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Israel y el mundo: Las buenas relaciones que desangran Gaza

Miércoles.6 de agosto de 2014 131 visitas Sin comentarios
Los principales objetivos del estado sionista son civiles #TITRE

Mientras las poblaciones se manifiestan, los Gobiernos siguen negociando con Israel.

Gladys Martínez López
Redacción web

“Israel merece el Premio Nobel de la Paz por la contención que está demostrando el Ejército” en Gaza, decía sin sonrojo el embajador israelí en Washington el 26 de julio. Preci­sa­mente ese día la cifra de víctimas mortales de la “contención” israelí superó la barrera de las mil personas, y los heridos superaban los 6.000, 80% civiles, más de 20% niños.

Desde que se iniciara la ofensiva ‘Margen Protector’ hasta el cierre de estas líneas, seis de los 12 hospitales, además de 20 centros de salud de Gaza, han sido severamente dañados por las bombas o disparos de los tanques, 3.500 viviendas han sido completamente destruidas, otras 3.000 han quedado inhabitables y 15.000 más dañadas, 92 instalaciones de la Agencia de las Naciones Uni­das para los Refugia­dos han sido atacadas, dos barrios enteros arrasados y al menos 300.000 personas se encuentran desplazadas dentro de la franja.

“Los disparos y los bombardeos son completamente indiscriminados y aleatorios, no tienen objetivos, disparan a las calles y a las casas. Nadie está a salvo en Gaza”, explica a Diagonal en conversación telefónica Maher Mekky, un palestino residente en la zona centro de la franja. “No hace falta ser experto militar para saber que los bombardeos que está realizando el Ejército sionista en Gaza contra los edificios civiles son claramente intencionados. Lo más grave es que esto entra en la hoja de ruta del sionis­mo desde su creación”, explica Abdo Tunsi, editor de la revista Palestina Digital, quien apunta a que uno de los objetivos inmediatos del ataque es “poner fin al gobierno de unidad palestino”, que se creó a primeros de junio y, entre otras cosas, quitaba a Israel una de sus principales excusas para man­tener el bloqueo de Gaza: el Go­bierno de Hamás en la franja.

En las últimas semanas, mientras las imágenes del horror vuelven a circular a lo largo del mundo, se suceden las manifestaciones y actos de repulsa y reviven las campañas que hacen un llamamiento al boicot, las desinversiones y las sanciones, emulando la campaña internacional que empujó al fin del régimen del apartheid en Sudáfrica. Las invitaciones a no comprar productos cuyo código de barras empiece por 729, el distintivo de Israel, o a boicotear actos culturales y deportivos en los que participen israelíes que defienden la normalización de la ocupación se multiplican. “La gente en el mundo es solidaria con Gaza, pero el problema son los gobiernos, que tienen buenas relaciones económicas y diplomáticas con Israel”, dice Mekky. “Que los países pidan a Israel una tregua de 12 horas es estúpido. No deberían pedirle una tregua de unas horas, deberían forzarlo a que pare. Israel necesita buenas relaciones con el mundo. Si un día sienten que esas relaciones se ven amenazadas, cambiarán sus políticas”, continúa.
Excelentes relaciones

Pero los Gobiernos siguen manteniendo excelentes relaciones con el Estado sionista, que recibe, sólo de Estados Unidos, 3.000 millones de dólares anuales en ayudas. Y los intercambios comerciales entre Israel y la Unión Europea, con la que mantiene un acuerdo de asociación preferente desde el año 2000, han sido de 66.000 millones de euros entre 2012 y 2013. Quizá por ello el Con­sejo de Asuntos Exteriores de la Unión Euro­pea, en un comunicado del 22 de julio, cuando el número de civiles palestinos muertos se acercaba a los 600 y los civiles israelíes muertos eran dos, afirmó que “la UE condena con firmeza el disparo indiscriminado de cohetes hacia Israel por parte de Hamás y los grupos militantes de la Franja de Gaza, que directamente hacen daño a civiles”. En el mismo comunicado, la UE “condena la pérdida de cientos de vidas civiles” sin hacer referencia al Estado sionista, para, acto seguido, “reconocer el legítimo derecho de Israel a defenderse”. Obviaba la UE que la agresión la inició Israel en junio, asesinando al menos a nueve palestinos y deteniendo a más de 500, tras la desaparición de tres colonos israelíes, de la que acusó a Hamás. El 25 de julio, en plena ofensiva contra Gaza, el jefe de la Policía israelí reconocía que Hamás no había ordenado ni su secuestro ni su asesinato.

“Derecho a defenderse”

El mismo argumento del “derecho a la legítima defensa” de Israel han utilizado en los últimos días el presidente francés, François Hollande; la canciller alemana, Angela Mer­kel, o el ministro de Asuntos Exte­riores español, José Manuel García Margallo, mientras la dirigente del PSOE Elena Valencia­no, presidenta de la Comisión de Derechos Huma­nos del Parlamento Europeo, enviaba el 9 de julio una misiva al embajador israelí en España deseando que “la cooperación entre nuestros países sea siempre la mejor”. No en vano, Europa mantiene también un fluido comercio de armas con Israel, “saltándose su propia legislación, que prohíbe hacer tratados comerciales y militares con países que vulneran los derechos humanos”, explica Nacho Prieto, de la cam­paña Rum­bo a Gaza. Sólo en 2012 Europa vendió material militar al Estado sionista por valor de 600 millones de euros, mientras que Israel exportó armas a países europeos por 1.700 millones. En el Estado español, tanto los Gobiernos del PSOE como los del PP han hecho negocios militares con Israel, a quien han vendido armas por valor de más de un millón de euros entre 2011 y 2012. Mientras, según la Red Europea Contra el Co­mer­cio de Armas, en base a informes de la UE, los países europeos “no han enviado armas o sistemas militares a Palestina desde 2002”.

Ante la pasividad, cuando no abierta connivencia de los gobernantes, la sociedad civil ha lanzado numerosas campañas que intentan hacer presión para frenar la masacre. Además de los llamamientos al boicot, se suman las campañas para que se inicie un embargo de armas contra el Estado sionista, a las que se están sumando personalidades y artis­tas de distintos países. “Hace­mos un llamamiento a la ONU y a los gobiernos de todo el mundo a tomar medidas inmediatas y poner en práctica un embargo militar integral y legal en Israel, similar al impuesto a Sudáfrica durante el apartheid”, dicen en una carta siete premios Nobel de la Paz, entre ellos Rigober­ta Men­chú y Desmond Tutu, además de otros intelectuales como Noam Choms­ky. Añaden que “la capacidad de Israel para poner en marcha este tipo de ataques devastadores con impunidad se deriva en gran parte de la gran cooperación militar internacional y el comercio que mantiene con gobiernos cómplices de todo el mundo”. En el Estado español, la Red Solidaria contra la Ocu­pación de Palestina ha lanzado también una campaña para exigir el cese de las relaciones diplomáticas con Israel, empezando por la expulsión de su embajador. Sin embargo, ninguno de estos llamamientos ha surtido efecto de momento.

“Esto debería manar de los poderes públicos y no esperar a que la gente abra plataformas de firmas. La sociedad civil es la que está sensibilizada, se está movilizando, está protestando, está intentando hacer boicot, pero la incidencia es muy pequeña comparada con lo que puede hacer un Estado que aplique esos mismos parámetros de derechos humanos y que expulse embajadores y aplique el boicot en forma de sanciones o de ruptura de acuerdos comerciales”, afirma Nacho Prieto, quien añade que el hecho de haber eliminado el principio de jurisdicción universal, que permitiría juzgar estos crímenes, “bajo presiones de China, Estados Uni­dos e Israel, también nos convierte en cómplices”.

Cisjordania se levanta en apoyo a Gaza

El 24 de julio, unos 10.000 palestinos marcharon desde Ramala (Cisjordania) hacia Jerusalén Este para protestar contra la masacre de sus hermanos gazatíes. Los dos días de movilizaciones, las mayores en Palestina desde que acabara la Segunda Intifada en 2005, finalizaron con la muerte de diez jóvenes, asesinados por las Fuerzas Armadas israelíes. A pesar de que los dirigentes de Hamás han hecho un llamamiento a una tercera intifada (levantamiento palestino contra la opresión ­isra­elí), “los partidos principales y los grandes sindicatos no están movilizando a sus seguidores, algo inaudito a estas alturas de la matanza”, explica Abdo Tunsi.

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/g...

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