Administración Enlaces Contacto Sobre Tortuga

Los policías son burócratas con armas

Lunes.3 de diciembre de 2018 145 visitas Sin comentarios
David Graeber. #TITRE

Así pues, los policías son burócratas con armas

Si bien se piensa, resulta un truco ingenioso. Porque cuando a la mayoría de nosotros le viene a la mente la policía no los ve como los que hacen cumplir regulaciones: los ve como los que luchan contra el crimen, y cuando piensa en crímenes, el tipo de crimen en que piensa es el “crimen violento”. Pese a que, en realidad, lo que la policía hace es exactamente lo opuesto: llevar la amenaza de fuerza a situaciones que, de otro modo, no tendrían nada que ver con ella. Me encuentro con esto todo el tiempo en los debates públicos. Cuando la gente quiere poner un ejemplo de una hipotética situación en que es más probable que la policía se vea implicada, casi siempre piensan en algún tipo de acto violento interpersonal: un atraco o un asalto. Pero incluso una breve reflexión basta para dejar claro que, cuando suceden la mayoría de los ataques físicos, incluso en grandes ciudades como Marsella, Montevideo o Minneápolis (violencia doméstica, combates de bandas, peleas de borrachos) la policía no interviene. Tan sólo es probable que se llame a la policía si alguien muere, o queda tan gravemente herido que acaba en el hospital.

(…)

Por otra parte, intente conducir por las calles de cualquiera de esas grandes ciudades en un coche sin matrícula. Todos sabemos qué va a pasar. Aparecerán casi de inmediato agentes de policía armados con porras, pistolas y/o tásers y si usted sencillamente se niega a seguir sus órdenes, aplicarán, definitivamente, fuerza física.

¿Por qué estamos tan confundidos acerca de lo que realmente hace la policía? La razón más obvia es que, en la cultura popular de los últimos cincuenta años aproxiamadamente, los policías se han convertido casi obsesivamente en objetos de identificación imaginativa. Se ha llegado al punto de que no es raro que un ciudadano de una democracia industrializada contemporánea pase varias horas al día leyendo libros, mirando películas o series de TV que les invitan a ver el mundo desde el punto de vista de un policía, y a participar indirectamente en sus hazañas. Y esa policía imaginaria śi pasa, en efecto, todo su tiempo luchando contra delitos violentos, o tratando con sus consecuencias.

David Graeber

La utopía de las normas. De la tecnología, la estupidez y los secretos placeres de la burocracia.
Ariel, Barcelona 20015