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La cúpula militar española fuerza las bajas por depresión y usa el acoso para ocultar abusos de los mandos

Miércoles.10 de junio de 2015 209 visitas - 1 comentario(s)
El ’caso Zaida Cantera’ lleva a televisión la estrategia de los altos mandos para desactivar a los militares que denuncian: guerra psicológica, ataques a su imagen como profesionales y represalias constantes. #TITRE

CARLOS DEL CASTILLO

MADRID.- La comandante retirada Zaida Cantera vive estos días en su particular "montaña rusa". Solo unas horas después de conseguir su baja definitiva del Ejército, se enteró "por los medios de comunicación" de que su acosador, el coronel Lezcano-Mújica, había interpuesto una denuncia contra ella por insultarle en el programa Salvados sobre su caso, emitido por La Sexta el pasado mes de marzo. Lezcano podía haber utilizado la justicia ordinaria y esgrimir que la comandante retirada atentó contra su honor, pero en lugar de ello recurrió a los tribunales militares, acusándole de vilipendiar a un superior.

La justicia militar, cuya falta de independencia ha llegado incluso al Parlamento Europeo, será la encargada de dirimir un caso en el que Cantera se enfrenta hasta a dos años de cárcel. "La institución permite que una vez que existe este acoso no se proteja a la víctima", expuso este viernes la comandante ante Ana Pastor en el programa El Objetivo. No es la única militar que lo ha denunciado: la presión psicológica, ver su profesionalidad atacada por sus propios mandos o simplemente el acoso laboral, no tipificado como delito en el código penal militar, es la receta de la cúpula militar contra los militares que deciden "sacar los pies del tiesto" y destapar irregularidades en las Fuerzas Armadas.

"Siempre que hay alguien que denuncia, las medidas suelen ser las mismas", explica en este caso el teniente Luis Segura, que sufrió las represalias de la cúpula militar cuando decidió revelar importantes desvíos de dinero público de los que había sido testigo en el unidad de transmisiones del Ejército de Tierra. El teniente, que tras denunciar los hechos pasó de ser un joven oficial con notables calificaciones a ser espiado por la inteligencia militar y encerrado en un centro disciplinario un total de seis meses en menos de un año encadenando faltas disciplinarias, dice que los mandos desarrollan "la máxima presión posible para intentar que el militar pida la baja psicológica".

Los mandos han extendido entre los soldados la imagen de una Zaida Cantera "déspota" y "demasiado ambiciosa"

"Con eso consiguen una pequeña victoria, porque presentan el caso como si la persona estuviera trastornada", asevera Segura. Además, con la baja psicológica, el Ejército tiene en bandeja la posibilidad de separarlos definitivamente del servicio: "Pueden expulsar a la persona en cuestión si tiene contrato temporal, y si es permanente para darle una pensión como ha pasado con Zaida".

"Es lamentable que yo esté cobrando una pensión de minusvalía"

La cúpula militar utiliza las bajas psicológicas a discreción. Alegar una invalidez psíquica se ha convertido en una socorrida excusa para quitarse de en medio a un soldado molesto, incluso aunque él no lo acepte. Es el caso de Manuel Maciá, brigada retirado y con una minusvalía reconocida por los tribunales médicos de la Armada que él niega y que no fue diagnosticada hasta los 33 años de servicio.

"Me destinaron a la subdelegación de Defensa de Alicante. Empezaron a venir facturas que se pasaban a una caja B. Por poner un ejemplo: si se compraban 20 cajas de folios, te pagaban diez y las otras diez te daban el dinero en mano. Yo estuve firmando cosas que no eran legales, no escondo mi parte de culpa", explica Maciá en una conversación telefónica con Público.

"Lo más fácil para ellos fue declarar que yo tenía un 25% de discapacidad. Es penoso que me estén dando un sueldo por esa discapacidad, la cual no tengo"

"A mi ya me podía la conciencia, no dormía y me negué a seguir firmando esas facturas". El infante de marina relata que fue entonces cuando llegó la presión de los mandos para que siguiera firmando, pero él se negó. "Sentía que era así como estaba haciendo bien mi trabajo", explica. "Empezaron las amenazas, pedí un cambio de destino que no se concedió... Y más tarde comprendí porqué. La venganza fue una bajada de mis calificaciones brutal". Con un descenso de casi dos puntos, su coronel cercenó las posibilidades de volver a ascender, teniendo en cuenta que estos se deciden "por décimas".

El encontronazo con los mandos terminó con un tribunal médico que dictaminó que había "perdido las actitudes psico-físicas" necesarias para el servicio. Supuso su pase a retiro con una pensión permanente. "Yo les dije que quería curarme, que si de verdad estaba enfermo, que me curaran, porque yo quería estar en servicio. Pero lo más fácil para ellos fue declarar que yo tenía un 25% de discapacidad. Es penoso que a mi me estén dando un sueldo por esa discapacidad, la cual no tengo, y esté paseándome por mi pueblo. Mientras, personas de verdad dependientes no tienen un sueldo para poder vivir y a mí, por unos malversadores, me quitan de en medio de esa manera", acusa.

La imagen de Zaida: "Déspota y demasiado ambiciosa"

Otro de los puntos clave en la estrategia para desactivar los daños potenciales de las denuncias es desprestigiar al militar que las realiza entre sus compañeros. Sembrar de dudas a los militares que podrían apoyar las manifestaciones del "rebelde". Así fue en el caso de Maciá, en el de Segura —que vio como se filtraba una imagen "machista y autoritaria" de él en la prensa— y también en el de Cantera: Fuentes militares manifiestan que algunos mandos se han esforzado por extender la imagen de una Zaida "déspota" y muy exigente con los soldados.

La comandante, que también contaba con unas calificaciones excelentes antes de que decidiera denunciar el acoso sexual del coronel Lezcano, pasó entonces a ser una persona "demasiado ambiciosa". En privado, algunos mandos han explicado a los soldados que "todo su caso lo ha provocado ella por una vacante que no le dieron", aseguran dichas fuentes.

Público


Ver casos de violencia machista en el ejército español: http://www.grupotortuga.com/Violenc...

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  • Veamos. Allá por el año 1934 (aún no dado el golpe de estado fascista, terrorista-capitalista de 1936 al que pusieron al frente a Franco, un perfecto pelanas más de los muchos arribistas, trepas, genocidas que por allí pasaban)un tal MANUEL AZAÑA, que fuera Presidente de la 2ª República decía algo así como lo siguiente (creo que en sus memorias): "EN ESPAÑA NO HAY NI HABRÁ FASCISMO, PUESTO QUE ESTE PAÍS SÓLO DA PARA PROCESIONES RELIGIOSAS Y PARA ESPADONES MILITARES PAVONEÁNDOSE"

    Pues lo mismo. El pueblo tiene la religión de su rey, que decía no recuerdo qué pensador: si el rey es un borracho tendrá un pueblo de borrachos, si el rey es un ludópata tendrá un pueblo de ludópatas, si el rey es un estudioso tendrá un pueblo de estudiosos, si el rey es un ladrón tendrá un pueblo de pícaros, ladrones, etc.

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