Administración Enlaces Contacto Sobre Tortuga

La muerte de Juan Celaya, gran mecenas del Diario de Noticias y también empresario armamentístico

Jueves.25 de agosto de 2016 131 visitas Sin comentarios
Navarra Confidencial. #TITRE

Redacción

El fallecimiento del empresario vasco Juan Celaya este verano merece sin duda una reseña en la puesta al día que venimos haciendo. En primer lugar, como es lógico y humano, vayan por delante nuestras condolencias a sus familiares y amigos. No obstante, huelga señalar la diferencia abismal entre las ideas y valores que defiende NC y lo que defiende el Grupo Noticias.

Decía de sí mismo Juan Celaya que era “enfermizamente vasco”. Es quizá una autodefinición que no podríamos mejorar ni sus críticos. Cabe preguntarse si este carácter se lo ha transmitido al grupo de comunicación cuyo consejo de administración presidía, y si es bueno o malo. En realidad, la pregunta es si es bueno ser enfermizamente lo que sea. Según la RAE, la enfermedad es una “alteración más o menos grave de la salud”, o bien una “pasión dañosa o alteración en lo moral o espiritual”, también una “anormalidad dañosa en el funcionamiento de una institución, colectividad,etc”. Da la impresión de que es mejor ser vasco que enfermizamente vasco, delgado que enfermizamente delgado u ordenado que enfermizamente ordenado. De ser esto así, tampoco parecería digno de aplauso tratar de arrastrar a una sociedad a un estado enfermizo.

Hay algunas reflexiones de Juan Celaya que también resultan llamativas, especialmente si tenemos en cuenta la línea editorial en los últimos años del Grupo Noticias, cercana a la ultraizquierda. Así, Celaya se lamentaba hace no muchos años de que “nos hemos hecho funcionarios. Especialmente en España. Y, no menos, en Euzkadi. Lo único que falta aquí —y seguramente pronto llegará- es que los parados políticos o los poderes públicos digan que por ley se exige que todo ser que nazca tiene que tener garantizadas, por el mero hecho de nacer, salud, educación y calidad de vida por cien años. Y gratis, a poder ser. Cualquier día veremos una disposición así, firmada por el rey o por el presidente del Consejo de ministros. Es lo único que nos falta. Pregunto yo: ¿quién va a ir en contra de que la educación sea buena y de balde? ¿Quién se va a oponer a que la sanidad sea muy buena y gratuita? ¿Quién se va a resistir a dar satisfacción a estas aspiraciones tan humanas? Pero la cuestión es: ¿se puede o no se puede? ¿Es eso viable, o no lo es? Algo que parece que nadie se pregunta”. En los medios que él financiaba no, desde luego.

En esta línea de si vivimos enfermizamente por encima de nuestras posibilidades, Celaya también reflexionaba de la siguente manera: “Dicen, no sé si será cierto, que, en proporción, los vascos somos los que más viajamos en el mundo en concepto de turismo. No sé si será exactamente así. Pero si lo fuera, sería ciertamente preocupante, porque no creo, sinceramente, que nos corresponda tal nivel. Ni tampoco el índice de tabernas, restaurantes y lugares de ocio que tenemos. En esto, sí se planeara una competición, incluso a nivel mundial, seríamos los primeros, los adelantados, los ganadores. Para mí son índices de degradación. Fenómenos análogos se han dado ya en otros países y en otras épocas. Y así les fue. A los romanos, por ejemplo. Aquí estamos, también, con este tipo de síntomas de decadencia, perfectamente comprobables y medibles. Graves, muy graves síntomas”.

Celaya falleció en la Universidad de Navarra, lo que una vez más no deja de resultar llamativo, a la vista de la hostilidad contra el Opus Dei del Grupo Noticias. La reflexión personal de Celaya, sin embargo, parece haber ido en la línea de concluir que, aunque es el Opus, voy allí porque me dan el mejor servicio. Pero si fue esta su reflexión, ¿por que este criterio vale para él en la esfera personal y no para la sociedad en general, para la administración, o para los medios que financiaba o los partidos que indirectamente apoyaban sus medios?

A lo mejor, volviendo al principio, estas paradojas tienen algo que ver con la confesión de que su sentimiento de ser vasco tenía algo de enfermizo. Es quizá por ello que aparentemente supeditó la defensa de cualquier otra idea o valor a la causa nacionalista y la acumulación de fuerzas independentistas. Lo mismo que una persona enfermizamente preocupada por estar delgada supedita todo a su delgadez, incluso la salud.

Salud en cambio es lo que no faltó a Celaya, que falleció a los 95 años. Tal vez sea algo más que una anécdota la reseña de las personas del ámbito político que acudieron al funeral: Arnaldo Otegi, líder de Sortu; Tasio Erkizia; Iñaki Aldekoa, exmiembro de Herri Batasuna y Aralar. También acudió al sepelio el consejero de Hacienda del Gobierno de Navarra, Mikel Aranburu.

Hemos incluido en nuestro título, provocadoramente, la faceta de empresario armamentístico de Juan Celaya porque es una curiosa omisión en los medios de progreso, acaso porque el olor a pólvora casa mal con el del incienso. El grupo Cegasa, fundado y presidido por Celaya, cuenta entre sus filiales (o contaba al menos hasta muy recientemente) con la empresa CTL Activ, dedicada a la fabricación de munición para escopeta incluyendo postas de goma para uso policial y militar. La foto que ilustra esta noticia, de hecho, corresponde a la inauguración en Argentina de una de estas factorías de munición. Todo el mundo sabe que los medios del Grupo Noticias se financian con dinero proveniente de la prostitución, otro hecho que tampoco se ha incluido en las reseñas del finado. Todavía podría señalarse respecto a la trayectoria de Celaya que, junto a sus éxitos, también hay ERES, despidos, deslocaciones y ventas a fondos buitre. Resultaría difícil olvidar, de hecho, la manera en que el Noticias de Alava, en un alarde de neoliberalismo selectivo, cargaba contra la decisión del Departamento de Empleo del Gobierno Vasco en 2009 de rechazar el ERE con el despido de 217 trabajadores de la planta de Cegasa de Vitoria: “El rechazo al ERE de Cegasa puede sentar un precedente negativo en otros expedientes“, o bien: “puede suponer todo un referente para que la Autoridad Laboral no pueda aprobar estos expedientes si cuenta con el rechazo de las centrales sindicales a pesar de que, como es el caso de la compañía alavesa, hay causas objetivas económicas, de producción y organización que aconsejan el cierre de la planta“. El Noticias defendiendo los EREs, ya ven, lo mismito que cuando no son en la empresa del jefe. Con las omisiones, ya se sabe, pasa que o bien no significan nada o que precisamente tienen mucha importancia; cuando algo no se dice, es por una u otra razón.

Fuente: http://www.navarraconfidencial.com/...

Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.