Administración Enlaces Contacto Sobre Tortuga

Recuperación de la memoria antimilitarista: La Defensa Popular Noviolenta en el Congreso del MOC de 1979

Jueves.3 de octubre de 2013 180 visitas Sin comentarios
Utopía Contagiosa. #TITRE

  Fuentes: Archivos de Utopía Contagiosa.

Durante los días 25 a 30 de agosto de 1977, se celebró el primer congreso del MOC, en la localidad de Landa.

¿Qué fue el Congreso de Landa?

El congreso de Landa (Alava) se preparó en realidad como un encuentro de verano de los grupos aglutinados en torno al Movimiento de Objetores y Objetoras (MOC). Pero a medida que avanzaba la preparación del mismo y las expectativas de definición y búsqueda de lineas estratégicas coordinadas, se vio que debía adoptar la forma de Congreso y servir para dotar de mayor coherencia y coordinación política al MOC.

Este congreso aglutinó a muy diversos grupos de objetores, antimilitaristas y de signo alternativo que ya estaban realizando actuaciones por todo el Estado en rechazo del servicio militar y del militarismo.

El congreso de Landa, visto en perspectiva y desde nuestro punto de vista, propició:

1. una definición ideológica del MOC (primero “movimiento de objetores de conciencia”, más adelante “movimiento de objetores y objetoras de conciencia” y finalmente “movimiento de objeción de conciencia”), la organización en red que aglutinó la lucha antimilitarista durante varias décadas posteriores,

2. Una estrategia de lucha política de los antimilitaristas frente al servicio militar y las demás expresiones del militarismo.

3. Una red de coordinación horizontal y bastante democrática

4. Una propuesta alternativa en cuanto al tipo de sociedad y la defensa.

El contexto de Landa

Reseñemos un muy breve contexto que sitúa este congreso:

El congreso de Landa se realiza en plena transición, una vez muerto el General Franco y sucedido a título de rey y por designación como Jefe del Estado por las Cortes de Franco,  Juan Carlos I de Borbón, general jefe de los ejércitos.

El papel y la peligrosidad del ejército en la sociedad era apabullante y la disidencia antimilitarista duramente reprimida, ya sea por acciones legales por “injurias a los ejércitos” ante cualquier expresión pública contraria al militarismo reinante, ya sea por la amenaza de involución que representaban los ejércitos, ya  mediante la represión y cárcel de los objetores de conciencia al servicio militar obligatorio. Varios proyectos de regular legalmente la objeción de conciencia habían fracasado ante la obstinación de gran parte de los aparatos del Estado Por su parte, los grupos noviolentos, antimilitaristas y de objetores habían crecido en todo el Estado y plateaban un enfrentamiento noviolento contra la represión militarista, como es el caso de Can Serra y la desobediencia organizada contra las ordenes de incorporación a filas, o el goteo de jóvenes que se negaban indivudual o colectivamente a ingresar en el servicio militar obligatrorio y eran represaliados, o las marchas de protesta, etc.

Todo ello motivó que el propio Gobierno, por medio de una “orden comunicada” (es decir, no pública y directamente mandada desde el General Gutiérrez Mellado a las diversas capitanías militares) concediese en 1977 una prórroga indefinida de incorporación a filas a los jóvenes que en el acto de alistamiento se negaban a incorporarse al ejército y que el tema de la objeción quedara aparcado de la agenda política, para frustración de los antimilitaristas.

La Defensa popular noviolenta en el Congreso de Landa.

De la inmensa riqueza de materiales llevados al Congreso, de las discusiones que tuvieron lugar en el mismo, vamos a centrarnos en uno de los aspectos que nos parecen menos conocidos y, desde nuestra perspectivas, más necesitados de recuperación: el debate que se produjo en torno a la “defensa popular noviolenta”. Este debate tuvo lugar los días 25 y 26 de Agosto, en reuniones en pequeños grupos de trabajo que se preguntaban por dos aspectos parejos:

1. Qué se entendía por noviolencia (entonces escrita como no-violencia)

2. La Defensa Popular Noviolenta.

Lógicamente existe un grado muy fuerte de conexión entre ambos conceptos, pero nosotros sólo vamos a ocuparnos ahora del debate sobre la defensa popular noviolenta.

A decir verdad, entre los materiales del encuentro no hemos encontrado una definición del término, pero sí un repaso de sus características que nos permite hacernos una idea de lo debatido en los siete grupos de trabajo que analizaron el tema.

Según una idea compartida por varios de los grupos, podríamos contestar la pregunta sobre qué es la defensa popular noviolenta, afirmando que para ellos era el único método válido para la defensa de la sociedad; y como tal asume tanto la lucha contra los enemigos externos como la gradual desmilitarización de la sociedad.

En el sentir de todos los grupos de trabajo, esta defensa no debe ser delegada a organizaciones especiales, mucho menos a las organizaciones de defensa tradicionales (ejércitos y policías), sino que exige la participación de toda la sociedad y, por ello mismo, un alto grado de conciencia social acercad e la propia defensa y de la transformación de valores que implica.

Uno de los grupos matizaba la necesidad de que los objetores se pusieran manos a la obra en la investigación sobre las metodologías noviolentas y sobre lo que poco a poco se iba publicando respecto a defensas alternativas en Francia, Cataluña, Italia…

Uno de los grupos matizaba que en el contexto en que se encontraban, no era posible plantear una alternativa “completa” y “global” de defensa popular noviolenta para la sociedad del momento. No era posible un cambio de la noche a la mañana, por lo que había que empezar a aproximarse a la defensa popular noviolenta en luchas parciales y concretas.

En  cuanto al qué hay que defender, también encontramos en los grupos una aproximación más bien “descriptiva” y no tanto una definición.

1. Es la defensa contra los enemigos externos, las agresiones externas y las invasiones

2. Pero también contra la opresión del propio Estado

3. y contra las que llaman “agresiones internas” (se citan como ejemplos las medioambientales, la opresión de clases, la represión política, la agresión cultural, los valores autoritarios, etc).

4. es la defensa de la comunidad, no del territorio Para otros grupos el elemento central de esta defensa es la defensa de la vida.

En cuanto al ejercicio de esta defensa, es decir, el cómo y la metodología, se señalan algunas características:

1. Se lleva a cabo por el Pueblo

2. Usa de la noviolencia y el boicot como método

3. Exige participación horizontal, asamblearismo, descentralización, no abuso de poder ni élites, creación de contrapoderes, desprenderse de la jerarquía y del autoritarismo.

4. El grado de implicación personal exige coherencia entre la vida privada y la apuesta por la noviolencia

5. Y además exige que la estrategia de lucha busque la coherencia de fines y medios .

En cuanto a los pasos concretos que se pueden dar para transitar hacia este modelo, la reflexión de los grupos de Landa propone algunas pistas:

1. Trabajo de investigación y difusión de las alternativas noviolentas

2. Trabajo de concienciación a la sociedad sobre su propia fuerza tanto personal como grupalmente

3. Pequeñas experiencias a en los “nucleos sociales”(local, barrial, pueblos, etc.) que permitan a la gente del común tener cosas en común y estimarlas para defenderlas

Dicha defensa se constituye como un referente de lucha política (interpretamos que un objetivo a alcanzar) y como una alternativa.

Ello exige la apuesta por la desmilitarización de la defensa.

Para uno de los grupos de trabajo no había que hablar de defensa, porque eso confunde a la gente, sino de antimilitarismo, identificando Defensa Popular Noviolenta con lucha antimilitarista.

Un debate quedó sin resolver, como da cuenta el acta de resumen de estos debates: el debate sobre si el boicot armado era admisible en la estrategia de defensa popular noviolenta y, en definitiva, la legitimidad (o no) de la violencia armada.

Lamentablemente, el documento de síntesis de estos debates es menos rico que los documentos de trabajo de los grupos, pero aún así, hemos querido digitalizarlo y presentarlo en este texto. De Landa a nuestros días.

Landa produjo un debate rico, y tuvo como resultado un breve párrafo en la declaración final salida del Congreso de Agosto de 1979. Tras Landa, la reflexión sobre alternativas de defensa produjo otros frutos, más o menos ricos, entre los que nosotros conocemos:

1. La aparición de algunas traducciones de textos de otros países sobre defensas civiles, resistencias no armadas, etc, principalmente debidas a Gonzalo Arias, así como una línea de trabajo encabezada por éste y mantenida por el mismo hasta su fallecimiento.

2. Algunas publicaciones propiamente antimilitaristas y particularmente la revista Oveja Negra, que propiciaba generalmente reflexiones sobre estas alternativas de defensa, resistencias  civiles, etc.

3. - La constitución de un grupo de trabajo específico en el MOC sobre alternativas de Defensa.

4. La aparición de varios artículos específicos sobre modelos y alternativas de defensa en la revista Mambrú de Zaragoza.

5. El trabajo de reflexión del Colectivo Utopía Contagiosa y los talleres de formación que propició sobre todo esto.

6. La inclusión en las lineas del MOC y sus declaraciones, de la apuesta por la defensa popular noviolenta.

7. La lógica influencia de toda esta linea de trabajo en las ideas vigentes de desobediencia civil, alternativas de defensa y otras.

8. La aparición, en 2012, del libro de Utopía Contagiosa “Política noviolenta y lucha social” que propone una linea más compleja y completa de la DPNV.

9. Los seminarios que han tenido lugar en Cataluña sobre defensas alternativas y las propuestas protagonizadas por Arcadi OLiveres y otros de introducir en el debate de la independencia de Cataluña la aspiración de una defensa alternativa y sin ejércitos.

No son pocos logros para un espacio de tiempo de poco más de 30 años.

Un análisis de perspectiva sobre la evolución de la idea de DPNV desde Landa a nuestros días.

Si observamos con perspectiva la discusión de Landa podemos observar que, cuando se aborda el tema de la defensa en este congreso (recordemos que estamos en agosto de 1979) el planteamiento general es el de sustituir la defensa militar por una defensa noviolenta.

De ahí la preocupación por las agresiones exteriores, por la identidad de la comunidad, por el territorio, etc.

Una defensa popular noviolenta, desde esta perspectiva, podría ser la defensa de la sociedad establecida por otro medios.

Dejaremos para más adelante la reflexión que ha tenido lugar en torno a esta linea de trabajo y las repercusiones que tiene esta “defensa civil” planteada. Bástenos decir que este modo de pensar la defensa entronca con la idea común de la gente y con la preocupación principal que, hasta hoy mismo, plantea cuando se presenta una defensa alternativa (“¿Y si nos invaden?”) y el principal reparo a una defensa “alternativa”.

Ahora bien, en Landa convive una segunda linea de reflexión, más utópica si se quiere, que es la de considerar la defensa de una manera “descentrada” de lo que hasta ahora se ha considerado como “defensa”, para dejar de ser la defensa de lo que defienden los ejércitos (statu quo, estructuras, paradigma dominación violencia, etc) y empezar a ser una defensa alternativa no sólo en los medios, sino también en los fines: la defensa de otra cosa.

La apuesta por el primer modelo de defensa diferente ha dado lugar al desarrollo de la llamada “defensa civil” o “defensa de base civil”, sobre todo estudiadas por los teóricos franceses en los años 70 y 80. El resultado final de esta linea de trabajo es, desde nuestra perspectiva, la renuncia a una alternativa global de desmilitarización de la defensa y la apuesta por que las metodologías noviolentas sirvan como complementarias de la estrategia de defensa del territorio de cada país (ya sea como un recurso a emplear si fracasa la defensa militar, como un “complemento” a la defensa militar que usaría la defensa armada en el escenario militar y la defensa  como una “opción” que se utilizaría según fuera la naturaleza de la agresión).

Por eso, aún cuando algunas de las reflexiones sobre defensas alternativas propuestas en la actualidad parten de la idea de la defensa desde una concepción similar (por ejemplo apostando por un cuerpo policial o militar pequeño, o proponiendo un ejército de la ONU para casos especiales) lo cierto es que esta linea de defensa no goza de mucho prestigio y no es una defensa popular noviolenta, sino una modalidad no armada de la defensa militar.

La segunda linea, también apuntada en Landa, apuesta por una defensa alternativa no sólo en las metodologías, sino en lo que hay que defender, para trascender la idea tradicional de defensa (defensa de las instituciones, del territorio, de la idea de identidad comunitaria, etc.) y centrarse en aspectos como la violencia estructural (dominación de clases, injusticia internacional, plano económico, dominación política, etc.), cultural (hegemonía cultural, valores vigentes en el paradigma dominación-violencia, medios de comunicación, televisión, legitimación cultural de la violencia, etc.), ecológios, etc.

Esta linea, aunque sin definir con claridad, también estaba presente en Landa y es la que ha sido más tarde seguida por la reflexión y la práctica en el Estado español sobre defensa popular noviolenta. Como tal propone varias ideas de las que Landa también fue precursora:

1. La idea de gradualidad, de que hay que construir en procesos pacientes la desmilitarización y la defensa alternativa, a la par que se consiguen apuestas y conquistas sociales en otras luchas sociales (ecologismo, feminismo, solidaridad, etc.).

2. La idea de que la estrategia de este transito pasa por el doble proceso de quitar poder al militarismo y construir alternativa en paralelo desde prácticas de base, no autoritarias, de no delegación, etc.

3. La idea de que en materia de defensa debemos apostar por la desmilitarización de la seguridad

4. La necesidad de trabajo de concienciación y formación hacia la gente para conseguir un mayor empoderamiento, social el aprendizaje de estrategias de lucha noviolentas y desobedientes, la construcción de prácticas coherentes, la educación en una nueva idea de paz y el rechazo de los instrumentos militaristas.

5. La idea de que hay que ofrecer alternativas prácticas y asumibles por la gente y no contentarnos con la mera negación del ejército. Debemos a aquel Congreso de Landa muchas cosas, y entre otras, el inicio de una preocupación y de una reflexión sobre la aspiración de defensa popular noviolenta.

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org/201...

Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.