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La procedencia de los productos de Mercadona y su marca blanca, y la crisis

Miércoles.23 de enero de 2013 3337 visitas - 1 comentario(s)
La buena pitanza. #TITRE

No nos gusta el chauvinismo patriotero que destila el artículo, ni tampoco su falta de crítica a las dinámicas del capitalismo en su vertiente productiva y comercial. Pero nos parece interesante divulgar los datos concretos que ofrece sobre el proceder comercial de la empresa Mercadona. Una idea presente en el artículo es la de que es preferible consumir productos locales. El autor la defiende por el antedicho criterio patriotero. Pero sí es cierto que comprar lo producido en los ámbitos locales, especialmente si es a pequeños productores es una forma de fomentar la economía social y de inyectar algo de justicia en el mundo del consumo, el cual tan desprovisto está de ella. Evidentemente dejar de comprar las marca blancas de Mercadona puede ser un buen primer paso. Nota de Tortuga.


Mercadona es una de las empresas de alimentación mas importantes de nuestro país. Esta empresa importa muchos de los productos que venden en sus lineales de otros países, algunos de los cuales vienen incluso de muy lejos.

Por ejemplo: el aceite de oliva lo importa de Marruecos y lo envasa en Portugal, a pesar de que en nuestro país se produce un aceite de mayor calidad.

Nos quejamos de que España está en crisis, pero no nos damos cuenta de que comprando en los establecimientos de este súper empresario llamado Juan Roig estamos alimentando a la bestia y fomentando la destrucción del tejido empresarial de producción y transformación español. 


Mercadona, a pesar de ser una empresa “netamente” española y valenciana, no tiene ningún problema en saltarse a los agricultores de su tierra e importar directamente las naranjas de Argentina durante todo el año, saltándose la temporada de naranjas valencianas. 
Además, el aceite de oliva Hacendado, de muy baja calidad, lo envasa Sovena, una compañía ubicada en Portugal cuyo principal accionista es Roberto Centeno, casado con una hija del señor Roig. Este mismo Roberto Centeno ha comprado miles de hectáreas de olivares en Marruecos para Roig, que se preocupa mucho por el futuro de España y se atreve a opinar de cómo hacer las cosas públicamente, pero no se corta un pelo a la hora de llevarse la producción del aceite a Marruecos y su envasado a Portugal. Una parte del aceite se importa desde Túnez.

La consecuencia es una evidente reducción de calidad para ofrecer precios bajos, tal y como ocurre con el pescado, o con la progresiva eliminación de la charcutería tradicional de corte al momento, para dejarla sólo en una charcutería de paquete con un menor coste en todos los sentidos. Lo mismo pasa con la fruta, que se vende a granel y es de mucha peor calidad. Otro tanto ocurre con los cereales, fabricados en Francia. Mercadona tampoco le hace ascos a importar calabazas de Panamá, pero tal vez el caso más paradójico se da en la sección de pescadería. 


Vigo es el primer puerto de Europa por volumen de pescado descargado y que gestiona casi la mitad de la pesca en España. El pescado que se ofrece en los supermercados Mercadona no es fresco, y desde luego no es gallego, aunque haya entrado en barcos congeladores por el puerto vigués. En su mayoría se trata de pescado congelado procedente de África o América del Sur, y lo mismo pasa con los mejillones y las almejas, que en su mayoría son importados desde Chile, Francia o Marruecos, aun cuando Galicia es uno de los mayores productores mundiales de bivalvos.


Mercadona es la cadena con mayor importación de leche extranjera (sobre todo francesa y portuguesa) y la envasa como si fuera española. Se trata, pues, de una materia prima que entra en España a muy bajo precio y que Mercadona utiliza en sus puntos de venta como producto reclamo, a poco más de 50 céntimos el cartón, cuando la realidad es que los costes de producción de la leche y de toda la cadena transformadora superan ampliamente ese precio. Esa venta por debajo del coste real obliga a las empresas que compran la leche en España a pagar menos en origen si quieren competir con las marcas blancas. Se trata, pues, de una competencia desleal que obliga a cerrar las empresas que no entran por el aro. De hecho, en Galicia, Mercadona veta en sus supermercados marcas gallegas como Río y Larsa, generando un conflicto con el ganadero productor, que no saca del precio al que le compran la leche que produce, lo suficiente para cubrir al menos los costes de su producción.


Lo mismo sucede con la chufa de la Denominación de Origen de Valencia, con los turrones de las Denominaciones de Origen de Xixona y Alacant o con un producto tan básico como el arroz con origen en la misma tierra. No estamos hablando de cualquier producto. Hablamos de productos estrella de la región de la que Mercadona es originaria. Todo producto con Denominación de Origen y que puede “obligar” a pagar más a los productores es eliminado de los estantes para así permitir la entrada de productos extranjeros más baratos.

El caso de la chufa es muy representativo, ya que Mercadona vendía entre el 40 y 50% de toda la horchata que se vende en España, con lo que la eliminación de la chufa valenciana de los estantes supone una condena a muerte para los pequeños productores. De esta forma, se trae chufa africana a bajo coste, cuya calidad no tiene nada ver con la chufa valenciana.

¿A que ya no merece tanto la pena comprar en estos establecimientos? Parece claro que no contribuyen tanto como se piensa al crecimiento de nuestro País, ya que si bien crean puestos de trabajo cuando abren un nuevo supermercado, también estrangulan a un buen número de pequeñas empresas, o a buena parte de los pequeños productores o ganaderos a los que ahogan con los bajos precios que les ofrecen por lo que producen, y que les obligan a echar el cerrojo por no poder aguantar las pérdidas y mandar a sus trabajadores al paro. Pero finalmente, también hay que añadir que los demás tampoco es que sean mucho mejores a la hora de utilizar estas prácticas.


La solución quizás pueda estar en que los consumidores finales pongamos mucha mas atención a la hora de elegir los productos que retiramos de sus lineales y que van a parar a la cesta de nuestra compra.

Elijamos productos nacionales. Son de calidad, están mas controlados, y sobre todo son nuestros productos. Salen de nuestras cosechas, de nuestras pesquerías, de nuestra ganadería. Los transforman y preparan nuestros empresarios con trabajadores muy cualificados, y están sometidos a estrictos controles sanitarios y de calidad. Es posible que sean un poco mas caros..., pero dan trabajo y riqueza al País. 

Con esta pequeña modificación en nuestros hábitos de compra, como consumidores ayudaremos a que España salga antes de la crisis en la que se encuentra.

Fuente: http://www.labuenapitanza.com/2013/...

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