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Reseña de "La gran transformación", de Karl Polanyi

Lunes.5 de febrero de 2018 976 visitas Sin comentarios
Albert Zaragoza Gas, en Facebook. #TITRE

La Gran Transformación es el zasca en la boca del liberalismo y del comunismo a partes iguales. Si te apetece cargarte de argumentos para desmontar las teorías liberales, neoliberales, clásicas y neo clásicas, de ayer y sobretodo de hoy, este libro es una navaja multiusos, una metralleta cargada de evidencias y razones para poder decir, con la boca grande, que todas esas teorías del capital son pura mitología que no se basa ni en pruebas históricas ni económicas.

Me ha costado terminarlo por dos razones, la primera porque tengo la manía de empezar muchos libros a la vez, algunos se quedan en el camino, y la segunda es porque la tuve que comprar en francés porque la edición en español se me iba de presupuesto. Al menos mientras guarnecía mi arsenal de ideas para posibles futuribles enfrentamientos dialécticos ideológicos, practicaba y profundizaba en el francés, porque todo sea dicho el texto es denso y emplea una terminología bastante complicada. No obstante es revelador y gratificante leer textos que expliquen realidades que, por ignorancia o por falta de interés, confundimos con la propia naturaleza humana, cuando no son más que excepciones recientes.

Karl Polanyi era húngaro, antropólogo, sociólogo y economista y desarrolló su carrera intelectual en Inglaterra y más tarde en Estados Unidos. El libro lo escribe en un contexto muy concreto: II Guerra Mundial en la Inglaterra acosada y atacada por el III Reich. En ese contexto intenta hallar una respuesta a las razones por las que se ha llegado en Europa a los fascismos con las atrocidades que estos comportan.

Si hay unos capítulos que me han parecido más sobresalientes han sido "The Satanic Mill" en el cual se explica detalladamente el proceso de venta y cercado de los terrenos públicos en uso comunal en la Inglaterra del siglo XVII por el Estado Inglés en aquel entonces regido por la casa Tudor. Este proceso, desconocido, y que ha tenido sus replicas en toda Europa; esta venta y privatización de tierras que son el germen del sistema acutal, provocó un desarraigo, una pobreza extrema, y unas penurias en una población que vivía de y para los terrenos comunales de una forma comunitaria y ancestral. Estos desheredados son la carne de cañón que alimentarán las industrias que en las siguientes décadas se desarrollarán en Inglaterra, en lo que se conoce por Revolución Industrial, que no fue fruto de unos iluminados capitalistas, sino un plan diseñado por y para el Estado inglés que precisaba de una industria de guerra colosal para copar sus ansias imperialistas. The Satanic Mill hace referencia a como le llamaban los contemporáneos a las industrias a las cuales eran sometidos a trabajar en condiciones que rozaban el esclavismo.

Otro capítulo que me ha encantado ha sido el que explica de manera detallada las formas de intercambio de bienes y productos en sociedades mal llamadas primitivas alrededor del mundo sin necesidad de la existencia de mercados, ni propiedad privada ni ninguno de los ahora tan comunes elementos propios del capitalismo. Estos no son ni sempiternos ni necesarios en la economía, sino son básicamente una invención del siglo XVIII. Este artículo, como antropólogo que es Polanyi, muestra una realidad que es más propia de la naturaleza humana, ya que se da en todo de contextos geográficos, que lo que nos han dicho las teorías liberales que es la naturaleza humana.

Los últimos capítulos, que desgranan los acontecimientos más recientes que el autor estaba viviendo, son los más decepcionantes a mi juicio. Ya que Polanyi llega a la conclusión que en una sociedad industrial o hay liberalismo o hay comunismo/fascismo, diferenciando el autor, entre estos últimos que en uno hay represión y en el otro libertad, pero que ambos tienden a las economías dirigidas por el Estado. Él se decanta por una defensa del socialismo, y de una economía dirigida por el estado, siendo que él mismo tuvo que huir de su país Hungría por la revolución bolchevique que en ella tuvo lugar. Es por tanto, que a mi juicio personal, me quedo con un sabor agridulce, pues tan cerca como ha podido estar de declarar que ni el uno, ni el otro, ni el de más allá, que todos son frutos del mismo padre: el Estado; y que este es el causante de los acontecimientos que el nombra como La Gran Transformación. También echo a faltar la variable del ejercito en todo este meollo, de la cual pasa a pies juntillas y no le presta la atención que merece, ya que todo eso que explica, sin ese factor no hubiera tenido sentido. No obstante hay que entender la mentalidad de la época, y resulta difícil desprenderse de la carga ideológica del marxismo, más aún cuando se está librando la mayor guerra que ha visto Europa en su historia. Siendo socialista cristiano como el se autodenominaba no es de extrañar sus simpatías por las doctrinas marxistas, no obstante creo que, quien sabe, el cristianismo por si solo supera y trasciende al marxismo tanto en lo espiritual como en lo sociológico y político; pero entiendo que calificarse únicamente de cristiano en esa época, y ahora, queda de obsoleto, retrógrado y reaccionario. Quizás la clave sería coger los elementos del cristianismo, aquellos que son dignos de ser salvados, y renombrar una ideología basada en estos principios, hoy en día, como en la época de Karl Polanyi, tan usados, gastados y malinterpretados.

Fuente: https://www.facebook.com/azgas/post...