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La causa de la guerra en las sociedades primitivas

Martes.3 de mayo de 2016 513 visitas Sin comentarios
Extracto de una entrevista a Pierre Clastres (1975). #TITRE

P: Podríamos retomar esta cuestión de la guerra; por ejemplo: ¿cuál es el estatuto de la guerra en las sociedades primitivas? Lo cual nos remite al problema de saber si es preciso hablar de sociedades aisladas o de conjunto de sociedades, de relaciones intergrupales. ¿La guerra es un fenómeno excepcional o, por el contrario, forma parte de la cotidianeidad, de la vida de la comunidad? En la medida en que se habla del papel del jefe en el momento de la guerra, ¿qué quiere decir eso? ¿Es un fenómeno excepcional o forma parte del horizonte de toda vida social?

R: Es cierto; la guerra está inscrita en el ser mismo de las sociedades primitivas. Quiero decir que la sociedad primitiva no puede funcionar sin la guerra; por lo tanto, la guerra es permanente. Pero si decimos que en la sociedad primitiva la guerra es permanente, no debemos entender que los salvajes se hacen la guerra de la mañana a la noche y siempre. Cuando digo que es permanente, quiero decir que, para una comunidad dada, siempre hay en alguna parte enemigos, gentes que son susceptibles de venir a atacarlos. El ataque en cuestión sólo se produce de vez en cuando, pero las relaciones de hostilidad entre las comunidades es permanente; esta es la razón de que diga que la guerra, el estado de guerra, es permanente.

¿Por qué? En este caso volvemos a lo que ya había hablado al principio, a propósito de la dimensión de las sociedades. Entonces aludía a las condiciones que debía reunir una sociedad para ser primitiva, y una de esas condiciones, muy esencial, es la dimensión de la sociedad, de la comunidad; no puede haber, al menos eso es lo que yo pienso, una sociedad a la vez grande y primitiva. Para que una sociedad sea primitiva, es preciso que sea pequeña y, para que lo sea, es necesario que rechace ser grande; para lograrlo utilizan la técnica de la escisión, universalmente utilizada en las sociedades primitivas y, en todo caso, en las sociedades americanas. Este proceso puede ser perfectamente amigable; cuando la sociedad juzga y estima que su crecimiento demográfico supera un cierto umbral óptimo, siempre hay alguien que propone a un cierto grupo partir. Por lo general, estas separaciones suelen seguir una línea de parentesco; puede ser un grupo de hermanos que decide irse y fundar otra comunidad que naturalmente será aliada de la que dejaron, porque no solamente son aliados, sino incluso parientes. Pero fundan otra comunidad y así pues se produce este proceso permanente de escisión.

Pero, al menos tan importante, es el hecho de la guerra, porque la guerra primitiva, la guerra en las sociedades primitivas, es un estado de guerra permanente, tal como ya he dicho. Estado de guerra que se hace efectivo de vez en cuando, lo cual depende realmente de las sociedades. Todas las sociedades primitivas son guerreras o casi, pero lo son con mayor o menor intensidad. Hay pueblos muy guerreros y pueblos que lo son menos; pero, en todo caso, para todos ellos la guerra forma parte de su horizonte. ¿Cuales eran los efectos de la guerra? Eran mantener constantemente la separación entre las comunidades. En efecto, entre enemigos únicamente puede haber relaciones de hostilidad, es decir, de separación, lo cual culminaba en la guerra efectiva; pero el efecto de la guerra, del estado de guerra, es mantener la separación entre las comunidades, es decir, la división. El principal efecto de la guerra es generar constantemente lo múltiple, y haciéndolo así es imposible que pueda llegar a generarse lo contrario. Mientras que las comunidades estén, por medio de la guerra, en un estado de separación, de frialdad o de hostilidad entre ellas, en tanto que cada comunidad esté y permanezca, mediante este recurso, en la autosuficiencia -se podrían hablar incluso de autogestión-, es imposible que surja el Estado. La guerra en las sociedades primitivas tiene como misión principal impedir lo único; lo único es primeramente la unificación, es decir, el Estado.


Entrevista a Pierre Clastres publicada originalmente en el número 9 de la revista francesa L’Anthymites (1975)

La Sociedad contra el Estado
Pierre Clastres
Ed. Virus, Barcelona 2014

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