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MUDHONEY: la gran esperanza friki.

Lunes.22 de agosto de 2005 2402 visitas Sin comentarios
Krusty On Junk #TITRE

Sacado de El Correo

BORJA CRESPO

Si todavía quedan dudas sobre qué leer en verano, que sea fresco y desenfadado, acaba de llegar a su quinta entrega el ‘fanzine’ sobre cine ‘Mudhoney’, una iniciativa que todavía apuesta por la grapa y la fotocopia en los tiempos del ciberespacio. Pablo Vázquez y Fernando García, ambos de 26 años, editan desde Madrid una buena muestra de prensa alternativa donde también se habla de literatura, cómic y televisión, aparte de celuloide. «Es un ‘fanzine’ sobre todas las cosas estúpidas que nos gustan», recalca uno de los impulsores de una gesta independiente que inició su andadura en 2001 y ya cuenta con cinco números y dos especiales para la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián.

Con una media de cincuenta páginas por número, han dedicado textos a las comedias juveniles, entre otras reivindicaciones. «Hemos crecido viéndolas y ya son parte de nuestra vida. Es algo que se defiende por si solo. Y junto con ellas, las ‘pelis’ de terror con adolescentes guapos masacrados». ‘Mudhoney’ se vende en tiendas especializadas y por correo escribiendo a mudhoney@inicia.es.

- ¿Qué es ‘Mudhoney’?

- Pablo: Es un ‘fanzine’, una revista hecha con más ganas que medios, grapada a mano, con distribución propia, en blanco y negro, casi sin publicidad. Por supuesto, no hay beneficios y es imposible ganarse la vida con el invento. Empleamos un estilo al escribir muy frontal, inmediato, con las interferencias de lo que pensamos la misma tarde en que nos ponemos a escribir. Una locura que antes era de lo más normal y que, desgraciadamente, cada vez se estila menos.

- ¿De dónde viene el nombre?

- Pablo: Es una palabra compuesta por ‘mud’ y ‘honey’, que significan barro y miel en inglés. Viene a definir aquello que es sucio y dulce a la vez, más o menos lo que queríamos que fueran nuestros contenidos. Esta explicación queda como muy seria, pero si te digo la verdad lo pusimos porque nos pareció que sonaba bien. Además, es el título de una película de Russ Meyer y de un grupo de música grunge.

Fernando: Teníamos nuestras dudas porque nos podían confundir con un ‘fanzine’ musical, pero las portadas indican claramente por dónde van los tiros.

- ¿Cómo decidisteis embarcaros en esta hazaña no lucrativa?

- Fernando: Cuando iba al instituto me rondaba la idea de hacer un ‘fanzine’, pero no tenía con quién, ni sabía por donde empezar, porque casi nadie compartía mis gustos. Unos años más tarde conocí a Pablo y nos pusimos con ello cuando ya ni se me pasaba por la cabeza.

- Pablo: Es algo que siempre quise hacer, pero no encontraba la oportunidad. Tampoco sabía maquetar, claro. Tuvimos que conocernos para ponernos en serio. Luego, no es tan difícil sacarlo adelante. Sólo hay que tener ganas de escribir, de descubrir a la gente cosas que tú conoces y que puede que se les haya pasado por alto a los que te leen. Cuando sacamos el primer número ya estaba Internet, pero no era lo mismo. Crceimos leyendo revistas y otros ‘fanzines’ y supimos que aquella era una oportunidad de hacer algo parecido, pero a nuestro estilo.

- ¿Sois capaces de definir vuestros contenidos?

- Cambian a cada minuto. Estamos centrados en el cine, pero al final acabamos hablando prácticamente de todo: literatura, cómics, música, televisión... Es imposible ceñirse a unos parámetros. Nos pierden los géneros: las comedias adolescentes, los delincuentes juveniles, el clasificado S, los futuros apocalípticos, las cárceles de mujeres, el terror y la ‘sexploitation’ en general... Pero no despreciamos nada, no nos gusta limitar. El cine comercial de hoy es pura serie B reciclada. Las películas de Bergman o de Godard están llenan de elementos psicotrónicos. La telebasura de todos los días es un fluir constante de tramas de literatura ‘pulp’. En nuestras páginas tienen cabida de John Waters a Britney Spears, de Adam Sandler a Richard Kern, de Chuck Palhaniuk a Tom Green...

- ¿Este tipo de iniciativas ayudan a curtirse en el periodismo de trinchera?

- Sí y no. En teoría, un ‘fanzine’ es el paraíso de cualquier periodista. Un lugar en donde puede escribir lo que le dé la gana, con el enfoque que le dé la gana y con la extensión que mejor le venga. Parece lo más fácil, pero no lo es. Cualquier tipo de medio, por muy pequeño que sea, siempre te impone unas normas. Hay gente que no sirve para trabajar bajo estas condiciones, de la misma forma que hay gente que se encuentra perdido sin ellas. La libertad absoluta también ahoga. Si no, todo el mundo podría ser subversivo, rompedor o por lo menos original, y al final resulta que eso sólo lo consiguen dos o tres.

La edad adulta

- ¿Qué hace diferente a ‘Mudhoney’ de otros ‘fanzines’? ¿Habéis seguido algún modelo?

- Fernando: Cada cabecera es diferente porque se hace desinteresadamente y hablando de gustos personales que luego pueden compartirse, o no, con los lectores. Hablamos de todo aquello que nos gusta y no vemos publicado en ningún otro lado, al menos en castellano. ‘2.000 maniacos’ es el mejor ‘fanzine’ de género que se ha hecho en este país.

- Pablo: Cuando empezamos, el ‘2.000 maníacos’ era un referente muy importante para nosotros y continúa siéndolo. También la primera etapa de la revista ‘Fantastic Magazine’, que tenía un estilo muy libre y cachondo. Luego fueron saliendo otros muy buenos, como el ‘Sickfun’, el ‘Ojalátemueras’, el ‘Jo tia!’, el ‘Fabulando Espantos’... Muchos de ellos han desaparecido o se encuentran en un paréntesis prolongado, como también hemos tenido nosotros.

- ¿Internet esta suplantando los ‘fanzines’ de grapa y fotocopia?

- Pablo: Sí, pero se trata un proceso normal. Hoy en día la puedes armar bien gorda desde una web, e incluso puedes llegar a mucha más gente. No es lógico que alguien que empieza se meta en todo este lío de imprentas y fotocopias si puede hacer lo mismo desde su propia casa. Aunque las dos cosas son compatibles. Por ejemplo, ahora mismo continúan haciéndose muchos ‘fanzines’ musicales. El verdadero enemigo es la llegada de la edad adulta, el fin de la adolescencia. La gente se casa, se busca un trabajo serio, comienza a ganar un sueldo, empieza a pagar un piso y deja de ver películas, de leer libros raros y de escribir sobre lo que realmente le gusta.

- Fernando: Nos saldría mucho más barato hacer el ‘fanzine’ por Internet y posiblemente tendría muchos mas contenidos y una actualización más constante, pero para mí su encanto es verlo impreso, tocarlo y guardarlo. No me acabo de acostumbrar a leer en la pantalla del ordenador.

- ¿Sois de los que tienen una bitácora en la red? ¿Qué os parece esta moda?

- Pablo: No tengo ninguna bitácora, pero me gusta fisgar en los ‘blogs’ de otros. Me parece un fenómeno fascinante. Ahí tenemos por ejemplo esos diarios de preadolescentes contando sus frustraciones personales, sus primeros escarceos amorosos, sus primeras decepciones vitales, y al alcance de todo el mundo. Todos los libros que se han escrito tratando de comprender a los jóvenes, de Salinger hasta Susan E. Hinton, palidecen ante la autenticidad de cualquiera de esos textos. No importa el talento porque son reales, públicos y secretos al mismo tiempo.

Parchís y Buffy

- En vuestro último numero habláis de las películas de Parchís, de Buffy Cazavampiros... ¿Sois unos ‘freakies’?

- Eso tenía un cierto sentido en el instituto. Allí sí había una división clara entre la gente ‘rara’ y la gente ‘normal’. Cuando se llega a ciertas edades todos somos ‘freakies’ en algo, por el simple hecho de que todos tenemos nuestras rarezas y nuestras debilidades. Cuando una persona convierte su rareza en su profesión, vive de ello y gana dinero, ya no tiene sentido que se le llame ‘freak’.

- ¿La palabra ha perdido su verdadero significado?

- Ha pasado a ser una palabra que se usa para definir cualquier cosa. Ha perdido su sentido peyorativo y se ha integrado en la normalidad. De todas formas, los ‘freakies’ de toda la vida suelen ser muy cerrados, sólo tienen curiosidad por un mundo determinado: el manga, ‘Star Trek’, ‘El señor de los anillos’... Y se lo toman demasiado en serio. A nosotros nos gusta la diversidad y el cachondeo.

- ¿El sentido del humor en los textos es uno de vuestros fuertes?

- Fernando: Vemos las cosas que nos gustan con sentido del humor, pero desde la admiración, no con ese tono irritante de la condescendencia. En el último número hablamos del cine de Bruce Labruce con un tono más descriptivo porque el tema se presta a ello. Luego pasamos a hablar de Buffy y ahí sí utilizamos el humor porque nos lo pasamos pipa con esa serie. También hay gente que rechaza el humor para hablar de sus aficiones y lo toma casi como una ofensa.

- Pablo: Más que el sentido del humor, yo creo que nos marca el buen rollo. Hay muchos ‘fanzines’ que se han especializado en cagarse en todo y en todos. No tengo nada en contra de esto, en ocasiones se puede hacer con mucha gracia y no es ni mejor ni peor de lo que nosotros hacemos. Pero desde el principio tuvimos claro que sólo nos apetecía hablar de las cosas que nos gustaban, y no tanto de las que nos aburrían.

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