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Podemos ser feministas

Sábado.28 de noviembre de 2015 180 visitas - 2 comentario(s)
Irene García Perulero #TITRE

(Texto publicado en marzo de 2015)

Podemos acaba de presentar el documento REORGANIZAR EL SISTEMA DE CUIDADOS: CONDICIÓN NECESARIA PARA LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA Y EL AVANCE DEMOCRÁTICOde María Pazos Morán y Bibiana Medialdea y me toca comentarlo. Voy a intentar no ser demasiado sarcástica, aunque no sé si me va a salir.

Por sintetizar un poco yo el documento lo veo bien, en el sentido de que tiene buena intención, aunque se me ha hecho larguísimo. Reorganizar el sistema de cuidados ya empieza a ser una urgencia. La justificación de esta necesidad está bien descrita en el texto y os remito a él, como resumen lo que ya sabemos todos: que las mujeres cobramos menos, que nuestro trabajo es más precario, que todo el mundo quiere más igualdad y que después no tenemos pensiones. Que los empresarios nos discriminan porque somos madres y que nosotras contratamos a otras para que nos limpien la casa, casi siempre en negro. Y que los hombres alargan las jornadas laborales un montón. Suponemos que porque si no no se puede mantener a la familia.

Dejando a un lado que esto último tiene bastante menos que ver con la desigualdad sexual y las labores de cuidado y mucho más que ver con las relaciones económicas patrón-trabajador, con las plusvalías del trabajo y con todo el tinglado neoliberal en general y que podría resolverse dando a todo el mundo sueldos dignos, no especulando con las hipotecas y bajando la factura de la luz, por ejemplo, voy a centrarme sólo en las propuestas relacionadas con los permisos por maternidad y otros incentivos para la conciliación como son las reducciones de jornada.

Pero vamos al grano…

La sinopsis corta del documento es “vamos a ser más listas que las suecas, pero en plan pobre y no habiendo entendido nada”. Una oda al “soy lista, queredme” pero en feminismo de la igualdad. Un pelín patético.

La crítica es la de siempre, la misma que se hace a este feminismo, que incluye en el discurso un tufo misógino- neoliberal-burgués importante.

El principal problema del feminismo de la igualdad es que es una lucha contra la realidad. La realidad es que no somos iguales. Ser diferentes en la percepción espacial, en la aptitud para las mates o en la habilidad para ser bombero es una idiotez, lo gordo es que no somos iguales en el hecho reproductivo. Hasta que no asumamos eso vamos de culo. El ser humano se reproduce sexualmente y eso implica que hay hembras y machos y que no tienen el mismo papel en la reproducción. Que la maternidad como conjunto de comportamientos o de formas de sentir se construye influida por la cultura, claro, pero que una parte de ella no es cuestión de género, es cuestión de sexo. La igualdad es un imposible. Y para algunas ni siquiera es deseable.

La maternidad en el sistema socioeconómico actual nos convierte en económicamente vulnerables, pero eliminar esa vulnerabilidad no puede pasar por eliminar el hecho maternal o las diferencias fisiológicas relacionadas con la maternidad. Las mujeres gestamos, parimos y amamantamos. Y algunas lo hacemos porque queremos. Y la maternidad es imprescindible para la supervivencia de la especie, y sí, lo pongo en negrita.

Eliminar esa vulnerabilidad pasa por reconocer las labores de cuidado, protegerlas y no minusvalorarlas. Para evitar la dependencia económica no es necesario lanzarnos al mercado laboral, es necesario que los cuidados se visibilicen y se paguen. Y da igual quien los haga. Y da igual que las que los hagan sean preferentemente mujeres si mientras cuidan a otros tienen independencia económica. No todo el mundo tiene trabajos chachis comos los de las feministas de la igualdad que hacen informes por encargo para partidos políticos.

Profesionalizar las labores de cuidado conduce a una mayor desigualdad de género. Si yo cobro 10 y tengo que delegar las labores de cuidado, quien las haga tendrá que cobrar menos, para que me compense. Eso a su vez viene a minusvalorar las labores de cuidado, en una espiral sin fin. Puesto que quien me haga mis labores de cuidado tendrá que delegar sus propias labores de cuidado, a alguien que aún cobre menos. La realidad es que en la actualidad esto se consigue gracias a la inmigración y a que las mujeres inmigrantes que ocupan los puestos de trabajadoras domésticas dejan a sus hijos al cuidado de sus madres en sus países de origen, en los que las abuelas que también son mujeres, doblan o triplican su jornada laboral. Con el agravante de que así se destruyen todas las redes sociales que sustentan a las personas en los países más pobres. Y las madres tienen que dejar a sus hijos al otro lado del maldito charco.

El feminismo burgués de pijolandia que pretende que todas las mujeres se realizan en sus trabajos curiosamente se complementa estupendamente con ese feminismo misógino que no entiende que hay mujeres a las que les gusta cuidar de sus hijos. Algunas que incluso consideramos asuntos como la lactancia como parte de nuestra sexualidad y que no estamos dispuestas a cederlos a ningún profesional calientabiberones. Inexplicablemente este feminismo defiende con ahínco el deseo de los padres de pasar más tiempo con ellos. Si ellos ejercen de padres son héroes, si nosotras ejercemos de madres, estamos alienadas por el heteropatriarcadofalocrataopresor. Muy chuli.

Por otro lado, lo que más miedo da es esa pretensión de institucionalizar los cuidados desde el nacimiento, algo que cualquier sistema totalitario aplaudiría, pero que dista mucho de sonar democrático y liberador. Y muchas madres (y supongo que también padres) no están dispuestas a dejar a sus “criaturas” en manos de profesionales de la maternidad. Menospreciar la figura de la madre es sencillamente repugnante, lo más despreciativo, lo más misógino que uno puede echarse a la cara es esa creencia feminista de que cualquiera cuidaría a tus hijos mejor que tú, incluso aunque tuviera que cuidar a otros diez a la vez y lo hiciera por dinero. Votan estas feministas por un mundo en el que todos los vínculos sean económicos o estén controlados por el estado. Yo voto por hacer lo mismo pero con las labores sexuales.

Podemos ser feministas y negar todo lo relacionado con el sexo femenino. Podemos ser feministas e inventar un útero artificial. O extinguirnos. Podemos ser feministas y creer que todos los trabajos son igual de liberadores, da igual si eres abogada o cajera en un supermercado. Podemos ser feministas pero sin mirar mucho al Tercer Mundo. Ni a los niños. Podemos ser feministas siempre que hagamos lo que las feministas de la igualdad dicen que hay que hacer para ser feminista. Podemos ser feministas y dejar de ser humanos.

Dicen las autoras para que nos quedemos tranquilas que ellas proponen lo mismo que en Suecia. Bueno, parecido, porque ellas son más listas ya que “la transferibilidad de la baja en Suecia es contraproducente” y aquí “los permisos tienen que ser por tiempos prudenciales” (cita no literal) no vaya a ser que nos discriminen a todos.
Vamos a verlo.

Propuesta concreta del panfleto:

- 16 semanas de baja maternal
- 16 semanas de baja paternal
Intransferibles. Eliminación de las reducciones de jornada y las excedencias por cuidado de hijos.

Situación contraproducente en Suecia:

96 semanas de baja por paternidad. 96, sí.Transferible. La realidad es que la mayor parte del tiempo la baja maternal se la toman las mujeres. Puede solicitarse hasta que el niño cumpla los ocho años. Suecia tiene las mejores tasas de empleo femenino, los mayores porcentajes de mujeres en cargos directivos y una de las tasas de natalidad más altas de Europa. Además de los mejores padres del mundo después de los pigmeos Aka. Es uno de los mejores países para ser mujer.

Menos mal que sólo es un docu para el debate. Llorad.

Construir las sociedades en torno a las personas, que velen por las necesidades y las libertades de las personas y no en torno a los mercados debería ser el primer objetivo de feministas y partidos políticos de corte social. Entre las personas se encuentran los niños, las “criaturas”, los grandes olvidados del feminismo.

Podemos ser feministas y depender del estado, del maromo, de la chica de la guardería y de Neslté para liberarnos mucho.

Podemos ser feministas, pero nos lo tenemos que currar un poco más.

Fuente: http://irenegarciaperulero.com/pode...

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  • Podemos ser feministas

    28 de noviembre de 2015 20:37

    Muy buen articulo

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  • Podemos ser feministas

    30 de noviembre de 2015 19:44, por pedro

    Muy bien. El feminismo de segunda ola (discriminación positiva) y tercera ola (ingeniería social) vienen de EEUU y son de extrema derecha. Además, el estar capitaneados por lesbianas los hace muy inhumanos. Las reivindicaciones del feminismo "de género" son represivas, injustas e inmorales y están apoyadas por los poderes políticos y económicos. Lo que se pretende es criminalizarnos y dividirnos, judicializar las relaciones entre personas, y meter la porra y la pistola en todas las facetas de nuestras vidas. Hay que desenmascarar a esta panda de caraduras fascistas que dicen representar a las mujeres.

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