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La soplavelas

Sábado.26 de septiembre de 2009 874 visitas - 1 comentario(s)
Una chica chupó tantos penes como años cumplía y acabó en el hospital #TITRE

Fuente

Seguramente cuando tú, querido lector, alcanzaste la mayoría de edad, lo celebraste con una fiesta de cumpleaños. Seguramente invitaste a tus familiares, amigos, vecinos o compañeros de clase. Seguramente te cantaron el “Cumpleaños feliz” o el “Feliz, feliz en tu día”. Seguramente tuviste tu tarta reglamentaria, con sus 18 velitas. Y, seguramente, soplaste bien fuerte para apagarlas todas a la vez, con mayor o menor éxito.

Está claro que ése es el guión de un cumpleaños tradicional. Un guión que este pasado fin de semana una joven italiana, de San Remo para más señas, cambió radicalmente hasta convertir tan entrañable fiesta en una verdadera bacanal.

Y es que la joven cumpleañera, –desde ese día, según mandan los tópicos, ya toda una mujer– en lugar de soplar 18 velas, decidió “regalarle” sexo oral a tantos invitados masculinos como años cumplía. Tras haberse chupado unas copas de más, preludio de su posterior múltiple espectáculo de me-lo-trago-todo, a la muchacha le dio por bajar cremalleras y, uno a uno, fue practicando su “francés”, sin usar condón y hasta el final…

Como el alcohol nunca se debe mezclar, ni tan siquiera con semen, la juerga acabó con la felatriz en el hospital, donde tuvo que ser sometida a un lavado de estómago. Y de boca también, es de suponer. De cerebro tampoco le vendría mal.

“Estaba poseída por Satán, no paraba de gritar: ‘Cumplí la mayoría de edad y ahora puedo hacer lo que me dé la gana’”, comentaron algunos de los asistentes al festejo –en este caso y a excepción de en el mundo taurino, nunca tal palabra ha sido tan sinónima de “corrida”–.

No sabemos si el mismísimo demonio controla el arte del “fellatio” indiscriminado o si ella gritaba antes o después de las mamadas. Durante está claro que no, ya que no habría sido la única en acabar en urgencias.

La historia no dejaría de tener su lado cómico/morboso de no ser porque 18 tíos -no sabemos las edades, pero eso da igual- accedieron a que una niña (por más que cumpliera 18 años su actitud denota que lo es), que estaba borracha hasta las trancas, les fuera chupando la polla por turnos y en mitad de una fiesta.

Me cuesta ponerme en la piel de esos “afortunados”, pero yo jamás dejaría que me hiciera un cunnilingus alguien que, en primer lugar, lo hace ebrio; segundo, que minutos antes se lo ha hecho otras; y, tercero, conmigo y más público viéndolo.

Quiero pensar que todos los invitados eran de la misma edad y madurez que la protagonista porque, de lo contrario, no acierto a entender que nadie interviniera.

La noticia, que (con perdón) ha corrido como la espuma, añade que algunos de los asistentes se mostraron “asustados y sorprendidos por el comportamiento y conducta de la festejada, quien argumentó a lo largo de la celebración que ya nadie la podía juzgar por sus actos, al haber alcanzado la mayoría de edad”.

Seguramente lo hiciera ella misma al día siguiente.

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  • La soplavelas

    26 de septiembre de 2009 09:16, por Cunnicrates

    A la espera de que éste se convierta en uno de los artículos con más lecturas de esta web, quisiera llamar a la reflexión sobre esta cita de la "protagonista" de la historia:

    argumentó a lo largo de la celebración que ya nadie la podía juzgar por sus actos, al haber alcanzado la mayoría de edad

    Comparto las valoraciones que se hacen en el artículo, pero puestos a buscar de qué iceberg es punta este asunto, deberíamos pensar en una sociedad que mantiene como menores de edad a gentes que hace no tantos años, con esa misma edad, ya tenían un oficio y podían mantener una familia. Quizas hay tantos descerabrados y tantas descerebradas porque esa es una situación descerebrante.

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