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Las empresas de seguridad y sus empleados en Iraq

Jueves.16 de diciembre de 2004 20436 visitas - 20 comentario(s)
Infomoc #TITRE

Irak se ha llenado de empresas de seguridad, y sus empleados, llamados agentes, escoltas, vigilantes, paramilitares o también mercenarios, protegen a empresarios, políticos, instalaciones; dan apoyo al Ejército norteamericano. ¿Ante quién responden de sus actos?


Todos los comentarios que dejen teléfonos o direcciones para ofrecerse a trabajar de mercenario/empleado de "seguridad" en Iraq o en cualquier otro lugar SERÁN BORRADOS DE FORMA AUTOMÁTICA. Nota de Tortuga


Soldados privados

Por Angeles Espinosa
El País

“Lucharía hasta la última bala, y ésa la usaría para mí si viera que no hay escapatoria, pero nunca me cogerían vivo”, confía B. E., un escolta privado destinado en Irak, cuando se le pregunta cómo afrontaría un intento de secuestro.

“Los rehenes dan mucho poder a los terroristas”, justifica sin querer entrar en detalles sobre a quién o qué protege. B. E., de treinta y pocos años, es un antiguo militar británico con experiencia en Irlanda del Norte y Bosnia. Como muchos de sus antiguos compañeros de armas, se ha pasado a una de las numerosas empresas de seguridad que han encontrado un filón en la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo.

Proteger a un empresario o vigilar un oleoducto constituyen tareas poco polémicas. Sin embargo, la implicación de algunos de esos agentes privados de seguridad en misiones de combate, e incluso en interrogatorios de presos, en Irak y Afganistán, les ha puesto en el ojo del huracán. Muchos observadores les tachan de “mercenarios” y piden que se aclare cuántos son, a qué se dedican, en qué circunstancias pueden hacer uso de sus armas y ante quién responden. El derecho internacional prohíbe la figura del mercenario, al que define como alguien que toma parte en un conflicto armado a cambio de dinero. Las compañías intentan alejarse de esa imagen y se definen como “consultoras de seguridad” o “proveedoras de logística”.

“Por una vez que en lugar de un golpe de Estado hacemos trabajo humanitario”, se queja Vagniar, sin rechazar del todo el apelativo de mercenario. Este serbio nacionalizado francés y con 25 años de experiencia en la Legión francesa trabaja en Irak para KBR (Kellog, Brown & Root), una empresa de servicios estadounidense (filial de Halliburton) que ha logrado hacerse con un jugoso contrato militar. Abastece al Ejército estadounidense de cualquier cosa que pueda necesitar: desde materiales de construcción hasta guardaespaldas. Vagniar y sus colegas dan protección a RTI (Research Triangle International), una organización contratada por USAID, agencia norteamericana para el desarrollo internacional, para enseñar democracia a los iraquíes.

Un reciente informe del British American Security Information Council (BASIC) sobre el caso iraquí divide el trabajo de los agentes privados en tres categorías: escoltas para altos funcionarios civiles, vigilancia de sitios no militares (edificios e infraestructuras) y protección a transportes no militares. “Más que trabajar para el Gobierno estadounidense o la CPA [la Autoridad Provisional de la Coalición que gobernó Irak hasta junio], la mayoría de estas empresas están subcontratadas para proteger a empleados de contratas principales, o prestan servicios a otras entidades como compañías iraquíes o extranjeras que buscan oportunidades de negocio en Irak”, precisa su autor, David Isenberg.

El sistema de contratas y subcontratas apunta a un entramado que diluye la responsabilidad política sobre las actividades que puedan llevar a cabo esas compañías. El día a día también revela la amplia zona gris existente entre las tareas de protección a personas e instalaciones y la realidad de actuar en una zona de guerra.

El asesinato de cuatro empleados de la empresa Blackwater Security Consulting en Faluya el pasado 31 de marzo abrió el debate público, además de marcar un punto sin retorno en el recrudecimiento de la insurgencia. Sus cuerpos quemados y mutilados terminaron colgados de un puente sobre el Eúfrates y el Ejército tardó varios días en recuperarlos. Isenberg sostiene que el incidente “provocó que los marines sitiaran esa ciudad durante un mes”. Tal vez sea exagerado, pero sin duda contribuyó a la decisión. Nadie ha explicado aún de forma creíble qué hacían los agentes en ese feudo suní sin apenas medidas de protección.

Unos días más tarde, cuando los milicianos de Múqtada al Sáder (chiíes) atacaron la base estadounidense en Nayef (donde se encontraba el destacamento español Al Andalus), fueron ocho comandos de Blackwater los que defendieron la vecina sede del gobierno provincial. Antes de que pudieran llegar refuerzos militares, la compañía envió sus propios helicópteros para abastecer de municiones a sus guardas y evacuar a un marine herido. Varios testigos declararon entonces a esta enviada que uno de los civiles armados estadounidenses resultó muerto en la refriega. Ni el Ejército de EE UU ni ninguna compañía anunciaron esa baja.

Isenberg cita en su informe varios sucesos similares en los que los privados arriesgaron sus vidas a pesar de que “nada ni nadie les exigía llevar sus misiones hasta ese extremo”. Tuvieron lugar los días siguientes, a medida que la revuelta chií se extendía a otras ciudades del sur de Irak. En uno de ellos, las tropas ucranias se retiraron del edificio que guardaban en Kut dejando tras de sí a varios funcionarios de la CPA. “Agentes de Triple Canopy lucharon para protegerlos durante tres días, hasta que se quedaron sin municiones; entonces organizaron una arriesgada retirada por carretera hasta el aeródromo de la ciudad, de donde fueron evacuados por personal de KBR”, relata el analista.

Cerca de allí, cinco empleados de Hart Group vivieron una situación parecida cuando protegían a un grupo de trabajadores y la casa donde se encontraban fue asaltada. Uno de ellos resultó muerto. Desde agosto de 2003, al menos medio centenar de agentes de seguridad privados han perdido la vida en enfrentamientos o emboscadas. Si se aplica la misma proporción que en el Ejército (seis heridos por cada baja mortal), tres centenares más habrían sufrido lesiones. Todo ello sin apenas visibilidad para la opinión pública. Esa discreción, junto con la ausencia de una responsabilidad directa de los Gobiernos sobre sus acciones, constituye el principal atractivo de las empresas de seguridad.

En sentido estricto, los privados no están luchando como tal en un bando. Sin embargo, en un país como Irak en el que policía y ejército aún están en mantillas, su presencia descarga de trabajo al ejército ocupante mientras intenta desarmar a las milicias locales. Además, cuando se pretende cerrar las fronteras a los combatientes extranjeros que llegan en apoyo de la resistencia o la yihad, el negocio de la seguridad está dando entrada no sólo a estadounidenses, británicos y surafricanos, sino también a serbios, croatas, nepalíes, fiyianos o libaneses. De ahí que para los insurgentes se hayan convertido en un “objetivo legítimo”.

“Tenemos choques con ellos a diario”, admite B. E., que tiene la impresión de que el Ejército estadounidense no investiga los partes que le entregan al respecto. “No existe ninguna obligación de informarles, pero lo hacemos porque forma parte de las normas de nuestra compañía”, explica. Éste es otro aspecto que suscita recelos. Ni en Irak ni en ningún otro lugar del mundo hay reglas claras y precisas sobre el trabajo de estos soldados privados. Depende de las empresas. Los militares están sujetos a la disciplina del ejército; los paramilitares que trabajan para un Gobierno ocupante, o para sus empresas, en un tercer país, ¿a quién responden de sus actos?

En el caso de Irak, gozan de una inmunidad muy polémica. Antes de entregar la soberanía a los iraquíes, Bremer extendió la Orden 17 de la CPA, lo que traspuso los privilegios del personal vinculado a la coalición a los miembros de la fuerza multinacional y a los contratistas civiles que trabajen para ella. Así, además de los 165.000 soldados extranjeros presentes en Irak, también los proveedores de servicios para esas tropas están exentos de la ley iraquí mientras desarrollen su trabajo. Eso incluye a miles de agentes privados con derecho a usar armas. Al menos hasta que exista un Gobierno elegido.

La Orden 17 remite a la justicia de los países de origen de los agentes, lo cual parece bastante improbable, como se ha visto en el reciente escándalo por las torturas de Abu Ghraib. El secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld, reconoció que 37 guardas privados trabajaban como interrogadores en el centro penitenciario. Aunque los informes Taguba y Jones-Fay señalan que al menos dos de ellos participaron en los abusos, ninguno ha sido encausado. Sin embargo, en Afganistán, un tribunal ha condenado a 10 años de cárcel a Jack Idema, un antiguo miembro de las fuerzas especiales norteamericanas, que dirigía una cárcel clandestina. No pudo probar que contara con el visto bueno del alto mando militar, como aseguraba.

Las agencias de mercenarios -o proveedores de servicios de seguridad, como prefieren ser conocidas- no son una novedad. Sin llegar a sus oscuras intervenciones en África de décadas pasadas, las compañías que trabajan en lugares peligrosos siempre han necesitado protección. Lo que carece de precedentes es su actual visibilidad, alcance y ubicuidad. Entrenan a policías y soldados, proveen de materiales y personal auxiliar al Ejército, y vigilan oleoductos, hoteles, convoyes de mercancías, empresarios, periodistas y altos funcionarios, incluido un presidente, el afgano Hamid Karzai.

Desde lo alto de su torreta dentro del Arg, la fortaleza donde se hallan el palacio real y la sede de la presidencia en Kabul, el empleado de DynCorp ejerce su poder a base de gritos. En inglés. Abajo, iluminados por un foco cegador, un puñado de soldados afganos obedecen y registran las pertenencias de los periodistas que van a entrevistar a Karzai. Los modos bruscos del segurata americano chirrían con el esfuerzo de los afganos por ser amables. Al final, el material del fotógrafo termina esparcido por el suelo. Podía haber sido peor. Antes de las conferencias de prensa, los registros se realizan con perros, un animal que los musulmanes consideran impuro. “¿Qué podemos hacer?”, se resigna un reportero local.

En Irak están por todas partes. En el aeropuerto, en la zona verde o a las puertas de cualquier empresa internacional. También los escoltas del embajador de Estados Unidos, John Negroponte, como antes los de Paul Bremer, que fue procónsul de Washington hasta la devolución de la soberanía, son agentes privados, de Blackwater. Este verano, durante una reunión con todas las empresas de seguridad que operan en el país, un general norteamericano cifró en 25.000 el número total de esos paramilitares. “Representan una división de infantería, y sin ustedes no hubiéramos podido hacer el trabajo”, les dijo. Algunos iraquíes les consideran “el segundo ejército más numeroso”, tras el estadounidense.

“No constituyen un segundo o un tercer ejército porque no están coordinadas en un todo cohesivo y no participan en operaciones ofensivas”, rebate Isenberg, el analista de BASIC. Su informe, Un puñado de contratistas: El caso para una evaluación pragmática de las compañías militares privadas en Irak, los limita a 20.000, “incluidos ciudadanos de Estados Unidos, nacionales de terceros países e iraquíes”. En su opinión, los extranjeros rondarían los 6.000. Pero las cifras resultan relativas. Nadie sabe en verdad cuántos son.

“Me parece que la estimación de 25.000 es un poco baja”, afirma B. E. basándose en su experiencia personal. Sólo la firma Erinys, que ha ganado un contrato de 100 millones de dólares para proteger los oleoductos iraquíes, tiene 14.500 empleados locales dedicados a labores de vigilancia. Armor Group o Global Risk, por citar sólo a dos de las compañías más reputadas, rondan los 1.500 agentes cada una, al menos un tercio de ellos británicos. Aegis (dirigida por el conocido mercenario Tim Spicer y en la que tiene acciones un conocido escritor de novelas de espías) ha obtenido un contrato de 293 millones de dólares para vigilar los principales proyectos del Gobierno iraquí durante los próximos tres años y está buscando a cientos de guardas.

Y la lista de empresas es abultada. La CPA compiló un directorio de sesenta en respuesta a una petición del Congreso de Estados Unidos. Faltaban, entre otras, las compañías implicadas en el escándalo de la prisión de Abu Ghraib (Titan y CACI), tal como apunta el informe de BASIC, que enumera 68, pero reconoce que no están todas. “Algunos individuos y pequeños equipos simplemente se han puesto un nombre y ofrecen sus servicios”, explica Isenberg, que califica de “principales” a una veintena de ellas.

Su abundancia da una idea del negocio en juego. Aunque las empresas son renuentes a facilitar cifras, los especialistas estiman que los ingresos globales del sector van a pasar de los 55.600 millones de dólares de 1990 a los 210.000 millones en 2010. Sólo en Irak, un tercio de los 87.000 millones que Estados Unidos presupuestó para la guerra en 2003 fue a parar a contratistas militares privados. Además, ante el aumento de la violencia, el Departamento de Estado anunció el pasado septiembre que un 20% de los 18.4000 millones ofrecidos para reconstruir el país iba a destinarse a seguridad, lo que se está traduciendo en más trabajo para el sector privado.

Varias fuentes consultadas por EPS coinciden en señalar que en estos momentos la demanda supera la oferta, con los consiguientes riesgos. Por un lado, Isenberg se hace eco de una sangría en las fuerzas especiales británicas y norteamericanas “justo cuando se les pide una creciente intervención en la lucha contra el terrorismo”. Por otro, aumenta el temor a que, en ausencia de una legislación adecuada, cualquiera pueda entrar en el mercado y actuar en las numerosas zonas grises que rodean ese negocio.

“Tenemos unas exigencias de selección muy elevadas”, asegura John Millar, de Armor Group. Millar asegura que sus hombres sólo usan las armas de acuerdo con normas internacionalmente aceptadas. “Recomprobamos todas las referencias, pero además reclutamos entre veteranos militares con experiencia en zonas de guerra, lo cual garantiza que son gente adecuada”, añade. También comenta que nunca han tenido un fallo significativo, aunque una vez un candidato con antecedentes penales logró entrar en la compañía. “Fue detectado enseguida”, recuerda como algo excepcional.

Sin embargo, en el caos iraquí resulta difícil garantizar que todo el mundo se comporta con la misma probidad. “Hay mucho pirata”, reconocen fuentes del ramo sin querer identificar a nadie.

Mike Misic, de 33 años, llegó a Bagdad como turista en agosto de 2003. Al menos eso es lo que él contaba, orgulloso de su gesta de 3.000 kilómetros en una autocaravana. “Iba a Bombay, pero no me dieron visado para Irán y decidí recorrer Irak”, relataba a quien quisiera escucharle. Siempre sonriente y con cara de no haber roto un plato, el improbable turista tenía en realidad otro objetivo. A la hora de la cena compartía mesa y mantel con mercenarios franceses, ex agentes especiales británicos y francotiradores serbios. “Sí, me he encontrado con algunos amigos de Sarajevo”, admitió por fin una noche, “estoy esperando a ver si Vagniar me consigue una licencia de armas de los americanos”.

Un par de semanas después, Misic se había sumado a los numerosos pistolas de alquiler que han encontrado en Irak una oportunidad para reciclar su experiencia bélica. Tras su contrato, Misic se volvió más reservado con los extraños, aunque con unas cuantas copas todavía seguía fardando de haber matado a numerosos musulmanes en Sarajevo y desgranando sus planes para montar su propia empresa de seguridad con un amigo iraquí que había conocido de estudiante. “Tengo al menos 20 serbios que están en casa cruzados de brazos y estarían dispuestos a venir”, se ufanaba.

Incentivos económicos no faltan. Tony acaba de concluir un trabajo de escolta en las elecciones afganas con Global Risk Strategies. A pesar de haber entrado en la cincuentena, ha firmado para una nueva misión en Bagdad a partir de enero. Es consciente de que los riesgos serán mucho mayores. “Voy a cobrar 13.000 dólares al mes”, justifica. Es el triple de lo que hubiera ganado de seguir en las SAS. Aunque no a todo el mundo le compensa el riesgo. John prefiere un sueldo algo menor en Afganistán, adonde llega después de servir un año en Irak con el Ejército de EE UU. “Era el infierno”, recuerda.

Tampoco todos ganan lo mismo. Mientras en Irak un ex soldado de las fuerzas especiales de un ejército anglosajón recibe entre 500 y 900 dólares diarios, los contratados locales pueden estar contentos con 400 dólares al mes. “Eso es lo que pagamos a un antiguo miembro de la Guardia Republicana, que es entre quienes reclutamos a nuestros empleados locales”, declara el responsable de una importante firma internacional del ramo. En medio, los 60 ex militares chilenos que Blackwater ha contratado por 4.000 dólares mensuales, sin demasiada atención a su pasado pinochetista. Libaneses, polacos, nepalíes o indios cobran menos, pero en todo caso bastante más que en sus respectivas fuerzas armadas.

A pesar de algunos casos aislados, Isenberg concluye en su informe que “si hubiera un Oscar a los participantes en la guerra de Irak, las compañías militares privadas estarían sin duda nominadas para el mejor actor secundario”. “Aunque sus operaciones no han estado libres de errores, han trabajado mejor de lo que a menudo se les reconoce”, escribe este especialista, que subraya que “la imagen popular de Rambos de gatillo fácil de sus empleados no sólo está anticuada, sino que es errónea”. Aun así, subraya su ambigua situación legal y recomienda una regulación urgente que dé transparencia al mercado.


NOTA DE TORTUGA: Desde nuestro Grupo Antimilitarista queremos volver a expresar, como ya hemos hecho en artículos publicados en la web sobre este tema, nuestro absoluto rechazo a la profesión de guardaespaldas. Este oficio, con independencia de lo buena o mala persona que sea quien lo desempeñe, es un oficio inmoral, que pone la defensa de la integridad física de un personaje normalmente con las manos más bien sucias, por encima de la vida de seres humanos que puedan suponerle algún tipo de peligro. Si este oficio se desempeña en un contexto como el de Iraq la cosa se agrava, ya que los guardaespaldas allí desplegados protegen a ejecutivos y políticos que realizan labores de rapiña y de despojo del pueblo iraquí de sus recursos. El guardaespaldas se convierte así en un mercenario, en un cómplice de ese saqueo. un trabajo en el que se está dispuesto a matar sin preguntar no puede ser digno, ni puede valer la pena, por mucho que paguen.

Decir también, que aceptaremos comentarios a este artículo discrepantes con nuestra opinión, tal como siempre hacemos, siempre que estén mínimamente argumentados y no se queden en insultos y amenazas. Lo que no vamos a consentir es gente que pretenda anunciarse aquí para ser contratados por agencias de seguridad, como ya nos ha ocurrido en un par de ocasiones. Faltaría más.

Todos los comentarios que dejen teléfonos o direcciones para ofrecerse a trabajar de mercenario/empleado de "seguridad" en Iraq o en cualquier otro lugar SERÁN BORRADOS DE FORMA AUTOMÁTICA.

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  • > Las empresas de seguridad y sus empleados en Iraq

    17 de febrero de 2005 01:27, por VICTOR

    INTERESANTE SI TUVIESE EL CONTACTO HIRIA A IRAQ A TRABAJAR.

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    • Soy colombiano, la situacion economica del pais esta tan dificil que muchos de los colombianos no les asombraria los porcentages de muerte que da el articulo aqui muere mas personal de seguridad por mucho menos de lo que paga Irak y si tuviera la oportunidad y no tuviera una hija me hiria sin pensarlo, y muchos colombianos con las capacidades buscan esa oportunidad.

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      • > Las empresas de seguridad y sus empleados en Iraq

        24 de agosto de 2005 17:45, por comando

        Amigo; yo ya trabaje por esos lugares; de verdad te recomiendo que no escribas por aqui por que te van a bombardear y a tildar de mercenario e incluso de avaricioso; de verdad esta pagina no esta al nivel de gente como tu y yo que trata de ganar dinero con lo que sabemos.

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    • > Las empresas de seguridad y sus empleados en Iraq

      6 de julio de 2010 04:56, por carlos bazalar

      respondiendo a la pregunta , claro que si iria a trabajar a iraq mucho mejor si es lo mio me gusta ser seguridad y luchar o combatir con personas ami lado q tienen el valor y que lo hacen por tener paz y soberania mundial y pueblerina y si trabajo en iraq y me pagan por lo que me gusta hacer con mucho gusto lo hago y sin mentir por que necesito el refuerzo monetario que dan alas personas que les gusta trabajar como seguridad

      Ver en línea : tortuga

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  • Tambien iria a trabajar en Irak,Victor.

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  • Las empresas de seguridad y sus empleados en Iraq

    20 de febrero de 2007 00:07, por morris

    decirle a esta gente antimilitares que ser escolta privado no es una profesion inmoral , lo que es inmoral es negar la realidad y ver que nuestra presencia hoy por hoy es necesaria para muchas personas.
    decirles tambien que es muy bonito decir yo soy antimilitar cuando te acuestas y te levantas bajo la manta de proteccion que los militares tedan.

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  • Las empresas de seguridad y sus empleados en Iraq

    22 de junio de 2007 18:03, por jota

    yo estuve ahi,1 año y 2 meses, la verdad poco importa lo que digan todos, fue por dinero pero sali con una gran amargura; todo el oro del mundo no compra lo visto y vivido deje atras a 2 "cumpas"; recomiendo pensar bien en las concecuencias tanto emocionales, personales y familiares antes de envarcarse en una aventura de estas caracteristicas, los que vallan...al regresar compartiran lo escrito aca.

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    • Amigos todos,soy panameña, yo estuve en Irak solo por 3 meses, trabaje como civil para una compañia de Seguridad privada Britanica,el gerente de la cia me contrato en panama,con engaños y falsas promesas me convencio para q aceptara, esto es mas comun, pero nadie lo denuncia, hasta la fecha esta compñia me debe un mes de salario, y actualmente estoy entablando una demanda, esta cia se llama Britam Defence, y tratan muy mal asus empleados latinos.

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  • Las empresas de seguridad y sus empleados en Iraq

    15 de octubre de 2007 04:02, por HAICON

    HOLA A TODOS SOY DE GUATEMALA,TENGO EXPERIENCIA EN COMBATE YA QUE PARTICIPE EN LA GUERRA DE MI PAIS. YO EN LO PERSONAL NO RECOMIENDO VIAJAR O SOLICITAR UN EMPLEO EN SE PAIS.

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  • HOLA ME LLAMO ALEXANDER CASTRO, FUI MILITAR EXPERIMENTDO EN VARIOS CAMPOS EN COLOMBIA, POR QUE SE EMPEÑAN EN NO DAR LAS DIRECCIONES PARA CONTACTOS, PARA LA SOCIEDAD UN MILITAR ES UNA MAQUINA ASESINA, QUE TIENENEN IRAK, ANGELES, NO NOS DAN EMPLEO EN NUESTROS PAISES POR CONSIDERARNOS ASESINOS, RECOMENDARIA DAR CARTA LIBRE AL ASUNTO, AL FIN Y AL CAVO, LOS QUE MORIRAN NO SON LOS QUE SE OPONEN, SI NO LOS QUE IRAN A BUSCAR UN MEJOR FUTURO EN ESTE MUNDO DE LOCURA, PIENSEN LO, NACIMOS ARA MORIR, CADA QUIEN ESCOJE LA MANERA, LUGAR Y FORMA, ES UN DERECHO PROPIO, GRACIAS.

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    • Las empresas de seguridad y sus empleados en Iraq

      28 de octubre de 2008 05:29, por FABRICIO DE CHILE

      FUI MILITAR DE FUERZAS ESPECIALES EN MI PAIS (CHILE) ESPECIALIZADO EN MUCHAS TECNICAS, TACTICAS Y METODOS,,, POR RAZONES DE SALUD DURANTE UN PERIODO EN LOS ANDES, FUI DADO DE BAJA POR RAZONES MEDICAS. PERO LO MAS TRISTE ES QUE NO ERA CONSIDERADO NO APTO PARA EL SERVICIO, SINO QUE SE ME DIO DE BAJA POR MERO CAPRICHO DE LOS FACULTATIVOS..
      ENTREGE 7 AÑOS DE MI VIDA Y DE MI FAMILIA EN VANO, ADEMAS EN LA SOCIEDAD CIVIL,LOS EX BOINAS NEGRAS SOMOS CATALOGADOS DE LOCOS SIN ARREGLO Y NO NOS DAN TRABAJO...

      ASI QUE COMPARTO CON MI PAR COLOMBIANO, PORQUE RAZON NO PODEMOS GANARNOS LA VIDA HACIENDO LO QUE SABEMOS HACER?
      TOTAL NADIE LE PIDE A UN ANTIMILITAR QUE VALLA O SI?

      TARO_ODIN@HOTMAIL.COM

      EL QUE QUIERA ME AGREGA PARA PODER PLATICAR.

      ADIOS Y SALUDOS A TODOS.

      "CUANDO EL PUEBLO ESTA EN PELIGRO, CLAMAN A DIOS Y AL SOLDADO, PERO CUANDO EL PELIGRO A PASADO, DIOS ES OLVIDADO Y EL SOLDADO DESPRESIADO"

      SABIAS PALABRAS.

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  • trabajo digno y peligroso

    28 de octubre de 2008 11:41

    hola para empezar no soy escolta, pero mas indigno es matar por la espalda en el pais vasco por ejemplo a politicos profesores, niños ect,. son necesarios porque no se puede cubrir estos servicios con cuerpos y fuerzas de seguridad, antes de hablar informaros bien y no seais partidistas, sobre el trabajo en irak es otro tema, un saludo

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  • Las empresas de seguridad y sus empleados en Iraq

    6 de diciembre de 2008 23:18, por jairo1382

    a la verdad yo ya estube en irak el 4 de agosto del 2003 por un periodo de 7 meses es verdad lo k dicen deben de saber y estaren el territorio para ver lo k sucede en la vida real y con tan gran respecto le felicito por esta en contra de tal oficio pero recuerden algo las ofertas son buenas y si tendría k ir otravez lo aría ok

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  • Las empresas de seguridad y sus empleados en Iraq

    19 de enero de 2010 14:00, por Akiles

    Estimados sr/s.
    Me dirijo a ustedes para comentarles,que han confundido a mercenarios,guardaespaldas,con escoltas privados,el escolta privado es un profesional que se le asigna a una persona
    por un peligro real y esistente,que atenta contra su integridad fisica,moral y contra su libertad.A diferencia de su privacidad
    sean corructos o cualquier indole de su vida privada,todos tenemos derecho a la vida,poder ir a tu trabajo,sin que te pongan una bomba lapa,te tiroteen o te agredan,que tus hijos puedan sentirse seguros o que puedas disfrutar de un cafe tranquilamente.Estais haciendo un flaco favor a personas que realmente
    sienten su trabajo,que hacen que personas que tienen su dia a dia programado puedan tener un soplo de vida.
    Un escolta.

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