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La Unión Europea, vaya mierda

Viernes.20 de junio de 2008 1177 visitas Sin comentarios
Grupo Antimilitarista Tortuga

La Unión Europea se quita la careta. Nada queda de los sueños de fraternidad de algunos de sus fundadores. Ahora no es más que una cáscara política vacía, y la mejor herramienta que tienen las grandes fortunas para perpetuarse. Europa de las multinacionales, para nada de las personas. Europa del egoísmo y la insolidaridad, para nada de los Derechos Humanos. Europa del militarismo y la guerra, para nada de la Paz.

Semana laboral de 65 horas, políticas económicas de ajuste, tarifas energéticas más caras, llamadas de móviles más caras, brutal violencia hacia las “personas” inmigrantes (no se les considera personas, sólo mano de obra semi esclava)... Son botones de muestra de algunas decisiones que se vienen tomando últimamente.

Y por si fuera poco, la falta grave de democracia. Casi todo el mundo se está dando cuenta de hasta qué punto se cagan y se mean en la voluntad popular los mandamases de esta entelequia política (que no económica) llamada Europa. Es un auténtico espectáculo ver cómo siguen y siguen adelante con sus propósitos sin importarles un rábano lo que piense la población. Cuando no la pueden engañar con sus aparatos de propaganda, directamente aprueban por debajo de la mesa los tratados que les dicta el gran capital.

Es hermosa la idea de que no haya fronteras, de que se pueda viajar, trabajar y residir con libertad, que no haya obstáculos como la moneda. Todo eso está muy bien, pero en este caso es un espejismo. Además de la inmoralidad que constituye el que estos logros sean privilegios de un club de ricos, privilegios obtenidos expoliando otras áreas del planeta, privilegios protegidos violentamente para que lo sigan siendo, pagamos el precio de renunciar a la capacidad de decidir sobre nuestras vidas. Instituciones poderosas, opacas, y sobre todo lejanas son las que nos gobiernan. De Europa llegan tratados y directrices que modifican de forma sustancial nuestras vidas sin que podamos intervenir para nada. Ellos lo guisan y nosotros nos lo tenemos que comer.

Sólo podemos participar votando de tanto en cuanto a gente para que integre no sabemos bien qué instituciones, de las cuales apenas nos llegan noticias. Por supuesto, como están tan lejos, apenas si tienen que rendir cuentas. Allí campan los grupos de presión que defienden los intereses del dinero y las personas sólo somos cifras y estadísticas.


Demostrando qué importa y qué no: el Parlamento Europeo casi vacío en el debate sobre la crisis alimentaria en los países más pobres


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