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En busca del matriarcado perdido

Jueves.15 de octubre de 2015 156 visitas - 2 comentario(s)
Laura Tejado, La Marea. #TITRE

“La invención de un matriarcado tiene más bien una función aleccionadora”.

“Sirve para justificar en el imaginario que sean los hombres quienes tienen el poder”.

Laura Tejado

El mito de las amazonas es machista. Una civilización de mujeres guerreras que viven sin varones y se cercenan un pecho para mejorar su destreza con el arco puede parecer empoderante y liberadora. Así ha llegado hasta hoy a través de figuras de la cultura popular como Xena o Wonder Woman.

Sin embargo, la invención de un matriarcado tiene más bien una función aleccionadora. Sirve para justificar en el imaginario que sean los hombres quienes tienen el poder. Al igual que el mito de la vagina dentada –compartido por pueblos de Japón, México o Nueva Zelanda– advierte de los peligros y excesos de la sexualidad femenina.

Además del mito de las amazonas, creado en la Grecia Clásica, otros pueblos se han dotado de leyendas sobre su pasado bajo el dominio de las mujeres. Es el caso del héroe civilizador Yuruparý, entre los tucanos del Amazonas, o de Kúwai, en Tierra de Fuego. Todos los relatos terminan igual: la autoridad patriarcal se impone y derrota con violencia a las mujeres.

La existencia de un matriarcado primitivo ha sido profusamente debatida en las ciencias sociales. Bachofen y otros evolucionistas del siglo XIX defendían su realidad histórica y lo situaban en un punto intermedio entre la naturaleza y la civilización. Pero no fue hasta el auge del movimiento feminista, en los años 70 del pasado siglo, cuando se vuelcan en este debate.

Muchas hipótesis sobre el origen del patriarcado apuntan a la maternidad. Más que el hecho biológico en sí, la causa de la dominación masculina sería la interpretación cultural que se hace de la misma. Con este giro, se soluciona una incómoda cuestión: si el patriarcado está anclado en un hecho biológico, entonces resulta inevitable.

La solución de la activista y escritora Shulamith Firestone parte de su fetichismo tecnológico y radicalidad. En La dialéctica del sexo, publicado en 1970, afirma que la liberación de las mujeres se producirá cuando se consiga desarrollar úteros artificiales capaces de incubar fetos durante 9 meses.

En el debate sobre la existencia del matriarcado, con frecuencia se confunden los términos. La antropología cuenta con numerosos ejemplos de sociedades matrilineales, en donde la herencia se transmite de madres a hijas. Las mujeres gozan de una posición de mayor prestigio y consideración que en los grupos patrilineales pero el poder político y religioso sigue siendo una prerrogativa exclusivamente masculina.

En cualquier caso todo apunta a que las sociedades humanas han sido y son patriarcales. Puede que el matriarcado no haya existido nunca, ni en la Grecia Arcaica ni en el País Vasco. Pero tampoco lo queremos. Una sociedad matriarcal implicaría el dominio de una parte sobre la otra.

Dejemos los mitos de las vaginas dentadas y las diosas de la fecundidad en el plano de la fantasía y cntrémonos en el futuro: una sociedad feminista donde las etiquetas y categorías no determinen tus posibilidades.

Fuente: http://www.lamarea.com/2015/09/27/e...

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  • En busca del matriarcado perdido

    17 de octubre de 2015 20:32, por pedro

    "la liberación de las mujeres se producirá cuando se consiga desarrollar úteros artificiales capaces de incubar fetos durante 9 meses"

    Y los caballos se liberarán cuando no tengan que correr, y los peces cuando no tengan que nadar, y los niños cuando no tengan que jugar... Fascistas.

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  • En busca del matriarcado perdido

    22 de octubre de 2015 18:39, por Jaime Yovanovic Prieto (Profesor J)

    Efectivamente leer Bachofen es sacar la cáscara del plátano y comerse la cáscara. Hay que informarse más,, además de interpretaciones que son tan válidas como otras, aunque algunas aspiran a descalificar las otras de tal manera que más bien parecen criterios de verdad, hay algunos autores que ayudan con sus interpretaciones a ampliar y entiquecer las nuestras.
    Por ejemplo, efectivamente es un mito que las amazonas eran sólo mujeres y discutir con un mito no es muy productivo, siendo más eficaz analizar hechos históricos, como el patrairca agarrando a las mujeres y ellas huyendo con los hijos, hermanos y otros varones que no estaban en la onda de agarrar su mujer propia para tener un hijo propio. Esas fugas se dieron en todo el planeta estableciéndose la continuidad del común en la forma de sociedades libertarias que defendían el modo de vivir comunbitario contra la violencia patriarcal. De allí salió el mito de las amazonas y el de la Isla de Lesbos, donde es falso que vivían sólo mujeres lesbianas, siendo un espacio libre de interacción afectiva entre quien quisiera con quien sin especificaciones del potencial reproductivo, que nunca un acto sexual ha sido para la reproducción, lo que se instaló como "objetivo" por el patriarcado y la ideología reigiosa.
    La mujer en la comunidad era sin duda el eje, pues al nacer el hijo, sin padre, obviamente, entra a la matria, la comunidad que sigue ejerciendo el mismo rol de vientre materno, la reproducción instintivo-natural de la especia basado en la corporalidad cotidiaqna y el quehacer compartido en el comun de la comunidad, único puente de interacción efectiva con el resto del mundo natural, lo que transforma el ecologismo o ambientalismo individual en un chiste o reproducción del individualismo de las personas separadas.
    Puede leerse los escritos de Morgan sobre el rol de la mujer y los análisis de Engels sobre los estudios en el terreno de Morgan y otros, entro los cuales, interpretaciones de la mitología griega y otras. Por favor, no confundir aq Engels investigador con el payaso que tomó sólo algunos de los estudios de Marx para inventar el "marxismo", o sea, la domesticación de las reflexiones de Marx en torno a una receta de acceso al poder.

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