En relación a las medidas propuestas por el presidente Zapatero para reducir el déficit del Estado, la Fundació per la Pau hace pública una declaración dónde apunta hacia el recorte del gasto militar como posible via alternativa. La entidad considera que la desatención de ciutadanos y ciutadanas en temas sociales genera más inseguridad que no el hecho de no disponer de barcos o carros de combate.
El recorte de Zapatero, ¿la única opción?
Declaración de la Fundació per la Pau sobre las medidas anunciadas por el gobierno español y el gasto militar.
A raíz de la intensificación de la crisis económica iniciada ya hace dos años, el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero ha presentado un conjunto de medidas con la voluntad de reducir el déficit que presenta la economía española.
Entre otros aspectos, ha propuesto recortes en los sueldos de los funcionarios, una congelación de las pensiones o una limitación de los pagos previstos por la Ley de la Dependencia que, en total, podrían suponer un ahorro de 15.000 millones de euros.
De entrada habría que señalar que, uno de los factores determinantes de esta crisis, así como de las sucesivas ’réplicas’ que se están produciendo últimamente, es la desregulación del sistema financiero que ocasiona impactos no previstos y cuyos efectos son de difícil control. Desde 2008 se han expresado voces -procedentes del mismo mundo político y económico- advirtiendo que hacía falta reformar el sistema económico, regular el sistema financiero y evitar unos espacios de descontrol donde las ansias especulativas se movían a placer impactando en la estabilidad económica de varios países. Ha pasado el tiempo y de todo esto no se ha concretado nada. Se toman medidas drásticas, ahora, pero se continúa siendo incapaz -¿falta de voluntad de los líderes políticos y gubernamentales? ¿falta de poder real, ya, para poderlo hacer?- de regular unos impactos no deseados aun cuando los actores que las provocan y los mecanismos que lo permiten, son bien conocidos.
En segundo lugar, dejando claro que ha habido falta de previsión y acción en la reacción para afrontar los problemas de fondo que nos han llevado dónde estamos, se puede asumir que hace falta evitar un déficit excesivo. Pero esto se podría hacer bien recortando el gasto, bien incrementando los ingresos o bien combinando las dos cosas. Hoy por hoy, la propuesta de Zapatero se centra en el recorte.
Pero, incluso en el supuesto de que se opte por concentrar la reducción del déficit en recortar el gasto, hay que recordar que puestos a usar las tijeras, hay muchas opciones por dónde recortar. Zapatero afirmó al presentar las propuestas que o hacía esto o tendría que acabar recortando las prestaciones del paro. Esto no es cierto: hay otras opciones.
Fijémonos que el gobierno ha querido ahorrar 15.000 millones de euros en lo que queda de 2010 y el 2011. Esto quiere decir 5.000 millones en 2010 y 10.000 en 2011. Siendo como somos una ONG que trabaja por la paz y el desarme, querríamos aportar algunas cifras al respecto.
En el Estado español el gasto militar (el que administra el Ministerio de Defensa pero también el que se sitúa en otros Ministerios, como por ejemplo el pago de las pensiones a militares o bien los programas de investigación científica militar) desde el año 2000 no ha bajado nunca de los 10.000 millones de euros por año. Desde el 2005, cada año ha superado los 15.000 millones de euros. Por lo que respecta al gasto militar presupuestado para el año 2010, la cifra superaba ligeramente los 17.000 millones de euros.
En esta cifra, hay muchas cosas. Algunas son las siguientes:
. desde el año 1999, el dinero dedicado a programas de investigación científica militar (aplicada a la creación de nuevos sistemas armamentísticos: carros de combate, helicópteros de ataque, aviones militares, misiles, fragatas, telecomunicaciones aplicadas al ámbito militar, etc.) ha superado, cada año, los 1.000 millones de euros. Para el año 2010, el presupuesto en estudios, investigación e I+D aplicada al ámbito militar es de 1.182 millones de euros.
. además de la investigación científica militar, hay partidas directamente dedicadas a la compra de nuevas armas, a su modernización o a su mantenimiento que como mínimo, suponen 1.223 millones de euros previstos para el 2010.
. las misiones internacionales en las que participa el ejército español. Más allá de las valoraciones que puedan merecernos estas misiones, aquí se incluye la presencia en Afganistán, una misión que muy difícilmente puede ser considerada como humanitaria y que, se quiera o no, queda mezclada con una acción de guerra.
Nos parece claro que una simple mirada a estas cifras nos lleva a pensar que el recorte propuesto por el gobierno Zapatero no es ni el único posible ni, tampoco, el más indicado. Sólo con un 25% de recorte del gasto militar para los años 2008 y 2009 (años en que ya se podía conocer el alcance e importancia de la crisis) y para el 2010 y 2011, ya se cumpliría con creces el objetivo de ahorrar 15.000 millones de euros.
Alguien quizás nos acusará de irresponsabilidad por proponer medidas que significarían una disminución de un ámbito considerado tan capital como la defensa. Al margen que haría falta analizar cuáles son las verdaderas amenazas que justifican esa enorme maquinaria de guerra que mantenemos cada año, se impone una revisión sensata de qué quiere decir seguridad y de qué cosas queremos defendernos.
Porque, se puede discutir si es importante o no para la defensa de un país disponer de aviones, carros y barcos de combate. Pero es indiscutible que desatender a la gente mayor y a las familias de enfermos dependientes, por ejemplo, supone dejar en indefensión a gente que necesita apoyo ante problemas reales y concretos que les afectan.
Barcelona, 20 de Mayo de 2010
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