Administración Enlaces Contacto Sobre Tortuga

La libertad se juega la vida cada día

Lunes.16 de mayo de 2016 624 visitas - 6 comentario(s)
Escrito personal de Adrián, miembro de Tortuga que será juzgado el próximo jueves 19 de mayo por declararse objetor electoral. #TITRE

Quizá quien visita esta página con cierta asiduidad me conozca. La administración es lenta y, bueno..., me da la oportunidad de comunicarme con la gente cada cierto tiempo.

El caso es que soy un miembro del Grup Antimilitarista Tortuga cuya participación en una mesa electoral reclamó el estado allá por noviembre de 2011. Ante semejante exigencia lo tuve claro: no iba a obedecer. Y así lo hice saber tanto a la administración como a la sociedad. A ambas por un compromiso ético: a la primera porque tenía un problema con ella y mi intención no era esconderme; a la segunda porque pensé que, en la medida de mis posibilidades, podía remarcar algunas de las deficiencias de este sistema político. En definitiva, somos seres sociales y nuestras acciones, por muy insignificantes que nos parezcan, nos hacen responsables con los demás.

El próximo jueves 19 de mayo me juzgarán por estos hechos. En 2011 el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero modificó la ley electoral. Desde entonces no presentarse a una mesa es un delito que puede acarrear pena de cárcel. De momento la fiscalía pide una multa de ocho meses a razón de diez euros diarios; es decir, 2.400 euros. Si no se pagan podrían cambiarse por cuatro meses de prisión. También he de decir que me ofrecieron pactar el año pasado una condena muy inferior a esta petición.

Lo cierto es que mi próxima cita ante la administración me empuja a explicarme de nuevo. Ya en su día expuse los motivos que me llevaron a obrar de este modo. En alguna de mis visitas a los juzgados durante estos años he vuelto a hacerlos públicos. Y, la verdad, uno se alegra cada vez que tiene la oportunidad de volverlos a exponer. Todo el mundo debería poder dirigirse alguna vez a un auditorio y expresarse. Cuando se te presenta esta oportunidad, si crees —aunque sea un poquito— en tu palabra, debes aprovechar. No hay que despreciar los regalos de la vida.

La democracia es incompatible con el sistema parlamentario. En democracia las personas participan en la toma de decisiones de los asuntos que les afectan, lo cual es imposible cuando 350 deciden por 47 millones como, al menos en teoría, sucede.

Tampoco puede convivir la democracia con el capitalismo, pues la desigualdad económica genera desigualdad social y política.

Tanto o más que todo esto me preocupan los mecanismos que emplea el poder para sostenerse, siempre consistentes en un ataque al desarrollo moral de las personas o, en su defecto, a las acciones que de él se derivan.

Comprender el comportamiento moral del ser humano es complicadísimo. En cualquiera de nuestras acciones interviene una cantidad de variables que condena a cualquier interpretación que hagamos a pecar de reduccionista. En cualquier caso, ahora mismo nos resulta útil la teoría de Lawrence Kohlberg.

Según Kohlberg, existen tres niveles de desarrollo moral. Cada uno de ellos se subdivide en dos etapas.

En el primero de ellos (moral preconvencional) los juicios de valor obedecen a castigos externos o a necesidades personales; en el segundo (moral convencional), a la aprobación de los demás y el respeto a una autoridad que mantiene el orden social. El tercer y último nivel (moral postconvencional) marca, en su segunda etapa, la orientación por principios éticos universales resultantes de un proceso personal.

El estado —máquina de poder donde las haya— hará siempre todo lo posible para que no alcancemos esa última etapa. Adoctrinará, manipulará, distraerá, atacará a cualquier espíritu crítico. Y cuando no lo consiga, castigará. Así intentará por la fuerza impedir acciones que le incomoden, querrá obligarnos a actuar como niños, como si viviéramos en la primera de las etapas, aquella en la que obedecemos al castigo. Una condena judicial, incluso un proceso, no es otra cosa que esto.

Me asusta ser débil ante un sistema organizado contra nuestro crecimiento ético, pues sin él la libertad muere. ¿Cómo podemos llamar a un sistema así democrático?

La tradición de la desobediencia civil es rica y sus enfrentamientos con el poder, lo suficientemente graves como para enfurecerlo. No en vano, son varias las personas que en cada cita electoral se niegan a formar parte de una mesa por motivos políticos y éticos. Mi caso es, por tanto, uno más entre tantos. Su relevancia práctica —aunque existente— quizá sea limitada, pero sus implicaciones humanas son trascendentes, como las que conlleva cualquier ataque a la libertad por mínimo que sea.

Todos los días, todas las horas, todos los minutos la libertad se juega la vida. Si no tomamos conciencia de ello quizá un día nos apliquen la ley antiterrorista por mostrar una pancarta burlona en una obra de cachiporra. Pero, bueno, no seamos exagerados...

Adrián Vaíllo


Ver también:

Concentración de apoyo al objetor electoral Adrián Vaíllo: Elx, jueves 19 de mayo

Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.
  • La libertad se juega la vida cada día

    16 de mayo de 2016 18:35, por Crates

    Ese Adrián... ¡al ataque!

    Responde este comentario

  • La libertad se juega la vida cada día

    16 de mayo de 2016 21:34, por Pablo

    Endavant Adrián!

    Responde este comentario

  • La libertad se juega la vida cada día

    16 de mayo de 2016 23:50

    ¡Qué amable sistema democrático que tenemos que obliga "democráticamente" a participar del democratico sistema electoral!¿Estos mandones se han creido que todo el mundo estamos entusiasmados con sus tonterias que solo interesa a las gentes del estado y a los partidos politicos?

    Responde este comentario

  • La libertad se juega la vida cada día

    18 de mayo de 2016 11:53, por Paco Zizero

    «Es muy difícil someter a la obediencia a aquel que no busca mandar» (Jean Jacques Rousseau). ¡Somos un problema!

    Osasuna ta askatasuna!

    Responde este comentario

  • La libertad se juega la vida cada día

    18 de mayo de 2016 21:44, por Adrián

    Mañana daremos guerra, por supuesto, de la noviolenta.

    ¡Gracias por el apoyo, compas!

    Responde este comentario

  • La libertad se juega la vida cada día

    11 de julio de 2016 01:03

    No te conozco de nada, pero si esto es verdad eres el primer español que conozco que tiene aquellos valores que son dignos de ser llamados humanos: humildad, razón, dignidad, amor hacia su persona, paciencia, respeto, tenacidad....

    A tu lado haces que un Pablo Iglesias parezca un completo imbécil....

    Sigue así colega, pues aunque al final acabes pagando los 2400€ o enchironado en la cárcel, aunque al final pierdas el juicio de los juzgados habrás ganado el juicio de la vida. De echo ya lo has ganado. Para mi eres ya un ganador desde el mismo momento en que digistes NO. El castigo... pues bueno, si, te podrán castigar, es el arma del hipócrita perdedor.

    Quillo, si al final pierdes el juicio, si al final el juez dice eso de "te declaro culpable", pues entonces sonrrie, acercate al juez, estrechale la mano y dile con cariño "Gracias". Y entonces es cuando quedas ya como el puto amo que eres. Y por favor, si pasara eso, grabalo el vídeo y cuelgalo el youtube para que el resto de los que estamos contigo podamos inmortalizar el momento. Miéntras estés en la cárcel con ese vídeo fundaremos una religión, fundiremos el oro de la reserva para crear un busto con tu cara, y esperaremos para cuando salgas sentarte en tu trono y ponerte una corona, porque lo mereces. Porque tus acciones son la voz de los que pensamos como tu. Muchos pensamos como tu, pero a la hora de la verdad no tenemos cojones de hacer lo que tu haces. Todo el mundo dice blablabla pero al final acaban levantándose el domingo de mala gana y dirigiéndose al colegio electoral.

    Eres el puto amo.
    Eres el rey.
    Eres dios, macho.

    Responde este comentario