Sin temas
José Vicente Moreno - Viernes.5 de febrero de 2010 - 2 comentario(s)

Antes de empezar, definir unas cuantas cuestiones: el chivo es el macho joven de la cabra, mientras que "expiar" se entiende como la acción de purificarse de las culpas por medio de algún sacrificio.

La expresión proviene de un ritual del antiguo pueblo de Israel para el cual se elegían dos chivos. Mediante el azar se elegía uno para entregar a la figura de Yaveh (Dios), que era sacrificado por el sacerdote durante el rito; el otro era cargado con todas las culpas del pueblo judío, y entregado a Azazel (el demonio). Éste último, conocido como chivo expiatorio, era abandonado en mitad del desierto, acompañado de insultos y pedradas, siendo aquél que ha pagado las culpas de la gran mayoría, librando a éstos de represalias.

También es aquel al que se le atribuye este papel por razones ulteriores en el discurso político o social.

Desde siempre, en casi todas las sociedades humanas se han necesitado chivos expiatorios para tener a alguien a quien culpar de todas las malas acciones. Porque siempre es más fácil echar la culpa de lo que nos pasa a los demás que asumirlas nosotros mismos. Ya en la antigüedad, Mani, un líder religioso persa, que vivió entre el año 215 a 276 dc, fundó el maniqueísmo, una religión que divide el mundo en dos fuerzas: la luz que era la bondad y la oscuridad que era la maldad, y que se enfrentaban entre si. Este primer establecimiento sistematizado en un orden religioso tan polarizado creó ya los primeros chivos expiatorios puesto que toda aquella persona que no siguiera las doctrinas “sagradas” del maniqueísmo era considerada la causante de todos los males. El catolicismo adopta muchas de estas ideas en su desarrollo posterior llegando a competir en fieles con los maniqueos y a enviar legiones del imperio romano a que les atacaran. Incluso en el año 381 dc, el emperador romano ordenó la muerte de todos los seguidores del maniqueísmo. La Iglesia Católica desde bien temprano, como podemos ver, usó la figura del chivo expiatorio con motivos más bien de aniquilamiento político contra sus adversarios religiosos.

Ya establecido el mundo en dos, en luz buena y oscuridad mala, el mundo cristiano desarrolla las ideas del maniqueísmo y de la figura del chivo expiatorio y los impulsa con motivos políticos y de control social.

Por una parte está la Iglesia oficial Católica que mantiene el control de sus feligreses, los cuales le proporcionan una increíble riqueza material y un increíble poder político. Son los buenos porque son los que interpretan el “verdadero” mensaje de Dios y luchan contra las fuerzas maléficas de Satanás y contra los herejes. Lucharán de forma continuada contra cualquier posible forma de religiosidad más libre de los horribles dogmas y del control tan espantoso al cual la Iglesia sometía a la población en los siglos del V al XV. Al principio no era mas que algo simplemente anecdótico, pero cuando algunos elementos de las sociedades avanzan hacia unos intentos de mayor libertad, la Iglesia Católica sistematiza su control social a través del terror que provoca la “Santa Inquisición”. Ésta persigue a toda clase de enemigos: personas que se apartan de los dogmas de la Iglesia, personas que intentan otras formas de religiosidad, a gentes a las que algunos curas quieren sacarles el dinero, a pobres enfermos mentales, cruelmente tratados.

Es curioso señalar que en los años más oscuros de la Edad Media la utilización del chivo expiatorio era literal, porque era usado como símbolo de que el diablo podía poseerte si te apartabas de las doctrinas de la Iglesia Católica.

La Iglesia Católica desarrolló e impulsó las ideas de Mani llevándolas a un sofisticado entramado de instrumentos de control y manipulación social.

Otra figura que se carga con grandes culpas y es convertida en un chivo expiatorio recurrente a lo largo de siglos y siglos son los judíos. Como en muchas ocasiones eran excluidos de la mayoría de las profesiones que les podían permitir una subsistencia normal, no les quedaba otro remedio que trabajar en lo único que los cristianos y musulmanes no querían y no era otra cosa que profesiones relacionadas con el uso del intelecto y de los negocios. Estas ocupaciones eran muy mal vistas porque se apartaban de los conocimientos de la Biblia y del Corán.

Así que, lo que empezó como odio hacia los judíos por haber sido los supuestos causantes de la muerte de Cristo se fue extendiendo a lo largo del tiempo creándose un chivo expiatorio recurrente a quien echarle la culpa en todos los periodos de crisis de cualquier tipo a lo largo de los últimos mil años.

Otro caso de chivo expiatorio, pero en este caso moderno, son los anarquistas para los marxistas. Ya Marx le echó la culpa del fracaso de la I internacional a Bakunin por no plegarse éste a sus ideas. No aceptaban el modelo de comunismo que pregonaba Marx; un modelo autoritario en el que las decisiones eran impulsadas por una autodenominada vanguardia. Los anarquistas al no aceptar este modelo fueron considerados los traidores de la revolución comunista en ciernes y fueron convertidos mas tarde, durante la revolución soviética en los chivos expiatorios. Tal cosa se puede comprobar en los sucesos ocurridos en Ucrania en 1921 o en España en 1937. Mas tarde los hechos que fueron ocurriendo en todo el bloque soviético terminarían por dar la razón a los anarquistas en sus criticas al modelo marxista.

Para terminar solo resumir el porqué la sociedad necesita de chivos expiatorios:

a) Porque ante sucesos complejos, crisis económicas, epidemias o catástrofes naturales que requieren de una explicación compleja para la cual la población no tiene la preparación intelectual suficiente para poder comprenderla bien (por la mala fe de las autoridades correspondientes para poder controlarlos mejor o por su propia comodidad ya que el saber es una tarea que conlleva su tiempo), siempre es mejor buscar una persona o grupo de personas a los cuales culpar del mal en cuestión.

b) Para ocultar las diferencias económicas y sociales y para que las personas de clase social baja no se subleven se crean chivos expiatorios como pueden ser las castas en el hinduismo. Aquí la formula es mas compleja y sofisticada porque recurre a todo una formulación filosófico-religiosa para obtener el poder de las castas dominantes sobre todas las demás de una manera jerarquizada.

c) Pero ante todo es el miedo a la libertad del cual nos habla Erick Fromm en un magnifico título del mismo nombre: “Miedo a la libertad” publicado en 1941. Pensar individualmente sin dogmas ni mitos que sustenten tus pensamientos va unido al ser libre pero tiene el gran precio de no poder contar con ninguna certeza ni comodidad intelectual. Todo son siempre posibilidades y probabilidades; no hay nada seguro al cien por cien. Esa manera de vivir y pensar da mucho miedo y es siempre más cómodo buscar personas, grupos o entidades que hagan ese trabajo por nosotros. Porque pensar por ti mismo en ocasiones te obliga a vivir de manera más aislada, y a nadie le gusta sentirse aislado; somos animales demasiado dependientes.

Para terminar, qué mejor que una cita del libro de Erick Fromm: "Nuestro fin será, por el contrario, el de mostrar que la estructura de la sociedad moderna afecta simultáneamente al hombre de dos maneras: por un lado, lo hace más independiente y más crítico, otorgándole una mayor confianza en sí mismo, y por otro, más solo, aislado y atemorizado. La comprensión del problema de la libertad en conjunto depende justamente de la capacidad de observar ambos lados del proceso sin perder de vista uno de ellos al ocuparse del otro."

Porque vivir en libertad no es culpar a los demás de los problemas que no son más que los síntomas que nos señalan las cosas que no están en armonía en las sociedades en las cuales vivimos.


José Vicente Moreno es miembro del Grupo Antimilitarista Tortuga

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  • La necesidad del chivo expiatorio

    8 de febrero 16:13
    Es muy mal artículo, Marx tiene toda la razón y no esos anarquistas de pacotilla que esperan que la revolución surja de forma espontanea. Te equivocas, la revolución tiene que ser creada por la vanguardia obrera en el seno del verdadero partido comunista.

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    • La necesidad del chivo expiatorio 9 de febrero 11:48
      Estoy de acuerdo es que es muy mal artículo, las obras de Marx contienen las grandes premisas que nos llevaron al triunfo de la revolución comunista en 1917 en Rusia. Solo siguiendo sus enseñanzas complementadas por las del genial Lenin, puede el pueblo obrero otra vez librarse del yugo de capitalismo opresor.

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