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Entrevista al ecoactivista encarcelado Daniel McGowan

Domingo.16 de diciembre de 2007 1573 visitas Sin comentarios
La Haine #TITRE

Entrevista al ecoactivista encarcelado Daniel McGowan sobre su caso y las irregularidades del proceso

x La Cizalla Acrata

Haciendo frente a 7 años de cárcel, el activista medioambiental Daniel Mcgowan nos habla en esta entrevista sobre el “frente de liberación de la tierra”, el “green scare” y el tratamiento a los activistas como terroristas por parte del gobierno estadounidense.

ENTREVISTA A DANIEL MACGOWAN:

La semana pasada Mcgowan fue sentenciado a 7 años de prisión por su participación en dos actos incendiarios llevados a cabo en Oregón en 2001, él es uno de los 6 activistas detenidos en diciembre del 2005 en una operación llevada a cabo de forma coordinada en diferentes estados bajo en nombre de operación “backfire”.

Un mes después fueron acusados por un jurado con otros 5 arrestados de destrucción de la propiedad, incendio provocado, y de conspiración, por acciones que tuvieron lugar casi una década atrás y que en su momento fueron atribuidas al frente de liberación de la tierra. En estas acciones ninguna persona resultó herida. El juez determinó que uno de los incendios fue un acto terrorista. Daniel fue sentenciado conjuntamente con otros 9 activistas, a los cuales el gobierno ha comparado con el ku klux klan.

También hablamos con Lauren Regan del centro de Eugene para la defensa de las libertades civiles.

Los 11 activistas fueron amenazados con ser sentenciados a cadena perpetua si se negaban a cooperar con el gobierno y trabajar como informadores.

Después de meses de negociación, en noviembre del año pasado, Mcgowan y tres activistas más, se declararon culpables de algunos de los cargos bajo la condición de rechazar cualquier tipo de cooperación con el estado. Como consecuencia, el gobierno buscó añadir un cargo por “ enaltecimiento del terrorismo” a sus sentencias. La asociación nacional de abogados se pronunció sobre la acusación de enaltecimiento del terrorismo como una táctica innecesaria y excesiva del gobierno para impedir ejercer la libertad de expresión.

Ahora me encuentro en nuestro estudio de Nueva York junto a Daniel Mcgowan, sentenciado a 7 años de prisión la semana pasada. Él comienza su condena el próximo 2 de julio y esta es su primera entrevista en directo concedida desde que fue sentenciado.

DANIEL MCGOWAN: Gracias por estar aquí, Amy

AMY GOODMAN: Volvamos al 2001. ¿qué pasó?

DANIEL MCGOWAN: En 2001 estaba involucrado en el frente de la liberación de la tierra y participé en dos incendios que tuvieron lugar en el periodo de un año en dos acciones diferentes. Uno fue en una compañía maderera llamada “superior lumber corporation” que era la principal empresa explotadora en un viejo bosque de Oregón y la costa noroeste. El otro contra una compañía llamada “ jefferson poplar farms” la cual, está envuelta en investigaciones de ingeniería genética sobre los árboles. Por lo tanto yo pertenecía a ese grupo y realizamos estos dos sabotajes. Yo tenía bastantes reservas sobre el hecho de estar involucrado en “destrucción de propiedades”, pero sentía firmemente la necesidad de hacer algo en estos dos casos concretos. Sentía por esa época que a través de las acciones simbólicas no llegábamos a nada y me fui desencantando con todo el proceso político. Entonces elegimos estos dos objetivos por la facilidad para incendiar y destruir una significativa parte de la propiedad. Las acciones estaban destinadas a destruir propiedad empresarial. Tomamos precauciones extremas para no herir a nadie. Pero después del segundo sabotaje, me fui desilusionando por las acciones incendiarias. Pude ver el efecto rebote. Pensé lo peligroso que había sido y la vida o las vidas que habíamos puesto en riesgo, incendiando básicamente un millón y medio de dólares en la granja Jefferson Poplar. Esto junto a otras razones, hicieron que dejase el grupo y volviese a la forma de activismo político que había llevado a cabo durante los últimos 10 años.

AMY GOODMAN: Jefferson Poplar Farm y Superior Lamber. ¿Por qué Superior Lumber?

DANIEL MCGOWAN: Bien, esto tenía que ver con el hecho de que Superior Lumber era muy similar a la mayoría de las empresas madereras de la costa noroeste. Ellos no eran de las mayores empresas, pero estaban desforestando viejos bosques usando helicópteros, creando un devastador impacto en el ecosistema local. Cuentan con muy poca simpatía en la zona. A mucha gente le repugnaba el impacto que estaban creando en los ecosistemas locales. Pero parecía que pasaban desapercibidos por el hecho de que no eran de las mayores empresas, pero era una de las muchas compañías de la costa noroeste que continúan liquidando los viejos bosques nacionales, así como tú sabes, los terrenos privados.

AMY GOODMAN:¿ Como realizasteis el sabotaje?

DANIEL GOODMAN: Bueno, realmente para esa acción yo estuve vigilando, he participado en estas acciones pero por un periodo corto de tiempo y no tenía mucha experiencia en la fabricación de artefactos incendiarios. Fui invitado por compañerxs que había conocido meses atrás e hice tareas de vigilancia con otras cuatro personas, entre ellas estaba el mayor informador del caso llamado Jacob Ferguson el cual tenía unas grabaciones que habíamos hecho en el 2005 con conversaciones nuestras.


AMY GOODMAN:
¿En el 2005?

DANIEL MCGOWAN: Si, en el 2004 para ser exactos. Pero él estuvo involucrado en ese incendio. Él no está acusado por ello. Y la verdad es que esto fue un asunto bastante sencillo. Y yo fui el que vigilaba. Hay algunas personas más involucradas. Cuando conducíamos de vuelta, escuchamos las alarmas de la señal de radio, pero no fue hasta el día siguiente cuando nos enteramos que el incendio había causado un millón de dólares en daños.

AMY GOODMAN: ¿Y que quiere decir que te desencantaste? ¿Qué hiciste entonces?

DANIEL MCGOWAN: He estado activo desde 1997 y solo por un breve periodo de tiempo en ese tipo de activismo. Empecé a realizar sabotajes contra la propiedad porque soy en esencia una persona muy pragmática. Sentía que deseaba probar otro tipo de acciones. Las tácticas que usábamos normalmente no estaban siendo eficaces. Nos dedicábamos más o menos a realizar acciones donde no corríamos riesgos. Estaba decidido a replantearme eso y decir, bien, necesito avanzar...

AMY GOODMAN: ¿Estuviste preocupado por si alguien se podría haber quedado dentro a dormir...?

DANIEL MCGOWAN: La verdad es que no estaba preocupado por eso, creo que tomamos precauciones extremas, es más, muchísimas acciones fueron desestimadas por cosas como no causar daños a guardas de seguridad. Lo que me hizo desencantarme fueron cosas como cuando parte de la gente que pertenecía a mi grupo fueron y justamente una semana antes de que mi amigo Jeffrey Luers fuese a juicio, quemaron 36 SVV,s (vehículos de utilidad deportiva) en el mismo concesionario al que a Jeffrey le acusaban de haber atacado un año antes. Tengo que decir que esto tuvo un impacto brutal en su juicio y en la decisión del juez quien condenó a Jeffrey a 22 años y 8 meses de cárcel. Y ese tipo de descuidos fueron los que me hicieron replantearme la situación y empezar a pensar en lo peligroso de mis acciones y en las repercusiones que tenían, que muchas veces se escapaban a mi control.

AMY GOODMAN: ¿Qué decías que habíais grabado con Jacob ferguson?

DANIEL MCGOWAN: Bien, Jacob era un viejo amigo. Y lo que grabamos junto a viejos amigos eran recuerdos de las acciones y las luchas en las que habíamos participado, por lo que hay muchas cosas importantes sobre mí y las acciones en esas conversaciones. No eran confesiones directas, pero si escuchas las cintas, puedes ver claramente que estuve involucrado en las acciones y que tenía conocimiento de hechos concretos. Por lo que esto fue más que suficiente para ser acusado.

AMY GOODMAN: Entonces, Jacob eligió cooperar con las agencias judiciales.

DANIEL MCGOWAN: Si

AMY GOODMAN: Tú has rechazado cualquier cooperación.

DANIEL MCGOWAN: Si

AMY GOODMAN: ¿Y que significa eso?

DANIEL MCGOWAN: Esencialmente significa vivir mi vida como me enseñaron mis padres, es decir, sin señalar a la gente para quitarme un marrón de encima. Y también mi hice promesas a mi mismo y a mis compañeros durante ese tiempo de que nunca les culpabilizaría. Si alguna vez nos metiésemos en problemas nunca les culpabilizaría por ello. Mis tres compañeros y yo hemos elegido ese camino. Y al elegir ese camino hemos sido, el gobierno diría que castigados, pero creo hemos sido castigados en el sentido de haber recibido precisamente por ello muchísimas hostilidades tanto del juez como de la acusación.
AMY GOODMAN: ¿Y que piensas de la decisión de Jacob?
DANIEL MCGOWAN: Pienso que es muy triste. Creo estaba pasando por una etapa de su vida muy mala y tomaba muchas drogas y además le amenazaron con quitarle a su hijo. Creo que su elección es una elección horrible y no se como se sentirá consigo mismo, durante estos días estoy pensando mucho en él y siento mucha tristeza por él, más que por nada.


AMY GOODMAN:
¿Qué ha pasado con él?

DANIEL MCGOWAN: Lo que he me ha parecido entender de un abogado de la defensa de uno de los que tuvieron juicio la semana pasada es que Jacob iba a ser declarado culpable por un cargo de incendio intencionado y que recibiría la libertad condicional de la corte federal este mes.

AMY GOODMAN: Nuestro invitado de hoy es Daniel Mcgowan, activista medioambiental, que ha sido condenado por dos acciones incendiarias en la que participó en el año 2001 en Oregón, junto a otros activistas. Quizás él tenga que entrar a prisión el 2 de julio a menos que le sea concedido el mes que ha solicitado. También tenemos a otra invitada a través del teléfono. Tenemos a Laurence Regan, director ejecutivo del centro para la defensa de las libertades civiles de Eugene, quienes proveen de protección legal a los activistas medioambientales ante los ataques gubernamentales y empresariales a sus derechos civiles.

LAUREN REGAN: Gracias Amy

AMY GOODMAN: ¿Puedes hablarnos de este caso? El caso de Daniel McGowan

LAUREN REGAN: Claro, hay probablemente dos temas generales en relación con este caso que lo hacen importante para la gente de este país y para que puedan observar y examinar a fondo lo que está sucediendo. El primero es que desde el arresto de Daniel y el de otras personas en Diciembre del 2005, el gobierno ha tratado de decir que este caso no es político. De todos modos, la evidencia deja en pañales a ese punto de vista, principalmente porque tan pronto como estos chicos fueron arrestados, Alberto González, nuestro abogado jefe y ocupado jefe de la comisión jurídica del país, salió en televisión dando una rueda de prensa en la que llamó a estos ciudadanos americanos “eco-terroristas”. Eran individuos inocentes hasta que se demostrase su culpabilidad. En ese momento todos ellos aún contaban con la presunción de inocencia y sin embargo, el abogado jefe de la nación ya les había denominado “eco-terroristas” en una rueda de prensa, destruyendo así todas las posibilidades que pudiesen tener de un juicio justo.

Eso influyó en todo el procedimiento, incluyendo la condena, aun así el gobierno trataba de seguir defendiendo que aquello no era un caso político. Todo mientras González, cuando nueve de los diez individuos eran sentenciados, volvió a denominarles como “eco-terroristas” en otra rueda de prensa en la que agradeció a sus chicos por el buen trabajo que habían realizado al detenerlos.


AMY GOODMAN:
Quiero ir a ese momento, el de la sentencia. Cuatro de Junio, los abogados del gobierno comparando a Daniel McGowan y el resto de defendidos con el Klu Klux Klan. Este es un clip del abogado Jeffrey Robinson hablando sobre el tema en los exteriores del Tribunal Federal en Eugene, Oregon.

JEFFREY ROBINSON: Lo que me gustaría decir es que la señora Lee y yo tenemos mucho respeto por los abogados de la oficina de los Estados Unidos. Y en particular el señor Pfeiffer, que hizo la propuesta de mejora en la campaña del gobierno contra el terrorismo hace algunas semanas. Aún respetándole y pensando que es un hombre decente, el señor Pfeiffer carece de conocimientos sobre las cosas que se discutieron en esa sala de audiencias. Estuve allí presente como un representante del gobierno de los Estados Unidos y le dijo al Juez Aiken que Daniel McGowan y sus codefendidos eran esencialmente lo mismo que los terroristas del Klu Klux Klan. Y aquello me afectó personalmente como afroamericano. Y estoy en desacuerdo en que mi gobierno federal hiciese una comparación semejante en un caso como este. Crecí en Memphis, Tennesse, y nací en 1956. Conozco bastante sobre el Klu Klux Klan y lo que significaba aquella organización. Y lo que significaba no era otra cosa que asesinato y matanza, algo completamente diferente al caso de Daniel y el resto de acusados.

AMY GOODMAN: Lauren Regan, del Centro de Defensa de libertades civiles, ¿podrías extenderte en ese punto?

LAUREN REGAN: Bueno, así fue, ya sabes, hubo mucha retórica, muchas declaraciones exageradas que se hicieron a lo largo de cada procedimiento que se llevó a cabo recientemente en el Tribunal Federal. Me refiero a algunas tan indignantes como las de la comparación con el Klu Klux Klan, otras fueron más sutiles. Y ya sabes, la jueza permaneció en silencio ante una declaración tan calumniosa. Esto junto con el hecho de que el gobierno y el tribunal continuaron protestando porque no se estuviese denominando a estas personas como terroristas, fue el otro gran punto perdido en todo lo que estaba pasando. Ellos dirían repetidamente: “Oh, no estamos intentando denominar a esta gente como terroristas para el resto de sus vidas, solo estamos tratando de probar una mejora en la lucha contra el terrorismo con ellos”, una mejora que sufrieron personas con cargos por delitos en los que no se causó daño a ningún ser.

Y con independencia de lo que dijesen a la corte y al público, era increíblemente claro que eso era exactamente lo que estaban tratando de hacer. No había otra razón o fin para que esas “mejoras” hubiesen sido aplicadas a diez personas jóvenes que cometieron actos de sabotaje, que por supuesto son crímenes, pero el crimen de incendio intencionado y otros de los crímenes por los que se procesa a estas personas ya ha llevado a mas de una condena ejemplar. Sin embargo esta “mejora en la lucha contra el terrorismo” sirve para darles un castigo adicional a los acusados, así como para acusarles de terroristas y de este modo dar un golpe bajo al movimiento ecologista, no había en absoluto ningún otro fin legal por el que necesitasen esta mejora mas que para volver al congreso y poder decir: “mirad, hemos cogido a diez terroristas, ahora dadnos billones de dólares para continuar esta lucha y dadnos lo necesario para poder implantar un sistema de espionaje a los ciudadanos de los Estados Unios”, como sabemos que ya han hecho varias veces durante los últimos años.

AMY GOODMAN: Estoy viendo un artículo de Michael Donnelley en “Counterpunch” en el cual se habla de este caso. Y dice: “Avancemos dos años, el objetivo del gobierno pasan a ser los ecologistas radicales. Bajo el nombre de Operación Backfire los federales comienzan la mayor caza y captura de eco-activistas de la historia de América. El 7 de Diciembre del 2005 siete personas son arrestadas y se les imputan varios cargos de destrucción de la propiedad que los propios federales han vinculado al Frente de Liberación de la Tierra y al Frente de Liberación Animal. El mismo día, algunas personas más son citadas a declarar ante un gran jurado en Eugene, Oregón. Un fuerte dispositivo es puesto en funcionamiento contra los activistas por la tierra. El 20 de Junio del 2006, el suceso de Ashcroft, el fiscal general Alberto González anunció las 65 acusaciones contra una entidad ficticia que el gobierno llama “La Familia”. Cuatro arrestos más aumentan la cifra a once, con los cargos de conspiración ahora incluidos. Irónicamente, después de cumplir diez años de condena ese mismo día, Michael Fortier que estaba preso por su participación en el atentado de Oklahoma City, que mató a 168 personas, fue puesto en libertad. En contraste, el gobierno está amedrentando a los eco-activistas, que no hirieron a nadie, con penas ejemplares”. Lauren y Daniel, me gustaría saber qué pensáis.

LAUREN REGAN: Bien, eso es información exacta. El mismo día en que se fijó condena para Jonathan Paul, el gobierno estaba tratando que fuese de 57 meses por su participación como vigilante en un incendio provocado que ocurrió en 1997 en las instalaciones del Matadero de Ganado West Horse. Y es mismo día, Scooter Libby fue sentenciado por delatar a Valerie Plane, agente de la CIA, a 20 meses (NOTA: Se refiere a un polémico caso de filtraciones de información en Estados Unidos) . Así que cuando empiezas a comparar los procesamientos de la derecha con los de la izquierda, te das cuenta de que aunque treinta médicos que practicaban el aborto hayan sido asesinados por derechistas, esa supuesta mejora no afectó a ninguno de los implicados en aquellos asesinatos. Como tampoco se utilizó en el caso del atentado de Oklahoma City.

Así que se ve claramente que la balanza suele vencerse hacia el lado de la derecha, lo que es intolerable cuando se habla de justicia e igualdad. Todo eso son grandes injurias a nuestro sistema de justicia, no solo a este caso en particular. Y no olvidemos que la deforestación es la segunda causa del cambio climático en los Estados Unidos ahora mismo. Y entonces, en lugar de prestar atención a este tipo de cosas y, ya sabes, dejar de dar subvenciones a la industria maderera, el gobierno prefiere desviar la atención hacia estos delitos en particular. Y se preguntan qué se podría hacer para evitar acciones como la que Daniel y otras personas llevaron a cabo. Y claramente, si ellos tomasen las medidas necesarias, acciones como esas no serían necesarias, particularmente en el tema del cambio climático, incluso la jueza admitió que al planeta le quedan ocho años para que se certifique la llegada al punto de no retorno. Pero aún así vemos a los políticos mirando para otro lado. Si ellos pusiesen los medios adecuados no harían falta acciones como la que Daniel llevó a cabo.

AMY GOODMAN: Daniel McGowan, ¿te importaría hablarnos de la disparidad de sentencias en un caso como el de Michael Fortier, saliendo de la prisión el mismo día en que erais acusados?

DANIEL MCGOWAN: Bueno, es irónico, desde luego, pero, es algo con lo que yo estaba familiarizado, apoyando a Jeffrey Luers, viendo todos esos casos de incendios..., ya sabes, creo que la pena real por un incendio es de 3 años y medio. Y yo me enfrento con siete años. Y bueno, ver a gente como Scooter Libby, este tipo de terroristas de la derecha a los que que les están dando palmaditas en la espalda es muy ofensivo. Algo interesante fue la re-acusación hecha por Alberto González y John Lewis en una conferencia de prensa en Washington DC. Eso fue el mismo día en que se investigaban las grabaciones y las escuchas ilegales en el Senado. Hay una analogía usada frencuentemente en la Corte por el juez. Una cosa es tener una tarta y otra muy distinta comérsela. Y creo que es interesante porque había veces en que a todo el mundo de la sala le chirriaban las acusaciones. Por un lado dicen que no es un caso político. Me dicen que soy una especie de pirómano y no voy a ser tratado como un preso político. La jueza estaba muy molesta por haber leído eso de “preso político” en mi página web. Pero a la vez no soy tratado como un pirómano, si no que se me enfrenta a una condena ejemplar. Por otra parte no es terrorismo, pero se nos aplica una “mejora en la lucha contra el terrorismo”, parece que les afectaba bastante lo que decían los media, y en particular una aparición de la hermana de mi codefendido, Jonathan Paul, que era algo así como “Mi hermano el terrorista”. Y lo que hicieron fue básicamente responder a eso en los tribunales. Entonces mi pregunta era, ¿si no soy un terrorista, para qué necesitan una mejora en sus métodos de lucha antiterrorista para condenarme?, y si realmente no era desde Washington DC desde donde se estaba llevando el caso. “No hemos recibido una llamado de ellos en seis meses” me decían, como si eso significase algo. Yo estaba en Lane County en ese momento. Ni siquiera me había planteado el tema hasta que leí un artículo y cuando lo ví fue como: “Oh Dios mío, González ha hablado sobre mi caso”. En ese momento me di cuenta de que las cosas iban a ir mal. Siempre he pensado que desde Washington se movieron los hilos.


AMY GOODMAN:
John Lewis, el diputado, director asistente del FBI dijo: “Un ade las mayores amenazas del terrorismo doméstico hoy día viene de los intereses de grupos radicales como el Frente de Liberación de la Tierra, el Frente de Liberación Animal y la campaña Paremos la Crueldad con los animales en Huntington. ¿Puedes hablarnos de estos grupos, de quienes son?

DANIEL MCGOWAN: Claro. El Frente de Liberación Animal y el de la Tierra para mi nacen de la frustración de mucha gente joven al ver que las cosas no cambian. Hay grupos que utilizan el sabotaje, los incendios a empresas de explotación o la liberación de animales de laboratorio. Ya sabes, yo dejé el Frente de Liberación de la Tierra en 2001, pero cuando oigo definiciones como esa hacen que me ponga enfermo. Paremos la crueldad con los animales en Huntington era hasta hace poco una campaña legal que se llevaba a cabo con el fin de conseguir el cierre de un laboratorio de animales llamado Huntington Life Sciences, en New Jersey e Inglaterra. Y creo que al movimiento de los derechos de la propiedad y al gobierno les gusta mezclar a esos grupos legales con los grupos ilegales, para que se les relacione. Así pueden usar contra ellos las mismas medidas legales y represivas. Y probablemente también usar esos mismos términos para definir a Earth First!, así el Frente de Liberación Animal, el Frente de Liberación de la Tierra y Earth First! Estarán metidos en el mismo saco, como si fueran exactamente lo mismo, aún sabiendo que sus tácticas son radicalmente distintas.

AMY GOODMAN: Tú creciste en Nueva York

DANIEL MCGOWAN: Si, en Rockaway

AMY GOODMAN: ¿Cómo es que acabaste en Oregón?

DANIEL MCGOWAN: Bueno, es una pregunta divertida. Si, crecí en la ciudad y es raro, ya sabes, cuando la gente dice “Oh, un ecologista que creció en Rockaway, es difícil de imaginar”. Sin embargo yo estaba trabajando en diversas organizaciones no basadas en el beneficio, algunas de ellas se dedicaban a la protección de bosques. Fui a un encuentro sobre ecología y conocí a un buen puñado de gente muy interesante que hizo que mi mente se abriese. Me dije a mi mismo que iría a la Campaña por el bosque de Headwaters, pero cuando, literalmente, estaba en un tren por el centro de la Nación, David Gipsy Chain fue asesinado por un maderero, y en ese momento llegué a San Francisco...

AMY GOODMAN: David estaba protestando contra la tala de árboles, un trabajador de la maderera cortó uno árbol y le cayó encima, ¿no es así?

DANIEL MCGOWAN: Exacto, lo mató. Y me dijeron, ya sabes, no tenemos anuncios en nuestras campañas, así que estuve en San Francisco hasta que eventualmente fui a Eugene a trabajar con el periódico de Earth First!. Me encantó Oregón. Nunca había visto árboles como aquellos, ni bosques, ni animales en libertad ni nada por el estilo, así que aquello me impactó profundamente. Y no podía creer que a la gente no le importara lo que estaba sucediendo allí, que les diese igual ver cómo las montañas se despoblaban de árboles o que los animales fuesen tratados con aquella crueldad.

AMY GOODMAN: Daniel, ¿cómo te estás preparando para la cárcel?

DANIEL MCGOWAN: Bueno, se aproxima un largo periodo de tiempo. Hace dieciocho meses que me arrestaron, y tenía claro que pasaría mucho tiempo...

AMY GOODMAN: ¿Cómo lo lleva tu mujer?

DANIEL MCGOWAN: Bien, es excelente. Es una gran persona y está sobrellevando esto bastante bien. Se ha encargado de mi campaña de apoyo desde el comienzo, llevando la página web, haciendo todo el trabajo que conlleva el exceso de recaudación de fondos para los gastos legales... He estado en contacto con un montón de gente que ha pasado tiempo en la cárcel, he leído todo lo que he podido, incluso leí la información que viene en la página web de la prisión, que en realidad es mínima. He hablado con presos, tratando de hacerme una idea del lugar al que voy a ir. Aún tengo muchas preguntas, sé cuanto tiempo estaré allí, pero no cuando entraré, así que yo...

AMY GOODMAN: Estás pidiendo permanecer fuera hasta el 2 de Julio.

DANIEL MCGOWAN: Vamos a intentarlo, si. La jueza me dio un informe en el que aparecía esa fecha. Mi intención era finalizar mis clases, que terminan en una semana y media y esperar a que me digan a qué cárcel iré para entonces, ir para allá. Pero en Abril empecé un Máster sobre sociología medioambiental, en la universidad de Antioch. Es una especie de programa auto dirigido, en el que elijo a mis propios instructores, organizo mis propias clases, y al final obtendré el Máster en dos años. Y podré hacerlo dentro de prisión.

AMY GOODMAN: Reflexionando sobre tu vida ahora mismo, ¿qué te viene a la cabeza?

DANIEL MCGOWAN: Uff, es difícil, aún estoy tratando de asimilar todo esto. Está claro que tengo ciertos arrepentimientos sobre lo que hice, sobre utilizar incendios como una táctica. No creo que moralmente fuese malo lo que hice, pero si estratégica y tácticamente, fue una decisión imprudente. Ojalá hubiese habido gente en mi vida en aquel momento que me hubiese guiado hacia un destino diferente. Pero ya sabes, estaba muy desencantado y muy dolido por lo que veía a mi alrededor. Esos sentimientos son legítimos, y la gente joven (y no tan joven) que ahora siente lo mismo tienen que seguir buscando maneras de acabar con esta crisis en lugar de ignorarla. Y ese fue el mensaje que di a los media ese día, después de la sentencia, tenemos que dejar de centrarnos en “el crimen y el castigo” y empezar a observar los problemas que los han producido, como el cambio climático global.

AMY GOODMAN: Lauren tu respuesta.

LAUREN REGAN: Estoy de acuerdo con Daniel en que la moción fue probablemente el punto de inflexión, extrañamente, para que se acabasen los tratos de cooperación. Antes de llegar a ese punto ellos te habían dicho que o cooperabas y dabas nombres o ibas a juicio y pasarías el resto de tu vida en prisión. Y para los últimos cuatro acusados aquello era una situación inviable. Y presentamos dicha moción. Básicamente la jueza ordenó a una persona de Washington DC, lo que fue un punto interesante. Cuando se llevó a cabo la primera audiencia, el Fiscal de los EE.UU. se puso de pie y trató de decir que él personalmente no tenía conocimiento de ningún tipo de vigilancia ilegal, y pensó que con eso bastaría, pero la jueza le dijo que eso no servía, si no que necesitaba que alguien de la CIA de Washington DC confirmase bajo juramento que eso no había ocurrido. Al encontrarse entre la espada y la pared decidieron acabar con eso de los tratos de cooperación.

AMY GOODMAN: Si la gente quiere tener más información sobre tu caso y lo que va pasando contigo, como estás en prisión, etc donde pueden recurrir?

DANIEL MACGOWAN: Pueden visitar la página web que han puesto en marcha mis amigos y mi familia: www.supportDaniel.org

AMY GOODMAN: quiero agradecerte el haber estado aquí con nosotros, Daniel. Vamos a seguir de cerca tu caso y vamos a estar informando de tu ingreso en prisión. Lauren Regan, director ejecutivo del centro de Eugene para la defensa de los derechos civiles, muchas gracias por haber estado aquí cono nosotros.

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