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Receta de "Rollicos de mistela"

Domingo.1ro de mayo de 2011 4028 visitas Sin comentarios
Los domingos, más dulces con Tortuga #TITRE

Nueva receta del libro "Repostería Tradicional de Aspe. Una mirada hacia la cultura de lo dulce", de Fernando Davó Uríos, publicado por entregas dominicales en la web de Tortuga.

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Ingredientes:

- 3 yemas de huevo.
- 1 vaso de aceite de oliva.
- 1 vaso de azúcar.
- 1 vaso de mistela.
- 2 gaseosas dobles (blancas/azules).
- Harina de trigo (la que admita la masa).

Utensilios:

- Llanda metálica.
- Lebrillo pequeño de barro.

Elaboración:

No importa el tamaño del vaso que se utilice como medida, ya que la masa admitirá más o menos harina en función de la medida utilizada para los otros ingredientes. Como referencia en nuestro caso utilizamos un vaso de 180 cl. aproximadamente.

1- En un lebrillo pequeño mezclar el huevo, aceite, azúcar y mistela. Remover bien y añadir las dos gaseosas (cuatro sobres).

2- Ir mezclando todo con una cuchara de madera mientras se va añadiendo la harina poco a poco.

A partir de aquí y dado que la masa es muy clara, va a ser más apropiado ir mezclando la masa con las manos. Va a resultar un tanto pringoso, pero sin duda dará mejor resultado. Así que, lavarse bien las manos y meterlas en la masa.

Conforme le vamos añadiendo la harina, la masa irá cogiendo más consistencia y por efecto de las gaseosas volviéndose más esponjosa.
La masa estará en su punto cuando se note firme y deje de estar tan pegajosa, pero todavía blanda. Se deberá poder coger un trozo y estirarlo ligeramente sin que se rompa, y tendrá un aspecto ligeramente aceitoso.

3- Coger un trocito (menor a una pelota de ping pong) y amasar entre las manos. Estirar un poco y doblar uniendo los extremos para formar un rollo pequeño.

Hacerlos muy finos porque al hornear engordan y, si no están bien finos perderán la forma tradicional de rollo.

4- Depositar sobre una llanda metálica ligeramente aceitada.
Tras hornear cambiará un poco el color tornándose mate, y quedarán duros por fuera y de aspecto seco.

Después de hornearlos cabe la posibilidad de rebozarlos ligeramente con azúcar molida.

Se trata de una de las recetas más sencillas de hacer. Tradicionalmente, lo corriente era hacer suspiros con motivo de alguna celebración y aprovechando las yemas de los huevos que, para los suspiros no se utilizan, sacarles provecho haciendo rollicos de mistela. Así, de una sentada se preparaban dos dulces distintos y complementarios.




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