Administración Enlaces Contacto Sobre Tortuga

Ni militarismo castrense, ni militarismo policial

Miércoles.28 de enero de 2015 474 visitas - 6 comentario(s)
Ante el juicio de un miembro del Grup Tortuga procesado por manifestarse contra un acto militarista celebrado en Elx. #TITRE

El próximo 2 de febrero está citado en el Juzgado de Instrucción nº 1 de Elx nuestro compañero miembro del Grup Antimilitarista Tortuga Pablo San José. Debe comparecer como acusado en un juicio de faltas por desobediencia.

Los actos por los que se imputa a nuestro compañero se remontan al día 8 de junio de 2014, jornada en la que varios miembros de nuestro colectivo nos manifestamos en el Paseig de l’Estació de Elx, en forma pacífica y silenciosa, contra la realización en el mismo paseo de un acto castrense y civil de jura de bandera.

A pesar de que la protesta consistió simplemente en desplegar dos pancartas, nada ofensivas, en lugar distante y no visible desde la ceremonia, fuera del perímetro acordonado, el pequeño grupo de manifestantes fuimos fuertemente reprimidos y agredidos por agentes de la Policía Nacional, quienes actuaron de forma extralimitada en todos los sentidos. De resultas de esta actuación nuestro compañero fue detenido y conducido a los calabozos de la comisaría de la Policía Nacional en la ciudad. Posteriormente, y fundamentándose en un atestado policial que falsea de forma grave lo realmente acontecido, fue denunciado por desobediencia y resistencia. Finalmente será juzgado por desobediencia leve, ilícito penal que desde nuestro colectivo y como testigos presenciales de lo ocurrido, podemos afirmar que no fue cometido en forma alguna.

Estos hechos nos llevan a reflexionar sobre el fuerte aumento de militarización que padece hoy nuestra sociedad. Es grave que el ejército utilice una y otra vez nuestra ciudad para sus exhibiciones. No creemos que haga falta recordar que las fuerzas armadas son una institución consagrada a la defensa de los intereses primermundistas mediante la implantación y desarrollo de guerras cruentas y despiadadas en países pobres en los que existen objetivos económicos para nuestras grandes empresas. Ejército y violencia son sinónimos. Ejército e imposición de la fuerza bruta sobre el débil son sinónimos. Ejército y diálogo, o democracia, son antónimos. Resulta increíble que sean instituciones religiosas como algunas cofradías de semana santa -las cuales deberían sembrar valores cristianos como perdón, reconciliación, pacifismo, amor...- quienes promuevan tal exaltación de la violencia y la injusticia, tal como ocurrió en el acto de jura de bandera contra el que nos manifestábamos el pasado 8 de junio.

Por otra parte no podemos olvidarnos de otra cara del militarismo: la policial. Si el ejército está para defender las desigualdades entre países ricos y pobres, la policía está para defender al poder frente a sus propios ciudadanos y para asegurar su sumisión al “orden” establecido. No en balde es el propio poder económico y político el que blinda una y otra vez la actuación policial con legislaciones cada vez más restrictivas como la nueva ley de seguridad ciudadana o la enésima reforma del código penal. Por si esto fuera poco los agentes de policía gozan de la mayor impunidad para sobrepasar e incluso pulverizar los límites legales pues saben que siempre van a poder contar con el apoyo de los gobernantes para quedar libres de toda condena. Este tipo de políticas cristalizan luego en actos como el ocurrido el pasado 8 de junio cuando una actuación policial violenta y agresiva, además de ilegal, pasó por encima de nuestros supuestos derechos ciudadanos tratando de evitar con violencia que nuestra opinión pudiera ser expresada, incluso cuando estábamos ejerciéndola escrupulosamente dentro de los límites legales. Por si fuera poco recibimos el “castigo” de esta detención y esta denuncia basada en una descripción más que alterada de lo sucedido. El objetivo de amedrentar es más que evidente.

Tan evidente como el hecho de que la represión del militarismo policial no va a acallar nuestra voz ni nos va a hacer desistir de seguir trabajando por un mundo sin ejércitos, sin violencia, sin mentiras. Por un mundo en el que la riqueza y el poder de decidir no estén acaparados en pocas manos. Por una sociedad desmilitarizada, en definitiva.

Grup Antimilitarista Tortuga.


Ver también:

Actos del Día de la Paz 2015 y apoyo al juicio de miembro del Grup Tortuga.

Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.