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La mujer en el franquismo

Miércoles.3 de noviembre de 2004 93122 visitas - 6 comentario(s)
Foro Los Genoveses #TITRE

Josetxu

INTRODUCCIÓN AL FRANQUISMO

Definición del Franquismo

Entendemos por franquismo el periodo de tiempo en el que dirigió el país el general Franco, así como su propio régimen político. Desde la guerra civil, nadie dudó que si ganaba este bando se rompería totalmente con el republicanismo existente.


Evolución del franquismo

Las primeras instituciones creadas desde el gobierno para la España "nacional", rebelaban una ruptura con el pasado republicano, y fueron creadas en plena Guerra Civil: La Junta de Defensa Nacional (julio-octubre 1936), Junta Técnica de Estado (octubre 1936- enero 1938) que sería el primer germen de gobierno dirigido por Franco. Su creador gustó en repetir una y otra vez que su nueva dirección era una democracia orgánica, cuando en realidad pasó por distintas fases entre ellas la de dictadura personal.

En cualquier caso se fundó un régimen sin ningún carácter democrático. No sólo por su origen fue un mandato antidemocrático (recordemos que fue fundado durante una Guerra civil), sino también por la forma de dirigirlo por parte de su máximo dirigente. Bajo el mando personal del caudillo no había partidos políticos, ni partición de poderes, ni siquiera libertades. La ideología franquista se caracterizaba por su oposición al liberalismo, comunismo y republicanismo. Además era favorable al nacionalismo, por su concepción jerárquica y autoritaria. Por ultimo presumía de ser nacionalcatolicista. Después de la guerra se integraron nuevos factores que harían al régimen franquista más similar a los nacionalismos italianos y alemanes. Estos serían, una nueva educación y un cambio en la estructura social, las cuales tendrían efecto hasta la época de los 60.

Hasta el final del franquismo se defendió a ultranza la trama ideológica de los llamados principios del Movimiento: unidad e integridad de la patria, confesionalidad del Estado, la monarquía tradicional como forma de gobierno (aunque en la práctica no apareció la figura del monarca) y el corporativismo que defendía la representatividad a través del municipio, el sindicato nacional (nacionalsindicalismo, algo que también haría Hitler) y la familia.

El franquismo se acercó algo al constitucionalismo pero de una forma peculiar. Formó lo que se denominó la Ley Orgánica que se culminó en 1967 con las siete Leyes Fundamentales: el Fuero del Trabajo (marzo de 1938), la Ley Constitutiva de las Cortes Españolas (julio de 1942), Fuero de los Españoles (julio 1945), ley del Referéndum Nacional (octubre de 1945) la ley de Sucesión de Jefatura del Estado (julio de 1947), Ley de Principios Fundamentales del Movimiento Nacional (mayo de 1958) y la ya citada Ley Orgánica del Estado.

En 1969 se proclamó el heredero al trono tras la muerte de Franco, a titulo de rey, en una monarquía instaurada. Este acontecimiento hizo que se instaurase una monarquía parlamentaria a manos del nieto de Alfonso XIII, Juan Carlos I, poniendo de manifiesto que no podría haber "un franquismo sin Franco". El proceso posterior se conoce como la Transición a la Democracia.

Pero todo este proceso no fue tan sencillo. En más de una ocasión se tropezó con los llamados inmovilistas (falangistas ortodoxos) y los conocidos aperturistas, en cuestiones como la Jefatura del Estado, la aceptación de los países de órbita soviética, el asociacionismo en defensa de los trabajadores, en definitiva, en el posible camino hacia la democracia.

Posiciones ante el franquismo

Un amplio sector del pueblo aceptó el franquismo, al menos, en sus dos primeras décadas, pero siempre como un mal menor tras una cruenta guerra civil. La oposición política en los primeros años estuvo a cargo de las guerrillas, que actuaron en zonas del territorio español, así como de la oposición democrática en el exilio (republicanos, monárquicos, seguidores De Juan de Borbón y Battemberg, padre del rey actual, socialistas y comunistas)cuyo punto álgido fue el Congreso de 1962.

A todo esto deben unirse huelgas y conflictos laborales (CCOO, recién fundado, consiguió integrarse en instituciones autorizadas mientras que UGT luchaba en clandestinidad) y estudiantiles (SEU). En último tramo estarían las actuaciones de grupos ligados a la Iglesia Católica que marcaron distancias con el Concilio del Vaticano II (1962-1965), después del régimen. Tampoco debemos olvidar la labor de los grupos terroristas independentistas vascos como ETA. Pero este organismo opositor fue a la postre débil y no consiguió vencer al régimen, el cual actuó con dureza a la hora de reprimirlo.

Los que apoyaron al régimen franquista fueron fundamentalmente los grupos militares, los monárquicos, falangistas, católicos y tecnócratas. Salvo en estos dos últimos gabinetes (presididos por Luis Carrero Blanco desde junio a diciembre de 1973 y por Carlos Arias Navarro que sustituyó a este tras su asesinato a manos de ETA) todos tuvieron como presidente a Franco, el cual dio una apariencia de falso pluralismo cuando en realidad no se reconocía a ningún partido político.

Las Relaciones Exteriores

Otro tanto ocurrió con las Relaciones Exteriores. El franquismo consiguió superar el aislamiento internacional al que estuvo sometido, durante la época de los años 40, por haber mantenido, bajo la neutralidad de la II Guerra Mundial, una "rara"amistad con las potencias del Eje. Por eso en un primer momento quedó excluida de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) creada en 1945. La Guerra Fría modificó el panorama y obligó a aceptar la situación de España. Los pilares de esta modificación se plantaron con el Concordato de la Santa Sede y de los pactos económicos y militares con EEUU.

En 1955 España ingresó en la ONU, si bien antes lo había hecho en otras organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud, La UNESCO, y la Oraganización Internacional del Trabajo. Desde finales de 1969, coincidiendo con la llegada al Ministerio de Asuntos Exteriores del tecnócrata Gregorio López Bravo, la diplomacia española inició una apertura hacia los países del entorno soviético, en un principio con carácter comercial y más tarde en forma de relaciones diplomáticas plenas.

Respecto a Latinoamérica los partidos se dividieron según la visión que tenían del conflicto de la Guerra Civil. México (presidido durante años por Lázaro Cárdenas) siempre mantuvo una posición republicana, incluso después de la muerte de Franco y las consecuentes elecciones de 1977, los demás países latinoamericanos fueron aceptando uno a uno la dictadura y el régimen franquista, poniéndose así de lado del Caudillo. Franco, por su parte, encontró apoyo en los autoritarios gobernantes de Latinoamérica de todas las épocas: del argentino Juan Domingo Perón, del dominicano Rafael Leónidas Trujillo o del chileno Augusto Pinochet.

Además se mantenían buenas relaciones con los países musulmanes expresadas en las frecuentes visitas de los jefes de Estado de Arabia Saudí, Jordania, Irán, Irak y Egipto. Cabe añadir el reconocimiento español a la independencia de países como Guinea Ecuatorial.

En el ocaso del franquismo (1975) el marroquí Hasan II organizó la Marcha Verde sobre el territorio del Sáhara Español, lo que supuso abandonar este en manos de Marruecos y Mauritania.

Economía y política económica

Estos dos sectores sufrieron una curiosa evolución durante los cuarenta años de régimen franquista:

El primer periodo, transcurrido desde 1939 hasta 1951, fue una etapa de autarquía que acusó los efectos de las guerras civil y mundial. Durante ese primer periodo España experimentó una auténtica depresión que contrastaba con la recuperación europea, que había sido lograda por la ayuda que prestó el Plan Marshall y de la cual no disfrutó el país gobernado por Franco.

La década de 1950 actuó como bisagra en la que se produjo un crecimiento debido a la liberalización, la mejora de las relaciones exteriores y los ingresos procedentes del turismo y los numerosos emigrantes. La década de 1960 fue una década de expansión que había dado comienzo con el Plan de Estabilización de 1959 y continuó hasta 1973, respondiendo, en cierto modo, al esquema propuesto por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE): energía barata, precios favorables en alimentos y materias primas, reservas de mano de obra barata procedente del sector primario, aumento de la población activa y expansión del mercado internacional

Censura del régimen franquista

Aquí recogemos uno de los textos de una feminista española en el cual nos habla de la censura que ejercía el régimen de Franco en todo lo referente a la moral sexual relacionada a su vez con el trato y la educación de las mujeres. También nos habla de las represiones sufridas por quienes incumplían las normas:


"Queremos una España faldicorta"
, había dicho Jose Antonio Primo de Rivera: su hermana le puso pololos. La sección Femenina hizo una labor importante: llevó bibliotecas a los pueblos, máquinas de coser y músicos que recogieran el viejo folclore perdido. Pero todo bajo el pensamiento de Santa Teresa, Isabel la Católica y Pilar Primo. En una tribuna de la calle de Alcalá, las gentes del teatro que habían quedado en Madrid vieron desfilar a las tropas vencedoras: Benavente, Miguel de Molina, levantan el brazo. No les sirvió. A Miguel de Molina le apalearon unos señoritos falangistas con cargo oficial y se fue al exilio; a Benavente le prohibieron el nombre, pero no estrenar. Esto se debía a que las autoridades teatrales decidieron no castigarle, pero las de la censura de la prensa (Juan Aparicio), sí. En las carteleras, en las puertas de los teatros, se anunciaban sus estrenos y se decía: "Por el autor de la Malquerida" o, "Por nuestro premio nobel". Pero el teatro lo empezaron a dominar Pemán, los Quintero, los Machad,..., y surgieron varios zafios, o resucitaron: Adolfo Torrado, Leandro Navarro, José de Lucio...Después vendría la llamada generación del 27 del teatro: López Rubio, Joaquin Calvo Sotelo, Ruiz Iriarte: como seguidores de Mihura, de Casona y algo benaventinos. Teatro de evasión. Y las folclóricas. Algunas venían de antes (¡Pastora Imperio!), otras comenzaron entonces su carrera Carmen Sevilla, Lola Flores y Paquita Rico... La del régimen: Concha Piquer, para quien se había medio matado, echado de España, a Miguel de Molina. Sin embargo, una de sus canciones se convirtió en el lema de la nostalgia y la libertad de un par de generaciones jóvenes: Tatuaje.

Se podría llegar a un acuerdo con la dama o damita enlutada de los boleros (cuando vino a cantarlos Elvira Ríos, quizá lo mejor del mundo -¿o sería mejor Toña la Negra?- sólo podían acudir los ricos), ¿pero donde ir? No a su casa, con familia, o con huéspedes (la otra fuente de los vencidos en Madrid: alojar a los vencedores en pensiones improvisadas); no a un hotel, donde era absolutamente imposible: al casarse, el cura extendía un certificado de matrimonio de urgencia para que los hoteleros admitiesen a la pareja; pero la censura impedía en las notas de sociedad, la mención antes clásica de "...los recién casados salieron de viaje de bodas a..." porque el lector, inmediatamente, se imaginaba "que estarían haciendo": pornografía (la palabra piernas estuvo prohibida por sicalíptica, durante mucho tiempo, hasta en las crónicas de fútbol se hablaba de las extremidades). Había algunos lugares semiclandestinos. Caros. Doña Fermina, en la calle Luchana, tenía una habitación barata, pero con un inconveniente: por el centro de ella pasaba el ascensor de la casa.

Bueno, había chicas libres: lo habían sido antes, tenían la educación que le daba el feminismo de Hildegard, o de Federica Montseny y los anarquistas, pero su situación era bastante complicada. Naturalmente, no podían ir a esas casas: quedarían marcadas. Ni a los reservados de algunos restaurantes. Los palcos de los cines comenzaron a estar vigilados. Había los grandes besos, las grandes manipulaciones, en las últimas filas de los cines: pero podía aparecer el acomodador, enfocar la linterna y mostrar al señor que lo acompañaba: policía (en cada local solía haber una gente de servicio). Sólo costaba una multa. Y, lo peor: una nota en los periódicos con el título de multados por cometer actos inmorales en los cines, y los nombres del chico y la chica. A alguna le costó ser expulsada de su casa. Al chico le felicitaban sus compañeros: pero en los colegios de curas o frailes se podía llegar a la expulsión.

"Guapo di que soy tu novia", decía pronto, en la noche, una chica que se agarraba al brazo de un hombre que pasaba por la Gran Vía: para burlar la redada de la policía. A las prostitutas las pelaban, las llevaban a un campo de concentración y, según ellas, no dejaban de violarlas. También dependía de quien saliera valedor por ellas o por ellos: para los homosexuales había un campo; creo recordar en Anclares de oca estaba dividido para hombres y mujeres. Por la moral. Muchos, generalmente intelectuales, huyeron de España por ese motivo. Incluso un biógrafo de José Antonio Primo; quizá enamorado de él en silencio.

Estaban la Casa de Campo, la carretera de Castilla, más moratances que ahora (cuidado con la de El Pardo: el camino hacia Franco estaba vigilado), se podía llevar a la novia, aunque ella, como el cordero hacia el altar de sacrificio. La policía tenía perros adiestrados al olor sexual: olfateaban, corrían silenciosos y sólo ladraban cuando tenían bajo sus patas a la pareja horrorosa, pecadora: inmovilizados, eran fotografiados por el flash de los guardias, que avisaban a los familiares con la foto ya revelada y se la mostraban: no había más delito que la multa y el deshonor. Para los casados, tenían preparada una denuncia escrita y, cuando llegaba el cónyuge que no sabía por qué su pareja estaba detenida, le mostraban la foto y le ponían delante la denuncia para que firmase: el adulterio era sólo perseguible a petición de la parte (en algunas épocas, comportaba pena de siete años de prisión. El adulterio entró en el Código Penal en mayo de 1942.

Y cuando se denunciaba al cónyuge, aunque no se le denunciase o se retirase la acusación, ¿qué hacer?. El divorcio había sido derogado en toda España (25-11-39), al mismo tiempo que el matrimonio civil: con efecto retroactivo. En la zona franquista ya habían purgado o arreglado su situación los que estaban en esas condiciones: al invadir la zona republicana, todos los matrimonios de guerra, los civiles de la Republica y todos los divorcios quedaban, simplemente, como no existentes (al igual que el dinero y las cuentas corrientes bancarias de la guerra civil, al igual que los títulos académicos: habían dejado de existir). Habían tenido hijos: de repente se convertían, de legítimos, en naturales o adulterinos, o de padres desconocidos. >>

INTRODUCCIÓN Y ANTECEDENTES AL FEMINISMO

Las mujeres: el proletariado del siglo XX. El movimiento feminista.

Con ocasión de la falta de mano de obra masculina producida por enfrentamientos bélicos del siglo XX, la mujer, el verdadero proletariado para muchos historiadores, se fue progresivamente incorporando al mundo del trabajo, rompiendo uno de los estereotipos míticos del ideal burgués que tenía asignado un papel totalmente secundario y conservador a las féminas europeas. Una vez roto el cerco trabajador, las mujeres lucharon por conseguir la equiparación jurídica y política con sus congéneres masculinos. Los orígenes del movimiento feminista se centraron, precisamente, en la extensión del sufragio universal masculino a uno verdaderamente universal; la II República española fue una de las pioneras en la concesión de dicha propuesta, pero luego su fatal destino impidió su extensión. Aunque el fenómeno ha sufrido brutales y constantes regresiones, se puede decir que durante el siglo XX las mujeres han conseguido tanto la igualdad jurídica como la equiparación sufragista, en teoría, pues para que sea un hecho real aún queda vencer las ridículas costumbres instaladas en el pensamiento de algunos europeos y europeas a través de los tiempos. Las teóricas conquistas del Estado de Bienestar han sido hechas durante todo el siglo XX, gracias al trabajo no remunerado de las mujeres, bien sea en el propio hogar, bien sea en labores caritativas o humanitarias. Dicho volumen, si se tuviese que expresar en términos económicos, alcanzaría en algunos países hasta un 40% de la renta nacional, lo que da plenos poderes a las mujeres para que su lucha por la igualdad fuera ( y siga siendo) uno de los factores de conflicto social más importantes durante todo el siglo XX.

Definición de Feminismo

Movimiento político que implica la lucha por la liberación de las mujeres de su sometimiento por las estructuras sociales, políticas y simbólicas del patriarcado. El feminismo ha supuesto el cuestionamiento de las instituciones y tradiciones fundacionales del patriarcado a través de un largo proceso histórico de concienciación femenina y lucha política.

Antecedentes del feminismo

La Historia Tradicional, escrita por y para hombres, silenció la voz de las mujeres o las relegó al orden de excepcionalidad cuando algunas de ellas escribieron y pensaron para denunciar, de forma más o menos explícita, su sometimiento o su sentimiento de superioridad respecto a la civilización patriarcal. Desde el siglo XV, algunas de estas mujeres "excepcionales" elevaron la voz para expresar su rechazo a las tradiciones que sustentaban la inferioridad femenina y la convivencia de la subordinación de las mujeres a los varones.

LA MUJER ESPAÑOLA DE LA TRADICIÓN A LA MODERNIDAD

La evolución ideológica del feminismo en España

En el plano ideológico tiene claras raíces ilustradas representando una radicalización de las consignas y los planteamientos ilustrados en España.

Se desata una polémica en torno a la obra del Padre Feijóo, que no es más que "una defensa moral" para continuar el debate sobre los vicios y virtudes de las mujeres. Para las feministas su lucha no se trata sólo de reivindicar derechos, sino también de justificar virtudes.

En España se critica la falta de implantación del feminismo burgués. Afirman que si sólo hubiera mujeres ricas no existiría dicho movimiento, por lo que se deduce que este pertenece a las trabajadoras, a la clase media y a la obrera.

El incipiente feminismo español queda truncado con la llegada de la guerra civil, en el marco de una ideología conservadora y la Falange de retorno de la mujer al hogar. La situación tan sólo comenzó a cambiar cuando en 1963 con el Plan de Desarrollo, la demanda de mano de obra se amplió hasta el punto de reclamar población femenina. Este hecho promovió la redefinición del papel de la mujer al incorporarse al mundo laboral, lo que a su vez hizo que se introdujeran tímidas reformas legislativas. Éstas significaron una mínima liberalización de las costumbres.

En el relanzamiento del debate acerca de la mujer en España tuvieron incidencia estudios que se habían realizado en otros países por el mismo movimiento. De ellos, se podía entender, según un grupo de psicoanalistas, que las mujeres que trabajaban dentro y fuera de casa se preocupaban más de la cultura y de los problemas sociales y que sus hijos solían ser buenos estudiantes. Todo ello hacía que su salud mental estuviera en mejor estado que la de aquellas mujeres que pasaban su tiempo en el ámbito doméstico, cuya única inquietud era hacer una "súper limpieza" o "un orden maniático".

Se habla también de un terrorismo ejercido contra las mujeres. Las ciencias sociales y humanas y la educación religiosa y conservadora que habían recibido, las había marginado y encasillado en un papel determinado a lo largo de la Historia. La prioridad de las mujeres era liberarse de todo esto, para después preocuparse por los problemas de la opresión sexual a la que estaban sometidas.

A finales de los años 60 y principios de los 70, comienza la proliferación de interesantes trabajos acerca de la situación actual de la mujer, su nivel de conciencia, etc. En 1967 se realizó una encuesta que se publicó bajo el nombre de "Habla la mujer". En ella se ponía de manifiesto el profundo conformismo, el bloqueo, la autocensura, etc., a los que estaba sumida la mujer.

A través de diversos estudios y publicaciones en años sucesivos, se intenta recuperar la identidad del feminismo español y recomponer su plataforma socialista. En este resurgimiento no faltan feministas anarquistas.

Las mujeres empiezan a darse cuenta de que en el movimiento feminista habían sido predominantemente hombres y organizaciones masculinas los que habían hecho tomar conciencia de los problemas de desigualdad entre sexos. Es entonces cuando comienzan a nacer las organizaciones feministas propiamente dichas.

Las jornadas del 75 y las jornadas de Granada

El Año Internacional de la Mujer representó la trivialización de los problemas del sexo femenino. Se celebraron en Madrid las Primeras Jornadas Nacionales por la Liberación de la Mujer, a las que le siguieron las del 76 en Barcelona, (las llamadas Jornades Catalanas de la Dona). Aquí se puede decir que surgen dos tendencias radicales: una que considera a hombres y mujeres colectivos antagónicos, que se enfrentan en la sociedad, y otra que tan sólo los diferencia por sus funciones reproductoras, constituyéndolos en clases sexuales (o sociales según el modelo marxista, puesto que mantienen una relación de producción. Las mujeres forman una clase social explotada por los hombres, que se benefician de su trabajo en el ámbito doméstico mediante el contrato matrimonial).

Control de la natalidad

La ciencia ha avanzado velozmente desde 1960. Los nuevos inventos y descubrimientos se han extendido de manera vertiginosa. Una de las innovaciones más relevantes ha sido la distribución de la píldora. Este método anticonceptivo tuvo consecuencias inmediatas en los ritos sociales del acto sexual, la educación del sexo femenino, las relaciones establecidas entre los sexos, la relación madre-hijo voluntaria y libremente elegido, etc.

La mujer española ha participado mayoritariamente como consumidora en lo que se refiere al proceso científico. Esta desigualdad en la participación cultural no se daba sólo nuestro país, sino también en otros países mucho más desarrollados y con sistemas educativos menos discriminatorios. Sin duda, lo importante es que la ciencia ha abierto nuevas perspectivas en la vida de las mujeres. Les ha dado la posibilidad de ser más felices, puesto que se ha pasado de estar destinadas a procrear de manera obligatoria y educar a los hijos, a poder elegir su número y el momento en el cual desean tenerlos. Se ha pasado de ser dependiente de la maternidad, a poder programarla y a hacer que la maternidad dependa de la mujer. Se ha pasado de la inferioridad legal, social y psicológica a plantear relaciones de igualdad entre adultos.

La española de los años sesenta vive en una sociedad en la que no se pueden tomar demasiadas decisiones libremente, ya que son la Iglesia y el Estado quienes determinan en nombre del pueblo.

Cuando ya en el mundo se había planteado la necesidad de planificar y controlar los nacimientos, debido a la toma de conciencia de los problemas de superpoblación, en España se seguía premiando a las familias numerosas y la Iglesia continuaba adoctrinando sobre "criar y tener a todos los hijos que Dios te mande". Además de fomentar la procreación, el Estado castigaba a las parejas que utilizaran algún método anticonceptivo (artículo 416 del Código Civil). A pesar de ello, el descenso de la natalidad obligó a pensar que las familias se planificaban.

Los métodos anticonceptivos empleados variaban según la zona geográfica y el nivel cultural. Los españoles del campo y de las áreas más pobres de las grandes ciudades recurrían al coito interrumpido. No producía alteraciones físicas graves en la salud de quien lo practicaba y no conllevaba ningún coste, por lo que sólo era necesaria fuerza de voluntad por parte de hombre. En el caso de las mujeres, su uso continuado generaba desarreglos nerviosos graves, además de llevar a la pareja a una falta de comunicación y de entendimiento total, lo que desembocaba en peleas y desavenencias conyugales. No obstante, las españolas y españoles consideraban que este era el precio que había que pagar por no traer más hijos al mundo. Las clases más afortunadas económicamente y más cultas utilizaban el método Ogino. Este exigía unos conocimientos de la fisiología femenina y del ciclo menstrual. Evidentemente, no es en absoluto seguro puesto que la ovulación depende tanto de factores psicológicos como fisiológicos. Este método exige grandes periodos de abstinencia sexual (10 ó 12 días por ciclo) y relegaba las relaciones sexuales a algo muy frío y poco espontáneo.

También se empleaban métodos barrera como el preservativo, que eran vendidos en farmacias de las grandes ciudades, aunque existían farmacéuticos que "no vendían esas porquerías", pero su distribución no llegaba a los pueblos. Sin embargo, había redes de venta y se podían adquirir en lugares como quioscos callejeros, el Rastro, puestos de pipas, etc. El porcentaje del 20% de fallos como método anticonceptivo, era superado en la práctica por el uso excesivo de un mismo preservativo.

Cabe destacar que diversos sectores que se definían como científicos confundían de forma sistemática, a la hora de la divulgación, prejuicios de índole religiosa, política o social con la píldora, el aborto o el dispositivo intrauterino (DIU).

Ante esta situación, a finales de los sesenta, surge un interés por mujeres de las grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Bilbao por temas relacionados con la sexualidad. Se empieza a hablar de otros métodos anticonceptivos y se va ensanchando el círculo a nivel de información. La clase médica conocía los adelantos científicos de anticoncepción, pero se guardaba estos conocimientos para sus consultas o para explicarlos desde sus clases. Por ejemplo, los anovulatorios eran recetados sólo a mujeres que presentaban desarreglos en su menstruación, pero no se les informaba de que impedían la salida del óvulo del ovario, por lo que desconocían que evitaba el embarazo, dándose casos de mujeres que, mientras los tomaban, continuaban practicando el coitus interruptus o usando el preservativo.

Con el trabajo de grupos de las mujeres se iba consiguiendo informar más a la población. El problema surgía a la hora de conseguir estos productos, puesto que estaban prohibidos por la ley. Así, se origina un mercado negro de anovulatorios, se roban talonarios de recetas en las consultas médicas y de hospitales, se encargan a amigos que salen al extranjero, se intentan conseguir en farmacias sin receta médica, etc. Pronto hubo una red de distribución de estos productos que eran tomados por las mujeres sin control alguno y sin realizar las pruebas requeridas antes de comenzar su utilización (análisis de sangre, orina, pruebas hepáticas, citología vaginal, revisiones periódicas, etc.). Las mujeres que empleaban este método y lo habían conseguido de forma clandestina, se enfrentaban, por un lado, a los posibles riesgos que conlleva tomar una medicación sin la supervisión de un especialista, y por otro, tenían que luchar contra los prejuicios morales y religiosos. Además debían superar los temores que vertían los médicos en sus informaciones en periódicos y en la radio, sobre las graves consecuencias que este método producía no sólo en las mujeres que los tomaban sino también en su descendencia.

La ocultación de los adelantos científicos por parte de la Iglesia y el Estado, no se centraba sólo en los métodos anticonceptivos, sino que se extendía a otros campos. Esto ocurría, por ejemplo, con el tema de la preparación del parto, que algunos, (bastantes), consideraban como pecado, ya que según Dios le dijo a Eva: "parirás a tus hijos con dolor", esto significaba contradecir su voluntad.

En España, el método de preparación al parto comenzó a utilizarse a finales de los sesenta. Consistía en dar una información a la gestante sobre cómo se producía el embarazo, el proceso de desarrollo del feto y los mecanismos del parto. Acercaba a la mujer al conocimiento del propio cuerpo y su funcionamiento y trataba de eliminar los tabúes que rodeaban al parto en nuestra sociedad y de convertirlo en algo sencillo y natural.

Se enseñaba a la mujer a relajarse y a respirar, lo que disminuía los riesgos a la hora del alumbramiento. Todo ello la ayudaba para que la experiencia de ser madre fuera positiva y vivida de forma consciente, en lugar de suponer algo traumático. Sin embargo esto significaba dar demasiados conocimientos a la mujer, por lo que no se hacía apenas propaganda sobre el tema. Este cursillo de preparación se llegó a impartir de manera gratuita en la Seguridad Social, pero no se daba información sobre su existencia.

Todo el trabajo realizado hasta aquellos momentos en la clandestinidad, comienza a surtir efecto y, en 1975, en Barcelona y Madrid, se piden dos cosas: la despenalización de los métodos anticonceptivos y la apertura de Centros de Planificación Familiar a cargo de la Seguridad Social

La educación

En la familia a las niñas se les regalan muñecas, escobas, todo tipo de utensilios para que se vayan entrenando a la vida futura, mientras que a sus hermanos les entregan coches, armas, etc. Pero también en la escuela, por si acaso la socialización por el juego no fuera bastante para identificarlas con su sexo y sus deberes, aparecen rasgos característicos y diferenciados para el trato con las niñas. La idea de lo que es natural en la mujer está tan profundamente marcado en la conducta social, que las profesoras que lo refuerzan ni siquiera caen en la cuenta de que lo están haciendo. Los propios padres (ambos) son partidarios de una educación más liberal para sus hijos varones. En cambio, para sus hijas piden que se les inculque una moral más estricta. Con respecto al planteamiento de una educación mixta surgen problemas porque de llevarse a cabo, habría que optar por uno de los modelos de enseñanza, (sin lugar a dudas el masculino) por lo que las niñas estarían en "terreno contrario". La idea de crear un nuevo sistema de educación que se encargue de formar personas, sin distinción de sexos, no convence, puesto que pone en peligro el dominio masculino.

Otro factor determinante son los libros escolares. Tienen una importancia muy grande en los primeros años de aprendizaje, puesto que forman en la mente infantil una imagen de como debe ser el mundo e influyen en la conformación de actitudes básicas. Analizando los libros de lectura de los niños españoles de la época, podemos observar que la mujer siempre aparece cosiendo, lavando o cocinando, ligada al marco doméstico. Si se la ve en la calle es porque ha salido a comprar o a llevar a los hijos al colegio. El hombre aparece realizando un trabajo en el exterior o en empresas. Los libros escolares desconocen la incorporación de la mujer al mundo laboral y muestran una imagen de la familia que no corresponde con la realidad. En la actualidad podemos decir que las relaciones entre hombres y mujeres y el papel de ésta en la sociedad han variado totalmente. Los libros de texto no se pueden calificar como sexistas, pero si se puede decir que en sus páginas se recoge muy poca información sobre lo que ha sido uno de los procesos revolucionarios más importantes en la Historia: la emancipación de la mujer. Tanto es así que el ya pasado siglo XX ha sido denominado: el siglo de las mujeres.


Evolución de los derechos de la mujer

La República. La Dictadura

Los logros obtenidos durante los años de la segunda República, quedaron totalmente negados exceptuando el derecho al voto obtenido por la diputada en Cortes Clara Campoamor, cuando al acabar la guerra civil se implantó la Dictadura en España. Entre los años sesenta y setenta se modificaron o se instauraron de nuevo algunas leyes que habían sido derrocadas. Aquí se citan algunas de ellas:

El mismo general Franco tuvo que volver sobre sus pasos y revisar un artículo del Código Penal, por el cual los padres y maridos tenían derecho a matar a sus hijas y esposas y los hombres que cometían adulterio con ellas.

Ley de derechos políticos profesionales y de trabajo de la mujer (15-7-1961): La asfixia económica y el desfase internacional que para el país suponía haber tomado ciertas medidas, entre ellas la de prohibir el acceso de la mujer a los cuerpos profesionales de más alto nivel, y principalmente el haber excluido a la casada del mundo del trabajo, dio lugar a que se dictase esta Ley, que entró en vigor el 1 de enero de 1962. Eliminó toda discriminación por razón de sexo (excepto en algunos campos tradicionalmente masculinos) y declaró la igualdad de salario. El único gran inconveniente de esta Ley, que parecía un paso enorme, era la necesidad de autorización marital para entrar en ella.

En el año 1971 María Telo funda la Asociación Española de Mujeres Juristas.

- Ley de 4 de julio de 1970: eliminó la posibilidad de que el padre pudiera dar a los hijos en adopción sin el consentimiento de la madre.

- Ley de 22 de julio de 1972: daba la oportunidad a las hijas mayores de edad pero menores de 25 años a abandonar la casa de los padres sin su permiso.


TRABAJO Y OPOSICIÓN POPULAR DE LAS MUJERES DURANTE LA DICTADURA FRANQUISTA

Este periodo tuvo unos cuarenta años de duración. La economía española creció, aunque esto no fue suficiente para que la dictadura no fuera criticada. El descontento en ciertas esferas de la sociedad se hizo patente, sobre todo, en los últimos años del régimen y marcó el inicio del camino a la democracia. Esto significaba, además, el comienzo de una etapa histórica: las mujeres y los hombres que mediante su trabajo y esfuerzo hicieron progresar a la España del momento, luchan contra el dictador, ya fuera separada o conjuntamente.

A continuación, se plantean las conclusiones obtenidas a partir de los estudios realizados sobre las trayectorias laborales y personales de un grupo de mujeres. En su mayoría proceden de zonas rurales del sur de España, y se trasladan a Madrid. Este es el segundo fenómeno de emigración campo-ciudad, que tuvo lugar en los sesenta, (el primero se produjo a finales de los cuarenta).

La dictadura franquista se presentó como un régimen muy autoritario, en el que imperaba el inmovilismo y el conservadurismo. Un sistema que influía fuertemente en las relaciones sociales, relegando a las mujeres al papel tradicional, el cual se mantuvo a lo largo de todo el periodo.

Durante los primeros años, en los cuales se sufrían las consecuencias de la guerra civil, el rol de la mujer fue definiéndose, cada vez más, como reproductora de la sociedad y subordinándola al hombre, puesto que se emitieron leyes que le prohibían ciertos trabajos, obligándola a centrarse en las tareas domésticas.

Entrados los años sesenta, en la época del desarrollismo, se necesitó mano de obra por lo que se incluyó a la mujer en el mundo laboral, con salarios mucho más bajos que los hombres. Esta ley promulgada en 1961 marca el principio de diversas leyes de índole similar, que sólo sirven para reafirmar la situación de represión a la que estaba sometida la mujer.

Las mujeres no fueron un sector unitario, estaban divididas por clases, por nivel cultural, laboral y por ser "derrotadas o triunfadoras". Se pueden establecer, aproximadamente, tres grupos de mujeres:

Integración y consenso: la mayoría de las mujeres se adaptó al papel que se le había designado, aceptando la integración del sistema capitalista que se estaba extendiendo en Europa y en la economía española

Independencia y presencia en la sociedad: existieron diversos núcleos que mediante sus acciones lograron ciertos avances. Estos se obtuvieron a través de instituciones u organizaciones, como las mujeres de Acción Católica, Congregaciones Marianas, movimientos apostólicos o las de la Sección Femenina, que tuvieron cierta importancia en la vida política. También las que adoptaron el modelo americano del cine o las que en los setenta encontraron cierta independencia por medio de la educación superior.

Las otras mujeres: entre ellas podemos distinguir a las "derrotadas", que fueron ajusticiadas por haberse mostrado partidarias de la República, las que pertenecían a la clase obrera, que vivían en la miseria fuertemente influidas por la Iglesia o las que participaron en la resistencia, luchando por la libertad de las mujeres.

El trabajo, estrategia de supervivencia e integración

En los años cuarenta y cincuenta se produjo una emigración masiva a la ciudad, en busca de una vida mejor. En las grandes urbes la población procedente del campo se instaló en la periferia creando barriadas marginales. A uno de ellos pertenece Palomeras (en Madrid). De él provienen las mujeres que van a ser objeto de estudio. Mediante sus testimonios nos transmiten cómo ha sido su vida, una difícil existencia marcada por el trabajo en casi todas las etapas : infancia, juventud, edad madura ... Sin embargo, esta dura situación laboral no fue utilizada solamente como medio de supervivencia sino también como instrumento para la integración.


Los años de la autarquía en el campo: hambre y miedo

El 16 de abril de 1939 había llegado en apariencia a la paz pero en la práctica eran tiempos de miseria y hambre para las clases populares mientras que los grupos dominantes volvieron a ser los que poseían riquezas.

Las hambrunas no estaban sólo provocadas por las malas cosechas sino por la economía intervenida establecida por el Estado. Para la obtención de comida se idearon diversos planes. Para conseguir dinero las mujeres tuvieron que desempeñar labores penosas y mal remuneradas o ni tan siquiera eso ya que, en muchas ocasiones, trabajaban en el ámbito familiar gratuitamente.


La ciudad y los años del desarrollismo

Durante los años cincuenta y sesenta se produce una gran emigración campo-ciudad. Mujeres y niñas llegan a las ciudades para servir en casas, en ocasiones, como costureras en algún taller de costura, a veces, en otro tipo de fábricas. Llegan a Madrid, en gran parte, solas y lo hacen para lograr unos ingresos económicos y traerse al resto de la familia. Es por ello que la mayoría entra de internas en casas para servicio. Otras, viudas o casadas sirven externamente. Cabe destacar que en algunas fábricas o tiendas, no aceptan a mujeres casadas. Hay varios tipos de trabajos dentro del sector de la costura para estas mujeres.Unas, trabajan cosiendo para tiendas desde sus casas, mientras atienden a su familia. Otras lo hacen en casas internas y algunas lo hacen en fábricas. De cualquier modo, estas mujeres tenían doble trabajo: el que ejercían dentro y fuera de sus hogares. Normalmente, cuando llegaban a Madrid solían casarse, aunque esto no evitaba el que siguieran trabajando. Se empiezan a formar barrios pobres de obreros, es en este momento cuando nacen algunos como el de Palomeras y tantos otros, compuestos de casas en condiciones decadentes. Estas se llamaron popularmente casitas bajas que a menudo carecían de servicios básicos como agua, luz, canalizaciones, comercios, colegios o transporte. Las mujeres llegaban a Madrid para realizar largas jornadas laborales ya que, como hemos dicho antes, recaía sobre ellas el peso de su trabajo además de las tareas de la casa y del campo con los animales. La vida laboral de estas mujeres desde que son pequeñas, tienen un marido enfermo o son viudas, se caracteriza por una gran movilidad: se mueven de trabajo en trabajo, sólo con la esperanza de encontrar una mejora en su situación económica, aunque la mayoría de las veces no lo consiguen. El trabajo en fábricas u oficinas se caracteriza por ser perecedero, ya que finaliza normalmente con el matrimonio. Las que continúan lo hacen por una necesidad económica muy fuerte. Vuelven a incorporarse al trabajo cuando los hijos son mayores, cuando muere el marido o éste se encuentra en paro o con jubilación anticipada. El abandono del trabajo también se produce por la sociedad en sí misma, por ser estrictamente patriarcal y, además, porque esta ideología conservadora atraviesa todas las clases y por ella se pensaba que el sitio de la mujer era la casa y la familia. Además la mujer de aquellos tiempos debía agudizar su creatividad para lograr calcular los gastos del mes, es decir, que era la administradora del hogar. Desde luego, la mujer fue un factor importante en el desarrollismo. Subordinadas y diferenciadas respecto al varón, la mano de obra femenina era más barata que la masculina. Se tendió a no reconocer el trabajo de la mujer en casa. Ellas mismas comenzaron a autodenominarse amas de casa.

De la supervivencia a la oposición y participación ciudadana

Los barrios obreros estaban totalmente marginados, alejados del centro de la ciudad, y por lo tanto del poder. Esta situación les hace tomar conciencia de que aunque pueden trabajar y comer, hay cosas que son injustas. Como ejemplo sus condiciones infrahumanas de vida, las cuales plantean una dinámica de conflictos que configura una conciencia social de lo que les está pasando. Se manifiesta un sentimiento de solidaridad y supervivencia en el ámbito cotidiano, se ayudan mutuamente en las labores más básicas. Más tarde nacerá una necesidad de defensa contra la represión y la marginalidad, se organizan y luchan contra el poder para obtener una vida digna. Se crean las primeras Asociaciones de Vecinos emprendidas por mujeres y hombres. Dentro de ellas existían grupos de mujeres que se interesaron por la cultura como medio de defensa y de independencia frente a los maridos y a los hijos. Pasaron de ser totalmente analfabetas a saber leer y escribir gracias a las nuevas instituciones llamadas Escuelas para Adultos. En ellas se culturizaban y podían defenderse mejor de la represión y la marginación.


LA MUJER EN EL PERIODISMO Y EL CINE

La potente ola del periodismo femenino

En el periodo de 1940 a 1980 el periodismo comenzó a atraer más al mundo femenino, de tal manera que el número de mujeres que se dedicaban a esta profesión creció espectacularmente, y, ya en los años 80 no era extraño oír una voz femenina al sintonizar la radio, prender la televisión o ver la firma de una mujer en un artículo periodístico. La primera en dirigir un periódico, aunque fuera por un corto periodo de meses, fue María Luz Morales, y el periódico fue La Vanguardia.

Desafortunadamente estos acontecimientos en los que una mujer está a cargo de una publicación han dejado de ser noticia ya que , no sólo hay mujeres que poseen altos cargos dentro de un periódico o una revista, sino que, hay multitud de mujeres que son imprescindibles dentro de ellos, porque, en muchos casos son las directoras.

Podríamos decir que en las décadas de los 60 y 70 destacan dos mujeres como emprendedoras, pues, han sido de las pocas que han dirigido diarios, lo cual hasta hoy en día sigue siendo extraño. Estas dos mujeres son Ángeles Massó como directora de Diario Femenino en 1968, y que posteriormente se convertiría en Mundo Diario, la otra mujer destacaría por haber llevado el timón de un periódico bastante conflictivo en nuestros tiempos dada en la situación en la que se encuentra el nacionalismo vasco en nuestro país, este diario es el diario Egin de San Sebastián y la mujer que lo llevó fue Mirentxu Purroy de enero del 79 a febrero del 80.

UNA MAREA CRECIENTE

Los datos facilitados por la Federación de Asociaciones de la Prensa revelan que, de 7500 afiliados, 5829 eran varones y 1671 eran mujeres de las cuales 1271 se inscribieron entre 1970 y 1981 y sólo cuatrocientas databan de años antes. Estas cifras no hacen más que revelarnos el escaso número de mujeres periodistas frente al de hombres y, por los años de afiliación deducimos la decaída del sistema franquista y la supresión que había anterior a la fecha de 1970, en la que el régimen franquista reprimía mucho más a las mujeres que a los hombres en determinadas acciones.

Por otra parte, también podemos ajudicar a estas cifras la creación en 1971 de la Facultad de Ciencias de la Información. Pues, aunque existía la Escuela Oficial de Periodismo desde 1941, esta, por su poca capacidad daba graduados con "cuentagotas". No obstante las matriculadas en la EOP eran periodistas de pura casta y eran relativamente avanzadas respecto a sus compañeras de años posteriores, pues debieron esforzarse mucho más para conseguirlo y, además se dedicaron enteramente a la difusión de la noticia, abarcando, en algunos casos, campos tan diversos como el de la poesía, el de teatro, la novela o lo meramente relativo a su profesión, el artículo periodístico, por lo que podríamos calificarlas de "mujeres todo terreno".


DEL CÍRCULO DOMÉSTICO A LAS CUMBRES DE JEFE DE ESTADO

Durante mucho tiempo la figura de la mujer periodista ha estado restringida al ámbito de la sección femenina de un publicación, los cuales trataban y tratan hoy en día, desde problemas mundanales hasta como vestir o maquillarse a la moda. Pero estas fronteras han ido desechándose, y de las secciones de moda, mucha mujeres escalaron a la crónica social y política.

LA MUJER EN EL CINE ESPAÑOL

Desde que Eduardo Jimeno presentara en Bilbao un "extraño artefacto" con el cual se conseguían tomar imágenes y rodar películas y el cual había sido exportado del extranjero, la mujer, en algunos casos ha sido burlada y desprestigiada como sexo débil en algunos largo o corto metrajes.

Durante el franquismo, la extendida misoginia entre la población masculina, hizo que la mujer se viera degradada en la mayoría de los papeles de cine. Por muy buenos que fueran los directores de aquella época siempre había algún relato referente al sexo débil que le desprestigiaba respecto al varón. La mujer, por lo habitual ocupaba siempre los mismos papeles, sin ofrecerle jamás alguno que tuviera profesión masculina de la época. E incluso en una gran parte de los títulos la <> de la película desarrollaba la prostitución en ella, aunque en España, se censurara la mayoría de las veces. Así podemos encontrar títulos como Yo soy Fulana de tal, Zorrita Martínez, Fulanita y sus Menganos, La mujer es cosa de hombres, La querida, niñas...al salón, y casi todas son de la época de los 60 y 70.

Así las estrellas de cine, (como en algunos casos actuales) no eran seleccionadas por sus dotes de interpretación, sino que provenían de concursos de belleza o eran vedettes, lo que reduce a la selección a las medidas esculturales que poseía cada mujer. Tampoco se exigía muchas dotes interpretativas, pues más que el guión lo que más interesaba eran los centímetros de piel que enseñaba la protagonista.

De no pertenecer al sector de la hermosura, las actrices, a menudo, tenían que enfrentarse a los papeles de servidoras del hogar. Por ejemplo se dio en actrices como Florinda chico, Rafaela Aparicio, esta última no se libró del delantal y el plumero hasta que Carlos Saura le dio el papel en Mamá cumple cien años, la otra actriz, Florinda Chico no se lo quitó ni siquiera en la tercera edad, pues hace poco, pudimos disfrutar de su interpretación en La Casa de los Líos, una serie de Antena 3 en la que compartía reparto junto a actores como Arturo Fernández y Lola Herrera y en la que desencadenaba el papel de "la Toñi", la sirvienta de una familia de clase media-alta. Las demás, las que no poseían esa gracia especial o no tenían la cualidad de la hermosura engordaban las listas del paro.

En el periodo de 1960 a 1975 destacaron cuatro españolas dedicadas a la industria del cine. Alguna de ellas empezó como actriz para después realizar sus propios largometrajes. Estas grandes directoras a las cuales nos referimos son: Ana Mariscal, Josefina Molina, Cecilia Bartolomé y, quizás la más conocida por todos Pilar Miró. Todas ellas triunfaron de manera diferente a sus contemporáneas. Fueron mujeres luchadoras (aunque hubo, por supuesto, más mujeres que lucharon y fueron directoras), se resistieron al comercio de los centímetros de piel, y, desde su posición lucharon contra la discriminación realizando sus propias películas alejadas del género que triunfaba en aquella época.

Y, hasta en el momento actual podemos denotar una presencia en el cine de la mujer, ya sea como actriz, o como maquilladora o peluquera, pero como guionistas y productoras, y aún menos directoras, son pocas las conocidas o mencionadas.

La publicidad y la televisión ha abierto muchas puertas a las mujeres españolas, pues, afortunadamente, hay muchas publicistas o realizadoras.

CRONOLOGÍA

- 1958 Reformas legales en el Código Civil

- 1958-1961 Periodo en el que se introducen reformas con la intención de mejorar la economía española y se introduce a la mujer en el mundo laboral.

- 1959 Plan de Estabilización, revisión de la política económica.

- 1961 Presentación ante las Cortes de la Ley sobre Derechos Políticos, Profesionales y Laborales de la Mujer, la cual se aprueba ese mismo año en el Primer Congreso Sindical.

- 1963 Plan de Desarrollo, revisión de la política económica.

- 1965 Se publica en España La mística de la feminidad de Betty Friedman, cuya obra es una de las primeras fuentes de inspiración del Movimiento para la Liberación de la Mujer.
- Se admite a las mujeres en las carreras judiciales y fiscales.

- 1967 Se ratifica el principio de salario igual a igual trabajo.

- 1969 Según las estadísticas el número de chicas con respecto a chicos decrece en los
niveles de educación superior.

- 1970 Se le permite a la mujer casada seguir trabajando después de contraer matrimonio.
- La Sección Femenina crea una nueva sección, Formación y Promoción de la Mujer, la cual organiza un Congreso Internacional de Mujeres en Madrid.

- 1971 La revista Triunfo es secuestrada por publicar artículos en los que abogaban por el divorcio.


CONCLUSIÓN

De este trabajo hemos llegado a la terrible conclusión que la dictadura franquista sometió a la mujer de tal manera que no osó expresar su opinión, adoptando un a posición conformista. Fue alrededor de los años 60-70, coincidiendo con el declive de la dictadura, cuando la mujer decidió alzar su voz, aunque siempre siguiendo la sombra masculina en todas sus decisiones. Por ello podemos decir que el feminismo español no fue realizado en su totalidad por la mujer.

En la actualidad las mujeres que lucharon por sus derechos, yendo en contra de la represión en la época franquista, nos han dejado un camino muy fácil pero del que falta recorrer el tramo final. A nuestro parecer, si alcanzamos nuestra meta, es posible que todo de un giro de 180º y que sea la mujer quien tome el papel dominante.

Para que esto no suceda debemos recurrir a la vieja frase de: "En la medida justa está la virtud".

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  • > La mujer en el franquismo

    1ro de mayo de 2005 21:14, por Lucia

    El articulo es informativo, pero no deja de asombrarme la utilizacion de las palabras y el uso tan versatil del poder de conviccion. Mi abuela sufrio en el franquismo pero tuvo hijOS. Si estuviese viva podria argumentar que la IGUALDAD ES LO JUSTO en discrepancia con su ultima frase: "nuestra meta, es posible que todo de un giro de 180º y que sea la mujer quien tome el papel dominante."
    De veras eso les parece tolerancia?

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    • > La mujer en el franquismo

      7 de mayo de 2009 02:22

      Ya se sabe como es esta gente...
      Revanchismo, revanchismo, revanchismo y más revanchismo.
      Por si no os habíais dado cuenta Franco hace mucho que murió y las cosas son ya muy diferentes.
      No me parece en absoluto justificable esa última frase...ya sólo falta decir: "Ahora las mujeres esclavizaremos a los hombres y les daremos latigazos". Igualdad es igualdad y el feminismo no lo es, el feminismo es lo mismo que el machismo, igual de malo.

      Claro que ¿Qué se puede esperar de una web anti-militarista? ¿También sois anti-policiales? ¿y anti-dinero?
      Lo único que sois es anti-realidad

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      • > La mujer en el franquismo

        3 de enero de 2010 13:35

        nose si os habreis dado cuenta de la ultima frase, la cual dice, en la medida justa está la virtud. Con ello no están queriendo decir que esclavicemos a los hombres, sino que podamos llegar al mismo grado de igualdad, que hoy en día no nos encncontramos, auque las cosas hayan cambiado mucho sigue habiendo superioridad por parte de los hombres, porque es el sentimiento machista de muchos de ellos el que nos impide evolucionar en mayor grado a las mujeres.
        Asique me gustaria que antes de sacar ese tipo de conclusiones, se lea bien lo q se ha querido decir

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    • > La mujer en el franquismo

      14 de marzo de 2010 13:22

      No es verdad que sea la última frase la que Vd. comenta, sino otra radicalmente distinta.

      Mentir tan descaradamente para desprestigiar a quien no nos gusta como piensa es, desde luego, el mejor ejemplo de demagogia e intolerancia.

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  • La mujer en el franquismo

    6 de julio de 2010 16:40, por Paco

    Con comentarios de retrògrados como éstos no me extraña que en España las cosas vayan todavía como van...un país que camina con un siglo de retraso generalizado, y todo gracias a un militarucho ignorante que pensaba "fabricar" su propia gasolina, un personajillo que convirtió un país de mangantes y listos en un país de delincuentes, de asesinos y lameculos que se reprodujeron a velocidad vertiginosa mientras la gente literalmente moría de hambre...qué herencia Paco!!!

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  • La mujer en el franquismo

    18 de noviembre de 2010 01:02, por Alex

    Para empezar feminismo no es igual que machismo, machismo se refiere a una actitud sexista vejatoria u ofensiva llevada a cabo hacia la mujer y el feminismo es una ideología y un conjunto de movimientos políticos, culturales y económicos que tienen como objetivo la igualdad de los derechos de las mujeres con los de los varones, solo basta leer los significados en los diccionarios del concepto hombre y el de mujer (soy estudiante de magisterio y durante las prácticas puede comprobar como en los diccionarios de los niños y niñas al concepto de hombre se le atribuyen solo buenos calificativos entre ellos persona adulta y pensante que ha alcanzado la madurez etc, y el de la mujer que no ocupaba ni la mitad de espacio se limitaba a decir de ella prostituta, ama de casa, cuidadora del hogar, procreadora... ¿no tenemos más calificativos?, para que os deis cuenta que aunque hayan cosas que han cambiado para nada existe la igualdad, hay una falsa igualdad porque las mujeres ahora somos recursos productivos y altas consumidoras e interesa que tengamos otra forma de vida distinta a la de hace 30 años pero seguimos estando a la cola pues esta sigue siendo una sociedad patriarcal.

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