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Las militarizaciones conducen a las dictaduras

Martes.7 de diciembre de 2010 2334 visitas - 7 comentario(s)
Grupo Antimilitarista Tortuga #TITRE

Jugando con fuego está la sociedad española en estos momentos. El aspecto de la realidad que cambia cuando el verbo “militarizar” comienza a hacerse tangible sobre ella, habitualmente es más que temido, y con razón. No así en esta ocasión. Incluso los poderes políticos que implementan estos días en el estado recortes de derechos dignos épocas que desearíamos tener en el olvido deben encontrarse sorprendidos, no solo ante la falta de respuesta, sino ante el exceso de aplauso.

En cualquier caso, curados ante sorpresas de esa índole deben andar ya políticos y magnates tras la falta de respuesta social real a su reforma laboral de hace unos pocos meses y a las medidas liberalizadoras y de recortes de prestaciones más recientes.

Precisamente por eso urge que la sociedad del estado español despierte cuanto antes de un sueño hecho de adoctrinamientos masivos, chantajes emocionales (como la crisis aeroportuaria) y estados de desinterés y pasividad. La militarización directa de todo un sector laboral e indirecta de toda la sociedad que estamos viviendo estos días es un hecho muy grave, y el alcance de sus consecuencias puede ser funesto.

Dicha militarización ha sido implantada en dos tiempos casi inmediatos:

1.- Real Decreto-ley 13/2010, de 3 de diciembre, que de forma inaudita y –bajo nuestro criterio- inconstitucional, establece la obligatoriedad de someterse a control y jurisdicción militar a todos los miembros de una determinada profesión: el control de tráfico aeroportuario.

2.- Declaración del Estado de Alarma, que también podría ser inconstitucional, y que faculta al gobierno, entre otras cosas, para realizar todo tipo de requisas y conscripciones a cualquier persona de la sociedad.

Aunque una gran mayoría de personas, según las encuestas, están encantadas con la implantación de estas medidas que supuestamente han “liberado” a los miles de españoles “secuestrados” por los controladores aéreos en los aeropuertos, españoles que estaban “incapacitados para ejercer su derecho a la libertad de circulación”, esta doble vuelta de tuerca militarizadora supone una fortísima involución en el llamado “estado de derecho”, y es el rubicón de futuras medidas, aún más profundas, cuya posible declaración ha quedado habilitada y socialmente legitimada.

Habría que decir a todas esas personas que valoran positivamente las presentes decisiones del gobierno que su aplauso contribuye a dar carta de naturaleza a la supresión de derechos ciudadanos y a la aplicación del garrote policial-militar en cada ocasión por venir en que el gobierno juzgue que se pone en peligro algún tipo de bien del estado. No hace falta aclarar que cualquier huelga o movimiento social puede ser calificado de esta forma. Habría que preguntar a estas personas favorables a la “mano dura” del gobierno contra manifestantes y huelguistas si no sería más cómodo y rápido volver a una dictadura militar como el franquismo que pueda aplicar esa mágica solución de la militarización de forma preventiva y sin tantas cortapisas.

Como decimos, es preciso quitarse la venda de los ojos y darse cuenta de que la alianza gobernante entre clase política y alto empresariado, de siempre adoctrinadora y manipuladora en pro de sus intereses, en estos momentos en que el sistema económico por el que vienen apostando se tambalea, cierra filas e intensifica sus métodos de control social. Cogidos de la mano viajan el desmantelamiento del estado del bienestar, que ya no dispone de excedentes dinerarios que lo financien, y el desmantelamiento del estado de derecho. El poder en todo el primer mundo se prepara para jugar en el otro lado del campo. Ya lo han hecho más veces. De estados abundantes en prestaciones públicas y ciertas libertades, propios de tiempos de bonanza económica, se comienza a avanzar hacia sistemas sin prestaciones ni derechos, “prescritos” para tiempos de crisis: dictaduras, en definitiva.

Salvando las distancias, y teniendo claro que cada momento y situación tienen sus propias características, el actual estado de cosas recuerda a los tiempos previos a la segunda guerra mundial. Momentos de crisis económica que en muchos países también lo fueron de indolencia social mayoritaria. La Alemania de una década antes de la guerra vivió cómo un gobierno emanado de las urnas de un estado constitucional iba recortando libertades poco a poco y transformando el estado de derecho en una dictadura militar que acabó siendo además belicista y genocida. Todo ello ocurrió favorecido por una mezcla de indiferencia y de aplauso de la gran mayoría de esa sociedad.

Los controladores también tienen su responsabilidad

Entendemos que a las controladoras y controladores aéreos se les ha puesto un anzuelo para que muerdan y así lo han hecho. Como decimos en otro escrito:

La “deserción” de sus puestos por parte de los controladores viene precedida por la aprobación sorpresiva y urgente de un decreto que regula de arriba abajo su función laboral pasando por encima de negociaciones que llevan cinco años sobre la mesa. El gobierno que en tres días ha pasado de privatizar parcialmente los aeropuertos a militarizarlos, pega este fortísimo puñetazo en la mesa que supone la ruptura total e incluso chulesca de las negociaciones JUSTO EL DÍA EN QUE EMPIEZA EL PUENTE MÁS IMPORTANTE DEL AÑO a nivel de desplazamientos aéreos. ¿Creen uds. que esto es casual?

Que la posible militarización de controladores y controladoras es uno de los aspectos novedosos del decreto aprobado el viernes por la mañana, y el hecho de que el propio Rodríguez Zapatero había declinado el día anterior viajar a la cumbre latinoamericana, son razonables indicios para deducir que la implantación del “estado de alarma” ya estaba calculada inicialmente por el gobierno.

Los controladores entraron al trapo realizando el conocido sabotaje que cerró unas 24 horas el espacio aéreo del país con las devastadoras consecuencias mil y una veces reflejadas en televisiones y diarios, padecidas por muchos miles de personas que esperaban viajar en avión esas horas y que se vieron retenidas y agolpadas en los aeropuertos en medio de la mayor de las confusiones. Río revuelto en el que, por cierto, aprovechó el estado una vez más para pescar, haciendo propaganda a su Unidad Militar de Emergencias, otra detestable invasión de la vida civil por parte de lo militar.

El sabotaje de los controladores fue inoportuno, despiadado con las miles de personas que sufrieron sus consecuencias, y al fin y al cabo suicida. De hecho su torpe acción puso en bandeja al gobierno aplicarles el linchamiento social primero y la represión policial y militar a renglón seguido. Sus numerosas explicaciones y desmentidos en internet a la catarata de informaciones falsas divulgada por la propaganda gubernamental, difícilmente logrará frenar su anunciada destrucción final como colectivo de trabajadores organizado.

Y por cierto que no seremos nosotras/os quienes nos alegremos de que tal cosa sea así. Todo lo que suponga destruir derechos laborales, sean de quien sean, por muchos privilegios que puedan darse en el colectivo en cuestión, siempre constituirá un paso más hacia una sociedad totalitaria. Aquí bien puede aplicarse el poema de Niemöller: Primero vinieron a por los comunistas…

No obstante, además de sobre su acción suicida y la estrategia del gobierno, las controladoras y controladores deberían reflexionar acerca de muchas otras cosas. En primer lugar sobre el exceso obsceno de sus propias remuneraciones. Ni siquiera la cifra más baja de las divulgadas por ellos mismos en relación a sus nóminas les acerca ni por asomo a la retribución de un trabajador normal, no ya precario. De los tramos altos, que son la mayoría, ni hablamos. Informaciones ofrecidas también desde su propio campo dejan vislumbrar la codicia de muchos de ellos, que llegan a duplicar sus ya de por sí elevados ingresos a base de realizar horas extraordinarias que, con matices, no les han venido siendo tan impuestas como esgrimen estos días. No parece que la petición de su sindicato de que AENA diera paso a la profesión a nuevas personas capacitadas para aliviar el exceso de horas extras tuviera demasiado predicamento entre los afiliados. Muchos de ellos, quizá la mayoría, han venido aceptando con gusto la oferta de realización de horas extraordinarias (pagadas al triple de lo normal) que les ofrecía la empresa pública.

Sería bueno que ahora que están padeciendo los embates de la futura privatización y el asalto a sus condiciones laborales hicieran también examen de conciencia en relación a cómo se viven a sí mismos/mismas como parte de las personas trabajadoras del estado y del planeta, hasta qué punto se sienten solidarios y llamados a compartir sus luchas y problemas, sus condiciones de vida. Sería un buen test, para empezar, evaluar su grado de participación en la última huelga general, en la cual, siendo como son –hasta ahora- un grupo laboral de primer orden en el estratégico sector de las comunicaciones, podían haber contribuido al éxito de la misma paralizando la actividad aérea al completo durante esa jornada. Creemos recordar que USCA, el sindicato de los controladores no se sumó a la convocatoria. Tampoco dio una explicación de carácter “obrerista” que aclarase sus motivos para ello ni ofreció propuesta alternativa alguna.

La parte que nos toca

Por último, no podemos dejar de hacer autocrítica también en cuanto sociedad. Sociedad primermundista, consumista y aburguesada en el peor sentido del término. Además de lo dicho más arriba cuestionando el grado de indiferencia cuando no de satisfacción con el que tantas personas reciben el “estado de alarma” militarizador, nos surgen estos otros cuestionamientos.

- Sorprende hasta qué punto tanta gente es fácilmente manipulable por el poder, primaria en sus reacciones, dada a buscar culpables, chivos expiatorios de sus problemas, inmediatista, incapaz de analizar las cosas con un mínimo de proyección y perspectiva etc.

- Sorprende también que la espera de unas horas, muchas horas si se quiere y en condiciones de confusión, en un aeropuerto, suponga para las personas que la padecen y para quienes están en sus casas viéndolo por la televisión, un grado de exacerbación y de exigencia de medidas drásticas que desborden cualquier recipiente, digno del fin del mundo. Habrá que ver a todas estas personas cuando hayan de enfrentarse a una situación verdaderamente dramática.

- Cabría tener en cuenta que la navegación aérea a gran escala es una actividad primermundista, profundamente antiecológica e insostenible. La gran mayoría de las personas del planeta ni siquiera pueden plantearse hacer viajes semejantes, y esto es una gran suerte, ya que de lo contrario la atmósfera del planeta duraría lo que un caramelo en la puerta de un colegio. Seguro que estos días se vieron atrapadas en los aeropuertos muchas personas que trataban de hacer un viaje muy importante, incluso vital, por cuestiones laborales, familiares, solidarias o de otra índole. Sin embargo, el perfil ampliamente mayoritario de las personas que no podían volar correspondía a quienes aprovechan un pequeño puente para realizar una cortísima escapada vacacional a un lugar remoto. Como decimos, un capricho de millonarios planetarios poco responsables con el envase que nos contiene. Esto es completamente diferenciable de cómo se pudo sentir a nivel emocional cada una de esas personas, que nos consta que para muchas de ellas debió ser una experiencia de gran impacto negativo.

- Que la frustración momentánea, el aplazamiento para uno o dos días después, o incluso para otra ocasión, del viaje vacacional de esas personas que no deben estar muy golpeadas por la crisis económica, ya que se lo pueden permitir, sea entendido por el gobierno, con la anuencia de la mayoría de la sociedad, como una situación de grave emergencia nacional necesitada de medidas de excepción, dice mucho de uno y de las otras.

En conclusión a todo lo dicho, pensamos que estamos en un momento muy delicado, peligroso, al inicio de un tobogán que nos puede llevar a una situación muy indeseable. Se dan numerosos factores: crisis económica, voluntad autoritaria de los poderes, y dejación de responsabilidad de las personas de la sociedad. Somos estas últimas quienes podemos permitir o evitar que determinadas cosas ocurran. Podemos dejar de comportarnos como caprichosos nuevos ricos del planeta y empezar a pensar en cómo tendría que organizarse este mundo para que responda a los anhelos y necesidades de cada persona. En nuestras manos y no en otras está la construcción del mañana. Seamos responsables. Seamos humanos.


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Declaración de AA-MOC: Por el cese inmediato del estado de alarma y la militarización de los controladores aéreos

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  • Postura de ccoo

    7 de diciembre de 2010 01:47

    Por cierto, ya hay comunicado de CCOO. Han tardado en responder ante una cuestión laboral de su directa competencia, pero al final lo han hecho. En la línea de lo que son y a lo que se deben:

    CCOO cree que nada justifica el golpe de mano de los controladores, ni siquiera la errática conducta del Gobierno

    El sindicato advierte que no se debe hablar de huelga, conflicto laboral o sindicalismo reivindicativo; estamos ante el chantaje de un grupo corporativo

    http://www.ccoo-euskadi.net/webeusk...

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  • Las militarizaciones conducen a las dictaduras

    7 de diciembre de 2010 02:23

    ¿"Despiadado"? ¿"devastadoras consecuencias" de la acción de los controladores?

    Y por qué no usáis mejor también "huelga salvaje"?

    Es "devastador" quedarse sin el viaje de vacaciones? entonces qué adjetivo nos queda para las políticas de ajuste económico que se nos están viniendo encima? Las respuestas de los trabajadores a estas políticas, tienen que ser amables y que no molesten a nadie? Qué tal una huelga de controladores con unos servicios mínimos impuestos del 100% como en el 29S? Qué tal una huelga de controladores que no moleste a ningún viajero? Es eso lo suficientemente poco "devastador" para los editorialistas de esta página?

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    • Las militarizaciones conducen a las dictaduras

      7 de diciembre de 2010 07:43

      Usted mea fuera del tiesto.

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    • Las militarizaciones conducen a las dictaduras

      7 de diciembre de 2010 11:26

      Lo que es devastador para el sentido común es que se opine habiéndose quedado a la mitad de la lectura del artículo y poniendo el grito en el cielo para denunciar cosas que unas líneas más abajo quedan sobradamente aclaradas.

      Si no hubiera interrumpido su lectura habría llegado, entre otros en esa línea, a este párrafo:

      Sorprende también que la espera de unas horas, muchas horas si se quiere y en condiciones de confusión, en un aeropuerto, suponga para las personas que la padecen y para quienes están en sus casas viéndolo por la televisión, un grado de exacerbación y de exigencia de medidas drásticas que desborden cualquier recipiente, digno del fin del mundo. Habrá que ver a todas estas personas cuando hayan de enfrentarse a una situación verdaderamente dramática.

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  • Las militarizaciones conducen a las dictaduras

    7 de diciembre de 2010 22:45, por @

    Enhorabuena por vuestro editorial. Es preocupante la indolencia de la sociedad ante una agresión de ese calibre al estado de derecho. Y la torpeza de los controladores ha puesto las cosas en bandeja al gobierno.

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  • Las militarizaciones conducen a las dictaduras

    10 de diciembre de 2010 20:41

    Os felicito por el editorial aunque no comparta del todo su contenido. Pero da gusto leer algo que ha sido fruto del razonamiento y del discernimiento.
    Me gusta especialmente la conclusión y en honor a la misma me gustaría compartir algo personal.
    Yo procuro hacer uso de una herramienta que a mi modo de ver nos puede facilitar a los humanos nuestra evolución, y es la siguiente: El ejercicio de ponerme en lugar del otro. Ser capaz de ver por unos instantes las cosas como las puede estar viendo otra persona o colectivo. Y para hacerlo todavía mas difícil, hacerlo sin juzgar.
    Dicho esto sólo me queda compartir con vosotros y vuestros lectores el punto de vista de una controladora al borde de la desesperación. No lo hago con el Presidente del Gobierno porque me veo incapaz, pero también lo he hecho con los pasajeros que se quedaron entierra.

    Ver en línea : A ver si nos entendemos

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