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“Dogging”: Exhibicionismo, voyeurismo y mucho sexo

Martes.9 de mayo de 2006 201234 visitas - 62 comentario(s)
Tortuga Chechuaaal, #TITRE

Quien piense que en temas sexuales está todo inventado está muy equivocado. Los británicos, bajo el nombre de “Dogging”, nos acercan a una nueva forma de practicar sexo sólo apta para los ávidos de emociones fuertes, pues esta práctica es un cóctel formado por unos ingredientes muy explosivos:

Ingredientes

Sexo al aire libre: el escenario se sitúa en torno a parques, merenderos y aparcamientos. Generalmente se practica dentro de los coches, pero también son muy utilizadas las mesas de las áreas de descanso.

Voyeurismo, exhibicionismo y swinging: los participantes son exhibicionistas que practican sexo consentido ante los voyeur, los cuales pueden llegar a participar a modo de “swinger” (si existe intercambio de parejas) o a título individual.

Nuevas tecnologías: los foros de Internet, mensajes a móviles o e-mails, son los medios para organizar y enterarse de la sesiones.

Parejas heterosexuales en busca de aventura

Aunque el término “dogging” se originó en los años 70 en el Reino Unido para describir a los hombres que espiaban a las parejas que tenían sexo al aire libre, no ha sido hasta ahora cuando ha adquirido connotaciones de tipo organizativo. Según estudiosos de este movimiento, el 60 por ciento de parques naturales británicos se encuentran afectados por este fenómeno. Se calcula que existen 20.000 personas registradas en el Reino Unido que forman parte de estos grupos. Además, existen datos que demuestran que su práctica se ha extendido por Alemania, Francia, Bélgica, Italia e Irlanda, y está creciendo como la espuma en EEUU y Canadá. También, aunque tímidamente, comienza a verse en nuestro país.

¿El perfil del “dogger”? Suelen ser parejas heterosexuales en busca de aventura, con edades comprendidas entre los 30 y los 50; mientras los voyeur suelen ser hombres maduros, de clase media y muchos de ellos casados. Aunque se ha encontrado a señores de 70 años en este tipo de sesiones.
Así que si tu pareja se empeña en sacar a pasear al perro a horas intempestivas, sobre todo si no tenéis perro, ¡cuidado! Es la excusa más habitual entre los exhibicionistas con pareja, de ahí el término ‘dogging’.

Cómo se organizan

La tecnología se convierte en el vehículo principal para organizar las sesiones. El primer contacto se realiza a través de foros abiertos en Internet exclusivamente con este objetivo.

Cuando fecha y lugar están cerrados, el e-mail y los mensajes a través del móvil se convierten en los grandes protagonistas. A través de ellos se comunican cambios de última hora e incluso se intercambian fotos de personas y lugares donde se va a producir el encuentro.

Una vez localizada una reunión, siempre hay que tener en cuenta a quién se cita para asistir. Es un error mandar de forma indiscriminada un mailing convocando a todos los conocidos. Hay que realizar una selección en función del tipo de reunión, puesto que muchas se han suspendido por ‘exceso de público’ masculino y escasas parejas de “doggers”.

También ha habido casos en que las reuniones no han coincidido con los gustos sexuales del participante (“hetero”, “homo” o “bi”), por eso es fundamental informarse del tipo de sesión para evitar sorpresas desagradables.

Cuando ya se conoce a gente dentro de este mundo, es habitual intercambiar ‘tarjetas de visita’ para formalizar sucesivos encuentros de forma más íntima, sobre todo cuando ambas partes han quedado satisfechas por los servicios mutuamente prestados.

Existe otro tipo de ‘cancaneo’ (apelativo con el que también se denomina esta práctica en nuestro país), llamado “dogging virtual”. A través de los teléfonos móviles con cámara u otro tipo de dispositivos de similares características se hace partícipes visualmente de las sesiones a personas que físicamente no pueden estar allí. Este tipo de “dogging”, capaz de traspasar fronteras, limita la participación al voyeurismo aunque, aseguran, ser igual de excitante y menos arriesgado.

La señales del ‘dogger’

Cuando el sexo es practicado dentro de los coches, los “doggers” tienen sus propios códigos de señales, que determinan la forma de participación de los exhibicionistas: pasiva o activamente.

Juegos de luces:

Encender las luces, interiores y/o exteriores de forma intermitente: significa, básicamente, que son “doggers”.

Dejar la luz interna encendida: desean ser observados.

Ventanas y puertas:

Dejar entreabierta la ventana del coche: está permitido mirar e incluso tocar.

Abrir la puerta del coche: se permite participar. También pueden ser invitados de forma verbal.

La seguridad
El “dogging” no sólo es diversión y juegos. La policía de Gran Bretaña señala el incremento de asaltos, violaciones, robos y chantajes como consecuencia de esta práctica sexual. Por ello, los “doggers” ofrecen una serie de consejos para mantener la integridad física y el anonimato después de estas reuniones. A saber:

1. Antes de llegar a una reunión se deben guardar todos los objetos de valor en un lugar seguro. Mucho mejor si no se acude con ellos a las sesiones.

2. Se debe evitar tener a disposición de gente desconocidas agendas o teléfonos donde se les pueda de alguna manera localizar.

3. De vuelta a casa, cerciorarse de no tomar la ruta directa, por si acaso algún oportunista decide seguirnos. Lo mejor es dar un rodeo.

10 Reglas de oro para ser un buen ‘dogger’

Existen una normas básicas de comportamiento del ‘perfecto dogger’. Con ellas, afirman, el éxito está casi asegurado.

1. Ir preparado para el sexo seguro. A esta práctica se le ha atribuido el aumento de enfermedades de transmisión sexual como la clamidia, VIH, sífilis y hepatitis, en zonas donde se han detectado un mayor número de doggers, además de un incremento de embarazos no deseados. Por ello, hay que acudir a estos encuentros siempre con condón. También son aconsejables el uso de toallitas húmedas, para mantener la higiene.

2. Mantenerse fuera de la vista de niños y transeúntes ajenos.

3. No bloquear la vista del vecino. Siempre tendrá prioridad el primero en llegar.

4. Limitarse a mirar hasta ser invitado. Para ello se necesita el permiso explícito verbal (o a través de las señales) de los implicados. Nunca hay que insistir en participar en algo a lo que no ha sido invitado: un NO es un NO.

5. La presencia cuenta. La buena presencia es muy importante para tener éxito en este tipo de reuniones.

6. Honrar el anonimato del vecino. Un “dogger” nunca chantajea ni compromete la intimidad de sus colegas.

7. Respetar la propiedad pública y privada. Un “dogger” no es un vándalo, por lo tanto hay que cuidar los parques naturales y los parkings donde se produzcan los encuentros. Además, hay que limpiar todo lo que se ensucie después del encuentro: condones usados, restos de ropa o cualquier material desechable, se eliminará a las papeleras.

8. Un buen “dogger” respeta las leyes de tráfico tanto en carretera como en el aparcamiento. No se permiten comportamientos imprudentes con los vehículos y el aparcamiento se realizará siempre con el freno de mano puesto.

9. Todos los participantes acudirán de forma voluntaria. Es importante denunciar en los “foros dogger” casos en los que haya coacción para practicar el “dogging”.

10. Hay que tener cuidado con las leyes de cada país. Cada país mantiene sus propias leyes en lo que se refiere a practicar el sexo al aire libre. Es importante tenerlas en cuenta si no se quiere acabar en una comisaría acusado de escándalo público.

Avance de lo que está por venir: el “toothing”

Los británicos, aburridos ya del “dogging”, han inventado otra nueva forma de mantener contactos sexuales: el “toothing”. Esta práctica combina el “bluetooth” y el sexo casual.

El escenario son lugares públicos (trenes, aeropuertos, bares...) y los protagonistas, personas con ganas de tener sexo casual. Se comunican a través de teléfonos móviles y PDAs con conexión “bluetooth”.

Aunque las posibilidades de encontrar a gente con conexión “bluetooth” y dispuestas al “quickie” parecen remotas, ya existen miles de “toothers” por trenes y aeropuertos de diferentes ciudades. Incluso existen foros y “weblogs” sobre este tema. Y es que no hay nada como llegar con una buena sonrisa al trabajo...

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