Administración Enlaces Contacto Sobre Tortuga

Receta de "Rollos embocaos"

Domingo.6 de noviembre de 2011 739 visitas Sin comentarios
Los domingos, más dulces con Tortuga #TITRE

Nueva receta del libro "Repostería Tradicional de Aspe. Una mirada hacia la cultura de lo dulce", de Fernando Davó Uríos, publicado por entregas dominicales en la web de Tortuga.

Ver índice de recetas



Ingredientes:

- 3 huevos.
- ¼ litro de aceite de girasol.
- ¼ kg. de harina de trigo.
- 2-3 yemas de huevo.
- 1 cucharadita pequeña de bicarbonato.
- Azúcar para rebozar.

Utensilios:

- Llanda metálica.
- Lebrillo mediano de barro.

Elaboración:

1- En un lebrillo de barro mezclar los huevos con el aceite y el bicarbonato y remover bien.

2- Ir añadiendo la harina y remover bien deshaciendo los pequeños grumos que se vayan formando.

3- Amasar bien la masa durante un buen rato. Poco a poco irá adquiriendo más densidad, a pesar de ello continuará estando muy aceitosa.

4- Añadir dos yemas de huevo y seguir amasando. La masa ha de trabajarse mucho y tendrá un tacto aceitoso de manera permanente. Para que adquiera mayor densidad si se encuentra excesivamente aceitosa, podrá añadirse otra yema de huevo e incluso una cuarta en caso necesario. Hay quien recomienda mayor número de yemas, aunque a mi parecer un tanto excesivo.

5- Trabajar y trabajar la masa. Si esta alcanza la textura adecuada y se amasa con firmeza se oirá un ruido característico, se trata del particular crujir de esta masa que será fácilmente identificado. Una especie de petardeo característico y fácilmente reconocible. Ello será un síntoma de que la masa va por buen camino. No en vano tradicionalmente se decía que para que la masa de los embocaos estuviera buena, había que “oirla crujir”.

6- Con la masa ya lista, toca darle la forma a los rollos y depositarlos en una llanda metálica ligeramente aceitada. Dada la textura aceitosa y blanda de la masa, no es tarea fácil hacer el rollo. La mejor manera será depositar un pequeño pegote de masa sobre las llanda, y con el dedo ligeramente humedecido en agua, introducirlo en el centro y formar el rollo dando vueltas para hacer el agujero.

Alguna variedad de esta tradicional receta, habla de sacar un pegote de masa con ayuda de una cuchara y depositarlo sobre un plato espolvoreado de azúcar. Allí mismo y con ayuda de un dedo humedecido en agua, formar el rollo con el mismo procedimiento anterior al mismo tiempo que se va rebozando en azúcar. A continuación levantarlo con cuidado y dándole la vuelta depositarlo en la llanda.

A mí personalmente me resultó imposible sacar partido a este sistema dado la textura de la masa, por lo que preferí utilizar el descrito en el punto seis. De cualquier manera recomiendo intentarlo y animar a que alguien lo consiga.

7- Espolvorear generosamente con azúcar y meter al horno con fuego fuerte durante aproximadamente veinte minutos. Deberán hinchar y quedar flojos, sin peso y llenos de aire por dentro.
Una vez fríos estarán listos para degustar. De textura un tanto seca y sabor más bien soso, con un amago de dulzor debido al azúcar espolvoreada, es uno de los dulces al igual que los sequillos, más discutido. Hay verdaderos apasionados de este dulce, principalmente entre la gente mayor; así como muchos otras personas a las que su sabor les deja bastante indiferentes. En la variedad está el gusto…..eso dicen.

Este dulce permite ser conservado durante muchos días sin que se altere apenas su textura y sabor.

Consideraciones a tener en cuenta: Como resulta un tanto difícil encontrar el punto justo a la masa, lo habitual era… y seguirá siendo ir probando poco a poco. Se meten dos o tres rollos en el horno y se espera unos minutos a ver qué pasa. La masa debe hinchar hacia arriba generosamente. Si se extiende hacia los lados significa que a la masa le falta algo, si hincha hacia arriba pero al sacarlos del horno se deshinchan rápidamente, la masa tampoco está bien.

En estos casos habrá que añadir alguna yema más y seguir trabajando la masa para probar de nuevo. Es posible que probando….probando, nos quedemos sin masa y sin rollos esta vez. Podrán consumirse de todos modos, y es muy probable que el sabor sea prácticamente el mismo aunque no la forma. Quizá la siguiente vez tengamos más suerte.

Como en otras ocasiones, únicamente la experiencia y el tiempo dedicado nos ayudarán a hacerlos bien.



Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.