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El terrorismo dispara el negocio de los bolardos hasta un 500% en Europa

Viernes.1ro de septiembre de 2017 88 visitas Sin comentarios
La paranoia cunde. #TITRE

Marina Valero

14 de julio de 2016. Un camión de 19 toneladas embiste a toda velocidad a miles de turistas en el paseo marítimo de Niza (Francia), asesinando a 84 personas y dejando a medio centenar en estado crítico. Cinco meses más tarde, otro camión arrolla un mercadillo navideño en el centro de Berlín (Alemania) y mata a 12 personas. Fueron los primeros, pero no los últimos atentados en que los yihadistas recurrieron a un vehículo como arma letal. El más reciente ocurrió hace apenas una semana en las Ramblas de Barcelona, donde una furgoneta segó la vida de 13 personas e hirió a más de un centenar.

Las autoridades europeas son conscientes del riesgo y llevan meses reforzando las medidas de seguridad en las ciudades, sobre todo en los países más golpeados por el terrorismo. “Las solicitudes para poner bolardos se han disparado un 500% en Alemania en el último semestre”, explica a este periódico el director gerente del grupo de mobiliario urbano Anortec. Marc Basany se refiere a los bolardos rígidos intercambiables de hormigón y sobre todo de metal, en auge desde mediados del año pasado.

Alemania es uno de los clientes internacionales más importantes para esta empresa, por delante de Bélgica y por detrás de Francia, donde la demanda ha repuntado un 300% en los últimos seis meses. Los galos se han enfrentado al terror en incontables ocasiones en los últimos años, ya sea vía explosivos, con camiones, a cuchillo o con ametralladora, como en la sala Bataclan de París. Los ataques de esa noche en distintos puntos de la ciudad se saldaron con 130 muertos y 352 heridos.

Se refuerza la seguridad en los puntos más sensibles de las ciudades españolas

Anortec prevé una réplica de los datos de negocio en España a corto plazo. “Veremos cómo se dispara la demanda a finales de este año o principios del siguiente” como consecuencia del ataque en las Ramblas de Barcelona y el paseo marítimo de Cambrils, estima Basany. Este grupo tiene sede en Sant Quirze (entre Sabadell y Barcelona) y su marca Bluecity está especializada en bolardos. El 70% de sus ingresos proviene de exportaciones a países como Italia, Suiza, Holanda, Canadá, Panamá, Sudáfrica o los ya citados.

Bluecity facturó 2,8 millones de euros en bolardos en 2016, una cifra que previsiblemente seguirá creciendo a buen ritmo en los próximos años. Su competidor Benito Urban, con una cuota de mercado cercana al 30% en mobiliario urbano, ratifica un futuro aumento de la demanda como consecuencia de la alerta antiterrorista. “Las consultas sobre este tipo de productos han aumentado” tras el atropello masivo en Barcelona, confirma el codirector general de esta empresa catalana, José Grazas.

Ahora se estilan los bolardos enormes de cemento, más baratos y fáciles de instalarSu apuesta son las jardineras de hormigón o con arena de hasta 700 kilos, un elemento “menos invasivo” que protege y decora al mismo tiempo. “Se lo hemos propuesto a los ayuntamientos” como alternativa a los bolardos y a los muros móviles de hormigón, aunque los municipios hasta ahora se decantan por estos últimos porque son más prácticos y no implican costes de instalación. Tanto Benito Urban como Anortec venden a municipios de toda España, 7.000 en el primer caso y “cientos” en el segundo.

"Ahora se estilan los bolardos enormes de cemento prefabricado, diseñados históricamente para fines agrícolas", explica el presidente y cofundador de Lingotes Especiales, Vicente Garrido Capa. ¿Por qué? Son menos costosos (unos 200 euros por pieza) y fáciles de instalar, a diferencia de los pequeños bolardos de hierro fundido que la empresa vallisoletana fabricaba para Madrid en el pasado. "En aquel entonces no se pensaba en barbaridades terroristas, sino en que los coches no se subieran a la acera". La cotizada abandonó esta vía de negocio hace dos años para centrarse en piezas de automoción.

España se blinda ante el terror

Los ayuntamientos de Barcelona, Madrid o Zaragoza son clientes de Benito Urban, mientras que Anortec trabaja con Mallorca, Irún, San Sebastián, Santander, Sevilla o Valencia. Las comunidades de Cataluña, País Vasco y Madrid son las más propensas a comprar elementos de alta protección pública, como los bolardos. Antes lo hacían sobre todo en época preelectoral, días de mercadillo o ferias. Ahora lo harán también para proteger a los ciudadanos ante la amenaza terrorista.

Algunos municipios costeros como La Escala, en plena Costa Brava, ya instalaron bolardos que suben y bajan a la entrada del paseo marítimo, objetivo frecuente de los terroristas. En este escenario se desató una masacre en Niza y estuvo a punto de producirse otra en Cambrils el pasado sábado, cuando murió asesinada una mujer y fueron abatidos cinco yihadistas.

Hasta ahora, los bolardos se empleaban para regular el tráfico o prohibir el aparcamiento. Hay tres tipos: de metal, de hormigón o flexible (de plástico), de quita y pon. Los rígidos están robando protagonismo a este último a raíz de los atentados. De hecho, España ya se está blindando con maceteros, bolardos y más policía para evitar nuevos ataques.

Manuela Carmena los ha colocado en sitios masificados como la Puerta del Sol o las calles Preciados, Montera y El Carmen, "siguiendo en todo momento las indicaciones del Gobierno central, Interior y la policía nacional", matizan fuentes del Ayuntamiento de Madrid. Barcelona instalará obstáculos en varios puntos de la ciudad y estudia la peatonalización de vías concurridas. El Ministerio de Interior ya recomendó instalar bolardos, maceteros de gran tamaño u otro tipo de barreras físicas en zonas con aglomeraciones a raíz del atentado en Niza (Francia).

El Confidencial

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