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“La Canción del Soldado”

Martes.28 de julio de 2009 21222 visitas - 1 comentario(s)
Publicamos un par de versiones de este clásico que contempla la función militar con mirada agridulce, y otras relacionadas #TITRE

1ª Versión

Texto con el que se presenta en la web donde la hemos encontrado:

"Hasta donde yo sé, es una canción popular, anónima y de la guerra civil española. La cantan muchos grupos Scouts, y su verdadero título es: Madre, anoche en las trincheras."

LA CANCIÓN DEL SOLDADO

Caminando por el campo
en el suelo ví que había
una carta ensangrentada
de cuarenta años hacía.

Era de un paracaidísta
de la octava compañía
que a su madre le escribía
y la carta así decía:

"Madre anoche en las trincheras
bajo el fuego de metralla
ví el enemigo correr
la noche estaba cerrada.

Apunté con mi fusil
al tiempo que disparaba
y una luz iluminó
el rostro que yo mataba.

Clavó su mirada en mí
con los ojos ya vacíos
madre sabe quien yo maté
no era un soldado enemigo.

Era mi amigo José
compañero de la escuela
con quien tanto yo jugué
a soldados y trincheras.

Ahora el juego era verdad
y a mi amigo ya lo entierran
madre yo quiero morir
ya estoy harto de esta guerra.

Y si te vuelvo a escribir
tal vez sea desde el cielo
donde encontraré a José
y jugaremos de nuevo.

Dos claveles en el agua
no se pueden marchitar,
dos amigos que se quieren,
no se pueden separar.


A continuación otra canción con el mismo nombre que hemos encontrado en otra web. Por la temática se desprende que es posterior a la guerra civil española, y escrita desde una visión anarquista. También es sensiblemente más militarista que la anterior. Ignoramos si se canta con la misma música.

LA CANCIÓN DEL SOLDADO

A defender tiranos
me han traído al cuartel,
estoy avergonzado
de haber entrado en él.

Me han hecho criminal
al darme el uniforme militar.

Al ver que es la antesala
de la guerra el cuartel
la madre del soldado
llorando está por él.

Al toque de llamada
se forma el escuadrón
que va a matar hermanos,
quizá de su nación.

Madre de mi corazón,
no soy digno de vivir,
porque ultrajando a otras madres
te estoy ultrajando a tí.

Un juramento presté,
pero no tuvo valor
porque fue la tiranía
la que en aquel gran día
me lo arrebató.

Yo sólo he de luchar
en nombre de la santa libertad.

Con furor haré la guerra
al que se apropió la tierra
y la libertad
contra la ley y el capital.

Anarquía, madre mía,
tú sólo enciendes mis sañas;
a los tiranos de España
enfilaré mi cañón
rememorando las hazañas
de la gran revolución.


Con un título similar presentamos también este poema de Miguel Hernández, que ha sido musicado (ver vídeo abajo). Como no puede ser menos, la letra es de una gran calidad.

CANCIÓN DEL ESPOSO SOLDADO
Miguel Hernández

He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo.

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos
de cierva concebida.

Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al más leve tropiezo,
y a reforzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.

Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho
hasta en el polvo, esposa.

Cuando junto a los campos de combate te piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
te acercas hacia mí como una boca inmensa
de hambrienta dentadura.

Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.

Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado
envuelto en un clamor de victoria y guitarras,
y dejaré a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garras.

Es preciso matar para seguir viviendo.
Un día iré a la sombra de tu pelo lejano,
y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo
cosida por tu mano.

Tus piernas implacables al parto van derechas,
y tu implacable boca de labios indomables,
y ante mi soledad de explosiones y brechas
recorres un camino de besos implacables.

Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.

Adolfo Celdrán
Canción del Esposo Soldado


Y una última “canción del soldado”, a cargo en este caso del inolvidable Víctor Jara.

Víctor Jara
Canción del Soldado

Soldado, no me dispares
soldado.
Yo sé que tu mano tiembla
soldado, no me dispares.

¿Quién te puso las medallas?
¿Cuántas vidas te han costado?
Dime si es justo soldado
con tanta sangre ¿Quién gana?
Si tan injusto es matar,
¿por qué matar a tu hermano?

  • “La Canción del Soldado”

    4 de marzo de 2017 20:26, por Diego de Acebedo

    En la Guerra Civil Española no había unidades de paracaidistas "la octava compañia" y menos batallones, es más plausible que quiera representar una acción de la Segunda Guerra Mundial donde si se formaron unidades paracaidistas en los dos bandos.
    En Europa se enfrentaron combatientes de las mismas nacionalidades.