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La rebelión de las mujeres contra el poder masculino

Lunes.4 de enero de 2016 962 visitas - 16 comentario(s)
Agustín García Calvo. #TITRE

La señora y la indiferencia de los sexos

Ya se sabe que ha habido y habrá de vez en cuando Reinas y Juezas y Primeras Ministras y Jefas de Estado o Jefas de bandoleros y Directoras de Istitutos de Microbiología o de Estadística y hasta Directivas de Consorcios Bancarios Interestatales,

no ya solo por herencia, sino por ascensión personal y propia; pero eso no sirve más que para descubrir más tajantemente lo esencial de la masculinidad de Dios:

pues en cada uno de esos casos, la superposición y dominio de la masculinidad del Cargo sobre la supuesta condición biológica femenina de la criatura correspondiente

revela la entera indiferencia para el caso de la aparente distinción natural de sexos;

ya que de ningún modo, ni en lo más mínimo, cabe esperar que, en sentido inverso, la feminidad de la encargada atente para nada a la esencial masculinidad del Cargo.

Y tanto así, que, hasta en el nivel más elemental de la Sociedad, con la aparición, costante, de la figura de la Señora, como acompañante, contraste y complemento, de la del Señor,

ama de casa, encargada de parte, a veces importante, de la administración de bienes familiares (en casas prósperas, rectora de sus esclavos) y de la preparación de los hijos para su integración a la Sociedad adulta (en casos extremos, incitadora a la muerte por la Patria: “pues que la Patria lo quiere, / lánzate al combate y muere: / tu madre te vengará”), y también, en la representación sagrada, súnedros o participante con el dios principal de un mismo altar o templo, o también cómplice en la fundación de Estados, como en el trance de los Reyes Católicos (“tanto monta, monta tanto / Isabel como Fernando”) para la constitución de “España”,

con todo ello, lo que se nos denuncia es la obediencia a la misma Ley:

en la medida en que una mujer se somete al Poder masculino y acata su mandamiento,

en la misma se hace merecedora de participar ella misma en el Poder, y de incorporar en sus propias carnes, como Señora y Madre, la autoridad del Señor y Padre.

(…)

Las formas de desmandamiento o rebelión a la Ley de algunas

Y, por parte de las mujeres, los ocasionales sacudimientos y repugnancias que en una u otra puedan darse contra esa Ley,

se demuestran impotentes y, las más de las veces, ilusorios:

o bien los señores los consentirían, en una muchacha, como brincos y encabritamientos de potrilla todavía sin domar, que tanto más con ellos va a incitarles a la doma de la bravía,

o bien, si van más en serio, se castigarán con una pérdida o merma del estatuto que a la mujer sumisa se le otorgaba.

Una se rebelará contra su padre para caer en brazos del marido, sin darse cuenta de que son el mismo,

o se rebelará contra el marido, poniéndole los cuernos, por ejemplo, sin advertir que los cuernos son parte integrante del Matrimonio

(pues sin marido, no hay cuernos, pero, sin peligro al menos de cuernos, no hay marido),

y estarán, como siempre, consolidando la Ley al quebrantarla;

otra se lanzará a la mala vida, ya que no ha sabido arreglárselas con la buena,

y, en vez de servir a un amo, servirá a una serie de ellos,

porque no habrá sabido reconocer que la aparición más cierta de Dios en este mundo es el Dinero, y que la condición que Dios les impone a las mujeres de la Historia es que se vendan,

y siempre Le ha dado más o menos lo mismo que se vendan por Prostitución o por Matrimonio (istituciones complementarias una de otra a lo largo de la Historia entera),

puesto que lo único importante es que se vendan, que se truequen en dinero;

otras, en fin, intrépidas y capaces, en la desesperación y como último recurso para escapar de servidumbre al Poder, tomarán el Poder acaso;

pero no saben (aunque lo sabe cualquiera) que eso es perder su condición misma de sexo sometido, de mujeres: porque el Poder es masculino.


Agustín García Calvo.
“De Dios”
Ed. Lucina, Zamora 1996.

Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.
  • La rebelión de las mujeres contra el poder masculino

    4 de enero de 2016 09:53, por pedro

    Esto se escribió en 1996 (hace 20 años). Dado que este hombre, por muy lúcido y buena persona que fuese, no tenía la capacidad de prever el futuro, me parece indigno y manipulador utilizar sus palabras en el contexto actual.

    - En 1996 acababa de ganar las elecciones Aznar. España era un país totalmente diferente y el feminismo era parte de la izquierda desde siempre. Era un feminismo de perfil muy bajo, proderecho, que reivindicaba la igualdad legal y la libertad de las personas.

    - Zapatero llegó al poder en 2004 ¡Ocho años después! y empezó a hacerse fotos rodeado de ministras, a decir "todos y todas" y a hacer ministerios de igualdad. Todo este rollo nos pilló por sorpresa. Estaban la guerra de Irak, las privatizaciones-robo, la pérdida de derechos laborales, el aumento de la desigualdad económica y la represión policial, la manipulación informativa, la chulería y el abuso constante, la boda del Escorial, el atentado de Atocha... Pensamos que era gilipollas, pero nos parecieron idioteces inofensivas. Luego empezó a hacer leyes discriminatorias y represivas que vulneraban la constitución y las derechos humanos, campañas de adoctrinamiento que insultaban y criminalizaban a la sociedad en su conjunto, a repartir cantidades inmensas de pasta a observatorios, bufetes de abogadas feministas y organizaciones de lesbianas. Se creó un ejército muy bien pagado de mujeres profesionales de clase media-alta, muchas de ellas lesbianas, para reprimir, adoctrinar y dividir a la sociedad y se institucionalizaron las cuotas, las listas cremallera, la discriminación legal y la represión judicial de las relaciones entre personas.

    - No creo que García Calvo estuviese hablando de este tipo de "feminismo" cuando escribió eso. De hecho, el texto defiende "la feminidad", un concepto totalmente denostado por el nacional-lesbianismo actual.

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    • La rebelión de las mujeres contra el poder masculino

      4 de enero de 2016 14:41, por Pablo

      ¿Indigno y manipulador copiar unos textos trascritos tal cual, fechados además, y que no tienen el menor comentario? Creo que te has pasado juzgando la intención editorial de esta página.

      García Calvo quería decir lo que quería decir y sus escritos en general a mi me resultan bastante intemporales y tan aplicables a su época como a la de ahora, que no son tan lejanas, por cierto. Ahí están sus palabras desnudas para que cada cual las lea y las comprenda como desee.

      Por mi parte pienso que García Calvo en este artículo critica con gran fineza y tino al patriarcado, pero también al objetivo feminista de forzar a los hombres a compartir el poder con las mujeres. Su postura es que el poder es siempre nocivo, lo detente quien lo detente y lo haga en la forma en que lo haga. Por ello la única lucha feminista lógica -según su opinión-, es decir, la única lucha, sea de lo que sea, lógica es la que destruya el Poder, que para él es lo mismo que el Dinero, que es el Dios de nuestra sociedad, y reconstruya algo que pueda llamarse "pueblo". Eso es lo que está sugiriendo en este artículo, y está en perfecta línea con lo que escribe en mil sitios más.

      Salut.

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      • La rebelión de las mujeres contra el poder masculino

        4 de enero de 2016 19:06, por pedro

        Tienes razón. He malinterpretado la intención de sacar este texto aquí y ahora. Puede ser interesante para analizar el discurso del "empoderamiento". Me he quedado en lo superficial. Lo siento. Un saludo.

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      • La rebelión de las mujeres contra el poder masculino

        5 de enero de 2016 11:18, por Tale

        Siempre es interesante recuperar textos que reflexionen sobre la desigualdades entre mujeres y hombres...o cualquier otro tema claro. Eso es evidente creo. Estoy de acuerdo en que tachar este post de indigno es mucho juzgar, pero la compañera se ha retractado muy brevemente de esto y creo que ha comentado muchas cosas interesantes, nada superficiales y con las que estoy de acuerdo, y resulta que han quedado ahí eclipsadas por la desafortunada frase con la que ha empezado su comentario.

        Es evidente, y se ha investigado mucho sobre esto desde el feminismo, que el poder es masculino, construido y reproducido por los valores, intereses, necesidades...de lo masculino. Pero aparte de esto, leído hoy, a siglo XXI, resulta un texto paternalista que reproduce estereotipos, la eterna y pesada dicotomía entre mujeres y hombres y pone la mirada en lo que la mujer hace mal, lo que no hace, lo que debería hacer, subestima e infatiliza a sus contemporáneas por ejemplo con la frase "pero no saben (aunque lo sabe cualquiera)".

        A lo mejor podría haber sido más sincero, más valiente y reflexionar sobre su papel en el patriarcado y quizás su discurso hubiera sido todavía más atinado si cabe para la época, pero no lo se. Situada en su contexto puede que tenga un gran potencial de transformación y sea una gran contribución al feminismo, no lo se tampoco, no tengo suficientes conocimientos para valorar y no conozco al autor tampoco.

        El objetivo del feminismo no es forzar al hombre a compartir el poder. Este es, en todo caso uno de los objetivos de las mujeres feministas que no cuestionan el sistema de poder, y si se sitúan en esa perspectiva es lógico que sea esa su reivindicación. Si tengo que debatir la cuestión con estas mujeres no se me ocurre utilizar como argumento que nosotras las mujeres no podemos hacer eso que todo el mundo hace (y menos que va contra nuestro sexo? que compartimos?) porque me dirán, como mínimo, que como estrategia lo que propongo es una auténtica cagada que deja a muchas mujeres en situaciones de riesgo y exclusión en la realidad que vivimos. En fin, por decir algo, que el debate sería muy complejo y no quiero entrar tampoco en eso.

        Me parece un error cuestionar el sistema jerárquico desde esta perspectiva del señor García Calvo, participar de él no beneficia ni a mujeres ni a hombres, ni masculinas, ni femeninos, ni trans, ni nadas, en ninguna de las formas en las que se puede participar de él ni en ninguna de las posiciones que se ocupen.

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        • La rebelión de las mujeres contra el poder masculino

          5 de enero de 2016 20:50, por pedro

          "Forzar al hombre a compartir el poder. Este es, en todo caso uno de los objetivos de las mujeres feministas que no cuestionan el sistema de poder"

          Exactamente. Las políticas "de género" benefician a las mujeres que no cuestionan el poder y quieren participar de él.

          "participar de él no beneficia ni a mujeres ni a hombres, ni masculinas, ni femeninos, ni trans, ni nadas, en ninguna de las formas en las que se puede participar de él ni en ninguna de las posiciones que se ocupen."

          Totalmente de acuerdo. Que estas mujeres accedan a puestos de poder no supone ningún beneficio para las mujeres en su conjunto.

          Lo espeluznante es que todos los partidos y organizaciones de izquierda, incluida la CNT, han asumido estas "políticas de genero", que no suponen ningún beneficio para las mujeres, pero sí han propiciado que mujeres que no cuestionan el poder y quieren participar de él, (i.e. fachas ambiciosas sin escrúpulos) acumulen un inmenso poder y se asuman reivindicaciones de extrema derecha (LIVG, delitos de apología del machismo, listas cremallera, "correcciones" de género a los resultados de las votaciones, judicialización de las relaciones personales, represión policial, criminalización del hombre, puritanismo, abolicionismo, etc, etc. Un saludo.

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          • Estoy de acuerdo contigo,las políticas de género y toda esa patraña para el Estado,que las clases populares,hombres y mujeres tienen que organizarse juntos,sin ninguna diferencia ,ni ayuda ni dádivas envenenadas.El Estado compra a las mujeres para que cuando las tenga compradas las destruya como ha hecho con el hombre.El poder corrompe todo lo que toca.Esto no quiere decir que en la situación actual las mujeres no deban cobrar lo mismo que los hombres o tener acceso a lo mismo que los hombres,pero hablar de empoderamiento de las mujeres no es hablar de poder o lo relacionado con el poder,porque en nada se parece Esperanza Aguirre,una mujer con mucho poder, a la mayoría de las mujeres de las clases populares.Yo,al menos,no me enorgullezco porque un 0.1 por ciento de los hombres de este pais tengan la potestad para decidir sobre mi vida en casi todos los aspectos,incluso en los íntimos.Más bien al contrario.

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  • La rebelión de las mujeres contra el poder masculino

    5 de enero de 2016 01:09, por Juanjo

    Me ha alegrado releer a García Calvo. Falta hace, aunque hay que tener paciencia para acostumbrarse a su semántica.

    Pedro, como Pablo, también te saludo y mi admiración y respeto por esa "marcha atrás" en tu comentario.

    Que lluevan -a cántaros- más palabras de Agustín.

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  • Cuando leo cosas como "Nacional - lesbianismo" no puedo menos que preguntarme si la gente usa el hablar de política para hablar de sus frustraciones.

    Todos los movimientos sociales tienen un lado que parece provenir de una pedrada considerable, pero siempre aparece quien denuncia las del feminismo con un entusiasmo que no veo en otros casos. El entusiasmo suele ser buena señal de que algo va mal.

    Los insultos que se han dirigido a las mujeres de la CUP con motivo de los últimos conflictos de dicha organización, muchos de ellos venidos de presuntos progresistas, muestran que la cosa no es secundaria sino que aparece en los momentos importantes -agárrense, que a lo mejor Ada Colau va para presidenta en las próximas elecciones generales-. Aquí se queda un artículo sobre la cuestión de Mireia Vehí publicado en "El diario":

    " - Gorda, vieja, puta, fea. Que antes de mantener relaciones sexuales pasa por asamblea. Pelos de guarra. Idiota. Mala puta, traidora, despeinada. Sin atractivo. Hija de puta amargada.

    Estos días se han sucedido los insultos machistas a las mujeres de la CUP que están en primera línea de la política institucional. De todo. Constantemente. Valoraciones sobre el físico, la sexualidad, la libido, el aspecto, la ropa, la edad, la profesión.

    Ni sobre la praxis política. Ni sobre la calidad discursiva.

    Pero no sólo en negativo.

    - Calladita estás más guapa. Está buenísima. Musa.

    Ni sólo es un tema contra las mujeres de la CUP.

    - Barriguita. Pivón. Histérica.

    Hay para todas.

    Y ¿por qué son tan alarmantes todos estos insultos más allá de las discrepancias políticas?

    En primer lugar porqué los insultos son una forma de agresión. Y las agresiones contra las mujeres y/o todas las personas que no se identifican como hombres; las agresiones que hacen referencia a aptitudes supuestamente de género –belleza, satisfacción sexual, objeto sexual, etc–; las agresiones que se dan en el marco de las relaciones de poder basadas en la estructura cognitiva y objetiva patriarcal: son agresiones machistas. Agresiones que, incluso siendo verbales, justifican y legitiman que a las mujeres se las pueda insultar, vejar, menospreciar. Agresiones que aguantan lo que las expertas llaman la espiral de la violencia. Agresiones que en otros casos se han convertido, siguiendo la llamada espiral, en asesinatos. Agresiones que conviven con un 2016 que ya se ha cobrado 6 vidas de mujeres. Grave. Legitimador. Impune. Hay que asumir que la violencia no es cosa de tarados, la violencia es llevar al extremo las prácticas y roles patriarcales. Quien practica la violencia no está loco, es el alumno eficiente y un poco demasiado obsesionado del patriarcado.

    En segundo lugar porque la situación política es compleja, movida, expectante. Y estas mujeres son las protagonistas. No las únicas. Pero sí las actrices principales. Y no se las reconoce como tales. Sólo en condición de guarras, putas o otras calificaciones de género masculino desvalorizado. Pero no como enemigas, políticas, estrategas, valientes, luchadoras. Cuando son capaces de plantar cara, siempre es porque tienen hombres, equipos y trabajos colectivos. Al fondo de todo siempre hay aquél cerebro brillante y estratega que, a pesar de ser tan humilde que no quiere enseñar ni la sombra, es el verdadero ideólogo. Así se describe a Arrimadas. Ella es la sombra de Rivera. Y así lo parodiaba Polònia.

    Por otro lado, cuando las cosas no van bien, se recuperan todos los descalificativos rancios y carrinclones para las mujeres de siglos atrás. Esos que hablan de brujas malas; de mujeres que encantan con manzanas y pociones; de sirenas que hacen estrellar barcos; de señoras de mala vida que llevan a la perdición a cualquier Adán sin personalidad.

    Como ya anunciaba el texto sagrado de la Bíblia: o putas, o madres, o malas. Pero nunca putas dignas, madres malas, o malas rebeldes. Seguimos entre la Virgen María, María Magdalena y Eva.

    Y aquello más grave, pero a la vez más potente, aquello que desata la iras de los hijos perfectos del patriarcado es que las mujeres de la CUP están siendo la cara visible de un proyecto político crítico, potente y que camina sin deudas ni favores a la espalda. Y no lo han hecho solas, tienen muchos compañeros alrededor, pero a ellos se les ha cuestionado por la decisión política, y no por la talla de pantalones o por la forma del flequillo.

    A nosotras se nos descalifica, se nos ridiculiza, se nos insulta. Porque cuestionamos a la política de partido clásico. Porque cuestionamos a la vieja guardia acostumbrada a mandar desde un despacho. Porque cuestionamos a la derecha vestida de progre que ha conseguido la hegemonía alrededor de una independencia vacía de contenido.

    Pero nosotras respondemos juntas. Las madres, las vírgenes, las putas, las Evas. Porque somos hijas de las brujas que no pudisteis quemar. Porque somos, alegres y rebeldes, las de las alianzas feministas. Porque entre la clase, el origen y la patria, tenemos claro que, más allá de las estrategias políticas para llegar allí donde queremos, tendremos que plantar cara al patriarcado. Y lo haremos juntas".

    Fuente: http://www.eldiario.es/catalunya/op...

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    • La historia de la humanidad, en los últimos 5.000 años al menos, ha generado y reproducido varias dinámicas psíquicas e instituciones sociales que conllevan procesos de destrucción, negación y degradación de la Vida. El sexismo es un caso importante. Podemos definirlo como la tendencia ideológica, psicológica e institucional hacia la discriminación, la subyugación, el enfrentamiento, el desprecio o la dominación llevado a cabo por razones de sexo, es decir, por el hecho de haber nacido hombre o mujer.

      Esta lacra milenaria perdura hasta nuestros días en diversos ámbitos y lugares, causando perjuicios a muchos hombres y mujeres, niños y adultos, familias y pueblos enteros. La visión según la cual el sexo masculino ha adoptado casi siempre el papel de verdugo y el sexo femenino ha sido generalmente la víctima del sexismo es un tópico que, como tantos otros, resulta ser una media verdad, en buena medida engañosa, desorientadora y problemática. Tanto los hombres como las mujeres han participado históricamente en la reproducción y perpetuación del sexismo, así como en los esfuerzos para su supresión y superación, tal como se puede apercibir a través de la observación de diversas evidencias históricas. Y, como veremos más adelante, tanto los hombres como las mujeres han sufrido el sexismo a través de sus múltiples perjuicios.

      Aprovechando la ocasión del Día de la Mujer, me gustaría suscitar la cuestión de si el feminismo, como concepto, palabra y tendencia, constituye la mejor solución para superar y dejar atrás el problema del sexismo. Es sabido que existen varias corrientes que emplean el término "feminismo" para auto-definirse y que entre ellas hay diferencias discursivas, ideológicas y estratégicas importantes. Sin embargo, no es menos cierto que existen algunos rasgos característicos comunes en la inmensa mayoría de tendencias que se autoproclaman feministas; el más evidente de ellos, naturalmente, es el uso de la propia palabra. Por ello, es necesario primeramente la cuestión: ¿qué significa e implica esta palabra, "feminismo"?

      Así como el ecologismo consiste en poner el foco de atención en los ecosistemas, el humanismo en la condición humana, el anarquismo en la abolición de la dominación y el socialismo en la socialización de los medios de producción, la palabra feminismo hace referencia a la tendencia a poner el sexo femenino en el centro de atención, para articular el pensamiento y la acción en su defensa y promoción. El sexo femenino, se arguye, está y ha sido notoriamente más perjudicado y oprimido por el sexismo que no el masculino y, por tanto, aquel es necesariamente el principal protagonista y beneficiario de la lucha contra el sexismo. En mi opinión la primera de estas tesis es matizable y la segunda es cuestionable. Pero tanto si las aceptamos como si las queremos cuestionar y matizar, conviene que nos hagamos la pregunta: poner un sexo en el foco de atención, centrándose en su defensa y promoción, es realmente la mejor vía para superar el sexismo? Por supuesto, no conviene ignorar las realidades históricas; sin embargo, para actuar en el presente y para superar las miserias del pasado, ¿conviene mantener un cierto resentimiento histórico?

      Para responder a estas difíciles cuestiones podemos fijarnos en algunos resultados que está teniendo el feminismo hoy dominante. Hoy es el Día de la Mujer, una efeméride que, en sí misma, podemos considerar muy positiva. Sin embargo, esta celebración está siendo fuertemente promovida por instituciones del sistema establecido, mientras que, en cambio, el Día del Hombre (19 de noviembre) casi nadie lo conoce ni celebra. ¿Es que la masculinidad no merece ser reconocida y celebrada al igual que la feminidad? ¿A caso debemos generar un movimiento masculinista a tal efecto? Por otra parte, por obra del feminismo dominante, en los territorios de España, muchísimas personas están sufriendo las nefastas consecuencias de una legislación (la Ley General de Violencia de Género) que se implementó en el año 2004 presentándose como "progresista" pero que, en realidad, entre otros despropósitos, conculca descaradamente los postulados más elementales y los requerimientos más importantes de la jurisprudencia, como son la presunción de inocencia y la igualdad de las personas ante la ley, instaurando una legislación discriminatoria, amenazante y agresiva contra el sexo masculino. Así mismo, se está poniendo muchísima más atención pública en la violencia que reciben las mujeres en el marco de las relaciones sexo-afectivas que no la análoga que sufren los hombres, o los niños y niñas en ámbitos familiares, o las personas en el ámbito laboral. Finalmente, asistimos también a una creciente tendencia al sesgo y al reduccionismo en virtud de los cuales se interpretan como si fueran meramente "cuestiones de género" varios fenómenos (como la desconfianza, los celos, el maltrato, etc. en las relaciones sexoafectivas) que son causados por una multiplicidad de factores diversos y que, en no pocas ocasiones, el sexismo o bien no está presente o bien no es el factor más profundo y determinante.

      Está claro que ciertos planteamientos y tendencias llamados feministas han hecho aportaciones positivas en los últimos siglos. Sin embargo, si queremos luchar efectivamente contra el sexismo, tenemos que empezar para ser capaces de cuestionarlo y renovarlo todo, intentando ser conscientes de las equivocaciones, las insuficiencias, las falacias y las confusiones que nos obstaculizan y nos desvían en el camino hacia nuestras metas. En mi opinión, esto implica necesariamente hacer una crítica del feminismo, una crítica en el sentido más positivo y genuino del término, a saber: discernir y distinguir, con buena voluntad, lo válido y acertado de lo errado y engañoso. Para ser completa y contextualizada, esta crítica debe estar enmarcada en una crítica más general y fundamental a la Civilización hoy dominante y debe ir acompañada igualmente de una crítica análoga de otros planteamientos que, al igual que el feminismo, en principio pretenden mejorar la situación, pero sin embargo, a menudo incurren en equivocaciones importantes que conducen a resultados insatisfactorios o incluso contraproducentes. Conviene que captemos y reconozcamos lo mejor que podemos encontrar en el anarquismo, el socialismo, el decrecentismo, el humanismo, el ecologismo... y naturalmente, en el feminismo; pero también debemos ser capaces de superar todos estos planteamientos para lograr un enfoque más integral e integrador, más potente y depurado, para así situarnos en las mejores condiciones para llevar a cabo las revoluciones integrales verdaderamente positivas que tanto necesitamos durante el siglo XXI.

      En este sentido, me parece que una parte importante de la solución para neutralizar el sexismo consiste en apostar por la palabra, el concepto y la tendencia del anti-sexismo, al que, formulado en positivo, podemos llamar cooperación entre los sexos o igualitarismo sexual. Hoy en día ya hay un buen número de personas que, por razones similares a las que estoy aduciendo, están a favor de la cooperación entre los sexos y en contra del feminismo (recordemos que definimos feminismo como "la tendencia a poner la defensa y la promoción del sexo femenino en el centro de atención"). También hay un buen número de personas que actualmente emplean la palabra "feminismo" para autodefinirse o bien muestran cierta simpatía para ella pero que, sin embargo, en el fondo y en realidad, lo que están tratando de sostener es un planteamiento y una actuación anti-sexista. Son personas que quieren una verdadera igualdad de respeto entre hombres y mujeres y, por tanto, abogan por abolir todo tipo de discriminación, enfrentamiento o dominación por razones de sexo, pero sin embargo, no creen que sea oportuno focalizar la atención en la defensa o promoción de un solo sexo sino más bien en la igualdad (sin confundirla con la homogeneidad ...) entre las personas en general y entre el sexos en particular. En mi opinión, los compañeros/as anti-sexistas que se adhieren a la palabra feminismo generalmente lo hacen como resultado de adoptar la tendencia discursiva tradicional y hegemónica en estos asuntos, sin haberse detenido a analizarla detalladamente y a cuestionarla profundamente. Sin embargo, si lo analizamos detalladamente y lo cuestionamos profundamente, podemos darnos cuenta de que el uso del vocablo "feminismo" está haciendo un flaco favor al avance de los planteamientos y actuaciones anti-sexistas. "Feminismo" es una palabra insuficientemente adecuada y fuertemente equívoca para significar que queremos superar cualquier forma de sexismo: el vocablo conlleva la idea de promocionar y defender sólo a las mujeres y no implica necesariamente una oposición a todo tipo de sexismo, como en el caso de la palabra "antisexisme".

      Conviene poner de manifiesto, en este sentido, que los hombres no solo han sido verdugos, sinó también víctimas del sexismo a lo largo de la historia. No sólo por el hecho de que la llamada "guerra de sexos" resulta nociva para todas las personas. No sólo por el hecho de que adoptar posiciones de dominación resulta embrutecedor y que los hombres han sido obligados históricamente, por la fuerza de la ley estatal, a ejercer la dominación hacia las mujeres (ver, por ejemplo, el Código Civil español de 1889). El hombre también ha sido víctima del sexismo por el hecho de haber sido forzado por los Estados a participar en las guerras y los servicios militares, es decir, en conflagraciones aberrantes, injustas y sanguinarias, una de las experiencias más traumáticas, alienantes, degradantes y penosas por las que puede pasar el ser humano, y que, el sexo femenino ha disfrutado generalmente del privilegio de eludir. Desgraciadamente, estos hechos históricos de colosal importancia cualitativa y cuantitativa (se cuentan por decenas de millones los hombres muertos, mutilados o gravemente traumatizados en las guerras sólo del siglo XX) son generalmente obviados por los movimientos feministas. Y no es de extrañar, ya que la propia naturaleza del feminismo como concepto y como tendencia, por definición, induce a fijarse sólo en la defensa y promoción del sexo femenino, por lo que fácilmente se olvida que la hombre también ha sido y es víctima del sexismo de diversas maneras, y que el sexo femenino también ha participado y participa en la perpetuación de esta lacra.

      Afortunadamente, cada vez más personas se están dando cuenta de algunos de los elementos negativos inherentes al feminismo dominante y se están oponiendo a buena parte de sus tesis ideológicas y medidas políticas. Es el caso, por ejemplo, del sitio web "Mujeres contra el feminismo", una iniciativa que da visibilidad a mujeres de diversas tendencias ideológicas y de diversos lugares del mundo que quieren manifestar públicamente su desacuerdo con el feminismo tal como se entiende y se desarrolla generalmente en la actualidad. Son mujeres anti-sexistas, pero no feministas. Esta era también la posición de una destacada líder de la revolución española de 1936, Federica Montseny: "Propagar un feminismo es fomentar un masculinismo, es crear una lucha inmoral y absurda entre los dos sexos, que ninguna ley natural tolerará".

      Estas discusiones terminológicas, discursivas e ideológicas deben ser abordadas con todo el sosiego y la parsimonia que podamos, con la máxima apertura de mente y de corazón, con la mínima voluntad de beligerancia y provocación... Sólo así podremos encontrar las mejores maneras de operar juntas todas las personas que queremos verdaderamente superar el sexismo, o, al menos, los modos de comprendernos mutuamente y respetarnos.

      Gracias a la cooperación histórica entre hombres y mujeres, y gracias al encuentro sexual entre ellos, existimos tú y yo, querido/a lector/a, y la Vida humana en general. Es bueno recordar y reflexionar sobre esta importante obviedad. ¡Celebramos, pues, especialmente en el Día de la Mujer, la vertiente femenina de la sexualidad humana! Pero no olvidemos nunca que las mujeres y los hombres estamos llamados a complementarnos, a amarnos, a respetarnos. Asimilemos tanto como podamos el hecho de que todos los seres humanos formamos parte de la Vida, que todos somos Vida, y que la Vida florece gracias al Amor, la Cooperación, la Comunión, la Autonomía y la Verdad, por lo que conviene que prestamos la máxima atención al observar estos principios cardinales en todas las relaciones, incluyendo, naturalmente, las relaciones entre los sexos.

      El problema del sexismo no está aislado del conjunto de los problemas contemporáneos; está estrechamente imbricado con la tendencia general de la Civilización actual, a saber: la dinàmica de negación, degradación y la destrucción de la Vida. El fin del sexismo sólo es posible a través del fin de la Civilización Antivital (capitalista, estatista, ecocida, egoísta, etc.) hoy hegemónica. Y viceversa, el advenimiento de una nueva Civilización Provital, una civilización en favor de la Vida, sólo es posible a través de la superación del sexismo en todas sus formas, lo que requiere del surgimiento y la generalización de una cultura de el entendimiento, la comprensión, el respeto, la gratitud, la solidaridad y la empatía entre todas las personas y, particularmente, entre los dos sexos.

      Blai Dalmau

      8 de marzo de 2015

      - See more at: http://www.grupotortuga.com/Es-el-f...

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    • Para broche un botón. ¡Qué odio! ¡Qué resentimiento! ¡Qué cantidad de generalizaciones, exageraciones y prejuicios! La "tercera ola" del feminismo viene de yanquilandia, donde se originó entre las lesbianas de extrema derecha (mira la wikipedia). Es ingeniería social a lo bestia, impuesta por los poderosos para su agenda del nuevo milenio (como el terrorismo, la homosexualidad "normalizada" de derechas y el capitalismo verde. ¿Creeis que si el feminismo "de género" fuese algo bueno saldría todo el rato por la tele y lo apoyarían la ONU y todos los criminales del congreso de los imputados (incluido el PP)? Os están utilizando para dividirnos, criminalizarnos y poder seguir aumentando la represión y la desigualdad económica. ¿Y te parece mal que se os compare con el Nacional-catolicismo? Si en lo único que os diferenciais de él es que en lugar de pregonar "amaos los unos a los otros" pregonais "odiaos los unos a los otros". Por lo demás (Censura, puritanismo, dogmas de fe, intolerancia, prejuicios, represión judicial, represión policial, adoctrinamiento, injusticia, autoritarismo) sois iguales.

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      • Este comentario pretendía ser una réplica al de la mujer que se escandalizó por mi comentario anterior y me he equivocado al colgarlo. Me gustan mucho todos los comentarios que se han escrito en este hilo. Quisiera ser como Blai Dalmau y poder expresarme así de bien, con educación y sin ofender a nadie, pero soy incapaz. Soy muy bruto.

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        • Sí,compañero.Lo que me mata es escuchar que hay que acabar con los micromachismos(?).Esto ya termina de colmar el vaso.¿Qué quiere decir micromachismos,son los piropos bonitos?¿Los feos?¿Ambos son micromachismos?El otro dia unas chicas jóvenes borrachas me dijeron desde un coche que meneara el cuerpo,con epítetos como guapo y más allá,¿esto se puede considerar un microfeminismo?¿Es denunciable?Me surgen muchas preguntas como,¿también es micromachismo miccionar en público haciendo el típico gesto al acabar la micción del hombre o machisto,pues eso hay que juzgarlo antes?Deberían inventar un sistema de reconversión total.Es decir,al hombre,desde su nacimiento,como en un mundo felíz,habría que meterle en la cámara de educación,donde hasta los seis años es adoctrinado en las consignas del sistema,de este modo la vida sería mucho más bonita.Pero creo que seis años son pocos,tendría que ser por lo menos hasta los 30 años.Ah,¿peo esto no se está haciendo ya?

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    • "Agresiones que aguantan lo que las expertas llaman la espiral de la violencia"
      ¿AGUANTAN? Mala traducción de "Support" (En este contexto significa APOYAR, no AGUANTAR). Tu biblia es una traducción macarrónica de basura generada por los yanquis, el país mas embrutecido, alienado y estúpido del mundo. Estarás orgullosa ¿No?

      En cuanto a las peleas de colegio y los circos que organicen los medios de manipulación y sus payasos (ABC, EL DIARIO, los actores cavernícolas, la actora Colau, etc.) me la sudan. La independencia de cataluña y el feminismo son falsos debates para no hablar de lo importante. El aumento salvaje de la desigualdad económica y la represión policial, la destrucción de los derechos humanos, la estafa financiera, la sumisión al imperio, la destrucción de la sanidad y la educación públicas, etc, etc.

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