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Hispasat, Hisdesat y el “complejo militar empresarial español”

Jueves.22 de agosto de 2013 715 visitas Sin comentarios
Utopía Contagiosa. #TITRE

El inicio de esta entrada fue la venta por parte del Estado de una gran parte de sus acciones de Hispasat.

Abertis pagará 172,5 millones por el 16,42% que estaba en manos del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial Esteban Terradas (INTA), adscrito al Ministerio de Defensa. El precio se desglosa en 153,5 millones por el valor de las acciones (lo que implica una valoración de 935 millones, la misma pactada en la reciente compra de un paquete a Telefónica) más 19 millones de prima de control.

Tras la adquisición, sujeta a la aprobación de las autoridades de competencia y del Consejo de Ministros, Abertis tendrá el control exclusivo de Hispasat, con un 57,05%. En total, Abertis ha invertido 475 millones en alcanzar su participación actual. En 2013, Hispasat espera generar alrededor de 200 millones de ingresos y más de 160 millones de resultado bruto de explotación (Ebitda). El grupo de infraestructuras consolidará mediante integración global su participación.

Abertis “se compromete a desarrollar todo el potencial de crecimiento y creación de valor en Hispasat”, según afirmó en un comunicado.

Estos 172’5 millones de € que recibe Defensa no va a suponer que el Estado pierda el control de esta empresa puntera en telecomunicaciones:

Eutelsat (33,69%), y las públicas Sepi (7,41%) y CDTI (1,85%) completan el accionariado. Pese a que el Estado ve reducida su participación al 9,26%, el nuevo pacto de accionistas le respeta el derecho a nombrar al presidente no ejecutivo, un cargo que en la actualidad ocupa Elena Pisonero. El pacto también supondrá aumentar la presencia de representantes de Abertis en el Consejo de Administración, de acuerdo con su posición de control.

Así dada la noticia no parece que de mucho jugo:

Defensa recibe 172’5 millones de € para paliar, en parte, su endeudamiento por la financiación de los ruinosos programas de armamentos en los que está invirtiendo desde hace años,
Defensa mantiene parte del control (nombra el presidente no ejecutivo de la empresa) sobre una empresa que estaba considerada como estratégica, eufemismo que significa que es vital para los intereses (militares) españoles.

Pero El Confidencial nos alerta de que parece que el precio que ha aceptado Morenés no es todo el que se podría haber sacado por la transacción, al menos, no es tan alto como pretendía Montoro. El problema está en la valoración de la empresa y en la valoración de la prima de control que exigen por considerar a la empresa como estratégica para los intereses militares españoles (hay que recordar que además de España, sólo Reino Unido, Francia e Italia disponen de una red de comunicaciones propia de uso militar):

Hacienda utilizaba la referencia del precio fijado por Telefónica y reclamaba además una compensación del 20%, que no ha sido puesta en valor, ni mucho menos, por su colega de Defensa, Pedro Morenés. Los intereses del Estado han perdido la protección directa de los máximos responsables de las cuentas públicas, poniendo en evidencia el viejo aforismo que tiende a confundir lo que es de todos como si no fuera de nadie.

Es decir, acusan a Morenés de minusvalorar la empresa porque es Estatal y, por lo tanto, de todos, favoreciendo a Abertis y a La Caixa.

Además, en la noticia se acusa a Morenés de sobrevalorar la compra de la mexicana de satélites Satmex, a la cual calcularon un valor mucho mayor que el que han dado, en comparación, a Hispasat:

En otras palabras, Defensa ha vendido su participación de Hispasat a la mitad de precio de lo que puede costar la compra de Satmex. Todo ello con el añadido de que la empresa ahora bajo control de Abertis representa casi el doble que la empresa americana, tanto en el número de satélites vivos en operación como en proyectos en fase de construcción.

Otro punto oscuro de esta historia es que la nueva estructura accionarial de Hispasat sobrepasa lo que se considera óptimo en la composición del consejo de administración, llenándose de personal que recibirá sus emolumentos y será un cargo para la empresa:

La reordenación accionarial de Hispasat ha supuesto también un nuevo pacto de accionistas, traducido en una ampliación del consejo de administración que pasa de 12 a 19 miembros, superando con creces los límites máximos que recomienda el buen gobierno corporativo. Un total de 10 vocales representarán a la entidad de La Caixa, cinco sillones se reservarán a los delegados de Eutelsat y los cuatro restantes, incluyendo a Elena Pisonero en su calidad de actual presidenta, serán nombrados por el Gobierno. A partir de ahí, Abertis manda y quien no se contenta es porque no quiere.

Esto historia viene de lejos porque El Confidencial ya nos informaba en febrero de 2012 que Defensa dudaba entre seguir en Hispasat o quedarse sólo con la parte militar de los satélites. La razón para desprenderse de Hispasat era hacer caja.

Defensa pasaría a quedarse con la parte del negocio militar de Hispasat, que desarrolla a través de Hisdesat, donde tiene una participación mayoritaria del 43%, mientras el resto de accionariado se reparte entre otras compañías públicas como INTA, INSA y EADS-CASA, además de las tecnológicas Indra y Sener.

Esto nos desvela una parte de la jugada de gran importancia militar: Hisdesat.

La pujante Hisdesat

La empresa española de servicios gubernamentales por satélite es una de las divisiones pujantes dentro de la estructura de Hispasat, hasta el punto de ser considerada una empresa clave en la industria espacial española. Creada en 2001, su volumen de negocio representa ya casi un tercio respecto al total de su matriz, tras cerrar 2011 con una facturación de 44 millones de euros y unos resultados finales de 32 millones, según la información pública.

Además, han sido varios las maniobras políticas por el control de Hisdesat:

Primero el PSOE poco antes de ceder el ejecutivo a Rajoy nombró un nuevo Presidente de Hisdesat:

Sin embargo, en torno a Hisdesat existe una estela de polémica desde hace unos meses relacionada con el nombramiento de su actual presidente. A pesar del carácter público de la compañía, Juan Antonio del Castillo Masete, teniente general en la reserva del Ejército del Aire, fue nombrado para el cargo en vísperas del cambio de Gobierno, ocupando un puesto que antes correspondía a Petra Mateos, a su vez responsable de Hispasat, el accionista mayoritario.

Este movimiento ha generado un profundo malestar dentro del nuevo equipo del Ministerio de Defensa por considerar que el Ejecutivo saliente no estaba legitimado para tomar una decisión de ese calado. La elección del Gobierno del nuevo presidente de Hispasat, al considerarse amortizada en el cargo a Petra Mateos, ocho años al frente de la compañía tras llegar de la mano del entonces ministro José Bono, habría dado acceso también a la de Hisdesat.

 Segundo, según informa Hispanidad:

El ministro de Defensa, Pedro Morenés ha nombrado a Miguel Ángel Panduro, consejero delegado de Hisdesat. El caso es que Panduro es un hombre de José Bono, exministro de Defensa con Zapatero. En realidad, el responsable de este nombramiento ha sido el secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, que se niega a dar ningún tipo de explicación.

Lo cierto es que él, junto a Morenés, ha creado un ‘complejo militar empresarial’. Conviene recordar que el ministro proviene del consorcio aeronáutico EADS mientras Argüelles lo hace del gigante americano Boing donde, por cierto, cobraba un millón de euros anuales.

Todo esto da para pensar, sobre todo teniendo en cuenta que Argüelles fue secretario de Estado de Defensa cuando el socialista Eduardo Serra (¿se acuerdan?) siguió al frente de ese ministerio tras la llegada de Aznar a la Moncloa.

Alucinados nos quedamos.

¿Podría ser que hubiese un entramado o “complejo militar empresarial español” en el que entrasen a formar parte, a pachas, PP y PSOE?

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org/201...

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