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Orgullo neocapitalista

Domingo.2 de julio de 2017 319 visitas - 1 comentario(s)
El neocapitalista Juan Manuel de Prada nos recuerda algunas críticas que hacía el homosexual Pier Paolo Pasolini. #TITRE

Frente a los ilusos izquierdistas de su época, Pier Paolo Pasolini tuvo la perspicacia de advertir que la única fuerza auténticamente revolucionaria –devastadoramente revolucionaria– era el capitalismo; y profetizó que esa fuerza utilizaría las reivindicaciones de los ilusos izquierdistas como motor de su triunfo. “El capitalismo –escribió el genial cineasta y escritor italiano– es hoy el protagonista de una gran revolución interna: se está convirtiendo, revolucionariamente, en neocapitalismo. La revolución neocapitalista se presenta taimadamente como opositora, en compañía de las fuerzas del mundo que van hacia la izquierda. En cierto modo, él mismo va hacia la izquierda. Y yendo (a su modo) hacia la izquierda tiende a englobar todo lo que marcha hacia la izquierda”. Esta gran intuición de Pasolini lo llevaría a afirmar, allá por 1972, que la llamada “libertad sexual” no era, en realidad, sino una vil argucia capitalista que, concediendo “una tan amplia como falsa tolerancia”, somete aún más y de una manera más vil a los seres humanos, lucrándose con lo que disfraza de transgresión sexual.

Tras advertir que el neocapitalismo estaba asimilando e instrumentalizando las ideas que los ilusos izquierdistas seguían jaleando, Pasolini realizó la brutal y estremecedora Salò, que no es solamente –como sus comentaristas más lerdos pretenden– una condena del fascismo, sino sobre todo una crítica del capitalismo que se lucra con el discurso de la libertad sexual. El marxista Pasolini fue entonces tildado de “reaccionario” por los ilusos marxistas que seguían predicando la libertad sexual, sin percatarse de que era el nuevo instrumento alienante utilizado por el neocapitalismo revolucionario. Y hoy el homosexual Pasolini habría sido tildado con idéntica virulencia de “homófobo” por los orgullosos promotores del homosexualismo.

Que el homosexualismo se ha convertido en el instrumento más eficaz de la gran revolución neocapitalista es una evidencia clamorosa. Si hay una batalla que el neocapitalismo libre con denuedo es la batalla antinatalista. La automatización de los procesos de producción favorecida por el desarrollo tecnológico necesita disminuir de forma drástica la mano de obra. Y la revolución neocapitalista sabe bien que sólo podrá llevar a cabo sus designios suministrando derechos de bragueta a granel; pues una sociedad infecunda, aparte de favorecer la disminución de mano de obra, es una sociedad ensimismada en el consumo. O sea, la sociedad soñada por la revolución neocapitalista.

Pretender presentar la fiesta del Orgullo Gay como una fiesta “reivindicativa” es graciosísimo. ¿Alguien ha oído hablar de algún acto auténticamente subversivo que sea celebrado lo mismo por las izquierdas que por las derechas, lo mismo por las grandes corporaciones que por la prensa sistémica? ¿Alguien concibe un acto de auténtica rebeldía social que sea sufragado igualmente por empresas privadas y poderes públicos? ¿Alguien puede imaginar una fiesta auténticamente contestataria en la que desfilen carrozas patrocinadas por marcas comerciales? ¿Se imaginan una manifestación de refugiados o de trabajadores en paro con carrozas patrocinadas? El Orgullo Gay es la orgía exultante y avasalladora de un neocapitalismo que celebra su éxito arrollador; pues, a la vez que ha conseguido instaurar su modelo social anhelado, ha logrado hacerlo presentándose taimadamente como fuerza opositora. El Orgullo Gay nos confirma que aquella revolución neocapitalista avizorada por Pasolini se ha consumado.

Confundir el Orgullo Gay con un acto reivindicativo es tan surrealista, en fin, como confundir Wonder Woman con una película de Pasolini.

Juan Manuel de Prada

Periodista Digital

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  • Orgullo neocapitalista

    3 de julio 07:06

    Siempre he considerado un bobo a este tipo,pero en este caso tiene razón.Que las fuerzas revoluciuonarias se convierten de la heterodoxia a la ortodoxia por la gracia del Estado y de las fuerzas que quieren mantener el statu quo a toda costa es algo que podemos constatar en casi todos los ambitos de la vida.Ahora no es revolucionario no tener niños,como decian hace unos años,que parecia que habia que divertirse a toda costa sin pensar en nadie,sino solo en ti mismo.Lo revolucionario hoy es tener niños y sin embargo los apostoles de la revolución dicen que eso es patriarcal,que explota a la mujer.Los ecologistas que es algo contra la naturaleza,que metemos a un consumidor mas en el mundo,y asi.Vean la teoria sueca del amor,este documental explica a la perfeccion hacia donde quieren llevar las élites a la sociedad,a una granja de seres humanos que ya no saben que son seres humanos,ya no son capaces de estar con sus iguales,no tienen la capacidad de soportar los embates de la vida,los errores del otro y solo saben vivir solos para el trabajo y consumiendo hasta sus ultimos dias,que mueren solos sin que nadie los reclame.Esto es lo que han conseguido las "revoluciones" de finales del siglo XX.

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