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Rota, un puerto para la muerte

Viernes.7 de noviembre de 2008 838 visitas Sin comentarios
Eduardo Albaladejo, en "El Otro País" #TITRE

Zapatero, tan sumiso a los norteamericanos como Felipe González

El pasado 11 de mayo se celebró la XXIII Marcha a Rota, una cita del antimilitarismo y los movimientos sociales y políticos de izquierda que, año tras año, manifiesta su oposición a la existencia de bases militares norteamericanas en nuestro territorio y a la permanencia de nuestro país en la estructura de la OTAN.

En esta ocasión, la Marcha había suscitado una viva polémica entre los convocantes, en su mayoría organizaciones pacifistas y sociales de la izquierda andaluza, además de IUCA y otros partidos y sindicatos, entre ellos CNT, CGT o el SOC, y la ya emblemática presencia de los colectivos comunistas de Portugal. Por primera vez en su historia de casi un cuarto de siglo, la Marcha discurriría por las calles de Rota, una localidad que vive en gran parte del trabajo que genera el recinto militar. Los roteños siempre se han debatido entre la complacencia a la ocupación y la tímida resistencia a la contaminación cultural norteamericana y al monocultivo económico ligado al establecimiento militar, que, sin lugar a dudas, ha demostrado que, a la larga, el pan de ayer es migajas para hoy y hambre para mañana.

Pero, además, el posicionamiento de la izquierda antimilitarista había recibido dos días antes un autentico bofetón del gobierno. A la reivindicación contra la existencia de las bases de Morón, Rota y Gibraltar, el PSOE recordó públicamente su disposición a seguir permitiendo la presencia norteamericana en la base de Rota. El Gobierno anunció que va a invertir 40,7 millones de euros para potenciar esta base naval, mediante la rehabilitación completa del muelle número 2 de su puerto, que ya Alberti bautizó como “para la muerte”.

En los últimos años, la base de utilización conjunta de los ejércitos español y norteamericano no ha cesado de ponerse al día y modernizar sus instalaciones. Desde que se iniciaran las obras de construcción del recinto militar en unas ricas tierras de labor expropiadas, en 1956, por Franco a sangre y fuego y que ocupan más un tercio del término municipal de Rota y otro tanto de El Puerto de Santa María, la base ha ido adaptándose a los intereses y las necesidades geoestratégicas del gobierno de los Estados Unidos. Miles de soldados norteamericanos pasaron por estas instalaciones para invadir y luego regresar vencidos de Vietnam en los años 60 y 70. Su puerto fue base de aprovisionamiento y logística para la VI Flota de la NAVY en los años de la Guerra Fría, cuando la presencia militar yanqui en el Mediterráneo era imprescindible para seguir acosando militarmente a la Unión Soviética en su flanco Sur. El escuadrón de submarinos nº 16 fue destinado en 1964 a Rota, junto con el buque de apoyo logístico Proteus y, más tarde, el Simón Lake. El SSBN616 Lafayette, con misiles Polaris, constituyó la primera patrulla de submarinos con misiles balísticos en Rota y, durante los años 70, los submarinos del escuadrón 16 sufrieron la conversión de misiles Polaris a los Poseidón, de mayor alcance y poder de destrucción. Las negociaciones del Tratado Bilateral en 1979, en plena Transición política y con una gran oposición a la presencia militar estadounidense en nuestro país, motivaron el traslado del escuadrón 16 de la base hacia la costa Este de EE.UU, concretamente a King’s Bay (Georgia), y con ello se produjo un alivio en la presión sicológica que ejercía la presencia oficial de armas nucleares en suelo andaluz. Otra cosa es que, ocultos en sus silos y polvorines, exista este tipo de armas, cosa que no es comprobadle ni por la Marina española, una simple invitada de piedra que actúa a comparsa de lo que indica la Navy. La seguridad integral de la base ha sido siempre misión de la inteligencia militar y fuerzas españolas, pero quien realmente establece las pautas y los niveles de alerta son el Grupo de Actividades de Seguridad del USMC y, por supuesto, la unidad nº 10 de fuerzas especiales (SEAL) de la marina norteamericana.

LANZADERA DE TROPAS IMPERIALES

No podemos dejar de detallar, entre la larga lista de “misiones”, asignadas a la Base de Rota, el destacado papel jugado en el ataque Norteamericano a Libia en el año 1986 y en todas las intervenciones militares de la Marina y el Ejército de ese país en recientes conflictos como el de los Balcanes y, por supuesto, Afganistán, Kuwait, Etiopía, Sudan y el actual conflicto de Irak.

EEUU siempre ha utilizado esta base, y su hermana menor de Morón, como lanzadera de sus tropas y armamento desde el subcontinente americano y sus áreas de influencia en Europa y Oriente Medio. A partir de la incorporación de nuestro país a la OTAN, esa utilización ha sido cada vez más frecuente. Sin lugar a dudas, los roteños y sus vecinos de las localidades de la Bahía de Cádiz, un área en donde residen cerca de 800.000 personas, son los primeros en enterarse de las decisiones militares del Pentágono. Ni servicios de espionaje, ni politólogos, ni geoestrategas son capaces de adelantarse a los pasos del ejercito USA como lo hacen los gaditanos. En cuanto Bush, o el presidente norteamericano de turno, mueve sus fichas militares, el cielo de la Bahía de Cádiz y las aguas que lo bañan se llenan de aeronaves y transportes de guerra. Entonces, sin lugar a dudas, los vecinos de la bahía pueden acertar en qué lugar del mundo la muerte lanzará su zarpazo. Sufren entonces el peligro que supone la realización de decenas y decenas de despegues y aterrizajes de aeronaves cargadas de material militar y armas en un aeropuerto que se encuentra situado en el centro de un gran núcleo de población. En innumerables ocasiones, las asociaciones vecinales de El Puerto de Santa María han exigido a su Ayuntamiento, sin éxito alguno, que reclame a su vez a las autoridades militares españolas la modificación del pasillo aéreo que utilizan estas aeronaves para sus maniobras, que discurre precisamente sobre las cabezas de decenas de miles de gaditanos. La importancia económica que la Base ha tenido en su entorno ha sido muy importante. Si con ella llegaron en los años 60 el rock and roll, los Lewis, el Malboro “auténtico”, la heroína, el LSD y las primeras Harleys que entraron en la Península en la casposa sociedad del desarrollismo franquista, también trajeron dólares y trabajo a una sociedad eminentemente agrícola, y ese argumento ha sido utilizado de forma machacona y contundente por los defensores de su existencia, aunque ello signifique un menoscabo en la seguridad y soberanía de todos.

ESCALA HACIA GUANTÁNAMO

Precisamente la utilización de los astilleros civiles gaditanos de la actual IZAR para las reparaciones de la VI Flota y los barcos de la OTAN fue una de las salidas propuestas por Rodrigo Rato a una de la crisis de la construcción naval durante el segundo gobierno del Partido Popular. Rato llegó a afirmar que la VI Flota norteamericana, con base en Nápoles (Italia), dejaría de operar desde ese importante enclave para trasladarse a Rota como pago a la firma de Aznar del acuerdo de las Azores. Evidentemente, todo quedo en una patraña y los EEUU siguen en las dos bases y las utilizan según les interesa.

Lo que sí que se trasladaron desde la base aérea de Sigonella, Sicilia, fueron decenas de prisioneros de guerra Afganos hasta Guantánamo, vía aeropuerto de Rota. Recientemente el Gobierno socialista ha tenido que reconocer que al menos dos aviones estadounidenses con destino a Guantánamo hicieron escala en la Base de Rota en 2007, pero aseguró que ambos tenían autorización de España y que transportaban personal y material militar de EEUU, por lo que desmintió que fueran de la CIA y que formaran parte de la estrategia ilegal de secuestros y entregas de presuntos terroristas llevada a cabo por esa agencia de inteligencia. En marzo de 2005, Diario de Mallorca denunció que varios vuelos secretos de la CIA, presuntamente destinados a trasladar a cárceles secretas donde se practicaba la tortura a personas detenidas ilegalmente, habían hecho escala en España. Esta información motivó el inicio de un proceso judicial que actualmente está en marcha en la Audiencia Nacional y que, entre otros puntos, investiga si el vuelo que trasladaba al ciudadano alemán Al Masri, detenido ilegalmente, hizo escala en España. Según el Parlamento Europeo, al menos 1.245 vuelos sospechosos pasaron por el espacio aéreo europeo de 2001 a 2005 y pudo haber una decena de secuestros ilegales en Europa. Algunos de esos vuelos utilizaron los aeropuertos de Palma de Mallorca, Morón y Rota para sus aprovisionamientos.

Pero con vuelos terroristas o sin ellos, el PSOE ya apostó en la anterior legislatura por la potenciación de las dos bases norteamericanas en territorio andaluz. Con la sombrilla de la mejora de sus instalaciones para el uso de los navíos de la OTAN, cientos de millones de euros se han estado y están destinando en las instalaciones militares. El año pasado se terminó de “reasfaltar” el firme de las pistas de aterrizaje del aeropuerto y trabajadores de la Base confirmaban a esta revista las importantes y costosas obras allí realizadas. Estas instalaciones, capacitadas para recibir incluso el aterrizaje del Transbordados Espacial Atlantis, disponen ahora de una de las pistas más grandes de Europa y en su remozado se han incluido la construcción de cuatro importantes hangares para la flota de aviones Galaxy que operan desde Rota. Ocho de estos aerotransportes militares norteamericanos, los más grandes del mundo tras los Tupolev rusos, operan permanentemente desde Rota, uniendo la costa este de los EEUU, más en concreto la base de Norfolk (Virginia), con Europa.

ESPIONAJE TELEFÓNICO

Los hangares recientemente construidos lo han sido con medidas especiales de protección pasiva y no se ha escatimado hormigón a toneladas, algo jamás visto hasta ahora en tiempos de paz. Otra de las unidades destacadas en Rota, el escuadrón de reconocimiento VQ-2 con aeronaves P-3 Orión y EP3 trabajan en perfecta sincronía con el escuadrón de las mismas características en Sigonella(Italia). Estos aviones están especialmente adaptados a la vigilancia y lucha antisubmarina y, en los últimos años, están siendo utilizados con los más modernos AWACS como plataformas de espionaje. En este sentido, no han sido pocas las denuncias hechas sobre la utilización de la tecnología existente en la Base de Rota en el espionaje telefónico y de comunicaciones civiles en España y el Magreb.

Según el gobierno del PSOE, la ampliación del muelle 2 de la Base, “permitirá aumentar la línea de atraque de este muelle y responde al objetivo de que las Fuerzas Navales Multinacionales de la OTAN que operan en la Región Sur Europea cuenten con apoyo logístico para llevar a cabo operaciones prolongadas”. En concreto, servirán logísticamente a la Fuerza Marítima Multinacional de la OTAN, compuesta por 156 buques de superficie y submarinos. Lo que el gobierno socialista olvidó, o no quiso recordar, es que las inversiones para la modernización de este muelle del puerto de Rota alcanzan en total los 146 millones, una cifra superior a la anunciada y que redondearán el resto de los países de la OTAN.

Pero ésas no son las únicas obras realizadas para ampliar este puerto militar. También desde octubre pasado se llevan a cabo las obras de construcción del muelle número 4, con 366,80 metros de longitud, 50,50 m de anchura y un calado de 11 metros. En este muelle se instalarán un puente de acceso con 61 metros de longitud, con dos vanos de 25 metros y una planta para cargar contenedores. Para ello se está destinando un total de casi 35 millones de euros. Además, en los próximos meses se iniciarán las obras del muelle número 1, destinado exclusivamente para las naves de la VI Flota norteamericana y en las que está previsto que se inviertan más de 21 millones de euros.

PELIGRO PARA LA POBLACIÓN CIVIL

El rechazo de las organizaciones pacifistas a la existencia de las Bases de Rota, Morón y Gibraltar también ha estado ligado a la protección del medio ambiente y la seguridad física de la población. No se trata sólo de un enfrentamiento entre dos formas de entender la seguridad. Mientras que la filosofía de los EEUU se ha basado, en los últimos años, en ataques y guerras preventivos, en el desarrollo de la industria armamentística y por supuesto en la imposición de gobiernos títeres allá donde sus intereses económicos y estratégicos primaban, el movimiento contra las bases, por ende de gran tradición en países como Inglaterra o Alemania, tiene su raíz en el rechazo del uso de la fuerza y la coacción como regulador de las relaciones entre los pueblos. Además, los grupos pacifistas han argumentado siempre que la base de Rota, y por extensión, el resto de las instalaciones norteamericanas en España, como Morón, centros de comunicaciones en Gibalbín, Cartagena...- son un peligro para la población civil y la convivencia sana. Si el submarino Tyreless sembró el terror en el campo de Gibraltar hace tres años, no son pocas las ocasiones en que submarinos de propulsión nuclear norteamericanos han recalado en las instalaciones de Rota. Según el último tratado de colaboración militar entre nuestro país y los EEUU, la flota norteamericana tiene prohibida la utilización de nuestras aguas si se trata de buques con tecnología y armamento nuclear. Pero, los militares estadounidenses, al igual que la Royal Navy británica, tienen como norma “nunca informar” sobre rutas y recaladas de su flota nuclear en sus trasiegos por aguas de todo el planeta. En resumidas cuentas, papel mojado.

Se da la paradoja de que, si se produjese un accidente nuclear, por la explosión de alguna ojiva de un misil o una fuga radiactiva de los reactores de propulsión de algún buque, ni en la Bahía de Algeciras, en donde viven cerca de 300.000 habitantes, ni en la Bahía de Cádiz, con unos 800.000, existen planes de protección civil que puedan paliar los efectos de un desastre de esta índole. Es más, las autoridades de la Base de Rota se han negado siempre, por supuesto, a que equipos independientes puedan medir los niveles de radiación existentes en el en el interior de la Base y de esta forma constatar que no existen armas nucleares en sus instalaciones.

La larga lista de afrentas por esta coexistencia impuesta desde la firma de los acuerdos entre Franco y Eisenhower, en 1953, es casi interminable. Es cierto que aquellos 11.000 o 15.000 norteamericanos destinados en Rota en los años 70 y 80 del siglo pasado prácticamente se han reducido a la mitad. En sus instalaciones siempre han vivido como en casa. En el interior de la base existen más de 400 edificios destinados a uso civil y militar. High School, escuelas, gimnasios, cines, hospital, áreas de deporte, supermercados, restaurantes... facilitan su existencia lejos de casa a los norteamericanos destinado en la base, en donde disponen de 800 viviendas unifamiliares -con cochera, barbacoa y jardín, por supuesto- pagadas por el gobierno estadounidense. Por disponer, hasta pueden disfrutar de una playa privada, prohibida por la legislación española, la llamada Playa del Almirante, en donde se pueden bañar solamente ellos y los familiares de los cerca de 5.000 militares españoles también destinados allí. Mientras una exquisita playa de cerca de un kilómetro de larga es infrautilizada por estos privilegiados, al otro lado de la alambrada y los centinelas, miles de personas se hacinan en la playa colindante. Ni las manifestaciones, ni las reclamaciones a los gobiernos españoles del PP y PSOE, ni la recogida de firmas, ni la simple vergüenza de contemplar la escena a uno y otro lado de un espacio de todos han servido para nada: “Las playas de la base son de interés estratégico militar y nacional”, afirman sin vergüenza alguna los responsables de la seguridad nacional.

ASESINATOS IMPUNES

Ya Rota no es uno de los burdeles más grandes de Europa, a donde llegaban vuelos charter cargados de prostitutas de casi todos las capitales europeas cada vez que recalaban los 35.000 hombres de la VI Flota. Pero si un militar norteamericano viola a una ciudadana en nuestro país, según el acuerdo bilateral, será juzgado en los Estados Unidos por un tribunal militar de ese país. En los últimos veinte años, son incalculables los casos de violaciones, asesinatos y acusaciones de malos tratos a ciudadanos norteamericanos en Rota. Uno de los casos que más han encendido los ánimos fue el sucedido en los aledaños del puerto pesquero de esta ciudad, en donde, hace dos años, tres marines completamente borrachos mataron a golpes a un joven roteño. Detenidos por la policía local, fueron entregados a las autoridades militares norteamericanas, se celebró un posterior juicio en los EEUU y han quedado absueltos y sin cargo alguno.

Esa impunidad chulesca, consentida por los patrióticos gobiernos españoles, rizó el rizo cuando, en el año 1997, el buque de aprovisionamiento de la Navy J.P. Bobo rompió las cadenas de fondeo en aguas de la Bahía de Cádiz durante un temporal. El buque, que procedía del Golfo Pérsico tras arrimar armamento y carros de combate en la Operación Tormenta del Desierto, embarrancó en la costa de El Puerto de Santa María. Miles de litros de combustible se vertieron en las aguas de la Bahía de Cádiz. Cientos de miles de kilos de moluscos, algas y peces murieron y la flota de bajura tuvo prohibida sus faenas durante varios meses. Abierto un proceso judicial para delimitar las responsabilidades, claramente centradas en la incompetencia del comandante del transporte de guerra, el gobierno de los EEUU se negó reiteradamente a que éste compareciese ante los jueces españoles y nunca ha sido juzgado.

Otra muestra de la indefensión ante el Imperio lo tienen los trabajadores de la base que han sufrido “asbestosis”, una enfermedad respiratoria maligna producida por la inhalación de aire contaminado por fibras de este producto, ya prohibido, y que se utilizó durante décadas para el aislamiento acústico y térmico de todo tipo de instalaciones. Han sido cientos los casos de trabajadores españoles contaminados. En ningún caso las autoridades judiciales y sanitarias españolas pudieron obtener facilidades para juzgar a los responsables, la Administración norteamericana, claro está. Los afectados han tenido que recurrir a costosos gabinetes jurídicos yanquis, que tras, llevarse una suculenta tajada, han conseguido exiguas indemnizaciones y más raquíticas condenas.

En contra del espíritu antibélico expresado en numerosas ocasiones por los pueblos del estado español y en contra de las proclamas pacifistas de los charlatanes del PSOE, que tantos votos les valieron para alcanzar el poder hace cinco años, la base de Rota permanece y se hace cada día más poderosa y efectiva. En el año 2011 se tendrá que renegociar el actual Tratado Bilateral entre USA y España y, hasta entonces, los objetivos de las organizaciones populares en contra de la presencia militar norteamericana en nuestro país es aumentar la presión contra la existencia de las bases, para que, de alguna manera, si este reportaje empieza con un verso de Rafael Alberti, esta negra historia acabe como acaba el mismo poema:

Españoles, despertad!
Es Rota la marinera
quien levanta la primera
llama de la libertad.

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