. Busca un claro del bosque para descansar. Ha sido un camino largo, casi 20 años llenos de gente aportando ideas, energía y tiempo para hacer de la Objeción Fiscal a los Gastos Militares (OFGM) una forma de desobediencia con voluntad transformadora.

Hemos coincidido con muchos grupos del estado y de fuera. De todos hemos aprendido algo. Hoy sabemos que gracias a esta colaboración la OFGM se conoce en muchos lugares cerca y lejos de nuestras casas. Hemos tejido una red que va mucho más allá de la ayuda y la solidaridad. La implicación y seguimiento de proyectos dirigidos a cuestionar la guerra y el militarismo en todas sus formas, nos ha servido de motor en nuestra acción local.

Hemos reforzado nuestro trabajo construyendo y participando en foros y redes dentro y fuera del MOC. Redes por la OFGM, redes de apoyo a la Objeción de Conciencia, redes contra las bases militares nacionales, extranjeras y contra la OTAN, redes entre grupos de mujeres, redes por la desmilitarización de este sistema injusto que nos gobierna. Un abanico amplio y diverso de grupos locales, estatales e internacionales para estos tiempos de crisis de participación.

Hemos estado y estamos por toda Europa, hemos llegado en varias ocasiones a América del Sur. Hemos conocido personas y proyectos maravillosos en África. Ahora sabemos en primera persona de las dificultades y las formas de hacer de pequeños y grandes grupos por todo el mundo. Hemos colaborado en la organización de giras, visitas, encuentros, semanas de formación, y otras muchas formas de “rozarnos”. Siempre nos han reconocido que el origen político del dinero que enviamos llega cargado de razones para creer que las guerras y el militarismo, donde quiera que se den, son cada vez más algo globalizado que reclama nuestra acción . No ha sido difícil descubrir y denunciar dónde se origina y quién se beneficia de la fabricación y el comercio de armas.

Agradecemos muy sinceramente a toda esa gente objetora que ha confiado en las propuestas y los debates de La Elefanta a la hora de desviar su dinero porque saben muy bien que no es lo mismo dar dinero que tomarse la molestia de averiguar qué presupuestos nos imponen cada año, averiguar cómo va el porcentaje de los gastos militares, modificar personalmente el impreso de la renta, atender y contestar a las reclamaciones de Hacienda y sobre todo, hacer público su gesto de objetar a esos gastos destinados a preparar las guerras.

Declararse persona objetora fiscal en la familia, en el grupo de amistades, en el trabajo, cuestiona el sistema y difunde desobediencia y poder de decisión.

La OFGM es una más de las muchas formas de desobediencia civil que se pueden poner en práctica con el objetivo final de exigir la abolición de los ejércitos. A diferencia de otros grupos occidentales que la ponen en práctica por razones religiosas, desde La Elefanta siempre hemos defendido su importancia como herramienta esencialmente política. No la hemos apoyado nunca como fuente propia de financiación pero sí hemos aprovechado el impulso que ha dado a otros grupos para hacer que nuestro trabajo se fortalezca.

Pongamos por ejemplo las semanas de formación en torno al 15 de mayo, Día Internacional de la Objeción de Conciencia. Junto con antimilitaristas del grupo de Carabanchel y otros grupos del estado, hemos apoyado firmemente la celebración de estos encuentros entre personas y grupos que siguen luchando por el derecho a la objeción de conciencia en sus países. Puede ser relativamente fácil encontrar dinero cuando se trata de construir una biblioteca, un hospital o un pozo de agua potable.

Pero, para todos estos pequeños grupos antimilitaristas, encontrar financiación que les permita viajar, conocerse y conocer a otros grupos y otras situaciones por las que han pasado y pasan los objetores de conciencia es sumamente difícil. Recibir el apoyo internacional durante una semana con seminarios, debates, acciones, etc., justifica en gran medida la existencia de estos fondos.

El carro de la desmilitarización tiene que seguir adelante. El proceso es siempre importante. Vendrán nuevas formas de hacer y de decidir. A quienes sigan en este trabajo les deseamos que también disfruten el camino. Desde otros espacios seguiremos ejerciendo como personas objetoras fiscales mientras los ejércitos sigan existiendo. Nadie sobra. Nuestra acción noviolenta por la desmilitarización en todas sus formas es, hoy más que nunca, necesaria.

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La Elefanta
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