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El ataque a Libia en seis actos y un epílogo

Lunes.21 de marzo de 2011 4342 visitas - 13 comentario(s)
Grupo Antimilitarista Tortuga #TITRE


Por que si no resultara una realidad tan dramática para tanta gente, habría que reirse ante tan burdo sainete.

Primer acto.

Insignes propietarios norteamericanos de la industria de los hidrocarburos, junto a los principales dirigentes políticos de La Potencia y sus principales aliados, durante alguna cumbre, o en conversaciones de vete y ven en oscuras embajadas de EEUU, debieron considerar en su día lo bonito que sería que las protestas a favor de la democracia sucedidas en el mundo árabe se dieran también en Libia. Allí, haber habíalas, pero en evidente menor magnitud que en otros países como Egipto, Túnez o Báhrein. De menor magnitud y también con pinta de tener menor proyección y posibilidades de éxito. No obstante los servicios de inteligencia norteamericanos siempre tienen sus “recursos” para echar leña al fuego y alimentar mucho o poco los “vientos de la libertad”, sobre todo en lugar de tanta riqueza petrolífera y gasística no controlada por los colosos empresariales norteamericanos.

Segundo acto.

Siembra que te siembra anhelos de libertad y cambio, “alguien” logró poner de acuerdo en la necesidad de acabar con la siniestra y terrible dictadura de Gaddafi a una parte significativa de la propia gobernación del estado libio. Porque como uds. quizá sepan, aunque no sea dato preferente en la divulgación que hace en estos días nuestra independentísima e imparcialísima prensa, no se trata de una revuelta de parias y desheredados, sino de altos funcionarios y miembros del ejército. Es decir, quienes ahora dicen ser poco menos que los estandartes de la democracia y reciben nuestra justísima “ayuda” militar, hasta ayer eran conspicuos miembros de la diabólica y descarnada dictadura que hoy tanto se delata. Éstos se las han arreglado para colocarse a la delantera y tomar en sus manos las banderas de los grupos populares que, efectivamente y de forma sincera, realizaban en las principales ciudades libias, y a imitación de lo sucedido en los países vecinos, protestas de eminente carácter noviolento para reivindicar un sistema político similar al de los estados europeos. Y tal cosa es interpretable, claro, pero por aquí pensamos que su motivación tenía, o tiene, tanto de esperanza en vivir en un sistema político más democrático, como de esperanza en salir de la pobreza y de la crisis. Cosas ambas que desde luego no obtendrán cambiando a Gaddafi por estos otros. Pero bueno…

Tercer acto.

Esta inyección externa para multiplicar la protesta social y para incluir en ella a buena parte del propio régimen podía haber hecho caer a la familia Gadaffi. La realidad mostró que los apoyos que ésta tenía dentro del propio estado, pero también entre la población, eran mayores de lo previsto. Tras unas jornadas de incertidumbre y extraños rumores pareció quedar claro que Gaddafi no era Mubarak y que simples protestas en calles y plazas no solo no iban a provocar su renuncia sino que podían desencadenar una fuerte represión. Los grupos organizados en la desde ya denominada “oposición” movieron ficha y, materializando una especie de golpe de estado, trataron de hacerse con el control de determinados órganos de gobierno e instalaciones del estado. La revuelta triunfó en algunas ciudades, especialmente Bengasi, pero tampoco logró la renuncia o huída del dictador.

Cuarto acto.

Nuevamente en acción esa mano que mueve la cuna en las sombras, el grupo de burócratas y militares que se autoconstituyen en Bengasi como “gobierno” de los sublevados comienza a recibir apoyo internacional por parte de países desde un primer momento intevencionistas, como Francia o como España, y de forma más disimulada por EEUU. Las instituciones mundiales controladas por La Potencia se van posicionando paulatinamente en su favor, y grandes cantidades de dinero procedentes de diversas fuentes del exterior van afluyendo hacia la parte de Libia no controlada por Gadaffi. Tras el fracaso de la “revolución pacífica” ahora se apuesta por la vía militar. Para ello se procede a financiar, alimentar, legitimar y también armar a la facción rebelde para que se encargue de “hacer el trabajo” (esta opción suele ser preferida antes de involucrar a los propios ejércitos en largas y costosas guerras). Las operaciones militares se ponen en marcha y el ejército rebelde “milagrosamente” improvisado en cuestión de unos días, obtiene claras victorias sobre las tropas gubernamentales que hacen prever un rápido desenlace.

Quinto acto.

Sin embargo queda en evidencia un nuevo error de cálculo de los agresores, y las tropas gubernamentales no solo resisten sino que emprenden una fulgurante reconquista que amenaza a su vez con provocar también un rápido desenlace. Como resulta más que evidente que tal tipo de desenlace no es el deseado por los agentes que han puesto en marcha toda la dinámica, toca correr, quitarse a toda prisa la careta, e improvisar de urgencia todo el argumentario que justifique la agresión bélica extranjera que logre el objetivo pretendido y que impida que se escape la presa. Batiendo records de rapidez, las instituciones internacionales controladas por EEUU se ponen de acuerdo entre sí y acuerdan la creación de la “zona de exclusión aérea”. Tal fórmula es el recurso “técnico” para poder hacer papilla el potencial militar y económico de la parte que desean destruir e inclinar la balanza bélica hacia el otro lado, y hacerlo además con la excusa de que se pretende proteger a la población civil. Triste excusa que consiste en bombardear para evitar bombardeos. De hecho la actualidad demuestra que las tropas agresoras no se han limitado a impedir vuelos de la aviación libia sino que han procedido a la destrucción también del material militar terrestre, dejando intacto el arsenal de los rebeldes e incumpliendo flagrantemente su propia resolución. Por supuesto se mentirá lo necesario para hacer creer que tales bombardeos son quirúrgicos y que no alcanzan víctimas civiles. Es sabido que tal cosa no se cumple jamás.

Sexto acto.

En caso de que ni aún así la facción rebelde lograra vencer militarmente, el sexto acto vendría ser la invasión terrestre del país, a imitación de lo sucedido en Bosnia, Iraq, o Afganistán y el establecimiento permanente de tropas extranjeras. La función de tales contingentes militares permanentes es detentar el control político y económico del país hasta que sea exprimida su última gota de riqueza o hasta que la propiedad de la misma en manos de multinacionales haya quedado consolidada de forma irreversible.

Epílogo.

- Las protestas sociales y prodemocráticas en Libia son propias, pero es indudable que la fuerte alimentación externa es la que las ha llevado a la exacerbada dimensión bélica que solo en este país, con respecto a su entorno, han llegado a cobrar.

- Hay suficientes datos anteriores y actuales para adquirir, más allá de la sospecha, la fundada certeza de que intereses económicos de los países occidentales en relación con las materias primas de Libia son una vez más la causa del desarrollo de un conflicto social que ha desembocado en guerra civil y finalmente en agresión militar extranjera.

- Esta nueva guerra promovida por los países occidentales en procura de sus intereses calca en todo su guión algunas de las anteriores. Nos recuerda mucho al caso de Kosovo. En aquella ocasión EEUU financió secretamente una guerrilla independentista que se enfrentó al ejército de Serbia. Dicha guerrilla fue reclutada entre elementos mafiosos y, entre otras actividades paralelas y posteriores a la guerra, se dedicó al asesinato para el tráfico de órganos. Los países europeos que finalmente irrumpieron militarmente en Kosovo, tal como hoy hacen en Libia, en apoyo de la insurgencia por ellos creada conocían perfectamente estas circunstancias, pero se guardaron muy mucho de que llegaran a la opinión pública. Kosovo fue finalmente ocupado por tropas “internacionales”, segregado de Serbia y colocado definitivamente bajo el patrocinio estadounidense. Por cierto que su actual presidente, en su día líder de la guerrilla financiada por EEUU, está señalado como el máximo responsable de la red de tráfico de órganos.

- El régimen del coronel Gadaffi desde luego es indefendible y sumamente criticable se mire por donde se mire. Sin embargo cabe mantener en marcha todas las alarmas con respecto a la autodenominada “oposición, la cual está liderada por antiguos miembros de ese régimen y financiada por fortunas ajenas al país. Además existen documentos gráficos que han podido sortear estos días la censura que evidencian el nulo respeto a los derechos humanos por parte de dichas fuerzas opositoras.

- Como ha sucedido en guerras anteriores (Iraq, Afganistán, Kosovo…) la campaña de intoxicación a nivel de medios de comunicación es descomunal. La parte a la que se desea agredir (Gaddafi) es demonizada hasta el paroxismo y su oposición es bendecida, al tiempo que se oculta de forma deliberada cualquier tipo de dato o de argumento que ponga en cuestión la supuesta justicia y necesidad de la agresión bélica. Se llegan incluso a inventar informaciones falsas, que se divulgan masivamente y sin pudor. La más corriente, es la de explicar que todo se hace por el pueblo y para protegerle. Para ello se deforma y exagera interesadamente la descripción de la situación que se desea supuestamente paliar, al tiempo que se esconde de forma no menos exagerada el alcance del daño sobre civiles que provocan las operaciones militares “benefactoras”. Prueba de ello es que en este caso el simple “no hacer nada” por parte de terceros países parecía apuntar a un inminente final de la guerra, y por ende, de las consecuencias soportadas por la población civil a causa de ella. En Iraq se hablaba de "destruir los arsenales de destrucción masiva". Aquí se habla de "detener la masacre". No hay datos claros para saber si la "masacre" es como nos cuentan quienes dicen querer detenerla o si acabaremos por descubrir que es tan irreal como lo fueron las armas de destrucción masiva. En todo caso era una supuesta masacre a la que le restaban unas pocas horas, las que tardara Bengasi en ser tomada o en rendirse a las tropas estatales.

- Tal como sucede siempre con esta estrategia, ya varias veces empleada por EEUU y sus aliados, quien resulta gravísimamente perjudicada es la población civil, la cual, a todas sus penurias ha de añadir el tener que soportar una guerra. Ella es quien muere en los bombardeos de los unos y los otros, ella es quien pierde sus hogares, se ve obligada a desplazarse, queda mutilada etc. Y todo ello sin razón y sin sentido, puesto que pase lo que pase al final, seguirá alejada del nuevo poder y del nuevo sistema de propiedad de la riqueza que resulte de la guerra.


No a la guerra. Otra vez:
http://www.grupotortuga.com/No-a-la...

Enlace imprescindible para conocer qué está pasando exactamente en la parte Libia bajo control gubernamental:
http://leonorenlibia.blogspot.com/

Documentación sobre la génesis del conflicto e interesante debate:
http://dizdira.blogspot.com/2011/03...


Más editoriales de Tortuga

  • El ataque a Libia en seis actos y un epílogo

    21 de marzo de 2011 21:01, por Ni onu ni otan ni la madre que los parió

    Pues sí, se repite el mismo guión de las otras veces paso a paso: planificación, utilización de caballos de troya, bombardeo masivo de información falsificada y finalmente agresión bélica para hacerse con el control de un país.

    La foto, muy afortunada. Los políticos son todos exactamente iguales sin excepción. NO hay más que esperar un poco y verles actuar para constatar una y otra vez cómo mienten sin piedad y como actúan siempre en defensa de los peores intereses posibles.

    ¿Cuándo despertaremos y haremos algo para cambiar esta situación y que no nos mangoneen? Hay que cambiarla de arriba abajo porque si no, no tiene arreglo.

  • El ataque a Libia en seis actos y un epílogo

    21 de marzo de 2011 23:25, por Lucy

    Hola GAT: Leí el punto de vista que enmarca lo que ocurre actualmente en Libia y comparto. Efectivamente habrá que remitirse, en un análisis más profundo a lo que en realidad está sucediendo en ese país porque hay más de una mano meciendo la cuna, representada en los intereses económicos que buscan apropiarse de los recursos naturales ajenos.
    Reciban un abrazo.
    Luz María
    México.

  • Un poco de análisis a mayores. Fuente: http://www.crisisenergetica.org/com...

    DE MALAGA A MALAGÓN Y TIRO PORQUE ME TOCA

    Leo con tristeza infinita lo que va ocurriendo en Libia, desde el comienzo. Primero la masacre de los ciudadanos libios que intentan rebelarse y cambiar un régimen. Después, las reacciones cínicas de los países occidentales, en este caso, principalmente los europeos, cuyas fotos de dirigentes en el poder abrazando a Gadafi no excluyen a ninguno de nuestros queridos demócratas de toda la vida.

    Veo a Gadafi masacrando a su pueblo con el armamento vendido por España, con Mirages franceses, con carros de combate británicos, con material italiano, ruso lo que haga falta, pero sobre todo, europeo.

    Veo que las empresas europeas y alguna estadounidense, eran las que estaban manipulando y dirigiendo la exploración, perforación, bombeo y extracción, creación y mantenimiento de infraestructuras de petróleo y gas, que hasta ayer mismo, hacían jugosos negocios con el dictador. Y que ahora reniegan de ellos y salen precipitadamente, para que los países donde asientan sus sedes y que son los que facturan, puedan bombardear sin problemas.

    Escucho las vomitivas declaraciones de los lebratos del dictador, diciendo posiblemente alguna cruda verdad sobre los que ahora les han traicionado (Roma no paga a traidores), cuando ayer mismo los estrechaban la mano, en el sentido de que les habían pagado una buena parte de las campañas electorales a estos demócratas nuestros de toda la vida.

    Veo unas Naciones Unidas que han terminado consagrando, una vez más, el derecho de bombardeo humanitario, que se va convirtiendo en una costumbre, en paralelo con la creciente podredumbre y falta de credibilidad que tiene este difunto organismo, que sin embargo, como los zombies, todavía anda muerto y tiene capacidad infinita de hacer daño.

    Veo que los raseros de medir a Israel por similares atrocidades, no tienen nada que ver con los que se utilizan para medir a Libia. Veo que Rusia y China, dos de los cinco engendros que tienen el peculiar derecho de veto de entre los 200 países que se supone tienen representación democrática (pero no derecho de veto), tragan con una decisión genocida.

    Observo a la OTAN afilando los cuchillos y babeando la legitimidad que les acaba de conceder el palanganero mayor del mundo, el señor Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, para bombardear pueblos por razones humanitarias, eso si, siempre definidas como “operaciones quirúrgicas” en las que luego resulta que siempre hay “daños colaterales”. Y veo el seguidismo lacayo de un Rodríguez Zapatero, que presta no solo la cama, sino que hace gustoso las veces de mamporrero de los Estados Unidos y abre las bases españolas (de “utilización conjunta”, dice el eufemismo) para que desde nuestro país se bombardee a otro, eso si, siempre en defensa de los pobres ciudadanos libios perseguidos por Gadafi.

    Me dice un buen amigo y con razón, que “los motores de la prensa del abrevadero sobre Libia están rugiendo acrobacias verbales de manera desmadrada. Prohíben los vuelos en territorio libio, para evitar bombardeos, excepto los vuelos con "fines humanitarios", sobre los cuales la OTAN se da derechos exclusivos (los libios no pueden realizar el arte de las operaciones humanitarias consigo mismos), y entre los "fines humanitarios" se encuentra también el auto-permiso para realizar bombardeos (humanitarios, por supuesto), ya que no paran de decir que van a atacar muy pronto, aunque los libios dicen que han terminado sus operaciones militares, y es difícil entender cómo van a atacar sin bombardear. En fin, qué pocilga de medios informativos”. Y por supuesto, no me queda más que darle la razón. Parecen libres, porque hay cientos de medios. Y resulta que todos vienen a decir lo mismo, de forma muy sincronizada.

    Y ya acabo, cansado, muy cansado, cada vez más cansado y con ganas de desaparecer aún más de lo que ya estoy, con una curiosidad que quiero hacer pública aquí y ahora:

    Corría el mes de mayo de 2004 y me encontraba en Berlín, atendiendo a la Conferencia Internacional de ASPO de aquel año. En uno de los descansos para el café, me uní a dos personajes importantes de ASPO, uno estadounidense y otro iraní. Hablamos “off-the-record-“ (y por eso no lo he contado hasta ahora, que los dos interlocutores ya han fallecido) de estrategias y de potenciales guerras y conflictos crecientes por los recursos menguantes y las actitudes que posiblemente pudieran tomar los poderosos países consumidores al respecto.

    Como persona impulsiva que soy, me atreví a adelantar que yo creía que el siguiente zarpazo sobre los recursos sería una posible invasión de Irán. Para mi sorpresa, tanto el iraní como el estadounidense contestaron al unísono, que no creían en esa opción como la primera, sino que pensaban que la verdaderamente importante sería la entrada en Arabia Saudita. Ante mi perplejidad, entre otras cosas, porque yo estaba convencido de que Arabia Saudita no tenía que ser invadida, pues ya lo estaba de hecho con la presencia permanente de tropas y personal estadounidense en lugares claves del país y en las zonas de mayor influencia política, explicaron entre uno y otro, pero sobre todo el iraní, sin hacer el menor caso a mis observaciones, que la estrategia podría ser perfectamente la partición de Arabia Saudita en la zona oriental del país, la más rica en reservas de petróleo y gas, dejando el lado occidental de la península arábiga a los monarcas wahabitas, con la población saudita y con los lugares santos del Islam para que no hubiese muchos rencores religiosos.

    Lo que llevo viendo estos días en Libia es una suerte de prueba de campo del ensayo saudí. No da la impresión tanto de que quieran derribar a ese tonto útil que durante tantos años ha estado comprándonos armas y tecnología a los precios que le ha dado la gana a Occidente y que tan bien sabe controlar a su propia población (aunque digan que sí, con la boca pequeña), como realizar una partición controlada del país, dejando, como un hecho espontáneo y natural, que la rebelión se haya producido, como por ensalmo, en los lugares y zonas donde Libia tiene la gran parte de sus yacimientos, oleoductos y gasoductos, infraestructuras de evacuación portuaria. También da la impresión de que dejaron a los rebeldes avanzar hasta un cierto nivel y a partir de ahí dejaron que Gadafi contraatacase con todo lo que tenía, hasta llegar de nuevo a amenazar con volver a la unidad del país por la sangre en pocos días.

    Las fulgurantes y rapidísimas reuniones del Consejo de Seguridad de la ONU, tipo bidet de EE.UU., para frenar al tonto útil libio y a sus sangrientos retoños, antes de que se acabase la rebelión, han sido de catálogo, de libro de texto. Las excusas que dan ahora que ha decidido parar y declarar un alto el fuego, para entrar a saco, ya bendecidos por el hisopo de Ban Ki-moon, han sido igualmente de libro (“no nos dejaremos engañar, he leído que decía un inicuo Rodríguez Zapatero agarradito al pantalón del primo de Zumosol, al que le ha dejado el zumo y el sol de las bases españolas y además le ha puesto el Ejército español para mamporrear lo que sea preciso en Libia.

    Y podría pensar que esto es un mal sueño o una mala pesadilla, continuación de mis desajustes corporales que evolucionan al ritmo de la situación mundial, fantasiosa y conspiranoica, como las que habitualmente critico, como si estuviese sincronizado con el propio estado de salud de la Gaia que me alimenta, pero es que juro haber llegado a ver en el diario El País de hace unos días un mapa de Arabia Saudita, junto a un artículo de una corresponsal, que decía que en ese país también iba a haber un “día de la ira” y que los revoltosos andaban por las zonas orientales de la península arábiga. Y se llegaban a dibujar hasta las provincias que presuntamente se iban a ver envueltas o implicadas en las anunciadas revueltas. Y cómo no, coincidían, coincidían. Siempre me atribuyo haber sido el primero en decir la frase de que “la geografía del terror se está haciendo coincidir cada vez más con la geografía del petróleo”.

    Si vamos al Energy Export databrowser, observamos que Libia es un país de 2 millones escasitos de barriles de petróleo diarios. Arabia Saudita es un país de 10 millones diarios. Y esta mente inquieta que me desasosiega se pregunta si no estarán practicando una partición importante, pero de segunda, para luego abordar a continuación la gran partición del melón, lo que en idioma de la viciosa Las Vegas se llama el “jackpot” o premio gordo (palabras de Dick Cheney, vicepresidente de los EE. UU., referido a las reservas energéticas del golfo Pérsico).

    En cualquier caso, ya que van a por todas, que Dios los confunda, porque me temo que llegados a este grado de locura, ni siquiera los poderes ocultos más perversos y poderosos pueden asegurarse que algo inesperado no les vaya a estallar en las narices como a los tecnoidólatras les han estallado las centrales nucleares japonesas.

    Son días en que los fallos en cualquier actuación de los grandes poderes, pueden llevar al mundo entero a la ruina en forma de cascada incontrolable.

    A ver si tengo suerte y me equivoco. Ruego disculpas por ser tan imbécil como el Comisario de energía de la Unión Europea, que calificó de “apocalíptico lo de Japón” y todavía hay gente en España escupiéndole, aunque cada día que pasa le hace aparecer como un optimista.

  • Qué combinación de realidad y de ficción tan interesante la del articulista y el comentarista. Da hasta para alguna película...

    • Para películas las que cuentan en los telediarios y en los principales periódicos a la gente acostumbrada a tragarse lo que le digan sin cuestionarlo.

      • Claro, como los medios nos cuentan películas, contemos las nuestras. Como los medios manipulan la información y mienten e inventan, hagamos nosotros lo mismo.

        • A ver. Los telediarios se emiten en canales de televisión, que a su vez son propiedad de importantes compañías o de gobiernos, los cuales todos ellos tienen intereses económicos en temas como el comercio de armas o la industria de los hidrocarburos (entre otras). Por tal cosa tienen motivos sobrados para informar de acuerdo a lo que conviene a sus negocios e intereses particulares. Por otra parte las mentiras que dicen suelen ser fácilmente refutables. ¿Te acuerdas de las armas de destrucción masiva que FUERA DE CUALQUIER DUDA, CRÉANME, tenía Sadamm Hussein?. En este caso se habla de la masacre de civiles de Gadaffi. ¿Dónde están esos civiles masacrados? Yo todavía no he visto en prensa la más mínima imagen sobre ello. De hecho alguna que ha llegado que lo parecía, al final ha resultado corresponder a ejecuciones de prisioneros por parte de los rebeldes.

          Eso por un lado. Por el otro, los que tratamos de informar desde estea otra visión crítica, no tenemos interés económico alguno en ello. Y nos importa tanto como a cualquiera que a la "gente", sea la que sea, no la masacre a nadie. Si Gadaffi estuviera masacrando gente y hubiera indicios claros de ello, puedes estar tranquilo que desde estas páginas seríamos los primeros en denunciarlo, tal como hemos hecho con atentados de ETA o con asesinatos de las FARC (te nombro a estos dos para que te quede claro que aquí no nos dedicamos a disimular los crímenes de NADIE). En este web se están dando datos amplios sobre lo que pasa en Libia. Muchos de ellos proceden nada menos que de los diarios convencionales -fíjate-. Y otros de fuentes directas que llegan desde Libia. No obstante si crees que algo de lo que aquí se dice no se corresponde con la realidad, no tienes más que señalarlo con la correspondiente documentación, y si tienes razón no se te discutirá.

          Saludos.

  • Por lo que dice el comentarista de Crisis Energética:

    http://www.kaosenlared.net/noticia/...

  • Un par de piezas del puzzle:

    1) El caso de Libia y los países árabes. El sentido de una abstención: http://www.nodo50.org/csca/agenda11...

    En el caso de Libia, el Coronel Gaddafi actuó como un déspota semi-ilustrado, aconsejado por técnicos de diversos países. Optó por reinvertir la mayor parte de los recursos del país en extracción de agua potable (recurso finito) del subsuelo, con el objetivo de frenar la desertización
    total y de generar algún recurso agrario propio, ya que Libia depende de una manera casi total del exterior para su alimentación.
    Esta forma de inversión, con sus aciertos y pese a sus errores de cálculo futuro, en gran medida autárquica, es lo que generó el apoyo de gran parte de su población, también contenta de que Libia ocupara un puesto destacado en la política del conjunto africano. Lo que generó en cambio el descontento fue su progresivo ensoberbecimiento, el menosprecio creciente hacia los sectores críticos -que llegó a la crueldad en el trato a los presos..., y también algunos importantes desaciertos en la propia política africana y en la árabe, como la participación de Libia en varios conflictos bélicos.

    2) Libia y sus recursos, razones ni siquiera ocultas: http://www.crisisenergetica.org/art...

    Libia y Argelia. Con unos recursos en gas de esquistos que parecen multiplicar de repente por 5 en el caso de Libia, o casi duplicar, respectivamente, sus reservas probadas de gas natural seco. Parece que el momento de la publicación de estos supuestos recursos es casi obsceno.

    El consumo de agua para estas necesidades puede ser monstruoso. Y entramos en una vorágine acelerada de consumos para consumir y pescadillas que se muerden la propia cola energética.

    Las posibles explotaciones de petróleos bituminosos o de esquistos suelen demandar entre 1 y 3 barriles de agua dulce, según la industria del sector, hasta 5 barriles, según los ecologistas, según varias fuentes. Si asignamos un promedio de 3 barriles de agua por barril de petróleo y pensamos en una producción de 1 millón de barriles diarios, tendríamos unos 3 millones de barriles de agua dulce diarios de demanda; unos 477.000 m3 diarios, que suponen una exigencia de caudal de agua dulce de unos 5,5 m3 de agua dulce por segundo.

    En algunos casos, se ha verificado que el consumo de agua para esta industria es tremendo. En Estonia, en 2002, nada menos que el 91% del agua del país se utilizó para alimentar la industria de las plantas que queman y procesan el petróleo de esquistos y pizarras.

    ... Poniendo estas cifras en cantidades que el ciudadano pueda asimilar con mayor facilidad, si vemos la tabla anterior de producciones y suponemos una producción de gas como la actual de Libia, de 560.000 millones de pies cúbicos de gas al año y concedemos una capacidad calorífica de 1 billón de BTU’s por cada 990 millones de pies cúbicos de gas natural y suponemos que esa producción se hiciese, por ejemplo, en Libia con gas de esquistos de sus recursos ahora mostrados por la EIA, resultarían necesarios unos 2,7 millones de m3 de agua dulce al año o apenas 2,7 Hm3 de agua dulce al año. Un caudal de un 85 litros por segundo. Afortunadamente, no les ha dado por sacar energía del etanol. Pero dado que Libia posee unos recursos totales de agua dulce de unos 0,6 Km3 de agua al año –que son unos 600 Hm3 en total- (ver CIA Handbook sobre Libia), con los que beben sus 6,5 millones de ciudadanos y sus animales domésticos y que ya cultivan en regadío unos 5.000 Km2, no parece que el 0,5% de toda su agua dulce disponible sea poca cosa para producir gas de esquistos para que se lo lleven los demás en los dos tercios de su producción total, como sucede ahora.

    En fin, matar moscas a cañonazos y a medida que los recursos energéticos de mayor calidad se van agotando la exigencia de mayores cañones para matar moscas cada vez más pequeñas se va haciendo cada vez más patente y patética.

    Quizá entre ahora en todo su esplendor la explotación del gran acuífero de agua dulce del Sahara, Sistema Acuífero de Piedra Arenisca de Nubia, que según uno de nuestros lectores que trae la noticia de otras fuentes acerca de Gran Proyecto Fluvial Hecho por el Hombre que se traía entre manos el hoy proscrito Gadafi (GMMRP, por sus siglas en inglés) y sobre el que los científicos calculan que la cantidad de agua que podrían bombear es el equivalente al agua que fluye por el Nilo en 200 años.

    Algunos de los desastres ambientales y en las aguas subterráneas que afectan a la población se publicaron en la revista Vanity Fair y son estremecedores, para haberse realizado en la primera potencia del mundo, que se supone concernida por los impactos ambientales. Las dos formas principales de extraer el gas (con una suerte de minería a cielo abierto y otra de perforación algo más profunda e inyectando agua con productos químicos muy venenosos y corrosivos para producir la llamada fractura hidráulica” y liberar el gas, hacen que la mayor parte del transporte, tanto de los productos químicos y el agua se tenga que transportar en grandes camiones de bajo rendimiento, como la salida del gas, que se hace también en muchos casos en camiones, debido a que la densidad de extracción por unidad de superficie es tan baja que no compensa ni hacer acueductos de entrada ni gasoductos de salida, por la rotación frecuente de los terrenos de explotación. Esto reduce considerablemente los rendimientos y aumenta considerablemente el coste energético de la extracción, y deja poca energía neta, un signo típico del declive energético que se avecina.

    La cosa sería de locos: bombeo de agua desde cientos o miles de kilómetros con energía, quizá para producir energía de los esquistos de gas, para producir gas con el que a su vez quizá producir petróleo pesado de esquistos o pizarras, para el transporte de agua o de gas con camiones, o para que máquinas impulsadas por derivados del petróleo construyan los gasoductos por los que se pueda enviar el gas con el que generar electricidad para bombear agua, etc., etc.

    Los científicos calculan que la cantidad de agua es el equivalente al agua que fluye por el Nilo en 200 años. Pero está claro que cuando los monos de la película de Kubrik sobre la obra de Arthur C. Clarke, “2001 una odisea en el espacio”, entran en una pelea a muerte por el último charco de agua disponible, no caen en la sutileza de pensar que quizá el pequeño charco termine tan embarrado después de la mortal trifulca, que no sirva ni para los exhaustos vencedores.

  • Se queja de la izquierda francesa a propósito de la intervención en Libia...: http://www.sinpermiso.info/articulo...

    ¿Nos habrá visto a la de Spain?

  • El ataque a Libia en seis actos y un epílogo

    19 de septiembre de 2011 18:50, por Crates
  • El ataque a Libia en seis actos y un epílogo

    20 de septiembre de 2011 13:52, por Jose Crevillent

    Estar contra la guerra contra Gadafi no significa estar a favor de él. Pero claro en la lógica de Aristóteles si A no es A debe ser B. Pues con esto lo mismo.

    Si gadafi es malo hay que atacarlo.
    Pero si no queremos que le ataquemos entonces que pasa ¿Qué es bueno? Pues no, sigue siendo igual de malvado. Salvo para ciertos remanentes de cierta izquierda comunista que si que considera que como Ocdiente ataca a Gadafi, Gadafi por esa misma lógica es bueno.

    Espero no haber aburrido a nadie, es una simple opinión