Un ejército que cada vez más se basa en mercenarios extranjeros que se alistan para tratar de salir de la pobreza - Jueves.26 de junio de 2008 - 585 visitas

Fuente

Jorge Bustos

Desde que en 2002, el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, abriera las puertas de las Fuerzas Armadas Españolas (FAS) a los no nacionales, dado el déficit alarmante de reclutas que se produjo tras la supresión de la mili.

Para acotar la representación foránea, Trillo impuso un cupo máximo del 2%; pero el escaso deseo de los jóvenes españoles por servir a la patria y el complementario auge de solicitudes extranjeras aconsejaron al siguiente titular del Ministerio, José Bono, ampliar ese cupo al 7%.

Así, si en el año 2005 apenas un millar de extranjeros se alistaron, a mediados de 2006 ya eran cerca de 5.000 los aspirantes latinoamericanos -los únicos, junto a los de Guinea Ecuatorial, que pueden acceder a las Fuerzas Armadas por razones culturales, étnicas y lingüísticas- que habían presentado su solicitud de acceso. De ellos, 1.359 habían firmado ya en el mes de noviembre como militares de tropa y marinería, lo que constituía un 36,7% de las plazas cubiertas ese año.

Y las solicitudes foráneas para engrosar la nómina de los Ejércitos siguieron llegando. El sucesor de José Bono -ministro que, además, subió el sueldo a los soldados hasta un 18,6%-, José Antonio Alonso, amplió de nuevo el cupo de extranjería en el Ejército hasta llegar a colocarse en el 9% actual.

El número de militares extranjeros en las Fuerzas Armadas Españolas se ha situado a finales de 2007 en 5.440, una cifra que representa el 6,87% del total de tropa y marinería.

El tope del 9% está cada vez más cerca. Y es que, a un ritmo de 1.500 reclutas extranjeros anuales, algunos militares opinan que pronto se volverá a quedar pequeño el límite. En dos años, vaticinan.

Debate de fondo Existe sin embargo un debate en el seno del Ejército en torno a las verdaderas razones que llevan a los extranjeros a interesarse cada vez más por defender militarmente a España.

Muchos creen que las condiciones que se ofrecen en el Ejército a un extranjero de clase baja son bastante halagüeñas, comparadas con los empleos precarios que consiguen en los sectores de la construcción o la hostelería. Y que, en consecuencia, muchos extranjeros se alistan en el Ejército por puro interés económico, lo que siembra algunas dudas en el sector militar más “esencialista” sobre la calidad de su compromiso con la defensa de la patria.

Comentar este artículo
Nota: los comentarios podran ser eliminados segun nuestros criterios de moderacion